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Full text of "Gramática del poema del Cid"

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I 



GRAMÁTICA 



DBL 



III 



ajjD 



GRAMÁTICA 

POEMA DEL CID 

D. FERNANDO IRAUJO.GÓMEZ 



LEMA 

lien no! daríc nutiiu de nyo íid el de Biiur?. 
({•sema dtl Lid. -Veiw» jj?! y 1373.) 




MADRID 

lUPRBNTA DB LOS HIJOS DB M. G. HERNÁNDEZ 
L,b^,-M,.J<.do,U;,. 



148309 



N^ 



PRÓLOGO 



En el vasto dominio abarcado por las nobilísimas ma- 
terias á cayo cultivo se consagra la Eeal Academia Es- 
pafiola, pocos temas podían despertar más el público inte- 
rés ni excitar más la emulación de los eruditos que la 
«Cbamátíca y Vocabulario del Poema dd Oidí^. El cariño 
oon que, desde la publicación de la edición de Sánchez^ 
se han dedicado nacionales y extranjeros á ilustrar con 
las luces de su saber esta admirable joya de la literatura 
castellana 9 ora desentrañando el sentido y alcance de sus 
palabras y de sus giros, ora depurando en el crisol de la 
oiitíoa sus bellezas y sus defectos literarios^ es prueba 
evidentísima de la gran estima en que todos tienen tan 
interesante monumento de nuestra cultura medioeval. 

Beconocido el acierto del proceder de la Academia al 
sacar á público concurso la redacción de la c Gramática 
y Vocabulario del Poema del Cid» , y otorgado á la Eeal 
Corporación entusiasta é incondicional aplauso por tan 
meritoria iniciativa, importaba ante todo darse clara 



PRÓLOGO 



cuenta de los fines perseguidos al obrar así por la ilustre 
Compañía para ajustar en lo posible á ellos el plan entero 
7 la ejecución misma de la obra. Pensando entonces en 
que la Beal Academia acaricia, entre otros laudables 
proyectos, el pensamiento de dotará España de una Gra- 
mática histórica y de un gran Diccionario etimológico ^ con- 
sagrando á tan penosa labor la mayor parte de sus tra- 
bajos, fácil nos fué fijar los límites de nuestro campo de 
operaciones, trazando el plan de nuestra campaña litera- 
ria. La Gramática del Poema del Cid debía ser, en efec- 
to, la base y el cimiento de la Gramática bistórica caste- 
llana, base firmísima de incontrastable solidez, coma 
apoyada en un documento literario de primer orden y de 
extensión suficiente en general para servir de apoyo á 
todo el edificio de reglas y principios gramaticales del 
habla del tiempo en que fué escrito. El Vocaltda/rio del 
Poema dd Cid debía ser á su vez algo así como el lAhro 
de Oro de las familias y linajes de las roces castellanas, 
la base del registro nobiliario del léxico español, adonde 
siempre pudiera acudirse con fruto para fijar la alcurnia 
de una palabra, su antigüedad en la lengua, su ennoble- 
cimiento ó degradación, su valor á través de los tiempos 
y la serie entera de sus transformaciones gráficas, fónicas 
y léxicas. La OramáMca y el Vocabulario^ en fin, reuni- 
dos y completándose mutuamente, debían ser la reconsti- 
tución del habla de Castilla en los siglos XII y XTTT, 
cuando la lengua castellana, desprendida ya de los aüda- 
dores latinos, entraba en el período de su adolescencia 



PRÓLOGO 



7 comenzaba á emanciparse, afirmando su independencia 
sin renegar por eso de su noble origen. 

No hay duda que, llevada á feliz término esta concep- 
ción^ la Gramática y el Diccionario histórico de la lengua 
castellana habrían encontrado sólido cimiento, y que, 
arrancando de la Gramática y Vocábtdario dd Poema 
dd Oidj bastaría ir haciendo el estudio comparativo de 
los monumentos literarios más notables de los siglos si- 
guientes, procediendo simplemente por diferenciación y 
ensanchando el encasillado de los principios gramatica- 
les y el del Vocabulario á medida que lo exigiese la evo- 
lución lingüistica, para tener, relativamente á poca costa, 
la Gramática histórica nacional y el Diccionario etimoló- 
gico histórico de la lengua castellana. 

Si á principios, y aun pudiéramos decir que en la pri- 
mera mitad del siglo actual, alguien se hubiera propuesto 
llevar á cabo el estudio del Poema del (M en la forma 
que acabamos de exponer, las dificultades con que hu- 
biera tropezado hubieran sido tantas y tan grandes que 
habría tenido que renunciar á su generoso empefio, á 
menos de contentarse con recoger mezquino y prematuro 
fruto. Hoy, por el contrario, el fruto está ya tan perfec- 
tamente maduro, que basta el sencillo esfuerzo de levan- 
tar la mano para cogerle y saborearle. Los magníficos 
trabajos de conjunto llevados á cabo en el dominio de 
las lenguas románicas por Diez, Wolff, Schuchardt, 
Boehmer, Scheler, Ascoli, Paris, Meyer, GrOber, Tobler, 
Joret y tantos otros, así como por las Eevistas alemanas 



8 PRÓLOGO 



Jahrbuch für romamsche und englische lÁtteraiwr^ Zeit- 
schrift für romanische Phüologie^ Bomanische Studien^ Bo- 
manische Forschungen y LüeraturUatt für germanische 
und romamsche PhüólogiBy por las francesas Revue des 
langues romanes, Bevue de Linguistique et de Phüologié y 
Bomania, con las Mémoires de la Société de linguisHgue j 
las publicaciones de la Escuela de Hautes Etudes de Pa- 
rís, y, en fin, por las itaUanas Rivista di filología roman- 
ea, Giomale di JUologia romanza, Archivio gloüologico y 
Studj di fitología romanea, han dilucidado la mayor parte 
de los problemas de origen y evolución del gran léxico 
románico, fijando las leyes de derivación y transforma- 
ción de las voces y giros de las familias lingtlísticas novo- 
latinas. A estos estudios de conjunto que vienen á ilus- 
trar el grupo más importante y numeroso de las palabras 
castellanas y el greco-latino, en lo que tiene de común con 
su similar de las lenguas congéneres y sus dialectos , se 
agregan los trabajos de Engelmann, Dozy, Gayangos, 
Saavedra, Baist, Eguílaz y Simonet sobre el elemento 
árabe y oriental del castellano, los del mismo Baist y 
del Académico de la Lengua Don Agustín Pascual, sobre 
el elemento germánico, los de Yinson, el Príncipe Bona- 
parte y Stempf sobre el elemento vasco , los de García 
Blanco, CataUna, Darmesteter y Grünwald sobre el ele- 
mento hebraico-caldaico, los de la Beal Academia Espa- 
Sola, Monlau y Barcia sobre la totalidad del Vocabulario 
castellano, y los no menos apreciables de los españoles ó 
hispanistas Gessner, Boehmer, Borao, Baralt, Morel-Fa- 



PRÓLOGO 



üoy Leite de YasconcelloSy la Michaelis, Menéndez Pela- 
yo, FSrster, Wiggers, Ovidio, Benot, Cuervo, Tailhan, 
NjTop, Wulff, Munthe, Fita, Fabió, Fernández- Guerra, 
Fernández y González, Commelerán, Comu, Moguel y 
tantos otros sobre diversos puntos de fonética, lexicogra- 
fia^ etimología y dialectología; todo lo cual constituye 
riquísimo hacinamiento de materiales prontos á servir 
para toda labor de investigación histórico-lingüística. 
Añádanse todavía á todos estos trabajos los acumulados 
por los eruditos ilustradores de la gran Biblioteca de Bi- 
yadeneyra, de los Bomanceros, del (cancionero de Baena, 
del Fuero- Juzgo, del Fuero de Aviles, de la Antología de 
poetas líricos castellanos, de la Biblioteca del Folk- 
lore, etc., etc., y sobre todo los reunidos expresamente 
para ilustración del Poema del Cid, por sus editores 
Sánchez, Damas Hinard y Janer, y por sus comentado- 
res y correctores Bello, Milá, Cornu, Bestori, Baist y 
Nyrop, y se reconocerá, como antes hemos dicho, que el 
fruto está perfectamente maduro y que la ocasión de co- 
gerle no puede ser más propicia. 

Cumplidos los requisitos previos de damos clara cuenta 
del sentido y alcance de nuestro trabajo, y de medir 
nuestras fuerzas — fieles al precepto horaciano del sumite 
materiam vestris — ^para darle cima, y resueltos, en vista 
de los poderosos elementos de investigación que nos brin- 
daban con su generoso concurso, á realizar tan arduo em- 
peño correspondiendo al patriótico llamamiento de la 
Beal Academia Española, la primera cuestión que nos 



10 VBÓLOQO 



salía al paso era la de elegir el texto ó edicióu del Poe- 
ma que había de servimos de punto de partida para 
nuestro trabajo. No publicada todavía la edición ofrecida 
por KOrbs primero y por Cornu después en estos últimos 
a&os para la Bomanische Bíblioteck de WendeUn PSrster 
en Halle, ni menos aún la anunciada y ansiosamente es- 
perada edición fotográfica que el afortunado poseedor del 
Poema D. Alejandro Pidal parece dispuesto á dar á luz, 
la elección del texto publicado por Karl YoUmdller en 
Halle en 1879 no era dudosa: esta edición, en efecto, 
dada la competencia de YoUmSller, y teniendo en cuenta 
que está hecha sobre el único manuscrito existente del 
Poema, debía aventajar á las anteriores de Sánchez, Da- 
mas Hinard, Pidal y Janer, y las aventaja, en efecto, 
siendo, como dice Menéndez Peiayo, la que se lleva la 
palma por su exactitud paleográflca. Preferible, sin duda, 
hubiera sido publicar nosotros mismos á la cabeza del 
texto una nueva edición del Poema purgada de los po- 
quísimos errores que la edición de VollmSUer contiene, 
y con la numeración de x los versos rectificada desde 
el 684; pero, aunque tal fué nuestra primera intención 
hubimos de renunciar á realizarla por las dificultades 
que semejante empresa ofrece, dada la necesidad de con- 
servar el incógnito para poder tomar parte en el con- 
curso. 

Elegida la edición de YoUmOller, sin dejar por eso de 
tener á la vista las ediciones anteriores ni los apuntes 
tomados por nosotros misinos para la futura edición, di- 



PRÓLOGO 1 1 



mos comienzo á nuestra obra por el Yocabulario, con- 
junto de hechos descamados, de cuya agrupación habían 
luego de deducirse las leyes y reglas destinadas á for- 
mar el cuerpo de doctrina de la Gramática. Para la re- 
dacción del Vocabulario se nos ofrecían dos sistemas: el 
comúnmente seguido de comprender en él únicamente 
las voces arcaicas ó de valor dudoso, y el de extenderlo 
¿ todas las palabras existentes en el Poema. Estimado 
el Vocabulario — según lo habíamos previamente hecho — 
como el Libro de Oro de los vocablos castellanos, claro 
es que debíamos decidirnos y nos decidimos por el últi- 
mo sistema, pues sólo así es posible averiguar con facili- 
dad si tal ó cual palabra está ó no usada en el manus- 
crito de Per Abbat, bastando hacer lo mismo con los 
documentos anteriores y posteriores para poder reconsti- 
tuir la historia de cada vocablo, mostrando el momento 
preciso de su aparición en la esfera literaria ó documen- 
tal. Pero, aun resuelta esta duda, quedaba por saber si 
nos habíamos de limitar á una simple lista de las voces 
usadas en el Poema con la especificacióij de su valor 
cuando el caso lo requiriera, ó si habíamos de proceder 
por medio de citas de versos ó frases concretas más ó 
menos numerosas: la imposibilidad de deducir seriamente 
ningún principio ni regla de un hecho aislado, y la con- 
veniencia y utilidad de agrupar la mayor suma de hechos, 
no sólo para deducción y comprobación de las reglas 
gramaticales, sino para facilitar todo género de investi- 
gaciones ulteriores, nos decidió á adoptar el método que 



12 PRÓLOGO 



hemos seguido, sin retroceder ante la enormidad de la 
carga que nos echábamos encima: cada palabra de las 
que aparecen en el Poema figura en nuestro Vocabulario 
con su equivalencia actual, comprobada por medio de 
tantas citas cuantas son las yeces que en el Poema se 
halla empleada (1), 7 con todas las yariantes gráficas 
que ofrece; cuando la palabra tiene diversidad de acep- 
ciones, clasificamos sus equivalencias, y cuando su ori- 
gen, forma ó valor son dudosos, los depuramos á la luz 
de la crítica; las ventajas de este proceder son tan paten- 
tes que renunciamos á exponerlas. En cuanto á las for- 
mas verbales, hemos preferido, para facilitar su busca, 
incluirlas todas en el orden alfabético que les correspon- 
de como si fueran voces independientes , agrupando 
después en cada infinitivo las pertenecientes á un mismo 
verbo para que de una sola ojeada pueda saberse cuáles 
son las formas que cada verbo tiene en uso en el Poema. 
Terminada la redacción del Yocabulario en esta forma, 
la Ghramática no podía ni debía ser otra cosa que el re- 
sultado ordenado de la clasificación y reglamentación de 
los hechos observados: como tal efectivamente la presen- 

(1) Llevado á cabo este enorme trabajo de clasificacióni hemos 
tropezado, al empezar á copiar nuestro borrador el 17 de Mayo, 
oon la imposibilidad material absoluta de trasladar al limpio, en 
poco más de un mes, el cúmulo de citas que habíamos recogido, 
viéndonos forzados á prescindir de gran número de ellas para po- 
der presentar en tiempo hábil al concurso nuestra obra. Muestra 
cumplida de la manera con que lo hemos llevado á cabo en el bo- 
rrador presentamos, por ejemplo, en la preposición a que encabeza 
el Vocabulario. 



PRÓLOGO 13 



tamos, habiendo procurado reunir en ella, con todo el 
rigorismo del más exigente método didáctico, las reglas 
y principios á que se ajustaba el habla castellana de los 
siglos Xn y Xm, tales como pueden deducirse di 1 aná- 
lisis del Poema dd Cid, desde lo referente al más senci- 
llo fenómeno de pronunciación ó escritura, basta lo que 
afecta á la más complicada y revuelta frase biperbató- 
nioa. 

De todo lo dicho se desprende que, en este estudio 
del Poema dd Cid j nosotros, fieles al enunciado del 
tema académico y á nuestro programa, no hemos tenido 
en cuenta sino el aspecto puramente gramatical del fa- 
moso manuscrito de Per Abbat. Las cuestiones de carác- 
ter histórico y literario que el Poema suscita, tales como 
su división en más ó mt^nos partes ó cantos, sus fuentes 
tradicionales é históricas, su influencia en la cultura li- 
teraria, el tan debatido problema de su metrificación, el 
valor de sus datos históricos y geográficos, las bellezas 
de su fondo y de su forma, la tendencia política en que 
se inspira, su unidad originaria ó su formación rapsódica, 
el nombre de su autor, la fecha y el lugar en que fué es- 
crito, la originalidad de su concepción y de su composi- 
ción, etc., no entraban, en modo alguno, en el enunciado 
del tema, y su dilucidación, que fuerza es confesar nos 
seducía por la brillantez que podía dará nuestro trabajo, 
nos hubiera llevado demasiado lejos. Nuestra misión en 
este punto, tras el maduro examen de lo expuesto por 
los editores y comentaristas del Poema, así como por 



14 PRÓLOGO 



Wolff, Tioknor, Gayangos, Amador de los Bíos, Milá y 
Fontanals, Eevilla y Alcántara, Menéndez Pelayo, Res- 
tori, Cornu, Malo de Molina, Espino y tantos otros, se 
reduce á consignar las conclusiones aceptadas por la crí- 
tica, estableciendo que el lenguaje del Poema es, en ge- 
neral, fiel reflejo del habla castellana en los siglos XTT 
y XUI, sin tener para qué preocupamos de nada más. 
fiuena prueba de que, aun limitado estrictamente nues- 
tro empeño al examen puramente gramatical y léxico 
del Poema, la materia de investigación resulta todavía 
amplísima y verdaderamente fecunda en conclusiones 
positivas, es el libro que tenemos el honor de someter á 
la ilustrada crítica de la Beal Academia Española y de 
los sabios romanistas europeos y americanos. 



á de Jonio de 1898. 



USTA DE US OBRAS CONSULTADAS 



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Gramática de la len' 
gaa castellana. — Ma- 
drid, 1890, 

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castellana. — Madrid, 

1884. 
» Fuero Juzgo en latín y 

castellano. — Madrid, 

1816. 
» Discursos leídos en las 

recepciones públicas. 

—Madrid, 1860 ál865. 

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Academia Española. 
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Vinaza.— Zaragoza, 1892. 

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16 



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GRAMÁTICA DEL POEMA DEL CID 



PARTE PRIMERA 

ANÁLISIS 



SECCIÓN FBIMEBA 
Análisis gr&fteo ú Ortografía. 



CAPÍTULO ÚNICO 

BLBMEinDOS GRÁFICOS DBL «POEMA DEL CID)> 

El sistema gráfico del Poema del Cid (1) consta de 26 signos 
simples, algunos de ellos de doble y aun triple empleo ó valor, 
y de seis signos dobles 6 digramas destinados á suplir las defi- 
ciencias de los veintiséis monogramas para la representación 
de los sonidos existentes en la lengua, ó bien á marcar simples 
variantes gráficas autorizadas por el uso ó derivadas de la orto- 
grafía semierudita del latín eclesiástico. 

De estos 32 signos, simples ó dobles, hay siete destinados á 
representar las vocales: a, e, i, y, o, v, u; 29 consagrados á la 
figuración de las consonantes: b, c, f, ch, d, f, ff, g, h, i, j, I, II, 

(1) En toda ezpoaición científica, mucho más ai tiene el carácter de investifiración 
del presente trabajo, debe precederse siempre yendo de lo conocido á lo desconocido, 
dé lo fácil á lo dlffcil. Lo primero qae se ofrece á la vista al estudiar el Poema del Cid 
es su aspecto material, él sistema gráfico á que se ajusta; la primera dificultad que 
liay que yencer es, por consiguiente, la del conocimiento de los signos empleados en 
el mismo; por eso nosotros, antes de pasar adelante, presentamos en primer término 
la exposición de la gráfica del Poema, claye de su lectura y, por tanto, de su interpre* 
iadón. 



24 ELBBÍENTOS GRÁFICOS DEL POSMA 

m, n, nn, ñ, p, q, r, rr, s, ss, t, u, v, x, y, g; y tres, en fin, que 
sirven para representar las vocaliformes ó semivocales: i, y, 

«(1). 

Los veintiséis signos simples son, como se ve: a, h, c, (, d, e, 
ff 9) \ h Jf h ^, ^, % o, p, g, r, 8, t, u, v, x, y, z, ó sea los mis- 
mos exactamente del alfabeto actual castellano, sin más dife- 
rencia que el aumento de la ^ y la falta de la ^. Los signos do- 
bles son chf ffj II, nn, rr y ss, de los cuales ha conservado el 
castellano corriente ch, II y rr, habiendo desaparecido por tan- 
to las dobles ff, nn y ss (2). 

Si las diferencias existentes entre el alfabeto del Poema del 
Cid y el del castellano actual en el número y forma de las le- 
tras son de escasa monta, en cambio las que se refieren al va- 
lor fónico de unos y otros signos son de no poca consideración. 
En aquellos siglos en que la lengua castellana comenzaba á 
formarse, sin que hubiera institución alguna con autoridad bas- 
tante ni medios adecuados para fijar su uso en la escritura, no 
es extraño que la nota característica del sistema gráfico emplea- 
do (lo mismo en este Poema que en todos los escritos de todos 
los países anteriores á la invención de la imprenta) fuese la 
indecisión y la inconsecuencia, caracteres que, después de todo, 
no dejaban de tener alguna base en el habla misma, todavía 
no suficientemente fijada en multitud de puntos, así de fonéti- 
ca como de morfología, y lo mismo en el léxico que en la sin- 
taxis; de ahí las numerosas variantes que la^ palabras ofrecen 
á cada paso, revelando los poderosos esfuerzos de la lengua en 
el laborioso período de su gestación. 

(1) La existencia de las semivocales 6 Yocalifonaes en anticuo castellano está 
Aiera de toda duda desde que se ha puesto en claro el valor que tienen en castellano 
(como en todas las lenguas rom&nicas) la < y la u atónicas que forman BÜaba con la 
vocal siguiente. (V. las Reehtrchu $ur laphtméüqué MpagnoU de F. Araujo.) 

(2) Aunque en castellano figura todavia alguno d^e estos elementos gráficos. 6 es 
en voces exóticas (Romano/T, IgntUitff), ó con el valor fónico propio de cada letra (tf»- 
fMCMorio, connubio). A los digramas podían agregarse en cierto modo pt», qu {gumrm, 
qwUt) j aun h¡f {hya, hyo). 



BLEMENTOS GRÍFICOS DEL POEMA 25 

Cifiéndonos por el momento al alfabeto, encontramos en 
efecto en las vocales, que la i representa tan pronto el sonido i 
{Jijo, venir y día) como el sonido y [iuzer, iogados), 6 el de j 
{otos, Taio) ó el de i vocaliforme {Jbien, tierra) y aun tan pronto 
uno como otro en la misma palabra (Carrtow=(7a-rrí-on y 
Carrion=Carrrion)\ la w, por su parte, lo mismo sirve de vocal 
en duro, cubrir, tu, como dev en uála, tía, ó de 6 en aura, aurie, 
ó de vocaliforme en quadra, quanto, cuerno, 6 de signo mudo 
meramente gráfico en que, quitar, guerra, guisa, y aun de leví- 
sima aspiración gutural semejante á una g muy suave en auue- 
ros; la t; á su vez tiene en unas voces el sonido de consonante 
(valor, vetifer, via, vo) y en otras el de vocal [vno, vña, vntar), 
y lo mismo sucede con la y, que en ydes, yfantes, por ejemplo, 
equivale á i, mientras en yogo, yentes, yazies tiene valor de y 
consonante. ¿Cómo extrañar, después de esto, las vacilaciones 
de la escritura en vozes y uozes, vigor y uigor, iazer y yazer, y 
tantas y tantas otras? 

Pasando á los elementos gráficos consonantes, acabamos de 
ver que las vocales i, u, v, y desempeñan oficios consonan- 
tes en no pocas ocasiones; en cuanto á las letras restantes, el 
estudio del Poema nos permite establecer la conclusión de que 
exceptuando la m, la j>, la g y la rr, que tienen constantemente 
el mismo valor (1), siquiera este valor se exprese también por 
otros medios, todas las demás letras que figuran en el precioso 
manuscrito de Per Abbat ofrecen, según los casos, diferentes 
equivalencias fónicas. La&, en efecto, tiene valor explosivo en 
blanca^ cobrar, ahhat, y fricativo en débdo, hihda, cabdal, siendo 
la representación de una transición orgánica y sirviendo de 
enlace á dos consonantes puestas en contacto por la elisión de 
la 6 intermedia en nifnbla (por ni mHa) cmnhre (por comeré), 

(1) T aun todtTia entre eflUs consonantes cabe exceptuar la m qae se presenta 
como final en B9U»§m^ donde es casi seguro que sonaría como fi. 



26 ELEMENTOS GRÁFICOS DEL POEMA 

La e vale por f en albricia, ciento, ciclatones, por en voces, 
por k en canes, commo y por ch en yncamos. 

La ^^ aunque suena como f en la mayor parte de los casos, se 
pronuncia, sin embargo, en feruicio y faluador como s j en 
otros casos como z (1). 

loLchea igual á veces á la i {christianos, marches), otras á 
la ch (chicos, noche, mucho), otras tiene un sonido especial 
entre fj italiana, ch española y ch francesa como en mtích (2), 
y otras es igual & Ib, t (arch), si bien este último valor es 
dudoso (3). 

La d tiene, además del doble valor de la d actual castellana, 
interdental unas veces [dado, debdo) y posdental otras (Peydro, 
valdrá), el valor de una t, 6 más bien de una th en ciertos 
finales {sabed al lado de sahet, did por dite, fusted, fed, etc.), y 
unida con la t en adtor tiene un sonido muy semejante al de la 
e actual. 

La /tiene en general el sonido prolongado y sordo de la/ 
actual, pero suena como la v latina enofle de arrancar, nuef 
años, y como la ? griega en fem, Figeruéla, fago, ferid. 

La doble ff tiene también el doble valor de labiodental 
muda en yffantes, Ffanez, ffu/c, y sonora en ofj de, con más el 
de ? 6ph&Diffa})lo,ffara,ffinco. 

La ^ suena como la g suave (fricativa gutural) actual en 
caualgar, grado, glera, hurgeses; como g fuerte francesa (expío- 
siva gutural) en Gfíiera, tengo; como la j más ó menos bien 
caracterizada en muger, ángel; con sonido semejante al de la i 
vocalif orme en consego, y con pronunciación parecida á la de 



(1) También aparece con valor de k en fM, pero esta vos ea eyidentemente ima 
errata por eo«t. 

(2) Bate sonido {mueh uiranm 587) no puede ser ni el de la eh castellana ni el de 
la eh francesa; es un sonido palatal especial que explica perfectamente la doble 
transformación de multum en mucho y en mujr • 

(B) El areh del verso 690 está seguramente por arth^ como lo prueban las variantes 
art, hart (compárese CcOatayuth). 



ELEMENTOS GRÁFICOS DEL POEMA 27 

la g suave francesa (palatal, ó más bien coronal, con golpe de 
lengua en la corona alveolar) en geh, géla, gelos, gelas (1). 

La combinación gu suena á veces como simple g suave {gue- 
rra, aguiiar), y á veces como gu {vergüenza, guarnir, Cruiera). 

La A es muda en general, pero suena á veces como aspirada 
más ó menos fuerte en las voces del tipo huébos, trahe, hyemos. 

La combinación ih representa una i vocaliforme muy pala- 
lalizada cuando forma sílaba con la vocal siguiente, como en 
Iheronimo. 

La 3 tiene ordinariamente un sonido más ó menos gutural, 
como después demostraremos. 

La I tiene el sonido linguo-alveolar de la I actual en la mayor 
parte de los casos; pero también se encuentra á veces, por des- 
cuido sin duda del copista, en representación de la II palatal 
{cabalo, castielo, castelano al lado de sus variantes con II). 

La doble II tiene los mismos valores fónicos que la I (2), sólo 
que invertidas las funciones {alia, gallo y pielles, fieUo) . 

La m conserva siempre el valor de la m actual (3) y la doble 
mm tiene por objeto reforzar la pronunciación {commo) cuando 
no equivale á la m sencilla {semmanas, lammado). 

La n tiene, además de los dos sonidos, alveolar uno {nada, 
non) y velar otro {angosta, pongo) del castellano corriente, valor 
de m ante t,p {enhueltos, linpia) y Aq ñ por descuido del copista 
en algunas voces como estrana, mañana. Cárdena, 

La doble nn, en los poquísimos casos en que aparece, tiene 



(1) El sonido i de la y está probado por las variantes contstiOt y«ni0«; en cnanto á 
loa de > actual castellana y g francesa, es preciso aceptarlos desde lue^ro si se ha de 
explicar con sólidos fandamentos la evolución sufrida por las voces en que estos 
•ODidos aparecen y que han producido en el castellano actual gettüy m%^j«r por un lado, 
y filo, —la, •álat^ ttku por otro. 

00 Bn vfdaUo, eicogtüo nos inclinamos á creer que la U se pronunciaba l-l asi como 
taabién la I de tomaioi por tomorlot {v^dal-lo, acogti-lo, tomcU^oi). En miU la U sonaba 
16 II, mgtn los casos. 

(S) Salvo en al caao ya citado en que flg^ura como final ^Bellétmj, donde tiene el 
TaJordaM. 



28 ELEMENTOS OEÁFICOS DEL POEMA 

valor de ñ [ganno junto á gañó), si bien laa variantes de estos 
casos prueban la vacilación de la lengua entre las pronuncia- 
ciones n, n-n, gnyñ, triunfando en general el sonido n ó ñ, 
desapareciendo la doble nn por la repugnancia del castellano á 
los sonidos doblados, y quedando gn para las voces eruditas. 

La ñ suena ordinariamente como ñ, pero en cañados, señas, 
peonadas tiene valor de n-n y en ¡menos, laña de simple n. 

La 2? tiene constantemente el valor de explosiva fuerte bila- 
bial, siendo (ipdad el único caso en que aparece dudoso su 
empleo por la variante gibdad que nos presenta en su lugar 
la bilabial suave fricativa, si bien la pronunciación en uno y 
otro caso depende del énfasis con que se hable, estando por lo 
mismo justificadas una y otra escritura. 

La q conserva también su valor fijo etimológico de h, yendo 
siempre en unión de la w, ya muda [que, quien), ya sonora qual, 
quadrá). 

La r presenta ya los dos sonidos simple y redoblado de la 
linguo-alveolar vibrante actual, como se ve en crecer, ora, pro, 
y razón, ricos, arancada. 

La rr conserva siempre el valor que tiene actualmente (rrey, 
querría). 

La s ofrece dos equivalencias, la de s sorda en vasallo, 
sea, a^ y la de s sonora en mensaie, nos le pueden carnear, 
hyas va. ^ 

La doble ss está también en representación de ambas especies 
de silbantes, de la una en Alfonsso, pienssan, y de la otra en 
vassallo, ssea. 

La t tiene, en general, el sonido dental explosivo de la t 
corriente, pero suena también th [d final del dialecto valen- 
ciano) en sabet, venit, dat nos. 

La X suena como ch francesa en Ximena, Xativa, como s en 
exco, como ks en exorado y como^' en dixo, rraxo. 



ELEMENTOS GRÁFICOS DEL POEMA 29 

For Último, la z tiene ordinariamente el valor de la z italiana 
(pojr, prez, dizen), y por excepción el de f en vezcamos. 

En medio de la confusión que necesariamente tenía que pro- 
ducir esta falta de fíjeza en el valor asignado á las letras em- 
pleadas, fuerza es reconocer que, salvo algunas irremediables 
excepciones, fruto casi siempre de disculpables descuidos. Per 
Abbat procede con laudable método en el uso de los signos, 
empleando rara vez imos por otros, como se ve, por ejemplo, 
en las formas verbales de dezir^ escritas constantemente con z, 
á diferencia de las de de^r, lo que permite distinguir desde 
luego dize (dice) de dife (desciende, baja). 



SECCIÓN SEGUNDA 



AnillsiB finteo ó Ortofonía. 



CAPÍTULO I 

9 

ELEMENTOS FÓNICOS DEL c POEMA DEL CID > 

Los notabilísimos trabajos llevados á cabo en los últimos 
lustros, ya en los dominios de la fonética pura, ya en los de la 
aplicada al estudio de determinadas lenguas y dialectos, ora en 
loe de la fonética comparada, ora en los de la histórica, por los 
Helmholtz, Brücke, Bell, EUis, Sievers, Trautmann, Corssen, 
Schuchardt, París, Meyer, Vietor, Joret, Havet, Seelmann, 
Passy, Storm, Róusselot, Clédat, Baist, Lücking, Jespersen, 
Wulff , Beyer, Koschwitz, Techmer y tantos otros insignes culti- 
vadores del fonetismo, han hecho de esta rama de la lingüís- 
tica una verdadera ciencia aparte que, no cabiendo ya en las 
'no escasas páginas que la dedican de ordinario la Bomania, la 
Zeitschrift de Gróber, y las demás Revistas de lingüística y 
filología de Europa y América, ha llegado á tener sus órganos 
especiales en la prensa científica en el Maitre phonétíque de 
París, y en la excelente publicación alemana Phonetische Stu- 
dien de Marburg, sin contar la preciosa UevíJie des patois gallo- 
romana de Róusselot y Gilliéron y la no menos digna de esti- 
iDMión Bevue des potáis de Clédal, cuyas interesantes páginas 



32 ELEMENTOS FÓNICOS DEL POEMA 

absorbe casi por completo la fonética de los dialectos franco- 
provenzales. Aun ciñéndonos á la fonética del castellano y sub 
dialectos^ á pesar de ser de las ramas menos estudiadas, son ya 
de tanta consideración (prescindiendo de las antiguas y nota- 
bles obras de Nebrija, el Brócense, Alcalá, Velasco, Salinas, 
Aldrete, Covarrubias y demás gramáticos y lexicógrafos espa- 
ñoles), ya en obras de carácter general, como las de Diez, Me- 
yer-Lübke y Gróber, ó en las numerosas Revistas francesas, 
alemanas, inglesas, escandinavas y americanas, ya en estudios 
miás concretos, como los de Engelmann, Dozy, Eguílaz, Simo- 
net y Baist en el elemento árabe de la lengua, ó los de Gessner, 
Morel-Fatio, Carolina Michaelis, Comu, Vianna, Schuchardt, 
Cuervo, Lenz, Perraz, Ovidio, Fórster, Wiggers, Nyrop, Voll- 
mOller, Munthe, Fita, Vinson, Menéndez Pidal, Machado, 
Wulff, Benot, Araujo (1), Leite de Vasconcellos y otros muchos 
en los elementos célticos, germánicos, greco-latinos, americanos, 
vascos y dialécticos de la lengua ó en la evolución histórica del 
castellano, que verdaderamente asusta la suma de erudición que 
se requiere para aprovechar, como es debido, el fruto de tan 
laboriosas y meritorias investigaciones. 

Y si el estudio de los sonidos, verdadero enfant terrible de la 
moderna filología, como lo llama Seelmann (2), ofrece tantas 
dificultades, tratándose de su determinación en las lengiias vul- 
gares corrientes, ¡Quánto mayores no son las que presenta 
cuando se trata de estudiar la fonética de un monumento lite- 
rario de las pasadas centuriasl Es verdad que los trabajos lle- 
vados á cabo por los Diez, loe Ascoli, los Schuchardt, los Me- 
cí) 81 ■Iffnno veces nos citamos á noiotroB mismos, téDgise en caento qae este 
tralÑ^o faé e^rito para el concorso abierto por la Real Aca4emia de la Lengua, en el 
que se exigía el más riguroso incógnito, siéndonos por oonsigniente imposible citar 
nuestras opiniones ú obras como nuestras, y yióndonoe en la precisión^ al referimos 
á Iss mismas, de citarlas como si se tratara de una tercera persona. 

(2) XrüUeh0' Jáhr^MttHeht ük§r áU F&ruthritu étr romam$9chm PhU9ha{§ 
(Heft 1, 1.) 






ELEMENTOS FÓNICOS DEL POEMA 33 

yer, los París y demás filólogos y lingüistas contemporáneos 
facilitan extraordinariamente la misión del que acomete la ar- 
dua empresa de resucitar el lenguaje representado en aquel 
monumento; pero también ¡qué prolijidad de cuidados, qué 
pacientísima observación, qué caudal de conocimientos, qué 
potencia tan maravillosa de inducción se requiere para satisfa- 
cer el depurado gusto de la crítica contemporánea! Confesamos 
que, al medir nuestras fuerzas con la magnitud del empeño de 
reconstituir la fonética del Poema del Cid ó del habla castellana 
de los siglos XII y XIII, que tiene su expresión en el Poema^ 
tentaciones nos dan de abandonar el campo, y sólo pensando 
en que los mismos obstáculos que á nosotros nos acobardan han 
de ser los en que tropiecen los demás, nos decidimos, confiados 
en la benévola indulgencia del lector, á desechar los escrúpulos 
que á veces en esta delicadísima materia nos asaltan, entrando 
de lleno en la exposición de la fonética del Poema. 



ARTICULO I 



Vocales. 



El Poetna del Cid presenta desde luego las cinco vocales 
comúnmente admitidas en las lenguas románicas: a, e, i, o, u. 
Consideremos cada uno de estos sonidos en las varias situacio- 
nes en que puede presentai'se: en sílabas tónicas ó atónicas^ 
largas ó breves, libre ó entrabado (1). 

§ 1.^— Lae. 

El sonido a del Poema del Cid es exactamente el mismo 
del castellano actual con dos ligeros matices en su pronuncia- 
ción, abierto el primero, que es el más usual [a, al, alto, car- 
gar), y cerrado otro, que se percibe especialmente cuando la 
a forma sílaba abierta con una bilabial, como en baraja, padre, 
María (2), sin que en todo caso llegue esta diferenciación al 

(1) El insigrno fundador da U Filología románica. Diez, estableció en su Gramática 
la división de las vocales en tónicas y atónicas, subdividiendo las primeras en lar- 
gas, breves y en posición; como el hecho de estar en posición no es obstáculo, sin 
embargo, para que las vocales conserven en latín su cantidad originaria, modifican- 
do en románico su cualidad conforme á esta cantidad, verdad entrevista por el mismo 

-Diez y afirmada primeramente por Schucbardt {Vohaiiamut^ I, 471) y después por G. 
París (Jíomonto, X, 86), esta división ha sido desechada, siguiendo hoy los romanistas 
más en boga la propuesta por G. ParíSi que es á la que nos acomodamos como más 
exacta y práctica. La palabra §Htrabodo es perfectamente castellana y adecuada al 
objeto de su empleo. 

(2) Llevando el análisis á su último limite, pueden establecerse los grados siguien- 
tes, yendo del sonido abierto al cerrado: al {á él), al (á rf), eauaUo, mar, cama. (V. Arau- 
jo: It§eh§rch4t tur iaphonétiqíéé tspagnoU.) Para los fines de este estudio podemos pres- 
cindir de estas distinciones. 



ELEMENTOS FÓNICOS — VOrAl.ES 35 



punto á que ha llegado en catalán, por ejemplo, sino todo lo 
más al qne alcanza hoy en gallego. 

El sonido a, cualquiera que sea su posición, cantidad y tono, 
procede en general de una a latina: amo, canes, estsLua., verdsíd, 
alma, [ánima), tanto, cargel, candelsLS, arma^. Excepcionalmente 
se le encuentra procedente también: 1.^ De una e 6 a latinas, 
como asmar de sdstinuire, sin que pueda decirse que este hecho, 
como afirma Fórster (1), ocurre especialmente ante la r, pues por 
lo menos ante el grupo rá la c se conserva, como se ve en per- 
<Jer, perdida, perdón del P. C. y del castellano actual. 2.® De 
una o, como sucede en la preposición j^ara (de pro ad'>pora'> 
para), variante rara en el P. C. del frecuente pora, 3.** De au: 
ascuehar de auscultare, auuero de augurium, 4.^ De i por asimi- 
lación: marauilla de mXrábilia, amidos de invitm. 5.^ Del carnets 
ó del pataj semítico: abbat de ahbk (2), Baltasar de Belchatsar. 
^.^ Del fatha, kesra y damna árabes: alcagar de alcagr, Alca- 
la, de Al-cala, alcaldes de al-cadi (3). 7.** De a germánica: claro 
de klar, blanco de blanh. 

El sonido a se encuentra en el Poema constantemente escrito 
oon a, y excepcionalmente con ha. 



§ 2.**— La e. 

La pronunciación de la e del Poema del Cid corresponde 
también en general á la e del castellano actual, percibién- 
-dose un sonido más abierto delante de r, I, sobre todo cuan- 
do les sigue otra consonante (¿erfer,/«eríe, hermanos, yernos, el 



(1) Spani»c?i9ShrachUhr9,W. 

(2) La derivación aqoi no es directa, sino mediata, primero por conducto delgriecr^ 
&P^Sc y ^o«?o del latin eclesiástico abbtu, introducido por San AfirusUn y San Jeró- 
nimo (Darmesteter-Hatzfeld, Brachet, Bailas). 

(8) Véanse Diez, Dosy, Bffoílai. 



' 






36 ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES 



yelmo), y otro cerrado que es el más frecuente en los demás ca- 
sos; entre ambos puede todavía citarse el que tiene ante n, s, a, 
oomo en sienten, tres, prez. También se encuentra con relativa 
frecuencia un sonido de e semimuda, semejante al schewa he- 
breo y aun á veces á la e semimuda del francés en el recitado 
dramático^ sonido que en muchas ocasiones no tiene represen- 
tación gráfica, pero que se percibe, sin embargo, distintamente 
en algunos finales de los pronombres enclíticos que han perdido 
sa e final cuando la palabra siguiente empieza por consonante; 
así puede verse en los versos siguientes, cuya armonía desapa- 
rece si no se pronuncia la e semimuda: dos fall-an con los moros 
cometien los tan atpia 1676; nos puede rrepentir que casadas las 
ha amas 261 7; el poyo de mió Qid asil dirán por carta 902; el ver- 
so 1674 exige una e semimuda después de la s de la primera sí- 
laba de m^esnnadas: prestaos son las mesnnadas de las yentes chris- 
Uanas, que debe leerse: cpres-tas-son-las-me-se-na-das — de-las- 
yen-tes-cris-ti-a-nas» (1). 

El sonido e corresponde: 1.^ Á una e latina larga ó breve, 
tónica ó atónica, libre ó entrabada: creo, condes, fieles, m^s, 
tengo, bestia, debdo, cuaresma, yermo (2). Al latín ce:pwia, cena, 
fea, 3.° Al latín (b (3): hedand=edad de (Btatem^, querer de 
qtMsrere, 4.*^ A una a, lo cual ocurre especialmente cuando si- 
gue en latín el grupo ct por la influencia que ejerce la c gutural 
sobre la vocal: fecho, pecho, echar (jactaré); también se en- 
caentra por análogo motivo alegre de ala^crem; monesterio de 
monssterium es un caso aislado, y esteua de stsbat es una excep- 
ción que puede considerarse como un error de copia, tanto por 



(1) Como en los versoa citados se requiere: tto-te-pu«-¿t-m-jwn-/ir; do-tM-i^Utrn- 
etm'fos-mo-rot; a-^W'^-di-ran'por'ear-ta, 

(2) La « tónica de las voces lat. se conaerya g'eDeralmente en castellano, sobre todo« 
eoando en latín precede i, ¿, n, r, 6 1, (V. Com molerán: «Discurso de recepción en la 
R. A. E » y BU extracto en la Révu€ dé LinguUtique,) 

(8) Los diptongos a, ce eran ya pronunctadOB oomo « en el latín vulgar. (V. Coiamb,. 
Bdoa, Schuehardt, Seelmann, etc.) Este caso se reduce asi realmente al anterior. 



ELEMENTOS FÓNICOS— VOCALI» 37 

la variante estatta, cuanto porque las terminaciones en -abam, 
^MZSj^abat producen constantemente en la lengua del PoemA 
<'auay-auas,'auu; la a de ábscondere no había pasado todavía á e, 
como se ve en Siscondense. 5.° A una i latina: el, ella, este, ese, le, 
9ertí4d, cerca, ieber; esta procedencia es sobre todo corriente en 
las nasales, ya formen sílaba con la i, 6 ya sigan en sílaba in- 
modiata: en, entre, enemigo, enperador, saña, vencer, tener, menas; 
mengua junto á mingua prueba, sin embargo, que el cambio no 
era completo todavía. 6.® Á una o: fermoso deformosus, rredon- 
do de rotundm; fronte no había sufrido todavía la transforma- 
ción en e, sino que conservaba la o, como se ve en frentael; la e 
de velnntad' al lado de volunten es producida por la influencia 
del velle latino en competencia con el presente voló. 7.** A eu: le- 
gua de lenca por metátesis, mediante las formas leugua, leuga. 
8.** Á te: quedus de quietan. 9.® Á ee: ser (seer) de sedere; ver{veer} 
úevidere. 10.® Áa-¿; ame de ama^-i; en -ero de -arius, besar de 
bastare y análogos ha precedido al cambio una metátesis que ha 
puesto en contacto la a con la i para producir la e: catiallero («»- 
ballairtis)f primero (prima,iri4s), besar [beiisaré),se (ssLÍpo), 11.® A 
o-c: ve de vñ^-d-e, he de ha-b-e, plega de placeat (plsiecat). 12.® A 
una e gótica; yelmo (helm). 13.® A una i gótica: fresco de frisi. 
14.® A una e del árabe-hispano vulgar: Almenar de al-minar. 
15.® Á ei árabe: Alcogeim de álcogeifa. 16.® A walatino: rribera 
de rtpoaria. 17.® A e hebraica: Bdleem de Bethleem, 

El sonido e se encuentra constantemente representado por 
medio de la e, ya sola, ya precedida de una h, cuyo valor pu- 
ramente gráfico está asegm'ado por las variantes en que no 
figura; enpueetit, la doble ee tiene por objeto hacer la voz de dos 
sílabas (cnon viene a la pueent, ca por el agua a passado» 
160). 



38 ELEMENTOS FÓNICOS —VOCALES 



§ 3.*»— La i. 



La pronunciación de la i del Poema es idéntica á la que 
tiene la i actual, notándose también la existencia de dos es- 
pecies que coinciden en general con el tono, siendo aguda la 
* tónica, sobre todo si se pronuncia con énfasis [di de dic, oy 
de audivi, y grave el de la atónica: oy (hodie), mártires, pudién- 
dose señalar otro sonido intermedio en la i tónica de silaba ce- 
rrada no final {(inchas, obispo\. 

El sonido i corresponde: 1.® A unaí latina: jra, digo, venir ,^ 
oyr, figo, d\a, mili. 2.® A una e: y [et], myo, Dios, pido, comigo,. 
' -ie [-ehamf-ehat ; tente <itenehat). 3.** A (e: jadios, Gallizia. 
4.® A ie con i semivocal: oy de hodie. 5.® Ae-e: rrey de rege.. 
6.** A i'i: y de ibi, mi de mihi, oy de audivi. 7,** A u: uazias de 
vacjias. 8.^ A u griego: murtires, 9.® A i gótica: guisa de wisa, 
rrico de rihhi. La influencia de la gutural siguiente que ha pro- 
ducido en el moderno castellano el cambio de la e en i no se hace- 
sentir todavía con suficiente fuerza en les siglos XII y XIH, 
como lo prueban las voces eccUgia, eglesia, eguada. 

La escritura del sonido i se presenta en el P. C. con la misma 
doble forma de í é y que ofrece todavía el castellano actual, 
pudiéndose decir que cuando estas letras representan verdade- 
ras vocales y no las semivocales que figuran en los pseudo-dip 
tongos de que son elemento prepositivo, la i marca, en general,, 
el sonido de la i breve, y la y el de la y larga; las excepciones,, 
sin embargo, son harto numerosas para que pueda sentarse esta* 
regla de un modo absoluto, pues á cada momento se encuentra 
infringida por la instabilidad de la ortografía. También se en- 
cuentra el sonido í representado por hy {hyr, hydo, etc.}. 



ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES 39 



§ 4.«— La o. 



La o presenta en el P. C. dos sonidos perfectamente dis- 
tintos: uno abierto, que es el más usual, y que corresponde 
á la o del cast. moderno, y otro cerrado, semejante al que se 
encuentra en asturiano, portugués y gallego (francés cote, chaud, 
no tan cerrado como en los dialectos del Norte), en la mayor 
parte de las voces que figuran con u en el cast. actual: sos, sos- 
piros, olieron, sopiesse: la vacilación de la escritura en Sant 
Yagu, Sant Tctguo, por ejemplo, es indicio no despreciable de 
osta pronunciación. Entre los dos puntos extremos de la serie 
fónica o se encuentran varios matices intermediarios que per- 
mitan establecer la gradación siguiente del abierto al cerrado: 
oy, onor, ondra, solo, comme, complir, esposas, sospiros. 

El sonido o procede: 1.° De una o latina: ora, nos, pro, amor, 
monte, voz, 2.** De u lat.; oio, todo, sobre, so (stib), con, doble, 
3.** De au: oro, oyó (atidio), o (aut), poco, osar, trogir (íra-áf- 
tkcere); en ala,udare se ve que la transformación no se había 
acabado de operar; en otw, sope y similares, la o supone la in- 
versión de habuit, sapui en haubit, saupi, semejante á la que he- 
mos visto en ai>e, 4.° De al: otro de álterum, otero de aXtarium; 
la forma románica supone la previa vocalización en latín vul- 
gar de la Z en w [autrum, autairum), lo cual reduce realmente 
este caso al anterior. 5.® De uo: dos de dúo, commo de (pxomodo. 
6.** Del líe del latín vulgar: fuert, fuenty muert; la pronunciación 
como o de estos pseudo diptongos está asegurada por la rima: 
fuert, por ejemplo, rima con Casteion y señor; f iteren con cora- 
ron y desonor; fuer con sabor y Campeador, etc; como por otra 
parte las mismas rimas no prueban en ningún caso la pronun- 



40 ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES 

ciación de we como tse (we) {!), se ve que en los tiempos en que 
fué escrito el P. C la lengua prefería la pronunciación o y que, 
por lo tanto, la diptongactón del latín o sólo se había producido 
en muy pocas voces, como huerta, huésped, 7,** De a-o: vo de va- 
d-o. 8.** De uu: o de uhi<,uue>uu, 9.^ De o germánica: espo- 
lón de sparn. 10.** De u gótica,: Alfonsso (2). ll.**Deelat: 
obispo de episcopus, 12.** De ui:fosse, fossen, 13.^ De un fatha, 
kesra ó damna ó de una a larga árabe: almo/alia de ahnohaUa, 
almófar de almagfar. 14.** De w, o hebraicos: Golgota de 
GulgoUt, 

El sonido o se encuentra escrito en el P. C. generalmente 
con o y excepcionalmente con ho [honor, homilar) y con ue 
[puestos, fuer, fuent) (3). 



(1) No hay en todo el Poema más rima en «-o que la de loe cuatro versea 1817 á 1820, 
pues los de los versos 616-622 y 10964)7 no contienen voces con m«. Véanse: 

1816. De missa era exido essora el rrey Alfonsso. 
Afe Minaya Albarfáoez do lega tan ajn$9*to, 
F^co sos ynolos ante todel pw«&/o, 
A los pies del rrey Alfonsso cayo con grand dwe/o. 
Besaua le las manos e fablo tan apuuto: 
Merced, seüor Alfonsso, por amor del Criadorl 

Como se ve, estos cuatro versos están encerrados en ana tirada en o que los 
hace dudosos. 

Tampoco es segura la lectura de cuellot en el verso 1509, en que rima con eeueauelu 
en una tirada en a, a-«. Cu€Üo es seguro por figurar siempre en esa forma, y por lo 
tanto eaicait$€l9M tiene que ser aueauélot por la rima; pero la pronunciación, ¿es ca$-' 
eauilat-ctéélos 6 eatemuoioa^oloMf La cuestión es difícil, mucho más ti se piensa en que 
eoteábéUt tiene por doubUt la forma ea*cabuUos, 

En cuanto á la preferencia del castellano antiguo por la pronunciación o de wt es 
innegable, pues la muestran las repetidisimas rimas en o de voces con ii« y las va- 
riantes fosa; fo8M9n que á veces se escapan al copista. Pero siendo así, ¿cómo explicar 
la preferencia tan marcada del Poema por las formas gráficas en u«, sobre todo cuando 
se piensa en la exactitud fonética de ciertas transcripciones como nimbla y combr§, 
por ejemplo, que revelan la fidelidad de la transmisión oral por el copista? No cabe 
otra explicación satisíáctoria que la de establecer un lapsus de tiempo relativamente 
considerable entre la composición del Poema y su escritura, lapsus durante el cual la 
diptongación de o se prodi:^o, 6 biea suponer qne el autor del Poema hablaba un dia- 
lecto y el copista otro, ó quizá ambas cosas á la vez. 

(2) Forster, Spaniseh€ SpraehUhr$.—lA o de Alfomo pudiera quizás provenir direc* 
tamente del latinizado lUUphomut, 

(8) Las palabras escritas con ut que riman con otras en o son: pu$it08 17, Vérmués, 
7^2. 1894, 1807, 1007, 1091; /ufrt 1880, 2091; fUm-en 1856, 1858; ñur 1862; puedt 2007. 8468; 
fue 2067, 2766. 2814, 2907, 8720; mutrt 2676, 2774, 8641, 8687; uluén 2696. nuea 2696, fuant 
2700, autrét 2706, ttfutrfo 2^22, tutrio 8M8, dupuet 8705 y cinquatmQ 8725. El caso de 



ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALES 41 



§ 5.^— La u. 

El sonido u es exactamente idéntico al del castellano moder- 
no, observándose las mismas diferencias que hoy existen entre 
tú (tu) y tu (tuus), siendo en el primer caso, es decir, cuando 
es tónica y enfática, má,s agudo y redondeado que en el 
segundo, ó sea cuando es proclítica ó atónica. 

La u procede: 1.** Del latín u: uno, tu, cru0, agudo, natura, 
vertud, dulge, dulda. 2.® Del latín o: cunados, de cognatos; pre- 
guntar, de percontare; ñusco, de noscum. 3.° De oo: cubrir, de 
cooperire, 4.*^ De ua: sus, de ^aa^; tus, de tusis. En logar y otras 
voces se ve que el cambio de o en « no había todavía termina- 
do su evolución. La b de gibdad, cabdal no se había tampoco 
vocalizado todavía. 

El sonido u se encuentra escrito casi indistintamente por 
medio de w ó de v, predominando la v en el principio de las 
voces y la « en el medio, siendo exclusiva al fin. 



ciH^ueftna puede en rícror descontarse considerando el verso como no completo sino 
en la frase slgfuiente «de Cbristus aya perdón»; pero el de auwe* es verdaderamente 
notable, y revela, con el de nues^ la extensión que abarcaba el sonido o=w«. 



• ' 



ARTICULO II 



CSomblnaolones vocales. 



El Poema del Cid nos ofrece cuatro de los seis diptongos que 
la Academia cuenta en castellano (dejados aparte los constitui- 
dos por i, u prepositivas que, como veremos, no son verdade- 
ros diptongos, puesto que la í y la w no desempeftan en ellos el 
papel de vocales, sino el de vocaliformes): tres que tienen por 
vocal pospositiva la i (ai, ei, oí) y uno que tiene la u (au). 
Fórster no ha comprendido (1) el valor de los diptongos espa- 
ñoles al citar como ejemplos, entre otros muchos, casr, fnaes- 
tro, caos, fea, raiz, saúco, día, río, etc. 



§ 1.° — Combinación ai. 

Este diptongo está lejos de tener en el P. C. el desarrollo que 
ha adquirido en el castellano moderno, y hasta podría decirse 
que uno de los rasgos distintivoe del castellano antiguo es la 
rareza de esta combinación. La causa de semejante diferencia 
está principalmente en que el lenguaje del Poema carece del 
manantial más fecundo de este diptongo, que es la terminación 
ais (2) de las segundas personas de plural de los presentes de 

(1) Spaniiché Spraehl9hr§. 

(2) Hasta el sigrlo XIV no Be encuentran ejemplos de la caída de la dental en las 
inflexiones proparoxítonas^ (V. en Romania^ 1896, pág. 70 y ss., un interesante artículo 
de CnerYO.) 



SLEM BSTOS FÓNICOS— COMBINACIONES VOCALES 43 

indicativo de la primera conjugación (4im-at9), prosentes ó» 
subjuntivo de la segunda y tercera (temáis, paríais) é imper- 
fectos de indicativo y subjuntivo de todas las conjugaciones 
(amábat^^ amarais, amaríat^^ temíai^^ temiérat^^ temeríaí^^ 
partíais, partierais, partiríais); todas estas formas conservan 
todavía la t del atis latino, debilitada en d: amades, amauades, 
amarades, amariades, y no presentan, por consiguiente, la dip- 
tongación á que la caída de esta d dio origen poniendo en con- 
tacto la a con la e. De aquí que el P. C. no nos ofrezca sino los 
ejemplos estrictamente necesarios para poder asegurar la exis- 
tencia del diptongo ai en aquellos interesantes siglos, como ay 
de habet, caso debido á la palatalización de la terminación 
latina en e, que resultando demasiado oscura en romance se 
transformó en i, y áyrado, ayrolo, producto directo de sencilla 
composición. En traydor, traydores, la a y la y corresponden á 
silabas diferentes, y lo mismo sucede en ayna, caye, Trayo no 
había desprendido todavía el elemento gutural del actual traigo^ 



§ 2.*^— Combinación ei. 

Lo mismo que con ai sucede con ei por lo que toca á las 
voces en que debe su existencia á la flexión en castellano 
moderno: temm, amástm, temístm, partisteis, amare/s, teme- 
reis, partiréis, amets, amaseis, temieseis, partieseis, amareis, 
temiereis, partiereis; todas estas formas, procedentes del etis 
latino, conservaban todavía la dental, siquiera fuese debilita- 
da, en edes, y la diptongación por lo mismo no existía aún. Los 
ejemplos de ei son, sin embargo, más numerosos que los de ai: 
rrey (rrege), procedente de e-e (1); rreyno, de regnum; plejto^ 

(1) Cbrnn le esfuaia en probar {Rom. IX, H y as. y Sítida rom. 419-68) qae rrey et 
<l6 dos vilabas, lo cual es cierto en general, pero sin qae pueda decirse de un moda 



f 



44 ELBMEim)S FÓNICOS —COMBINACIONES VOCALES 



<ie jplacitum; Pejdro, de Petrum, y los numerales seys, treynta, 
no siempre pronunciados ei, sino á veces e-i. Sey [sedet) se pre- 
sienta bisílabo como variante de seye. 



% 3.°— Combinación oí. 

Este diptongo, poco frecuente relativamente en castellano 
modemO; tenía que serlo menos todavía en castellano antiguo, 
<[ue no había llegado todavía á la diptongación de sodes ni á la 
paragoge de so, do, esto á que deben su existencia los actuales 
soy, doy, estoy. La única palatea en que figura es el adverbio 
oy, procedente del latín hodie por el intermediario oye\ hasta 
^n esta única voz la pronunciación vacila entre oí y o-i (ú o-ye) 
bisílabo, que es la forma dominante. 

Nótese que en los pocos casos de diptongación existentes en 
el Poema, siempre es la y y no la t la letra destinada á repre- 
sentar el sonido de la i pospositiva. 



§ 4.® — Combinación au. 

También este diptongo es rarísimo en el Poema, no ha- 
biendo más ejemplo seguro en que aparezca que aiusre, del 
latín a,\icé>íkhze>diiize. No deja, sin embargo, de encontrarse 
-con relativa frecuencia el grupo gráfico au, av; pero en las for- 
mas del verbo av^r en que aparece, las variantes en ab (aure y 
abre, auremos y ahretnos) son indicio más que probable de la 



tan absoluto que pueda servir de base para la corrección de los versos en que rr§y es 
monosílabo. La instabilidad délos grupos vocales es grande en antiguo castellano, y 
lo mismo rrejf que Carrion, qui§n que &i«n, luego que BauUca, tiéfH que qiMfido^ etc., 
«6 presentan con una silaba más 6 menos, según los casos, sin otra norma que el gusto 
•del escritor y las exigencias métricas. 



BLEBiCENTOS FÓNICOS — COMBINACIONES VOCALES 45 

consonantifícación de la u, y en el adverbio aun, avn, el verso 
exige constantemente la lectura a-ún en dos sílabas y con acen- 
to en la u. El maraulla del verso 2346, que Vollmoller corrige 
marauilla, es un caso interesantísimo de diptongación producido 
por la vocalización de la 6 y la pérdida de la i media de mira- 
hilia pronunciado como esdrújulo. La h de cabdal, rrecahdo no 
98 había vocalizado todavía, y la jp de captivos había desapare- 
cido por completo en catinos; en cambio, la I de alterum, alta- 
rium había avanzado ya en su evolución hasta fundirse con la 
a en o [otro, otero). 

De los otros dos diptongos con u pospositiva; oí4 y eu, el pri- 
mero no ha sido nunca genuinamente castellano, y sólo apare- 
ce en voces exóticas y dialécticas, ninguna de las cuales figura 
en el manuscrito de Per Abbat, y el segundo, eu, tampoco tie- 
ne representación en el Poema del Cid por no haberse efectua- 
do todavía la vocalización de la b de débdo en deudo. 



ABTlCULO III 



Vooall formes , 



El Poema del Cid presenta los dos sonidos vocaliformes co- 
rrespondientes é la í y á la u, sonidos existentes en el latín vul- 
gar y transmitidos por su conducto á todas las lenguas roman- 
ces; estos sonidos han sido en general desconocidos hasta que 
los modernísimos estudios de los fonetistas han evidenciado la 
diferencia existente entre la í y la w vocales y las semivocales^ 
vocaliformes ó pseudo-vocales correspondientes, estimadas como 
verdaderos elementos consonantes por la generalidad de los lin- 
güistas contemporáneos, pero á los que damos el nombre de 
vocaliformes para mejor marcar su especialísimo carácter y na- 
turaleza. 

Para diferenciar desde luego gráficamente estos sonidos de 
sus homógrafos, debiéramos adoptar los signos generalmente re- 
cibidos dej (ó ?) y w; pero teniendo en cuenta la índole de este 
trabajo, y pensando que la adopción de estos signos para la trans- 
<?ripción se prestaría á equívocos, á menos de presentarlos en 
relación con todos los demás en un alfabeto convencional ajus- 
tado al lema del fonetismo cun signo para cada sonido y un so- 
nido para cada signo», hemos preferido conservar la notación 
ordinaria, como hemos hecho con las vocales y haremos con las 
-consonantes. 



ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALIFORMBS 47 



§ 1.° — La i VOCALIFORME. 

El sonido vocaliforme palatal i se percibe en el P.'C. lo 
mismo que en el moderno castellano cuantas veces la i fígura 
como vocal prepositiva atónica de un pseudo diptongo: tiene, 
siente, quiero, piedra, parias, linpia, gragic^, seruigio, palofio, 
nwnesterio . 

. Hay, sin embargo, notables diferencias en este punto entre el 
castellano moderno y la lengua del P. C, diferencias nacidas 
especialmente de la variación sufrida por la tonicidad y la can- 
tidad en ambos períodos del idioma. En los siglos XII y XIII se 
encuentran en efecto algunas voces cuyo acento ha avanzado en 
el castellano actual, y otras en que ha retrocedido, dando por 
resultado que elementos antes atónicos hayan pasado á tónicos 
y viceversa. Así, por ejemplo, la palabra t;a;erío, uazias del P. C. 
lleva constantemente el tono en la a, como en el latín vacutis, 
vacuas, mientras que en el castellano actual el acento carga 
sobre la í, que de este modo ha perdido su carácter vocaliforme, 
convirtiéndose en vocal pura y haciendo trisílaba la voz, anti 
guamente bisílaba. Donde más se notan estas diferencias es en 
los grupos ie, io, especialmente en Dios, Carriony myos, voces 
que se repiten con extremada frecuencia en el Poema, y que 
revelan la lucha de las sílabas por el tono y la cantidad, lucha 
no decidida todavía, y en la que llevan la mejor parte las vo- 
cales que el castellano moderno ha reducido á breves y atóni- 
cas: Dios, en efecto, monosílabo en el actual castellano, es con 
frecuencia bisílabo en el P. C. y lleva el tono en la i, como re 
cordando con fidelidad su parentesco con el Deus latino, aunque 
también á veces suena como hoy con * vocaliforme: Di-os, Dios; 
mjos, por el contrario, bisílabo y con i vocal actualmente (mi-os), 



48 ELEMENTOS FÓNICOS — VOCALIFORMES 

se encuentra varias veces monosílabo y con i vocalif orme en el 
Poema: myós. En christianus, la combinación ia forma general- 
mente un pseudo-diptongo con i vocaliforme y acento en la a; 
pero en el verso 1674 la rima en í-a exige christianas. En castie- 
lio, siilla, Castiella, la pronunciación es más fija, mostranda 
decidida preferencia por el pseudo diptongo con i vocaliforme; 
pero el castellano actual castillo, silla, Castilla prueba de modo 
irrefutable que la tonicidad ha cambiado en algún tiempo, y ya 
el mismo Poema nos muestra los indicios de esta tendencia al 
damos en el verso 219 la pronunciación Cas-ti-é-lla y en el 176 
la misma ó la de Cas-tí-e-lla (1). En todo caso la regla que he- 
mos dado es bien precisa y no admite excepción alguna: siempre 
que en un pseudo diptongo (2) figure una i como vocal preposi- 
tiva atónica, esta i es vocaliforme y no vocal. 

En el P. C, la i no se encuentra en este caso más que ante 
las vocales a [paria), e [ñeñe) y o (palagio), pues la combinación 
iu no se había producido todavía sipo en principio de dicción 
(iura, iuntar, itidios) por no haberse llegado á la vocalización 
de la b de bibdas, fibdad, y en cuanto al grupo ii, el castellana 
es refractario á producirle, y cuando las necesidades de la flexión 
ó la derivación lo imponen, se transforma en i larga, como m 
ve en los mismos ejemplos citados de castiello, siella, que han 
pasado á castillo, silla, en cuanto la retrocesión del acento so- 
bre la i produjo la asimilación de la e siguiente. 

El sonido vocaliforme i en la combinación ia procede: l.^De 
la misma combinación latina: ckristiano, pregiada, grafías. 
2,^Deja:iafnas, iojser, 3.° De a, tras r: curiar, de curare. 
4.^ De ua: nazcas de vacuos. 

(1) La 6 de esta ven y de sus aimilaree, OBcnreeida por el acento de la t, 6 influid» 
por la U palatal, le babía asimilado á la i anterior, sonando realmente CoirttOa, de doa* 
de salió CaHiUa. 

CK) Bsto es precisamente lo difícil de determinar: si la combinación it espsend» 
diptonfiro ó no. L. Havet {Rom,^ VI, 828) supone que U no asuena sino consigo mismo 
y que es un elemento aparte. 



BIiBM£in?OS FÓNICOS — VOGALIPORMSS 49 

En el grupo íe proviene: 1.° De una 6 tónica latina: tiene, 
tiestaf ñerra, miedo, siempre. 2.° De (b, <b: fielo, quiero. 3.** De 
ff postxinica: cometien de committxmt. 4.** De e postónica: curies^ 
curie (1). 5.® De i-a: Diego de Did&cus. 

En el grupo io procede: 1.** Del latín iu: palagio, espagio, 
2.** De ju: lobados de jocatos, 3.** De uu: vazio de vacrias. 4.** De 
io: gloriosa, rrafion. 5.° Deavit,ivit (2): comidió de ¿;ompt<^a- 
r*7, pidió áepetivit. 

En el grupo iu inicial, proviene de ju, y la pronunciación es 
dudosa (entre i vocaliforme, y consonante y j actual): tura, 
iudios. 

La vocaliforme i se encuentra generalmente escrita en el Poe- 
ma con i y excepcionalmente con y: myedo, variante de miedo. 



§ 2.® — La u vocaliforme. 

El sonido vocaliforme labial u, muy semejante al que se 
percibe en trois, moi del francés, aunque algo más labial y 
redondeado, se encuentra en el P. C. como en el castellano 
moderno siempre que en un pseudo-diptongo figura una u 
como vocal prepositiva atónica: qxiál, qxxando, nunqxxa, cueta, 
cuerpo, agua, santigua. En el P. C. la u sólo se encuentra en 
estas condiciones ante a, e, i, o, especialmente ante las dos pri- 
meras. Con la combinación uu sucede lo mismo que con el gru- 
po ii: así quum da cum ó commo. 

Aquí también se obsei'va alguna variación entre el castellano 
actual y el del Poema, más bien en lo relativo á la cantidad y 

(1) Oscurecidas en el bajo latín las terminaciones, y reducidas á -ent, -én las de las 
tareeras personas del plural, realmente loa casos 3.° y 4 "se reducen á uno solo. 

(2) El paso de -avU ¿ -io es excepcional, pues en general avit da o (amam<>amat7> 
amatf>am<^); pero cuando la radical del verbo termina en dental, como en eofnput-avit, 
la I aparece por atracción y compensación: computavit';>comutav^comitau^omUó':> 
comidió. 






50 BLEMESTOS FÓNICOS^ VOGAUFOBJíBfi 

á la diptongación que á la tonicidad: asi^ por ejemplo^ quanda 
68 generalmente de dos silabas como hoy: quan-do\ pero en oca- 
siones aparece trisílabo: qu-an-do) esto no obstante^ como estas 
diferencias no tienen^ ni por la calidad^ ni por la cantidad, la 
importancia de las estudiadas en la i, y como, por otra parte, 
pueden realmente explicarse como licencias poéticas, aun hoy 
mismo admitidas, no nos detenemos en su examen, limitándo- 
nos á decir que cuando los grupos «a, ue^ ui, uo falten á algu- 
nas de las condiciones requeridas por la regla, claro es que la 
u recobra su sonido de vocal pura, desapareciendo la articula- 
ción que la caracteriza como vocaliforme. 

El sonido vocaliforme « procede, en el grupo «a; 1.* Del mis- 
mo grupo latino: agna, guando. 2.^ Del antiguo alto alemán toa: 
gneirdar (warten) guarnir (wamow). 3.° Del árabe ga: guada- 
megi de gadámesi, 4.^ Del árabe ua: aguacil de álguazir, 5.** Del 
árabe wa: Guadal/ajara dewad-al'hidjara. 

En la combinación ue proviene: 1.*^ De una o tónica latina: 
huebra de opera, cuende de comité, cuerpo de corpus, 2.** De una 
u: auueros de augurios, Duero de Durius. 

En el grupo ui: 1.^ Del mismo grupo latino: fui. 2.^ De una 
u seguida de r: cujdado de curatus, cuydó de curavit. 3.® Del 
grupo ult>utl'>uch: muy de wulttitw. 

En la combinación uo: 1.^ De au (o) postónica latina prece- 
dida de gutural: santiguo de santijicavit>santifcav>santifcau 
>santifco> santifgo> santiguo. 2."* De uu en la misma posi- 
ción: Yaguo de Jacobus>Yacuus>Yacuo>Yaguo. 

La vocaliforme u se encuentra constantemente representada 
en el Poema por la letra u; en el grupo ui se halla siempre 
unida á la y: muy. 



ABTÍCULO IV 



€^n»enihnt< 



BU P. C.^ que apenas presenta diferencias apreciables en sus 
elanentos gráficos respecto al castellano actual, nos ofrece en 
8US elementos fónicos, especialmente en los consonantes, consi- 
derables variaciones, hasta el punto de que pudiéramos decir 
que el lenguaje del Poema constituye en este punto al castellano 
del siglo Xn en lengua enteramente distinta del castellano del 
siglo XIX, tan distinta, por lo menos, como lo es el francés del 
provenzal, ó el castellano del portugués. El carácter eminente- 
mente estable del alfabeto gráfico y excesivamente mudable del 
alfabeto fónico explica la diferencia resultante de la compara- 
ción de ambos alfabetos del Poema con los del castellano 
actual. 

Para proceder con orden y método, agruparemos estos diver- 
sos sonidos en tres series: labiales, linguales y guturales, sub- 
dividiendo los linguales en alveolares, dentales y palatales. 



§ 1.** Sekie labial. 

Esta serie coniprende siete sonidos: tres bilabiales, 6, p, u; 
uno labial aspirado, ph; dos dentilabiales, /, v; y uno bilabio- 
uasal, m. 



52 BLEBIENTOS FÓMICOS— CONSONANTES 



l.—La b. 



I^ b (sonido) es la bilabial explosiva suave: suena como 
la b del castellano actual en bravo, hombio. Se encuentra en el 
P. C. en principio y medio de dicción ante las consonantes l,ry 
ante todas las vocales y vocaliformes. En fin de dicción no 
aparece jamás, y duplicada sólo figura en abbat con sonido 
fuertemente explosivo, semejante á la 6 alemana ó al beth he- 
braico daguesado, de donde procede. Se halla escrito en gene- 
ral con b; pero aparece con relativa frecuencia representado por 
«, no sólo ante vocal (saluo, alm), smo ante consonante (aure, 

curie). 

El sonido b corresponde: 1.» A una ftlatma: beber, bien, bueno. 

2.» Á una 6 del antiguo alto alemán: brial de UríJuin, del an- 
tiguo alemán del Norte: barata de baratía, ó del medio alto 
alemán: bUnco de blank. S.» Al beth semítico: abbat, Baltasar. 
4.0 Á b romance: guiiob de qui sabe. 5.» Á p latina: pueblo, 
obispo, cabo. 6.» Á V latina: biuir, boz, enbueltas. 7.» Al 6a 
árabe:' barragan. 8.» Á la transición m-r: ombros (de um'rosj, 
conére (de compre), miembrat de mém'ra). 9.» Á la transición 
m-l: rrecombro de recutnulavit, HiníbU de niM^)-U. 10.» Á 
la transición m-n: famtyre de fam-<-ne, lumbres de hm-'-nes; esta 
transformación de mn en mbr no aparece, sin embai-go, en 
homine, Jmnines, constantemente escrito en el Poema omne, 
omnes. Carnear nos ofrece una forma en que la 6 ha desapare- 
cido. Cámara está escrito cámara, pero la medida del verso 
pide cambra (1). 

* A 1 r^^h^nn. de Toledo, y la palabra chambra (siquiera ésta tengra 
otíl^rarn^arlrr:ut^Iti"; Ja»«.^ese™^^^ ,« l. popular conos- 

pondiente es cambra. 



BLBBÍENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 53 



U.—La p. 

Es la bilabial explosiva fuerte; suena lo mismo que la 
p del castellano actual. Aparece en principio y medio de dic- 
ción, ante toda clase de vocales y vocaliformes y ante las lí- 
quidas I, r. También figura una sola vez ante d en gipdad, pero 
la variante gibdctd, exigida por la evolución fonética de civita- 
tem, muestra que gipdad es sólo un error del copista, ó cuando 
más un caso de pronunciación enfática de gibdad. En fin de 
dicción no figura nunca ni aparece duplicada en ningún caso. 
La letra p es la que constantemente representa el sonido p, 
siendo éste uno de los pocos casos que presenta el Poema de 
perfecto acuerdo entre la escritura y la pronunciación. En 
plorando, sin embargo, creemos que la p es puramente etimo- 
lógica y muda, como lo acredita la variante ¡orando; lo mismo 
sucede con la^ de escripto. 

El sonido^ es debido: 1.*^ A una 2? laimsi: parte, padre, Un- 
pios, campo. 2.® Áph: colpe de col-''-phu$. 3.® Al antiguo alto 
alemán b: deprunar de de-brün-ar, 4.** En compegar y sus aná- 
logos, la p es esporádica y creemos que producida por el sinó- 
nimo emjMigar, 

III.— Za u. 

Es la bilabial continua suave. Su sonido es el mismo que 
presenta la b no inicial del castellano actual ante las voca- 
les, sonido perfectamente distinto del de la b, aunque confun- 
dido generalmente con él; la diferencia, si en ello se para la 
atención, es bien sensible, pues mientras la b suena explosiva 
en nombre, tiene sonido prolongado en caballo, por no ser com- 
pleto el cierre de los labios. Se encuentra en el P. C: 1.'' Ante 



54 BLBME»T08 FÓIHCOS— OOKBONANTBfl 

todas las vocales no pronunciadas enfáticamente ó atónicas^ en 
principio de dicción: ualen, uentura, uida. 2.^ Ante todas las 
▼ocales en medio de dicción: caualgar,aueres, aíwrozes, 3.® Ante 
las Yocaliformes, si el tono no es enfático: omeron^ nuestras, 
4.^ En fin de sílaba^ ante dental Buave, sin énfasis: hihdas, 
eahdal, cohio] si se pronuncia enfáticamente^ la b-u pasa á p 
como lo muestra la variante ^pdad. 5.^ Ante la 2 y la r en la 
pronunciación ordinaria, cuando no precede m; /aiía, cmrie\ el 
sonido que aquí tiene es el intermedio entre hy u. Este sonido 
se encuentra escrito, según se ve, en el Poema generalmente 
con u; pero también se presenta con h [cabdal, fíbdad), con v 
(vale, teredes) j hasta con / como en o¥ le de arranear, si bien 
aquí el sonido de la / pudiera ser también el de la v latina 
ó muy aproximado á él. 

El sonido u procede: 1.^ De una b latina: auer, tum, rrecábdo, 
entraña] en general, -aba- se transcribe por -^auor. 2.® De v: 
biuas, uozes, napias. 3.^ De u vocaliforme: bihdas de vidtsas, ouo 
de hábuit, 4.** Dep: cabdal de cap-^'ial{em), rreciba de redpiat. 
B.® De g: auueros (1) de augurios. 6.^ De ph: Sant Esteuan. 
7.* De u: allaudare de ad laudare. 8.^ De /árabe: Alcofeua de 
al'COfeifa. 

IV.— La ph. 

Es la bilabial aspirada de los griegos y latinos, sonido 
entrevisto por Delius y Diez, muy poco ó nada estudiado en 
castellano, y que es sin embargo interesantísimo, como que es 
el único que puede explicar la transformación de la / latina en 
h y j, cuestión de las más oscuras que la fonética histórica pre- 

(1) Como los sonidos de una lengua forman entre si uaa cadena continua de no in- 
terrumpidos eslabones, de ahí que unos sonidos se enlacen y hasta se confundan con 
otros. Asi la u de auutro»^ sin perder su labialidad, se conrunde casi con U g suayi- 
Bima, de Brücke, como la ^de o/ enlaza la /con la u 7 la v. 



BLBMBNT08 FÓNICOS — COITSONAOTBS 55 

flenta. ¿De dónde vino este sonido al castellano? Si se tiene en 
cuenta que los griegos lo conocieron en su «p, que los latinos lo 
admitieron en sa ph, que el vascuence lo conserva todavía (1) 
en alguno de sus ya bien reducidos dominios, que no es desco- 
nocido en algunos dialectos germánicos, y que es muy frecuente 
en el lenguaje vulgar de Chile en lugar de / (2), no ofrece duda 
que, cualquiera que sea su procedencia, el antiguo castellano 
debió conocer este sonido. Se produce juntando los labios como 
para la^ y abriéndolos después de modo que la explosión resul- 
tante vaya acompañada de una ligera expiración. En cuanto á la 
determinación de los casos en que figura en el P. C, confesamos 
que es asunto harto difícil por falta de datos suficientes; pero 
considerando que las voces del moderno castellano con h etimo- 
lógica procedente defóph latinas deben en su mayor parte la 
existencia de esta h, hoy muda, pero en los pasados siglos y aun 
actualmente en ciertos dialectos sonora, á la pérdida del ele- 
mento labial de \B,ph, estimamos que la mayor parte, sino to- 
das las palabras del Poema que se hallan en este caso, tuvieron 
esta pronunciaciones); á este importante grupo podemos aña- 
dir las voces que figuran en el Poema con / y que ofrecen la 
variante h como fem, felos, y algunas que como f(mta,fardida, 
descubren el elemento aspirado que contienen en sus similares 

0) Ed Marqninay sas alrededores por lo menos, seg-ún Unamuno y Mag^ica (V. 
Mugica: Qramática délccut. anL^ Berlín, 1891, y en la Zeütchriftj de Gróber, 18d8, an 
articulo de Unamuno sobre «Bl elemento alienigfena del vasco».) 

(S) Rodolfo Lenz: La fonética^ en los «Anales de la Universidad de Chile», 1892. (V. 
también los excelentes ChiUnische Studi^n del mismo autor en los Phonsi. Stud. de 
Ifarburg'}. Bl testimonio es de peso, y si se extendieran estas investig'aciones, sería 
ttetl encontrar pA en otros dialectos hispano-americanos. 

(8) La hipótesis deque la /'del antiguo español se pronunciaba como h había sido 
ya rechazada por Diez; pero M. Luchaire intentó resucitarla en su disertación Dé 
Hngua aquiíanica, afirmando rotundamente que «in prisca Hispanorum lingua f 
scriptum tanquam /^consonuisse reputemus». Semejante afirmación es puramente 
gratuita, y basta recordar para probar su falta de fundamento loa arcaísmos del Qui- 
iott y de La Vaqtttra dé la FinQjo»a\ más tarde, el ilustre Ascoli, en sos Due létUré 
giottútogiehé sostiene que el cambio español de / en h es de origen ibérico, opinión 
harto difícil de sostener con pruebas. La doctrina que sentamos es la única verdade- 
nmontft sólida. 



56 KLEMBIÍTOS FÓNICOS — CONSONANTES 

de las lenguas afínes (fr. honte, hardi). El sonido ph se encuen* 
tra constantemente representado por /. 

y.— La f. 

Es la labio-dental fricativa sorda, idéntica á la /del castella- 
no moderno. Se encuentra en el P. C. en principio, medio y 
fin de dicción ante todas las vocales y vocaliformes y ante las 
líquidas I, r. En fin de dicción sólo aparece (gráficamente) en 
of, off, cuyo sonido corresponde al de la « y al de la v; figura 
á veces duplicada, ya para marcar la diferencia entre los soni- 
dos /y ^A, ya como variante meramente gráfica. 

El sonido /procede: 1.** De una/ latina: falsso, fe, fiel, fui, 
2.® De /árabe: almófar de álma^far, 3.** De h árabe: almofalla 
de almahalla, A.^ Dej árabe: almofalla de aljomra. 5.® De /del 
antiguo alto alemán: franco de frank, fresco áefrisk, 6.° De 
//"latina: offreger. 7.® Dé 6 latina: afe de habe. 8.*^ De v latina: 
palafre de paraver editó. 

Yl.—La V. 

Es la labio-dental fricativa sonora del latín y de las len- 
guas romances, perdida desde muy antiguo por el español, 
como lo acredita el conocido epigrama en que se tildaba la 
confusión de hihere con vivere. Este sonido ¿existía todavía en 
el siglo XII? En la lengua vulgar creemos desde luego que no; 
en el idioma de los semieruditos y en algunos dialectos caste- 
llanos opinamos que sí. En el P. C. la solución del problema 
no es fácil, pues dada la frecuencia con que aparecen usados 
unos por otros los valores u, b, v, no puede asegurarse con cer- 
teza sino una sola conclusión: que la distinción fónica entre b, 
u, V, de existir, no obedecía ya á ningún principio fijo étimo- 



BLBMKNTOS FÓNICOS — CONBONANTBS 57 

lógico^ barajándose caprichosamente estos sonidos como se ba- 
rajaban estas letras: vadunt, por ejemplo, nos da van, ttan y ban, 
y voces nos da uoaes, voces y hozes. ¿Cuál era la verdadera pro- 
nnncíación? Creemos que uan, uozes no habiendo énfasis, y han, 
hozes habiéndolo; pero esto no pasa de una suposición. Hay, 
sin embargo, en medio de estas indecisiones y titubeos, algún 
elemento de estabilidad que puede servimos de guía; desde 
luego debe reconocerse que el sonido más corriente, entonces 
como ahora, es el de la u, en el que se funden con la mayor 
facilidad lo mismo h que v\ en cuanto á la distinción de éstos, 
es de notar que los casos más numerosos y característicos del 
empleo de b por v se encuentran en principio de dicción: bado, 
han, bogas, biltadas, biua, etc.; en cambio, de v por b en princi- 
pio de dicción sólo se encuentran vando, varaiu, varagen, rarra- 
gan, varraganas, velidos, vehnezes, verengel, vermuez, alguno de 
ellos de dudosa ortografía; jamás se presenta un caso de v por 
b ante r. I, y voces tan frecuentemente repetidas como Valen- 
^a, valer, venir, etc. figuran constantemente con v. Ahora 
bien: si se considera que la pronunciación enfática se hace sen- 
tir, sobre todo en principio de dicción, dando por resultado el 
cambio del sonido u, que es el más frecuente, en b, la mayor 
parte do los casos de b por v quedan así explicados; en cuanto 
á los de V por b, no nos ofrece la menor duda que la pronun- 
ciación que en ellos se intenta representar es la de la u. Que- 
dan Isa voces con v fija, como valer, Valen^a, ver, venir, ven- 
cer, vasallo, etc., en las cuales puede asegurarse desde luego 
que la pronunciación no es 6;^ro ¿es u ó v? Repetimos que en 
general es u, como lo prueban las variantes con u que algunas 
de ellas presentan; pero no creemos aventurado afirmar que 
también se pronunciaban con v entre la gente letrada. En todo 
caso, el sonido v nos parece seguro en el of (háhui) del verso 
3321 con la variante off del 3320, así como en el nuef por 



58 RLSBfSNTOS FÓNICOS— CON60NAI9TB8 

nueve del verso 40. En medio de dicción está siempre sustituido 
por u, excepto en felfa (silva), donde se conserva representado 
por la /. 

£1 sonido t; procede: 1 .° De t; latina: vaca, vender, nuef. 2.^ De 
u latina: of, off, del pretérito latino habui > avibi >oue>of, 

Vn.— Za m. 

Es la bilabio-nasal continua sonora^ sonido idéntico al de la 
m del castellano actual. Se encuentra en principio, medio y fin 
de dicción, ante toda clase de vocales y vocaliformes, y ante h, 
p, n. No aparece ei^ fin de dicción (1) sino en cum, que figura 
siempre ante una vocal con la que se enlaza, en Belleem, y 
cuando está adherida á la voz anterior en representación del 
pronombre me enclítico; aun en este caso hay excepciones, es- 
pecialmente en sin, sim(*) de la fórmula sim scUue Dios y simi- 
lares. Duplicada se presenta también rara vez, como en semma- 
nos, commo, que deben estimarse como meras variantes gráfi- 
cas ó enfáticas. Se encuentra escrito este sonido generalmente 
con m, excepto en el indicado sin por sim(*)] sólo ante byplñ, 
ortografía vacila: conpra y compra, conpego y compe^, pero do- 
mina ya la escritura con m. 

Este sonido procede: 1.® De m latina: mal, me, comprar. 
2.^ De mm: samo de summum. 3.^ De m árabe: almenar de al- 
minar, 4.° De m hebraica: Belleem de Bethlehem. 



(1) Es de las consonantes que Joret llama {Romania I, 444 y sa) necesariamente re- 
ehaiadas en fin de dicción por el español f, m y i. 



ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 59 



§ 2.^ Serie lingual 

1.^ Orapo alreolar. 

Entre las articulaciones producidas por el choque de la len- 
gua en los alvéolos superiores se cuentan en antiguo castellano 
tres infralveolares, ss, f y n; dos centralveolares, sjr;j dos 
sopralyeolares, I y rr. Estudiemos primero la 2 y la rr y después 
r,n,s,8sjf para pasar al grupo dental. 

I.— La 1. 

Es la misma liquida sonora alveolar del actual castellano. Apa- 
rece en principio^ medio y fin de dicción^ ante todas las yoca« 
les y vocalifonneS; y liquidada tras las guturales y labiales. Se 
duplica con frecuencia^ pero en este caso representa el sonido 
palatal de la actual 12 ó el de l-l, á menos de que sea simple 
variuite ortográfica, fruto del descuido del copista. El sonido I 
figura escrito generalmente con I, pero las variantes con II son 
numerosas. En acogello, vedalh, la II debe pronunciarse l-l, y lo 
mismo enpielles, cuya variante i^iefe^ muestra que la pronun- 
ciación l'l, todavía conservada, iba desapareciendo de la 
lengua. 

£1 sonido I proviene: 1.° De I latina: ladrones, leal, lid. 2.^De 
pL hrar deplorare, leña de plena. 3.® De el: lámar de clamare. 
4.® De II: el de Ule, la de illa, estrelas de stellas, colgar de eolio- 
care. 5.** De I germánica: clara de klar, hocla de buckel. 6.' De 
I griega: ángel. 7.^ De I árabe: al- de aU, azemila de az-zemila. 
S.** De r árabe: aguazil de ah-wazir. 9.® De r latina: palabra de 
parábola por metátesis, vergel de viridarium, carmel de carcer, 
porpola de purpura. 10.* De r germánica: Beltrán. 11.® De n 



60 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 

latina: Antolinez, alma, Barfilona. 12.° De I hebraica: Golgota, 
jBaKa^ar. 13.** De d latina: almtierzo de admorsus. 14.° De r 
romance: vedalh, acogello, tómalos (por vedarlo, acogerlo, to- 
marlos). 15.° Epentética: alcalde de al-cadi. 

n. — La rr. 

Es la alveolar vibrante redoblada del castellano actual. Fi- 
gura, como hoy, en principio de dicción ante toda clase de vo- 
cales y vocaliformes, y en medio, ante las mismas y después 
de n, 1; nunca figura en fin de dicción. En general se halla es- 
crito con rr, tanto en principio como en medio de dicción; pero 
á veces aparece como variante con r sencilla, especialmente en 
principio de palabra; en medio de dicción sólo por descuido se 
halla escrito con r simple, como en ar aneada, coredores. 

El sonido rr procede: 1.° De r inicial latina: rredondo, rra- 
yar, reciben. 2.° De r-r romance: marremos de morWemos, 
ferredes de fer'(*) -redes. 3.° De rr: fierros, correr. 4.° De r 
germánica, ya por intermedio del latín, como en Rrodrigo, ya 
directamente, como en Anrrich. 

in. — La r. 

Es la líquida sonora alveolar del actual castellano. Figura en 
medio y fin de dicción ante todas las vocales y vocaliformes y 
líquida después de las labiales, dentales y guturales. Duplicada 
ó al principio de dicción tiene el valor de rr, ya estudiado. Casi 
siempre se encuentra en el Poema escrito con r, pero á veces 
por descuido se halla con rr. 

El sonido r procede: 1.° De r latina: estar, ser, amor, cuer. 
2.° de rr: cargar de carrware. 3.*^ De 1: Muruiedro de murus 
vetuliís, alguandre de áliquantulum. 4.° De n: fanbre, sangre. 



BLKMBHTOS FÓNICOS— CONSONANTM 61 

nombre; en otnne de hominem la n se conserva. 5.^ De r árabe: 
almófar de almagfar, 6." De r caldeo: Baltasar de Belchatsar. 
1,^ Intercalada por epéntesis: estrelas, mientre. 

IV.— ia n. 

En el P. C, como en el castellano moderno, existen dos espe- 
cies den perfectamente distintas, una alveolar y otra velar; aun- 
que el estudio de esta última no corresponde á este lugar, prefe- 
rimos reunir aquí todo lo referente á la w para que pueda per- 
cibirse mejor la diferencia y hacerse la comparación de ambos 
sonidos. Nada mejor para hacer sensible esta distinción que 
pronunciar por una parte enano, nones, y por otra dnco, ángel; 
la n de las dos primeras voces es producto del contacto de la 
punta de la lengua con los alvéolos superiores, mientras que en 
la n de las otras dos, semejante contacto no existe, sino que la 
articulación se produce en el velo del paladar (1); la diferencia, 
como se ve, no puede ser mayor, y ya la habían reconocido en 
latín (2), sin hablar del griego, los antiguos gramáticos, más 
cuidadosos, así como los del Renacimiento, de los estudios fo- 
néticos que los gramáticos de los dos últimos siglos y de prin- 
cipios del presente. 

La n alveolar figura en el P. C. en principio, medio y fin de 
dicción ante todas las vocales y vocaliformes; es, por decirlo 

(1) V. Aranjo, Rtch, utrlaphon. $¿p, Forater, en su Span. Sprachl.^ 8, dice que no 
czitM en castellano níDgún sonido equivalente alan alemana da «ngel, lang^ etc. Es 
on error que salta á la vista y que sólo puede tener por disculpa el descuido con que 
se ba culüvado la fonética en España, quefliace que pase como verdad axiomática la 
existencia de una sola n, como de una sola d, etc., confundiéndose lastimosamente los 
sonidos con sus imperfectos y tradicionales medios de representación. Hoy ya, afortu- 
nadamente, no son posibles tamañas confusiones. 

(2; Nigidio Figulo, Mario Victorino, Prisciano, etc. (V. Vossius, AristarchuM H, 
XX, 2L4). Citemos tan sólo las palabras de Nigidio Fígulo: « Ínter literamnet ^—dice-Test 
•lia vis: ut in nomine an^His et angaria et ancora et increpat et incunrit et ingenuus, 
In ómnibus enim hisnon verum n Hed adulterinum ponitur. Nam n non esse, lingua 
indicio est. Nam si ea littera esset, lingaa palatum tangeret». La n velar no puede 
caracterizarse mejor. Vosio reconoce su existencia en alemán y belga. 



62 BUSMXNT08 FtfRIOOS^ eONBQKiJNTBS 

así^ la pronunciación ordinaria de la n, siendo la excepción la 
n velar. Figura alguna vez repetida como variante ortográfica ó 
para marcar la pronunciación de la ^. Procede: 1.** De » latina: 
nadi, onor, non. 2.® De m: con, tan, quien. 3.*^ Den germánica: 
Anrrich. 4.** De » griega: Iheronimo. 6.® De n árabe: alcandariis. 
6.® De I latina: vezindad de vicinalitatem. 7,^ De o ó x: aun, nin. 
8.^ Epentética: rendre de reddere habeo, menssaie de missatícum; 
magaña de matiana no ha recibido todavía esta n. La n álveo- 
lax se encuentra casi siempre representada gráficamente por 
medio de n, excepto en alguna palabra en que figura con doble 
nn {mesnnadas) ó con ñ (buenos, leña, laña). 

La n velar figura en el P, C. antee de toda gutural: Anquita, 
finco, nunquas, mengua, ninguno, ángel. Final^ sólo aparee^ 
este sonido cuando la palabra que sigue empieza por gutural: 
con gozo=coyi gozo; nunca aparece duplicado. Procede: 1.® De n 
velar latina ó griega: mengua, ginco, ángel. 2.® Epentética, pro* 
ducida por c gutural: fincar de fixare, ninguno de nec unus, en- 
sayar de exagiare. La n de Anrrich es dudosa, siendo la variante 
Arrich mero y poco seguro indicio de su pronunciación velar. 
El sonido velar de n siempre está representado por n. 

V. — La 8. 

Es la silbante sorda continua centralveolar que se percibe en 
el castellano moderno en la generalidad de las voces escritas con 
s. Se encuentra en el P. C. ante toda clase de vocales y vocali- 
formes en principio, medio y fin de dicción. Se halla á veces 
duplicada, ya como mera variante gráfica, ya para distinguir la 
silbante floja de la espessa, como decían los antiguos. Figura 
como inicial líquida ante p en seis palabras, sperando, sperar, 
sperare, spero, spinar, spiritál que la presentan en esa forma 
en el latín clásico, y en otras dos, spidies, spidios, formadas por 



BLSMSNT08 FÓNICOS — CONSONAJNTBS 63 

analogía con las anteriores; pero ni en unas ni en otras suena 
líquida, sino que forma silaba con una e no escrita, como lo 
prueba no sólo la medida del verso, sino las variantes en es de 
dichas palabras: espirital, espidios, etc. Figura representado 
este sonido en el Poema con s generalmente, y por excepción 
con ss, según hemos notado. 

Este sonido procede: 1 .^ De « latina: santo, seso, sea; -os, -as, -es. 
2.® De x: estrana, des por de ex; en seys de sex, la s final pro- 
cede de la s de Jes, dejada en libertad por la palatalización do 
la i. 3.® Paragógica: antes, sines, entonces, nunquas; esta s, sin 
embargo, no se había fijado todavía, como lo muestran las va- 
riantes ante, sin, estonze, nunqua, y aun en algunas voces como 
mientra no había ni aun aparecido; en yaeies por yajsie del verso 
2280 puede considerarse como descuido del copista. 

VI. — La 88. 

Es la silbante sorda continua infralveolcu:; su sonido es 
semejante al de la s, pero más espeso, es decir, más lláio. 
Aparece en general entre dos vocales ó precediéndole l,n,r(l). 
No figuja nunca en fin de dicción, aunque sí puede aparecer en 
principio si la pronunciación es enfática ó si la voz anterior 
acaba en vocal, como en dezid de ssi ó de non. Es un sonido 



(l) Velaneo, cuya Orthographia y pronunciación cas:eVana {Burgos^ ]^IS¿) no tiene 
precio por lo claro y precirio de los datos, dice (pá^ 198): «Ay palabras que se pitman- 
eiaa cUraneote cou dos bs« cuyo sonido es y deue ser mas lleno y detenido que el de 
nna s sola; y assi ponen dos, como en latín, en todos los tiempos de optatiuo y sub- 
iiiotlnoque acaban con 2«. como o. t>i viniesse viniéssemos, ó si tornasso toroassemos, 
come qnisie8^e4les, quisiessemos, coarto todos los demás que acaban de esta manera» 
Dos páglnae antes dpflne asi el Roni<io de la s. «La ss consonante de laH semivocales, la 
qae máa lo es, se forma con lo delg-ado de la lenf^ua, poco arrimada al paladar junto á 
los dientes altoSf de manera que pueda pa^ar el aliento que la forma; porque ei es mas 
abaxo, en los meamos dientes, «nena la c con cedilla, que las naciones estranfl^eras no 
pueden pronunriar sino como s». El mi^mo Velasco dice también (ibid;: «Precedien* 
dolé (á la «) r» ó r se le pega vo poco üe aspereza ó sílvo como en cansancio y farsa: 
de cuya causa a parecido a algunos que la s sencilla en r. edio de la dicion o parta 
suena nzas que desjuntas». 



64 ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES 

muy instable y puede decirse que circunstancial. Generalmente 
figura escrito con ss doble, pero á veces aparece con s sencilla, 
especialmente en el se reflexivo cuando se une como enclítico á 
la voz anterior; en eclegia aparece con g, con sonido de sch ale- 
mana ó ch francesa. 

Este sonido procede: 1.** De ss latina: ouiesse, fosse, espesso. 
2.® De s: falsso, Alfansso. 3.^ De rs: trauiesso {transversm), 
muesso {morsus). 4.** Deps: essa de ipsa, essos de ipsos. 5.° De s 
romance: yrse, 

vn.— ia g. 

Es la silbante muda continua infralveolar. Se distingue 
de la s en la posición de la lengua, que para f se presenta con 
la punta extendida, tocando casi los dientes, y para s con la 
punta ligeramente levantada chocando con el centro de los al- 
véolos. El castellano actual no posee este sonido de f en voces 
aisladas, sino en determinadas condiciones {isla, mismo, Lisboa, 
Israel), pero se le encuentra en los enlaces s-d, s-rr y otros 
(las doce, dos reyes), y existe también en los dialectos antilla- 
nos, andaluz, miurciano y extremeño, y en parte en el toledano. 
En el P. C. figura ante todas las vocales y vocaliformes en prin- 
cipio y medio de dicción; nunca aparece duplicado ni en fin de 
dicción, sino en rarísimos casos, como no sea motivado por 
algún enlace fonético. La s que figura entre dos vocales^ ya en 
palabras aisladas (cosas, mesurado), ya en virtud del enlace 
léxico (sos oios, myos amigos), tiene un sonido entre 5 y f (1). 

El sonido f corresponde: 1.® Á c latina: giento, cena, langa, 
2.* A d: vergitengas de verecundias. 3.® A ch: bracos de brachios. 



(1) Fórster fSp€m SprahlJ supone que snena en todos los finales, pero es un error, 
pues la » final suena « y no ^ , á menos de que la consonante sig'uiente reobre sobre 
alia en el enlace léxico. 



ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES 66 

4.** A s: Qarago^y Qelfa, mesnadas, 5.® Á f del árabe: alcafar 
de áUofr. 6.^ A s romance: quigab por qui sabe. 7.** Á ds ro- 
mance: amistas, no de amieitias, sino de amista-^-s, 8.° Á s 
árabe: faga, Qid, 9.^ Ats hebraico-caldaico: Baltasar de Belr 
chatsar, 10.® A t latina con valor de c: alear, encamación, 11.° Á 
sc'parefer, crecer. 12,° Á sch árabe: albricia de albascharah. 
13.° A g; pwco de quinqué. 

Se encuentra escrito en general con ^r, pero se halla represen- 
tado también por s, como en amiste^', mesnadas y gran número 
devoces con s enclítica procedente del pronombre se: nos le pue- 
den camear=no se le pueden carnear. También figura con e 
(albricia) y con e (vezcamos, dozientos). 

2.° Grupo dental. 

El grupo de articulaciones producido por el contacto de la 
lengua con los dientes consta en el castellano del siglo XII de 
cuatro consonantes, tres posdentales, representadas por las le- 
tras t, d, Sf y oti^a interdental, representada también por la d, 

I. — Sonido z. ^ 

Es la silbante posdental fricativa sonora, cuyo sonido no existe 
ya en castellano moderno por haber llegado la z al término de 
la evolución pálato-dental (1), que es el de la pronunciación 
interdental que hoy tiene; se conservaba, sin embargo, todavía 
en el siglo XVI, y para hacer comprender su diferencia de la g 
uada mejor podemos hacer que transcribir lo que sobre la ma- 
teria dice, con su acostumbrada minuciosidad y exactitud de 
observación, Velasco (2): 

(1) Véoae Joret: Du C dant let languet romanes, 

(2) Orlhographia y pronunciación catttUana. 



66 ELEMEirrOB FÓNICOS — C0NS0NAKTB8 

cLa jer, última leü'a del alfabeto castellano^ se forma como la 
c, cedilla^ arrimada la parte anterior de la lengua á los dientes, 
no tan apegada como para la p, sino de manera que quede passo 
para algún aliento ó espíritu que, adelgazado ó con fuerza, salga 
con alguna manera de zumbido, que es en lo que diñere de la f 
cedilla,por quien sinre en el fin de las sílabas ó dicciones donde 
la f no puede estar» (1). 

La única diferencia que pudiera haber entre la pronuncia- 
ción aquí señalada y la correspondiente á los siglos XII y XIII, 
es que el sonido e fuese algo más próximo al de ts que al de tf, 
por constituir este último un grado más avanzado que aquél en 
la evolución fonética de las palatales. Este sonido aparece en el 
Poema en medio y fin de dicción ante todas las vocales, pero 
no ante las vocaliformes. Nunca figura duplicada. Se halla es- 
crito generalmente con s (plaza, gozo), sobre todo en los finales 
(paz, prez, Díaz), y aparece alguna vez con c y con f, como en 
(¡¡aragoija, v(}os, y excepcionalmente con dt en adtor. 

El sonido z procede: 1.^ De^f latina: gozo de guatas, ví¡os de 
oaiios. 2.^1>ec: az (adem), fiz, faz, dize. 3.^ Det'plazaáe 
plaiea, ez(de •iüus)^ prez depretium. 4.^ De s: ahmnerzo de 
admormus. En el grupo de st, según Baist (Zeitéchrift fur ro- 
manische Phüologíe IX, 146), sólo figuran voces de procedencia 
árabe, ó que han pasado por el árabe, opinión que nos parece 
demasiado absoluta. 

n. — La á posdental. 

Es la consonante posdental explosiva sonora del castellano 
actual en atUzs, perdón, podré; en algunos casos, especialmente 
ante r, se hace interdental, sin perder por eso su carácter. Apa- 

(1) Joret y Forster dicen con ratón: «En «1 P. C. f y x eet&n ordinariamente para 
indicar la espirante afónica, * para la aonora; en el piinoipio sólo florara e; en fin sólo «; 
•n medio domina r>* 



BLKBÍENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 67 

rece en el P. C. en principio de dicción, solamente en la pro- 
nunciación enfática, ante todas las vocales, y siempre ante las 
vocaliformes y consonantes, así como después de I, n, s, r: áues, 
Dios, dueñas, firiálos, Peyáro, podrá, daldas. Figura también 
con frecuencia/en fin de dicción: venid, sabed. Detrás de conso- 
nante no suena algunas veces, como en grant, puedeni, sabent, á 
menos de que siga vocal ó vocaliforme y haya enlace. Se halla 
escrito en general con d,y & veces, especialmente en los finales, 
con t 6 th: verdaU Cálatayuih. 

Este sonido procede: 1.^ De df latina: Dios, diseña, perder. 2.^ 
De t: venid, vohmtad, sabei, did. 3.^ De d árabe: alcalde, alcán- 
daras. 4.® De t germánica: aguardar, de warien. 5.® De th ára- 
be: CalatayuÜk. 6.^ De una transición romance, por epéntesis: 
valdré, pondrá, ondra. En Diego, la d es procedente de la t de 
Sanct(^): Sant Yago^San Tiago>San Diago>San Diego. 
Compárese esta formación con la de los nombres de santos fran- 
ceses con ch, citados por Breal (1), que figuran en el vocabula- 
rio hagiológico de Chastlain: saint Chaumond (de Anemundus), 
Saint Chignan (de Annianus); sainte Chapte (de Agatha), etc. 

m.—La t. 

Es la posdental explosiva muda del castellano actual y 
figura en principio y medio de dicción ante todas las vocales y 
vocaliformes. Nunca aparece en fin de dicción, pues la t gráfica 
que á veces se encuentra en algunas palabras, ó es muda {jme- 
deni, sabeni), ó tiene el valor de d posdental, ya estudiado (ve- 
nii, sabei, daX, grani)] tampoco se halla duplicada ni una sola 
vez en el Poema, y figura siempre escrita con t. 

Este sonido corresponde (indicando como siempre los ca- 
sos más generales): 1.^ Á ¿ latina: tiempo, \al, tan, quaa^ 

(1) XJfH proithéH mppar9nt$ m firmmaU ^Senumia II 829). 



68 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 

to. 2.** Á tt: meter de miiiere, 3.° A tt árabe: atalaya de attalá- 
yi. 4.*^ A t germánica: tirar de tairán. 5.° Á t griega: mártires. 
6.° Al cAi» hebraico-caldaico: Baltasar, 

IV. — La d interdental. 

Es la consonante interdental sonora continua del castellano 
actual en dado, duda. Aparece en principio y medio de dicción 
ante toda clase de vocales, no ante las vocaliformes ni consonan- 
tes, ni en fin de dicción, ni después de la I, n, r, s. Es sonido 
que se halla siempre escrito con d: da, adoro, dubáa, cobáo, etc. 

Procede este sonido: !.• De ¿ latina: deber, dormir, bibda, 
dado, adoro. 2.® De t: débdo, cóbdo, miedo, tenedes, espada, ma- 
dre. 3.** De h dexar. 4.** De d romance: podremos. 

8.^ Grupo palatal. 

Comprende este grupo seis sonidos: cuatro genuinamente 
castellanos, y, ch, II, ñ, y otros dos exóticos ó inseguros, que 
representaremos por medio de sch, g. 

I. — La sch. 

Es la palatal suave muda del francés y del asturiano, galle- 
go y portugués (l).'Este sonido, cuyo origen creemos con 
Schuchardt románico (2), nunca ha tenido gran arraigo en cas- 



(1) No ezietiendo letra» adecuadas en el alfabeto cistellano, y careciendo la impren- 
ta de loe tipos adoptados por los fonetistas para la representación de este sonido, nos 
vemos oblifirados á eicplear para su figuración signos compuestos é imperfectos, tanto 
para este sonido como para varios otros. Para éste hemos adoptado la sch germánica, 
como podíamos haber adoptado el te italiano 6 el »h inglés, en la imposibilidad de 
utilizar el ch francés por tener en castellano su valor propio distinto del que posee en 
francés. 

(2) Oastón Paris {KUxi», 87) lo cree germánico; pero Schuchardt {Romania, III, 229) 
establece su filiación románica. 



ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 69 

tellanO; no existiendo más que transitoriamente en voces exó- 
ticas, mientras pasaban por el período de aclimatación; en los 
siglos medios se sostuvo algo más á causa de la influencia de la 
mezcla de los agarenos con los cristianos y judíos; pero en el 
castellano moderno ha desaparecido por completo del lenguaje 
oficial, convirtiéndose su sonido, ya en el de la s, ya en el de 
la y. Aparece en el P. C. únicamente en principio de dicción y 
ante las vocales en algunos nombres propios y en el vocablo 
árabe xamed. 

Este sonido procede: 1.® De 5 latina: Xatiua de Setahis, Xerica 
de Sérica, Xwcor de Suero; estos nombres, únicos en que apa- 
rece el sonido sch procedente de s, son todos ellos propios del 
reino de Valencia, cuyo dialecto ha conservado todavía dicho 
sonido; en Salón, que ya no pertenece á ese reino, la influencia 
lemosina no es tan eficaz, y figura constantemente la s marcan- 
do el camino que había que recorrer para venir al castellano 
actual. 2.® De x árabe; xamed de xamL 3.° De 8c: Ximena, Xi- 
menez; la pronunciación sch parece aquí asegurada por la va- 
riante Simenez, que el mismo Poema presenta, y por figurar 
Ximena escrito con se en antiguos documentos. 

No hay más casos del sonido sch en el Poema, y aun á éstos 
dudamos mucho que se les diera el sonido indicado, siendo muy 
posible que el pueblo los pronunciara ch ó «, según los casos, y 
que los eruditos les dieran el valor de les. De todos modos, si el 
sonido sch existió, su extensión fué reducidísima y su duración 
efímera. 

U.—La g. 

Es el sonido palatal sonoro de la j francesa actual muy 
suave, sin equivalencia en el moderno castellano. Este sonido, 
como el anterior, no ha tenido nunca verdadero arraigo en el 



70 ELBaíBNTOS FÓNICOS— CONSONAIíTBS 

habla de Castilla^ habiendo desaparecido también^ fundido en 
el de la ^ ó en el de la j, según los casos. Aparece en principio 
de palabra ante la vocal e, y exoepcionalmente en medio y fin 
de dicción. 

Procede este sonido: 1.** De M latina: ge [illi), gelo, gela, ge- 
hs, gelas. 2.** De g: gentes, gentil, gesta. 3.® De tg provenzal ó 
francesa: hamax de hamatge (de har-^^-nat-^-cum). 

Figura escrito en general con g, y excepcionalmente con x 
en hamax; pero repetimos aquí lo que acabamos de decir de la 
sch: muy posible es que el sonido que se diera (1) al ge fuera 
el de una aspirada^ cuando no el de una s. El sistema de las 
silbantes y cuchicheantes es aun hoy mismo muy inseguro en 
castellano (2). 

rn. — La y. 

Si este sonido^ igual al actual de ya, jo, existía ó no en 
los tiempos en que se recitaba el P. C, no es cosa fácil de ase- 
gurar de un modo positivo. Nos inclinamos, no obstante, por 
la afirmativa, atendiendo á que, dada la íntima relación exis- 
tente entre la vocaliforme palatal y la consonante y (comp. el 
hierro con el yerro en el mod. cast.), nada más natural que 
el paso de la primera á la segunda en cuanto una causa 
cualquiera, la rapidez en la pronunciación, el énfasis ó la ac- 
ción de la consonante precedente, se hiciera sentir con eficacia. 
Afiadiendo á esto el reconocimiento de este sonido en la lengua 
por todos los antiguos gramáticos y literatos que hacen constar 
su existencia (3), sin indicar que fuera de reciente introduc- 



(1) Véase la cita que hacemos más adelante, al tratar del sonido >, sobre la dada 
qae todavía se presentaba en el siglo XVI entre vigitmr y vi«irar, quigé y quU$, 

(2) Fr. Wnlíí: UneÍMpitre d§ phonétique av9C trtHUcription d'un t0eet$ andakm. 

(8) El marqués de VUlena, que es el testimonio mis autorizado que pueda altarse, 
dice en su Arle d9 trobar: «La « e la i en prínzipio de vocal se hacen consonantes*. 



ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES 71 

ción, no parece dudoso que debamos admitirlo sin escrúpulo, 
aunque sin darle la extensión que tiene en el castellano moder- 
no, no ya sólo en medio de dicción, pero ni aun en principio 
siquiera. 

El sonido y aparece en el P. C. en principio y medio de dic- 
ción ante las vocales. En fin de dicción no aparece sino á con- 
secuencia de algún enlace léxico, y aun en tales condiciones su 
existencia no es segura, dependiendo de la rapidez y del énfa- 
sis de la pronunciación el que la y resulte consonante ó sólo 
vocaliforme. Esto mismo sucede con la i de las voces iura, iw- 
dios, iuntas, iustos y sus similares que, en general, cuando no 
es la consonante y, es más bien la i vocaliforme que la conso- 
nante y, pudiendo ser hasta la vocal i; ejemplos de estas vaci- 
laciones saltan á cada paso. De todo esto se deduce que la i, y, 
ante vocal, no tenía valor fijo, dominando, sin embargo, la vo- 
califorme en las voces ortografiadas con i, y la consonante en 
las escritas con y, especialmente en jentes y yuso, que son las 
dos palabras en que la pronunciación con y es más fija, sin 
estar del todo asegurada. 

El sonido y procede: 1.^ De^ lat.: ya, yazer, yoro. 2,^ De g: 
jentes, ya, yernos, 3.° De h: jerbos, trajo. 4.° De h germánica: 
yelmo. 5.® De i griega: leronimo, lesus. 6.^ De di: cajo, ojo: 
pojo [poditmi). 7.° De ge; ensajar de exagiare. 8." De hi: aja 
dehábeat, hábiat. Q.^Dej latina por transposición: vujas de 
juvassem > uviass^ > vujas. 10.® De y mozárabe: acajaz. 
11.** Prostética: jermo de eremtés. 

El sonido y se encuentra escrito generalmente con y, sobre 
todo en los casos más seguros; pero aparece también con fre- 
cuencia con i, y excepcionalmente con y. 



72 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 



lY.—La ch. 

Es el mismo sonido del actual ch castellano^ idéntico al ce, 
ci italiano, tsch alemán. Su existencia alcanza á los más remo- 
tos tiempos de la lengua, según cumplidamente ha demostrado 
Joret (1), y sólo en el dialecto panocho de la huerta de Murcia 
ha adoptado otra pronunciación* Se encuentra en principio y 
medio de dicción ante todas las vocales, no figurando al fin 
sino en noch y en mucYi, preciosa variante de muy, que nos 
muestra la transición de un sonido á otro. No se repite nunca, 
y se halla siempre escrito con ch, aunque no siempre este di- 
grama corresponda á este sonido, pues no pocas veces está re- 
presentando la i ó c velar. 

Procede: 1.° De ct: echar, dicho, noche, Stmoüio, eowdticho. 
2.^ De It: ascuoho, mucho; en este caso, sin embargo, creemos 
que la derivación no es directa, sino que ha debido preceder la 
metátesis ti, dando primero muVium, trocado en m««cho por la 
repugnancia del castellano á este grupo de consonantes, me- 
diando además quizá mutio, 3.® De c: chicos de ciccos, 4.° De 
el: desmanchar de eX'man*c'*lare> esm>anclar. 5.° De k caldaica: 
Melchior, 

Y.— La U. 

Es también el mismo sonido II del castellano moderno, 
aunque todavía en muchos casos no se había fijado defini- 
tivamente, vacilando la pronunciación entre I, l-l y K. Que 
existía en aquellos tiempos lo garantiza, por ejemplo, la escri- 
tura U por ti, que aparece varias veces, no sólo en voces pro- 

(1) V. Joret: DuCdcHMlMtoM^tMfromonM. 



ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 73 

denles del latín^ sino en palabras ya romanceadas; quedando 
únicamente la duda de si muchos vocablos de los que actual- 
mente tienen U y que figuran en el Poema con I ó con II se pro- 
nunciarían de uno ú otro modo, inclinándonos á creer que su 
verdadera pronunciación, cuando su origen es el digrama lati- 
no U, es ¡rl, y sólo excepcionalmente 11. Este sonido, tan fre- 
cuente hoy en principio de palabra, no aparece en el Poema 
sino una sola vez en tal posición, y para eso en un monosílabo 
producido por el enlace léxico lio por t h (de te lo). Figura 
siempre escrito con II en el Poema; hay, sin embargo, muchí- 
simos casos en que aparecen con I las voces escritas con II; pero 
creemos que, en general, es porque tal era la pronunciación que 
se las daba; en cambio algunas como gielh, escritas con II, de- 
ben leerse con I ó cuando más con l-l; sólo en las voces en que 
la II procede de ti, gl, li, pl nos parece segura la pronunciación 
fi, y aun de éstas hay que dejar como dudosa Belleem de Beth- 
leem. En medio de dicción se le encuentra formando sílaba con 
iodas las vocales, y en fin no aparece nunca (1). 

Eete sonido procede: 1.^ De II latina: castiéllo, cuello, viUa, 
camño, tMéüen. 2.^ De li: marauiüa de mirábilia, omillom de hu- 
müio me. 3,^ De gl: sellada. 4.® De ti: escuellas de escoÜasK^es- 
coitos, Uo de i(e)lo, falla de faila<Jalia. 5." De rZ romance: 
acogeUo por acogerlo, vedaUo'poT vedarlo. 

VI.— Za ft. 

Es también el mismo sonido del castellano actual, no ofrecien- 
do duda su existencia por constar que ya en latín vulgar era 
siglos antes conocido. Aparece en el Poema sólo en medio de 



(1) Ya el marqués de Villena decía en su Artt dé trobar: «La L se dobla para hacer- 
la pUnlflonante al principio y al medio. En el fin nunca dobla, sino en la lengua Le- 
aoainat. 



74 SLBMENTOS FÓNICOS — C0K80NANTBS 

I 

dicción ante vocales. Está escrito en general con ñ, alguna 
vez con nn [danno), y en señorío, dones, Cárdenas, duen<is, ma- 
nana, puno con simple n, estando asegurada la lectura ñ por las 
variantes numerosas en que estas mismas voces figuran escritas 
con ñ. 

El sonido ñ procede: 1.® De nn: año, paño. 2.* De gn: seña, 
diño, coñosce, cunados. 3.° De ni: España, señor, armiño. 4.** De 
ne: adeliño, estraña. 5.** De nu: enseñar. 6.' De mn: dueña, sue- 
ño, escaño. 7.* De na: tañen de tangunt. 8." De ngl: uña de ún- 
gela, senos de sing¡**los. 9.® De nd: cañado de caáenatunC>caina» 
tunC>cannato>cañado. 10.^ De nrn: niña de mínima. \1.^ De n: 
sañas, laña (plana), leña [plena), buenos, peonadas; todos estos 
casos, sin embargo, nos parecen muy dudosos, y nos inclina- 
mos á leerlos con simple n, ó cuando más con n-n, pudiéndose 
estimar como faltas del copista. 

§ 3.° Sebib gutukal. 

La serie gutural comprende cuatro sonidos, emitidos todos 
ellos desde lo más profundo de la cavidad bucal: la h aspirada, 
la (7, la c y la^'. 

I. — La h. 

Este sonido ha desaparecido del castellano actual sin dejar 
más que levísimaa huellas en las voces con ue inicial, como 
htéevo, hueco, huesos, que se pronuncian casi por el pueblo como 
si fuese una g suavísima; pero se conserva dialécticamente con 
más ó menos pureza en andaluz y extremeño, así como en los 
dialectos hispano-americanos. Su existencia en antiguo caste- 
llano no es dudosa, habiendo sido ortografiado (1) ya con v 

(l) Morel Fatio, Somania, IV, 46. 



mKBIENTOS PtíNICOS— CONSONANTES 75 

(7ue8ped), ya con h, y después con g, y está asegurada por el 
testimonio de todos cuantos en estas cuestiones se han ocupado; 
conocido ya este sonido de griegos y germanos, y no extraño al 
latín vulgar, la invasión áxabe no hizo más que ampliar sus 
dominios, sin que pueda, por tanto, atribuirse exclusivamente 
á los moriscos, como lo hacen Nebrija y Valdés, su introducción 
en castellano, ni menos remontarla, con Ascoli (1), al ibérico. 
En el P. C. la A figura en principio de dicción ante las vocales y 
vocaliformes; en medio de dicción su valor es dudoso, inclinan 
donos á creer que en trahe, por ej., por las variantes sin h, su 
objeto era evitar simplemente el hiato; en fin de dicción su 
valor también ofrece duda en los poquísimos casos en que figu- 
ra, como Calatauthy Calatayuh, Calatayuth, opinando que tiene 
por objeto representar fielmente el sonido de la th final con el 
valor de d posdental que en su lugar la hemos asignado. Ordi- 
nariamente aparece este sonido escrito con h; pero hay tres 
casos en que, por más que no aparece gráficamente, creemos 
debe existir, como lo indican las variantes; estos casos son ar- 
dido, ardida, ardiment] también aparece representada por una 
g en guegoe, voz que muestra la transición dehÁj, 

El sonido h procede: IP De A latina: huésped, huerta, here- 
dad, 2.® De /latina: ha defacit, caso único que el Poema pre- 
senta de la transformación de / en h, que tanto se generalizó 
después; por entonces el castellano no sólo conservaba la/ latina 
sino que transcribía por / la aspirada árabe y aun la germánica. 
3.* De g: Jiemumas, hyemos. 4.° Del espíritu griego: hermar de 
£f7jlio< . B.® De j: huiar de juvare, guegos de jocos. 6.® Proté- 
tica ante ue de o tónica: Huesca, huebra, hu^los\ la pronuncia- 
ción aquí no es, sin embargo, segura, pudiendo estar la h por 
g suavísima, por la tendencia que siempre ha mostrado en tales 

(1) D^ UUrt glotMogieh9, en la miscelánea «In memoria de NapoleoDe Calz é Ugo 
Angelo Canello.» 



76 ELEMENTOS FÓNICOS —CONSONANTES 

casos el castellano^ ó ser simplemente signo de que la u si- 
guiente es vocalif orme, lo cual puede también aplicarse á hyer- 
nos y hya, hyo, 7.** Des; Ay por si de sic, caso único, y no del 
todo seguro, que se presenta en el verso 1528. 

II. — La g. 

Es la gutural sonora del castellano actual en ga, gue, gui, 
go, gu, y tiene dos sonidos, uno continuo y velar ante las voca- 
les y vocalif ormes, y otro explosivo palatal ante las líquidas I, 
r, que son las posiciones en que se presenta en el Poema. Estas 
diferencias, sin embargo, no tienen verdadera precisión, y son, 
en general, entonces como ahora, puramente circunstanciales 
é individuales, pues hay quienes pronuncian la g siempre ve- 
lar y continua, y quienes la hacen en todo caso explosiva y pa- 
latal, y hasta una misma persona, según las circunstancias, 
la pronuncia de uno ú otro modo. La distinción que hacemos 
es, por lo tanto, más bien teórica é hipotética que absoluta y 
práctica. Con ella queremos hacer constar únicamente que en 
castellano antig o existían ya los dos sonidos que hoy tiene la 
g llamada suave. El P. C. presenta el sonido g constantemente 
escrito con g, excepto los casos dudosos de hue inicial que opor- 
tunamente hemos señalado al tratar de la h en el párrafo pre- 
cedente. 

Procede este sonido: 1.^ De ^ latina: gallos, gozo, gloriosa, 
sangre. 2.° De g germánica: albergad de heriberga. 3.® De c: 
agora (hac ora), ciego, digo, amigo. 4.^ De g: algo, agíM, eguada. 
5.° De j: guegos de jocos; aquí el sonido g no nos parece comple- 
tamente seguro, y es posible que al lado de guegos se dijera: 
hfiegos, como al lado de huertas, guertas y al de hueste, gueste. 
6.** De k germánica, previa latinización: Rrodrigo, 7.** De U: 
consego de consilium; las variantes conseio, consseio, hacen du- 



ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 77 

dosa aquí la pronunciación de g, que bien pudiera ser una h as- 
pirada^ como la de quegos, 8.** De y romance, procedente de e, 
i vocaliformes: tengo, salgamos; por analogía con éstos, aparece 
en pongo áeponeo por pono. 9.° De w germánica: guarir, gue- 
rra, guisa, aguardar, 10.° De w áxabe: Cruadalfagara, aguazih 
11.® De g árabe: guadamefí, algara, 12.^ Epentética: mingtsar 
de minuere; aquí, sin embargo, la derivación es directa de min- 
gua, 13.° De g hebraica: Golgota de Gnlgóleth, 

ni. — La c. 

Eí el sonido gutural explosivo de la c actual, y presenta 
también dos variantes, siendo velar ante a, o, u, (ca, co, cu), y 
palatal ante e, i. Figura en el P. C. ante todas las vocales y 
vocaliformes y ante las líquidas I, r en principio y medio de 
dicción. Nunca es final, y se encuentra escrito con c (cara, colo- 
res, claro); con qu (querer, quitar), y con ch (archa^s, mar- 
chos); en yncamos por ynchamos la lectura es dudosa, aunque 
el sonido de c velar parece indicado por lo insólito del caso de 
la representación de ch por c, que, sin embargo, es exigida por 
la evolución de la palabra. 

Este sonido procede: 1.° De c latina: caber, comer, clamor. 
Criador, 2.® De q: querer, como, qual, quinze, 3.* De ch: carta, 
arcas, christianas. 4.° De ce: boca, vacas, 5.°Deft germánica: 
fresco, blanco, esquila, 6." k árabe: alcándaras, 7.® De X grie- 
go: Christo. 

TV.— La j. 

Hé aquí el sonido do más difícil estudio que presentan las 
lenguas románicas. Pasa hoy como artículo de fe entre todos los 
romanistas que este sonido no apareció en español sino á prin- 



j 



78 ELEMENTOS FÓNICOS --OONSONAIilTBS 

cipios del siglo XVI, y no se generalizó hasta entrado el XVII. 
Esta opinión, recogida por Wolf en el Jahrbuch, fué lanzada 
por el fundador de la filología románica, Diez, en la corriente 
de los estudios románicos, y aceptada, glosada y amplificada 
por Engelmann y Dozy, Milá y Fontanals, Joret, FOrster, Wig- 
gers, Baist, Meyer-Lúbke, y por cuantos hispanistas, como la 
Michaelis, Schuchardt, Comu, Morel-Fatio, VollmOller, etc., 
se han ocupado con más ó menos detención de este asunto en 
las revistas lingüisticas y filológicas de Alemania, Italia y Fran- 
cia, ha llegado de tal modo robustecida hasta hoy, que es ver- 
daderamente temerario el ir contra tan poderosa corriente, con 
riesgo grave de ser arrollado en tan generoso empeño. El con- 
vencimiento que tenemos de que tales aseveraciones son erró- 
neas y el culto que se debe siempre á la verdad, nos obliga, sin 
embargo, á revisar este interesante capítulo de la fonética his- 
tórica castellana. 

El punto de partida inmediato de tan aceptada opinión se 
encuentra en el discurso de recepción en la Real Academia Es- 
pañola de D. Pedro Felipe Monlau en 1859. Monlau, en tan so- 
lemne ocasión, formuló, en efecto, en términos categóricos (1), 
la aserción de que el sonido gutural fuerte de l&j fué debido «á 
la moda introducida por los cortesanos de Carlos I, al alemán 
moderno». Monlau aseguraba que este cambio estaba testimo- 



(1) «La critica histórica demuestra^decia— que la madama del anticuo sonido 
•dental de \a,J y de la« en sonido gutural fuerte, así como la nudania de la s recM- 
> nante (preco-latina en la « ceceosa ó balbuciente (mudania que no cundió en las re- 
»gione8 de Ultramar) no se verificaron hasta fines del siglo XVI ó poco antes, ni se 
•generalizaron hasta entrado el XVII, cuando ya no había africanos en España, y no 
•desde un principio ni con motivo de la invasión de éstos, como geoerslmentese cree. 
•A la moda introducida por los cortesanos de Carlos I, al alemán moderno, que tam> 
•bien introdujo cierto número de voces en el castellano, debe este idioma, más bien 
•que al árabe, el sonido gutural fuerte que tanto distingue nuestra pnmuncisción de 
•la de los restantes idiomas neo-latinos.» En nota afisde el erudito académico: «La h 
roñaba (antes del siglo XV) siempre gutural fuerte cuando procedía de f latina, pro* 
nunciándosejciftto, >art'na,y6no, eto.» 8i esto es asi, ¿qué necesidad hay de acudir á 
loseortesauosdeCarlosV que, dicho sea de paso, tsn mal vistos eran en Castilla, 
para explicar un sonido que ya existía en la lengnat 



ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 79 

nifido cno sólo por las gramáticas castellanas y obras gramati- 
cales antigoaS; escritas por nacionales y extranjeros^ sino tam- 
bién por las obras no gramaticales;» pero es el caso que 
no citaba ninguna. Cotéjese el párrafo del discurso de Mon- 
km con lo que D. Antonio Puigblanch decía en Londres 
en el prospecto de sus Observticiones sobre el origen y genio 
de la lengiM castellana, siete lustros antes^ y se verá que el 
erudito médico-literato no hacia más que repetir lo dicho por 
Paigblanch, hasta con sus mismas palabras (1). El único autor 
que Monlau citaba era el gramático Gaspar Sciopio de 1685; 
pero Sciopio dice únicamente que hacía pocos afios que las mu- 
jeres españolas habían empezado á cambiar el sonido de la x, j, 
y g, dándole el valor gutural de la ch alemana ó X griega, lo 
cual obligarla á traer el cambio en cuestión, dado por Monlau 
y Puigblanch en 1502, á siglo y medio más adelante. 

A prioriy la afirmación de Monlau no resiste á la más ligera 
crítica: si á principios del siglo XVI el sonido de la^ y de la a; 
era el de la ch francesa y Quixote se pronunciaba Quichote (2) y 
ajo=(qo á la francesa, ¿qué causa tan poderosa ha podido ha- 
cer cambiar este sonido de ch en j, contra todos los princi- 
pios de la evolución fonética, hasta el punto de hacerle desapa- 



(I) •DesQéstrase— decía^-eon cnanU eyideneia pueda desearse, qne la mudanza 
•delaati^o eonldo dental de laa dos consonantes J y ac^ qne es el de la i y de la ch 
«ftmnceflaa, en fpitnral, y de la ^ rechinante greco-latina en la que llamamos ceceosa 
>6 balbuciente, no se Yeiifleó en el castellano hasta fines del siglo XVI 6 poco antes, ni 
»M biso común en él hasta muy entrado el siglo XVII, cuando ya no había africanos 
•en BapaSa, y no desde un principio y con motivo de la invasión de éstos, como 
•creen naestroa escritores; con lo cual está dicho que si hoy fuera posible oir pro- 
•aunoiar él castellano á les grandes literatos y & los' ílunosos capitanes del siglo en 
»que lA Bspafta llegó á la cumbre de su gloria, nos habían de perecer extranjeros, sin 
•exceptuer délos literatos ni al mismo Cervantes ni á Lope de Vega.» (¿Por qué se los 
había de exceptuar? ¿Por ventura no estaban sometidos á la ley común hablando 
como todos sus contemporáneos?) 

(S) «Cervantes— decía Monlau^pronundaba el nombre Quixoté como lo pronuncian 
boy los franceses, aunque no hacia muda la • flnaL»— «Cervantes— había dicho mucho 
antee Puigblanch en sus Opú*etéloa ^amá(ieo-«a/iHeo«— pronunciaba el nombre Qwtoo- 
if como le pronuncian hoy los franceses, excepto que daba todo el valor de vocal pro- 
nto á U i fisal y no le apoyaba tanto en la eegunda eilaba.» 



80 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 

recer por completo^ sin dejar rastro alguno, ni en el castellano, 
oficial, ni en ninguno de sus dialectos? Sólo una potentísima 
influencia étnica, una gran invasión, por ejemplo, podría expli- 
car este singular fenómeno; pero no sólo semejante invasión no 
existe, sino que todas las corrientes lingtiísticas cuyo influjo 
pudo sentir el castellano, más bien debieran contribuir á con- 
servar el pretendido sonido dental (palatal sería más propio) do 
la X, g, j, y hasta á producirlo si no existiera, que á borrarlo 
del alfabeto fónico de Castilla; ese sonido, en efecto, existía, y 
se ha conservado con modificaciones imperceptibles en Portu- 
gal, que por entonces entró á formar parte de los dominios cas- 
tellanos;, en Cataluña, Valencia, Galicia, Asturias y parte da 
Aragón y Navarra, que formaban parte tan importante de la 
corona castellano-leonesa; en Francia, con la que España esta- 
ba en continuo contacto, y en Italia, donde la dominación es- 
pañola contaba con extensas posesiones. Es más: hasta Flan- 
des y Alemania, cuya influencia, siquiera fuese más lejana, no 
queremos desconocer, poseían en su sch el mismo supuesto so- 
nido X del castellano, y los moriscos andaluces, marroquíes, 
argelinos y tunecinos lo poseían también; en cambio el sonido 
actual de la j era absolutamente extraño y lo ha seguido sien- 
do, no sólo á los franceses, italianos, portugueses, valencianos, 
catalanes, gallegos y vascongados, sino á las extremeños, á los 
andaluces y á los hispano-americanos; sólo existía en algún 
dialecto italiano (el etrusco de Sciopio) y en el alemán. Es decir, 
que el pretendido sonido palatal de la j, x, g de Castilla estaba 
encerrado en un estrecho círculo fonético formado no sólo por las 
lenguas extranjeras, sino hasta por los mismos idiomas y dia- 
lectos peninsulares, círculo en el cual sólo se percibía ese soni- 
do, cuando de pronto unos cuantos caballeros que acompañan 
á Carlos V desde Flandes, y á quienes no podía chocar tampoco 
dicho sonido, puesto que lo poseían en su lengua, rompen 



ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 81 



aqael círculo, penetran en Castilla y seducen de tal modo á no- 
bles y plebeyos con la aspereza de su ch germánica, que los cas- 
tellanos se ponen á porfía á desterrar de sus palabras el sonido 
palatal de \&a x, g y j, sustituyéndole con el gutural fuerte de 
la j* actual, en tales términos que ni siquiera ha quedado en el 
castellano moderno ni una palabra de muestra de la antigua 
pronunciación. ¿Es esto verosímil? Ni el carácter del pueblo 
castellano se presta á semejantes imitaciones, ni su acogida á 
los flamencos de Carlos V fué tan lisonjera como se requería 
para que así se prendara de su habla, ni aunque lo uno y lo 
otro hubieran sido, era bastante causa tan pequeña para pro- 
ducir resultado tan transcendental como el de cambiar de raíz 
la fonética de todo un pueblo, á pesar de todas las influencias 
del medio ambiente que tendían á su conservación. 

¿Qué queda, después de esto, de la doctrina de Monlau? Una 
afirmación en el aire. Es verdad que Dozy y Joret, FOrster y 
Baist han citado numerosos autores antiguos para comprobar la 
verdad de semejante afirmación; pero los testimonios invocados 
al efecto son vagos los unos y faltos de autoridad los otros, y al 
mismo Joret, que los aduce en mayor número, no le inspiran 
sino mediana confianza; todos ellos, aun admitida su autori- 
dad, no demuestran que no existiera en el siglo XVI el sonido 
de la y actual, sino únicamente que las letras x, j, g represen- 
taban, en general, sonidos distintos de los que hoy tienen. En 
cambio, contra lo aseverado por Sciopio^n 1685, de ser recien- 
te la introducción en España de este sonido (no hablemos de la 
atribución de su introducción á las mujeres españolas) , está el 
testimonio terminante de Doergangk setentay un años antes (1), 
y el no menos concluyente de Velasco en 1582 (2), y, por no ha- 

(1) «G tute « et < eíTertnr míJ longrum, toI at x ante vel inter vocales, vel ut éh 
*imd Germanos, ut mug^r^ ^^^^% qoasi m«»oh0r, rwhir.* 

(9) «La otra yoi de la y con « y con <, que por la que tiene su nombre se le atribuye 
»por propia en el castellano, es de las muy somi vocales, y difflcultosa y casi imposi- 

6 



82 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 

blar de otros muchos, el respetabilísimo deNebrija (1), que 
en 1492 habla en su Gramática castellana en talos términos del 
valor fónico de la x, la j y la g, que no cabe dudar que se refe- 
ría al sonido gutural (2), que él atribuía, como Velasco, al ará- 
bigo. ¡Tan antiguo debía ser que se habían por completo per- 
dido las huellas de su origen 1 

Al lado de tan precisas y autorizadas declaraciones, fuerza es 
reconocer que en el siglo XV existía el sonido gutural de la 
j, y como entre el siglo XV y el XII no se había producido 
ningún hecho bastante para alterar el sistema fonético del cas- 
tellano en esta materia, fuerza es también reconocer que lo que 
existiera en el siglo XV debía existir también en el XII, y que 
el compositor del Poema del Cid hablaba con la j del castella- 
no actual. La consignación de este hecho basta realmente á 
nuestro propósito; pero quebrantada así la urdimbre de la his- 
toria de este sonido, no dejaremos de hacer notar que, no pu- 
diendo venir, como quiere Nebrija, del ái*abe, pues según En- 
gelmann, Dozy, Gayangos, Moreno Nieto, Baist, Eguilaz y de- 
más arabistas, el arábigo no tiene este sonido; ni pudiendo 
atribuir su origen al gótico, porque el gótico, según nota don 
Agustín Pascual, no lo poseía; ni al griego, porque si al griego 

■ble de pronanclar k los eatranjerOB como el castellano la pronuncia, que aunque 
•otras naciones pronunciaa ge 6 gi, es alle^nndose al sonido que la ch tiene en la 
•nuestra, 6 en otras formas que casi nunca se conforman con el castellsno.» Mfta ade* 
lante dice- «Aprovecha poco razón contra el yso, que aun en el latín se pronuncia la 
»i iota comnao si tóese J larfira; y assi en las palabras «iut, eiusdem, aiiumodi, de qae 
•abominan los extran^feros, y con razón. Lomesmo es en iuro, lustitia, iuMto^ que le~ 
•yendo el latín los pionunclAu vuli^rmente á la castellana. Y así maiMías en latín 
> con i y mo^Mf od en romanzo con p se leen de una mesma manera. Y iaze^ palabra 
•antigua de epitaphios, que so deue pronunciar como en el latín, ba vecido a decirse 
»jazé como con j larg^a, hastn llegar la mala costumbrd á corromper el nombre propio 
•que la i pequeña tiene en el griefro, llamándola i jota conj larg-a por iofa.» 

(1) Gramática que nuevamente hizo sobre la Ungua catíellaní (Salamanca, 1492). 
Sólo la rareza de este precioso libro, del que ni Sánchez Moguel ni nosotros mismos 
hemos encontrado ejemplares ni en Salamanca, ni en París, ni en Toledo, ni en Alca- 
lá, ni en ninguna otra Biblioteca fuera de la Nacional de Madrid, explican, ya que no 
lo justifiquen, el que hayan podido correr con validez ciertas especies que, ie ser Ne- 
brija conocido algo más que de nombre, ni aun hubieran nacido siquiera. 

(2) Véase lo que dice en el cap. V, folio 9 recto y siguientes. 



ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 83 

se debiera, no se comprende que existiera en Castilla y que no 
se encuentre en el litoral del Mediterráneo ni del Atlántico; ni 
al fenicio, como ha pretendido Vergara, por motivos idénticos, 
hay que aceptar, hoy por hoy, la conclusión de que el sonido 
j es un sonido autóctono en Castilla, en el que han venido á 
fundirse las variadísimas aspiradas árabes, hebreas, grie- 
gas, latinas, góticas y célticas. Sólo así pueden explicarse 
hechos innegables que hablan más alto que todas las teorías, 
cuales son la persistencia de este sonido hoy mismo en Castilla 
enfrente de todas las influencias de los dialectos y lenguas ve- 
cinos que le desconocen ó lo debilitan; la falta del mismo en 
el árabe y su existencia en mozárabe y aljamiado; las antiguas 
dobles formas gráficas de Chintila y Quintila, Sánchez y San- 
gez; las vacilaciones entre guiiar y agijar, yentes y gentes; \ss 
irradiaciones léxicas perpetuadas hasta nuestro días de raya y 
raja f fincar, hincar y jincar, etc. (1). 

Lo extremadamente difícil es determinar ahora con precisión 
los casos en que el sonido^' aparece en la obra de Per Abbat; 
confesando que en este terreno resbaladizo no cabe más afirma- 
ción absoluta por ahora sino la de que el sonido existe (2), in- 
tentaremos fijar, procediendo por orden, ysiempre con la salve- 
dad indicada, las voces en que ofrece mayores probabilidadcv^ 
de existir. 



(1) La iDjportancia de toda esita doctrina, Uamada á producir la entera revisión liel 
ya IkUado proceso de la historia de la j^ nos había obli^rado á reunir grandes y precio- 
MM materiales, que tenemos que renunciar á exponer aquí, como era nuüStro deseo, 
por la premura del tiempo que nos agobia. 

(2) Todavía en el siglo XVI no sq había fijado la lengua en muchas voces, y no siu 
exiraBeza leemos boy en el Dialogo de la Ungu^ de Valdés (sobre el autor del Diálogo 
V. Meoéndez Pelayo Hittoria tU lo» heterodoxos eepañoles, II). «Marcio.— ¿Qual os con- 
tenta mas, vigilar 6 visUarf Porque veo algunos, y aun de los cortesanos mas princi- 
pales, qae usan mas la g que Ia «. ¿Qual teneys por mejor dezir, quige o quigera o 
qui$4 O 9MMÍ6ra?~ Valdés.— Yo por muy mejor tengo la «, y creo que la g no la aveys 
oido usar a machas personas discretas nacidas y criadas en el Rey no de Toledo o en 
U corte, si ya no fuesse por descuido.^MARCio.— JSn la verdad creo sea así, aunque 
DO foeseo sino porque el vigilar tiene a mi ver de villanesco (pág. 10, tomo II de la 
edición de Mayáns).» 



84 ELEMENTOS FÓNICOS — CONSONANTES 



Entre las escritas con x inicial no creemos que haya nin- 
guna que deba pronunciarse con j\ todas ellas deben sonar 
con sch alemana ó ch francesa, fundándonos para creerlo así 
en que estas voces son casi todas nombres propios del reino de 
Valencia {Xatiiia, Xerica, Xucar), en que el sonido ch domi- 
naba, con más un vocablo arábigo, xamed, de xami, y los nom- 
bres Ximena, Ximenez, que ofrecen la variante Bimenez, indi- 
cio más que probable de la pronunciación palatal de \q,x. 

De las que tienen x en medio de dicción creemos que en ge- 
neral deben pronunciarse todas con^', fundándonos para ello en 
la persistencia de la transciípción con x, en lo común que es 
en los pueblos de Castilla la forma arcaica ejidos para designar 
las tierras de labor sitas á la salida de los pueblos, y en que 
las variantes que hubieran dado estas palabras, si hubiera 
sido otra su pronunciación no han dejado huellas en la len- 
gua (1). 

En cinxo, QÍnxiestes, la pronunciación debía fluctuar entre 
los sonidos x, ch, y, como lo prueban las formas ^ntas, finchas 
y la ^ adoptada definitivamente por el castellano moderno 
(ciñó de cinyó). 

En exorado la x conserva su ylÚot latino de ks por el carác- 
ter erudito de la palabra, que en otro caso hubiera presentado 
invertidos sus elementos como los ofrecen las formas yscamos, 
viaquiessen, visquier (2), etc. 



(1) Al contrario, las formas tan antiguas del reino de León, di\on, trt^on^ tru- 
JOM, etc., se conservan en toda su pareza en la proyincia de Salamanca, por ejemplo, 
El único caso dudoso es rraxo /^raja, rayaj. 

(2) Grober nie^a que oo haya podido dar«c, y Meyer-Lübke fOra/m, dét Utng. ronu 7, 
41'7) sostiene que en general la inmersión de x en «A no se realiza sino cuando las 
voces con a han sido introducidas en la lengua en una época en que la antigua x no 
existia ya tiempo hacía. Admitido esto, siempre resultará que el « ó A« de vixit apa* 
rece con sus elementos invertidos en el vUquxo español, como en el ^sUc provenzal 6 
en el vesquí francés. ¿Quiere atribuirse esta invención á los eclesiásticos y suponer 
que leían y cantaban vUquit^ r§9urré9quU por fiioaU, ruwrr^aeitf Pues si así es y seme- 
jante trueque no podían fundarlo en su educación literaria, es evidente que lo saca- 
ban de la lengua popular que hablaban ellos mismos. 



BLEMBNTOS FÓNICOS — CONSONANTES 85 

No hay más casos de x final que tres en el Poema del Cid: 
hamayi, cuya pronunciación es dudosa, aunque nos inclinamos 
á creer que debe asimilarse á la de usaxe por la identidad de 
origen de la desinencia; aáwx, donde la gutural está asegurada 
por adu^o, aduga, aduxier;ydiiL, donde lo está por digo, dixier, 
dixo, etc. 

En cuanto á las yoces escritas con i ó j, que deben ser agru- 
padas en un solo haz porque antiguamente se usaban casi in- 
distintamente ambas letras, observaremos que, salvo alguna 
excepción, como iantar, rnaior, todas ellas (1) deben pronun- 
ciarse con sonido de j: JMro,jw?>ío, iwrúj, ludios (2), otos, Taio, 
fijos, fijas, consseio, ynoios (3), etc. 

Por lo que hace á las palabras escritas con g, creemos que 
sólo la g intermedia de ge, gi, como en muger, ángel, agena, 
debe leerse como y, excepto en los casos en que se presenta como 
variante de gtie [page, eaualge 'pov pague, cabalgtie) en que tiene 
sonido de^ suave. 

Procede este sonido: 1.°: De J latina: iura, juizio. 2.° De x: 
dexar, dixo, aduxier, 3.^ De el romance: oios de oc-^-los, oueias 
de ovic-^Aas, maian de mac-^-lant, 4.° De i griega: Gerónimo. 
5.** De fe románico: maie de usai-*'Cum, 6.*» De ss: abaxar de 
adhoasare, 1," De di\ pular, rraxo (raáiavit), vergel de viriüai- 
rum. 8.* De li: muger, meior, conseio, agena. 9.° De y griega: 
ángel de ^^rre^oc". 10.° De g latina: Taio de Tagus. Lo que no se 



(1) U»a\e es dudoso: pero nos inclinamos á creer que entra también en la regla ge- 
neral. 

(3) Oportunamente hemos advertid ) que las tocos con i seguida de Tocal, sobre 
todo si el grupo es inicial, son de pronunciación dudosa, sonando ya con i Tocalifbr- 
me, ya con>. 

í^ •Confiar, Cid 1866 (cf. queqot 2585) prueba -dice Meyer-Lübke {Gram. 1, 468)— 
que el castellano habla alcanzado el grado y desde el siglo XI.» No podemos asentir 
á esta opinión: Cotuagar bajando en la escala de las aspiradas 5 Queqos subiendo en la 
mSsma hasta coincidir en su representación gráfica haciendo el originario li de tofiti' 
Mum Igual aU de Joeot, demuestran que la pronunciación de uno y otro es lay actual 
de andaluces y extremefios, el grado intermedio de la aspiración & que los andalu- 
ces rebajan la>oia castellana 6 suben la h procedente de la antigua f. 



86 ELEMENTOS FÓNICOS— CONSONANTES 

había producido todavía en el siglo XII, ó por lo menos no se 
encuentran señales de ello en el P. C, como no sea en el 
ha por fa, que en su lugar hemos apuntado, es el cambio de la 
labial aspirada latina / (ph) en h aspirada, una de las fuentes 
más abundantes de la gutural jota en el lenguaje popular, prue- 
ba (1), si otras no hubiera, del fuerte arraigo de este sonido en 
el habla castellana. 



(1) Nada más freciientef en efectOf que oir decir en cualquier ciudad 6 pueblo de 
Castilla y de León á la gente inculta>uf por /í/^, ju^níe por fu9nt§. Al^^unas de estas 
variantes ban lle£^ado ya á penetrar en las corrientes semicultas del idioma, como 
ju§rga por httélff a, jándalo por cmdalus, Y no se yaya d atribuir este cambio al anda- 
lux, porque precisamente en andaluz, j puro es casi desconocido. 



CAPÍTULO II 



BNLACES FONÉTICOS 



ARTÍCULO I 



Enlace lltcrals la silaba . 



En el enlace literal, el castellano del P. C. ofrece pocas par- 
ticularidades. La sílaba está constituida por uno, dos, tres, cua- 
tro y aun cinco elementos (a, e; ho-ca, pesa; con-tar, pen-ssar; 
eras, tres; ptcent) presentándose en todas las combinaciones que 
hoy existen, simples y compuestas, abiertas y cerradas, directas, 
inversas y mixtas, mudas, sonoras y tmicas, largas, breves y 
comunes, lo mismo que en el castellano moderno, y con la mis- 
ma inseguridad ya y la misma instabilidad que en esta materia 
presenta la lengua de Calderón y de Cervantes, ó la de Zorrilla 
V Castelar. 

El P. C. presenta asimismo, como en el capítulo anterior he- 
mos tenido ocasión de ver, todo linaje de combinaciones, de 
vocales con vocales y de consonantes con vocales y vocalifor- 
mes, tanto en sílabas abiertas como en cerradas. En cuanto á 
combinaciones de consonantes entre sí, el P. C. admite los en- 
laces de labiales, dentales y guturales con las líquidas I y r: 
hlanco, hrago, flana, prifnas, franco, frenos; padre, tremor, tri- 
nidad; claro, colegia, gloriosa, sangre. Todos los demás los re- 



I 



88 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE LITERAL". LA SÍLABA 

chaza, pues el enlace sp iuicial es meramente gráfico. En los 
finales aparecen á veces por apócope los enlaces rt, st, como 
en apariy aparegisi, TresagiteBi. 

Eespecto á la división de sílabas se presenta ya la misma re- 
gla á que se ajusta el castellano actual, haciéndose la división 
atendiendo á los elementos fónicos, sin consideración alguna 
á la derivación ni á la etimología, y computándose tantas síla- 
bas en una palabra cuantos sean los sonidos vocales simples ó 
diptongos de que conste: así, pues, se dividirá y leerá así: 
a-mas y no am-as (de am-bas ) creg-re-mos y no cre-fre-mos, va- 
rra-ga-nas y no var-ra-ga-na$. Sin embargo, en las voces escritas 
con doble ss entre vocales deben repartirse estas ss entre las dos 
sílabas, dies-se, sopies-se, es-so, pues parece que así se obtiene 
mejor el sonido espesso de que hablan todos los antiguos gra- 
máticos en este caso; partiendo estas voces en e-sso, mue-sso, 
fvesse, la obtención de ese sonido se liace casi imposible, como 
puede prácticamente comprobarse. 

El enlace literal da lugar á algunos cambios fonográficos que 
estudiaremos con los motivados por los enlaces silábicos y léxi- 
cos para presentar agrupada toda la doctrina referente á esta 
interesante materia. 



ARTÍCULO II 



i:nlnce «lláblcos la palabra. 



En los enlaces silábicos, cuyo resultado es la formación de 
todas las palabras, excepto las monosílabas, el P. C. ofrece al- 
gunas particularidades dignas de mención, especialmente en lo 
relativo á los cambios fonográficos motivados por el enlace, así 
como en la cantidad y en la acentuación. 

El P. C. nos ofrece voces monosílabas, como el, mi, sin, dos, 
tres, plaz\ bisílabas, como fábla, amos, alto, grado] trisílabas, 
como cal)ega, entrando, corneia; tetrasílabas, como mesurado, 
ascondense, castellano, enemigos, mestureros, y pentasílabas, 
como portugaleses, m^suraretnos, acompañados, aiudaremos, ca- 
ualgaremos, descabecemos, enclaueadas; estas últimas, sin ser 
raras, son excepcionales, y aparecen en general como resultado , 
de la flexián verbal; las más comunes son las bisílabas y trisí- 
labas, lo mismo que en el castellano moderno. 

También encontramos en el P. C. las tres clases de palabras 
que el castellano actual nos ofrece atendiendo á la tonicidad: 
agudas, como salid, amor, pregonarán; graves ó llanas, que son 
como hoy las más corrientes, como tiesta, cañados, galizianos, 
y esdrújulas, como fuer edes, ouiéremos, comiéredes] estas ulti- 
mas, sin embargo, fuera de las resultantes de la flexión verbal, 
son rarísimas. En cuanto á voces sobreesdrújulas (hermosisi- 
mámente) no aparece ninguna, cosa natural si se considera que 



90 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 

por entonces aún no habían aparecido los superlativos sintéti- 
cos en 'íshnOf ni se habían aglutinado el -fnente adverbial ni 
las enclíticas, como hoy se encuentran aglutinadas (ct^éntanos- 
lo, diciéndosélo). 

El encuentro de una sílaba con otra, ya debido á la eufonía, 
ya á la acción recíproca ejercida por los elementos fónicos 
puestos en juego, da lugar á ciertos cambios, algunos de los 
cuales vienen ya indicados por las mismas voces originarias 
latinas, siendo otros debidos al sistema fonético del castellano. 
Los cambios más importantes (prescindiendo aquí de los pro- 
ducidos por el tránsito del latín al romance, como aclamar de 
aáclamare) son los siguientes: 

1.° La n final de una sílaba, al encontrarse ante b 6p, ee 
convierte en m: compañas, compra, compegaron\ á voces el cam- 
bio trasciende á la escritura, y de ahí las variantes con n 6 m 
de éstas voces; poro siempre deben leerse con m, aun cuando la 
i corresponda á una v latina, como en enhía, enhueltos, 

2.° La ¿f procedida de w se convierte en ss: vanase, pienaso, 
conssagrar, consaeguir, enssienph, 

3.® La <7 final de la radical de un verbo, ante las termina- 
ciones que empiezan con e, intercala una u para que la gutural 
conserve su sonido suave: enterquen, j^loguiere. Esta regla de 
ortografía estaba, sin embargo, por entonces poco generalizada, 
pues dominan los casos en que no apai^ece la u: jyage, catmlge, 
observándose la misma vacilación hasta en las voces no verba- 
les, como gerra y guerra. Los pocos casos de intercalación que 
existen prueban suficientemente que la lectm'a es con g suave, 
y que empezaba á sentirse la necesidad de apelar á la w inter- 
calada pai'a evitai' confusiones . 

4.° En los verbos en -ar cuya radical acaba en c, esta c se 
convierte en qu ante las terminaciones que empiezan por e, para 
que la c conserve su sonido de k: así saqueste de sacar. 



ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 91 

5.** En los verbos en -er, -ir cuya radical termina en c, esta 
€ toma cedilla ante las terminaciones en -a, -o, -u para conser- 
var SU sonido dental, ó bien se resuelve en 8c: así de vencer 
ffenqudo, de tnereqer mereaca, degrade(}er, gradesco. Esta trans- 
formación de c en í: es poco sensible en el Poema por usarse in* 
distintamente ambas letras, y con preferencia la q ante las vo- 
cales e, i. 

6.^ El sonido u (la labial continua suave) ante una dental 
se convierte en b (labial explosiva suave) y hasta en j) si la pro- 
nonciación es enfática: cabdal, bihdas, ciudad. 

7.° Los verbos que tienen como última letra de su radical 
una f», al perder la vocal de sus infinitivos [x>r la flexión para 
formar los futuros y condicionales, ¡Xírmutan la n con la r: así 
tema por ienraj de tener-ha: temie [x>r venrie, de venir- 
ye. Cuando esta inversión no se lleva á cabo, aparece una d 
eofónica entre la n y la r j.i:e.sta.s en *:<aí\$í<:Xo \/jy la caííLa d<í 
la vocal: así porgaran, por ponron ae j/^m^r-art', lo n:ÍHmo 
ocurre cuando la ra/lical acaba en 1: t^jlára \/jt ralra, de 
valer-n. 

8.* Lo? verV,»^ ci'.-a jL/ücal a/^ü.-a en ?/< :LV.r'j2il'.:a uj^a ¿^ en 
loe ni>niOS cii.^^ q'::e lo? ar.ie rio: •'.-?? p?i7a evr.ar c! ^'yA'.ii-i'to 
malsaníLDte 6^ la w y ¿^ la r á ^^je Ciu I ^-aj ]íí ';¿.. la de La \<y:^l 
del ÍLfiniüvo :í1 i.-zz.^.! l:»r fuií^^-y- y tv:-'l>'>.: ' .-■-'. i^-í if\j'<x}</^ 
ccmhre j«c»r t^ínre ue fi^/.T-r-zie. J>"w<i li^i-rj-'^c. ¿^ et la ^^-íí. h: eia- 
cuei^tia píC»r li* i^J^-ii^a cc'^v-. e:^ (///.b'vr c^, /«/-'í- *-/(/>. 'í/'/.b/e 
de ?<2'n- *-».í. ^Tj- 

de! ÍLr.Llt:To l j'.»r:L->:* j'> J. : jJVfr '* vv-'J. v^v.-a--;?- rr,»» e.-'^*j e/- 
£lL:*Ii£ ].re:.':--:-L. :^^; *^a: .4'. e: la fiv^lv: •. '-a -I.»'. '•; /a-j/a* e2 
a>iLUi."U' i: Ib rraJja- r::»i. la r v. -a :».í'r_ •.'./....':.: 'j-^rra ¡yjj 



92 BNliACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 

Para completar el estudio fonético de las palabras en el P. C. 
haremos alguas indicaciones sobre su acentuación, sonoridad y 
cantidad. 

§ 1.** — Acentuación. 

Ya hemos dicho que el Poema del Cid ofrece las tres clases 
de palabras que, con relación al acento, presenta el castellano 
actual, agudas, graves y esdrújulos, faltando únicamente las so- 
ir eesdrújulas, por las razones que, más arriba indicamos. Pero 
si, considerado en conjunto, el castellano del P. C. apenas di- 
fiere del actual, examinado en sus pormenores, nos ofrece dife- 
rencias bastante apreciables en la acentuación, que vamos á ex- 
poner sumariamente. 

I. — Palabras agudas. 

Todas las palabras agudas del castellano moderno que figu- 
ran en el P. C. eran en general ya agudas en el siglo XII; pero 
cuando en ellas aparecen dos vocales, el lenguaje del Poema 
presenta bastantes vacilaciones: así Dios, que hoy es monosíla- 
bo y por consiguiente agudo, aparece con frecuencia bisílabo y 
grave, Di os; hya y hyo 6 ya j yo ofrecen también la misma 
fluctuación, siendo tan pronto monosílabos como bisílabos hy-a, 
hy-o (1); myo, myos, aunque por lo común son bisílabos y con- 
servan el acento en la i, se presentan á veces proclíticos y mo- 
nosílabos con i vocaliforme. En las voces polisílabas también 
existen algimas diferencias, siendo de notar que el acento en 
la última sílaba estaba más generalizado entonces que hoy, 
presentándose asegurada por la rima la pronunciación Tolledó 

(1) Obsérvese que, en epeneral, ya, bisílabo, corresponde á ta; ya, monosÜabo, kjam. 






ENLACES FONÉTICOS — BNLACB SILÁBICO: LA PALABRA 93 

con avance de una sílaba, y Golgotá con avance de dos (1). Los 
casos en que la rima obliga á leer como agudas voces que hoy 
son llanas y que como tales aparecen en el Poema, sin duda 
por la distancia entre la composición de la obra y su relación 
en el manuscrito existente son numerosísimos, y no sólo afec- 
tan á voces con final oscuro en e ó es, lo cual todavía se com- 
prende, como en colpes, cortes, añores , bendiciones, etc., sino 
que se extienden á polisílabos tales como mañana, Jerónimo, que 
es forzoso leer á veces maná, 1er ón. Este hecho admite dos ex- 
plicaciones: ó las formas agudas en o, a, se hacen graves aña- 
diendo una e (anorte, fonte, tone, onore, andaré, daré) para redu- 
cirlas á oe, ae, 6 éstas pierden su f , a, o para reducirlas á agudas 
en o, a (colps, onors, sangr, camp)\ lo primero, que es lo que vie- 
ne á sostener Amador de los Ríos (2), tiene á su favor no pocos 
antiguos textos, la autoridad y testimonio de Nebrija, el habla 
asturiana y leonesa, y la índole del castellano, amante de 
las formas plenas; pero tropieza con el inconveniente de la 
presencia en el mismo Poema de voces como noch, part, cort, 
pt4ent, etc., cuya forma monosílaba está asegurada por la mé- 
trica y por la repetición con que aparecen, demostrando que 
son formas realmente originarias y no corrompidas por el co- 
pista; lo segundo sólo es posible admitiendo la hipótesis de Gar- 
cía Gutiérrez de que el P. C. no fué escrito ten el corazón de 
Castilla, sino en alguna población donde se hablaba promiscua- 
mente la lengua castellana y lemosina (3)», hipótesis que, en la 

(1) Bl hacho es de más importancia que parece, mucho más si se considera que to- 
dAvIa en el si^lo XVI, el maestro Salinas, en su Libro apologético qu9 defiende ¡a bu§na 
y diKta pronunciación (Alcalá, 1 563), declina lesút, lesú, Itfúmj líoyté», Moytiy Afoytén, 
coa acento en la ultima sílaba. Recuérdense á este propósito las disputas entre Ama- 
dor de los Ríos y Wolf, G. Paris y üartsch sobre el metro romance. 

(3) Bistoria critica de la Literatura Bepaüola^ II, 610 y ss. 

(3) «81 no es que el autor^aflade el ilustre académico, —á semejanza de Homero, 
iia6 dalibaradamente de vario« dialectos, porque todavía entonces podían entendersa 
aln gran dificultad el catalán y el gallego, al de Valencia y al castellano {Ditcurtoe ¿§ 
recepción en la Real Academia Bepaflola, III, 808).» Esta última especie no merece sa- 
rlaraíutacióD. 



94 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 

forma en que está expuesta, no merece parar en ella la atención, 
^pero que en el fondo resuelve el problema, mostrando la lengua 
castellana en el período de su aparición, fluctuando entre unas 
y otras formas de lenguaje, pero con decidida preferencia por las 
sonoras y plenas que al fin predominaron, y que en aquellos 
apartados siglos se mostraban ya en competencia victoriosa con 
las formas oscuras y apocopadas de que tantos y tan interesan- 
tes ejemplos encontramos en el Poema. 



II. — Palabras llanas. 

La casi totalidad de las voces terminadas en vocal; los plu- 
rales de nombres, adjetivos y pronombres; las desinencias ver- 
bales, fuera de todos los futuros y de las segundas personas de 
plural de los imperativos que son, como hoy, oxítonas, y de las 
primeras y segundas personas de plural de varios tiempos que 
son proparoxítonas; las palabras agudas que reciben una enclí- 
tica silábica; en suma, todas las voces llanas que el castellano 
actual posee y que aparecen ya en el P. C, son también llanas 
en el Poema; á éstas hay que agregar Dios, hya, hyo, Rruy y 
alguna otra, con más varias esdrújulas actuales, segregando en 
cambio Tolledo que en general figura como aguda, y los arriba 
citados stiyo, suyos (1), cuando se presentan monosílabos. En 
lo que más diferencia se nota es en la posición del acento que, 
sin hacer perder á la palabra su carácter paroxítono, se encuen- 
tra diversamente situado: tal sucede, por ejemplo, en vacias, 
vazio, que hoy llevan el tono en la i haciendo bisílaba la ter- 
minación, y que en el P. C, lo llevan en la a (vájsias, vájsio), 



(1) Suyo se presenta también agudo dos Teces; pero es debido á qae está escrito 
por tuo,to, pues resalta monosílabo (compárese lo lo con to «o=s lottM '>lo90o> 
lo io). 



ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO : LA PALABRA 95 

presentándose la i como vocaliforme; lo mismo ocmre en cAris- 
tiancís que en algún caso se presenta con acento en la í: chris- 
tlanas. 



ni. —Palabras esdrU^ulas, 

En este grupo de voces es en el que el P. C. ofrece más 
sensibles diferencias respecto al lenguaje del castellano moder- 
no. Las pocas voces hoy esdrújulas que el Poema contiene son, 
en efecto, en aquel tiempo, ó agudas como Golgota, ó llanas 
c(Hno sauana, carcaua, álcmidaras; sólo leronimo se libra de esta 
presión del acento; así, pues, sólo las primeras y segundas per- 
sonas de los tiempos en que la terminación se presenta trisílaba 
y proparoxítona son las voces esdrújulas del P. C. de que 
son tipo dáuamoSy dáuades; á éstas hay que agregar los esdrúju- 
los formados por la yuxtaposición de las enclíticas á las formas 
llanas, como curíate, gradescolo, el plural mártires, y algunas 
voces aisladas como perdida, azemilas; cámara es esdrújulo, pero 
el metro exige cambra. Obsérvese, sin embargo, en los casos de 
enclíticas, la tendencia á no dejar éstas inacentuadas, sino á 
apovar fuertemente en ellas como lo hace todavía hoy el vulgo, 
y aun las clases ilustradas en el lenguaje familiar, diciendo 
dáselo por dáselo, cógelo por cógelo, Y de tal modo es esto así 
que, salvo rarísimas excepciones, el autor del manuscrito se es- 
fuerza en hacerlo sentir, y para ello apela á dos medios: ó bien 
separa la enclítica para mostrar que ésta conserva independien- 
te su sonoridad, ó bien cuando aparece aglutinada con el verbo 
pierde su vocal; en uno y otro caso el esdrújulo no aparece, como 
si la lengua lo repugnara: tornemos nos, tomaron se, aviste te. 
Por lo demás, en los siglos Xll y Xni la lengua observa fiel- 
mente la ley dei avance del acento en las voces derivadas por 



96 ENLACES FONÉTICOS — ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 

la tonicidad dominante de las desinencias; así tenemos en el 
Poema Castiella y castellano, lidia y lidiar, huésped y ospedado, 
rrico y rriqueza, etc. 

§ 2.° — SONORIDAI). 

No debe confundirse, como se hace con frecuencia, la acen- 
tuación con la sonoridad: la acentuación afecta á la tonicidad, 
mientras que la sonoridad se refiere á la intensidad natural de 
los sonidos, viniendo á ser lo que Benot llama (1) el elemento 
dinámico de la elocución. La sílaba tónica es ordinariamente 
la más sonora, pero puede suceder también que haya sílabas 
atónicas con el mismo y aun mayor grado de sonoridad que las 
tónicas: una misma palabra puede ofrecer diverso grado de so- 
noridad según la posición que ocupe, el oficio que desempeñe ó 
las cii'cuntancias en que figure: el, artículo, no suena como él 
pronombre, ni sí adverbio como si conjunción, ni aun el mismo 
adverbio si empleado interrogativamente como empleado afir- 
mativamente (2). 

En la escala de sonoridad del 'lenguaje del Poema hay una 
nota que falta al castellano moderno. Éste sólo conoce los gra- 
dos enfático, sonoro, resbaladizo y sordo, taJes como pueden ver- 
se reunidos en impertérrito; pero el Poema tiene además el gra- 
do ínfimo de sonoridad, la sílaba ^ewtwwda. Esta clase de síla-^ 
bas, exactamente iguales ó sumamente parecidas á las del fran* 
cés, son relativamente frecuentes y aparecen en general cons- 



(1) Eduardo Benot: Protodia catUUana^ III, XVIII. 

(8) El mismo Benot CibiéUmJ trae á este propósito una redondilla que no puede ser 
m6s adecuada para hacer sentir la diferencia que hay entre la acentuación y la so- 
noridad: 

—He matado al posadero. 
^iPor quit iCuándof iDánéUf ¿Cómof 
—Porqué, cuando donde como 
sirren mal, me desespero. 



SNLACBS FONÉTICOS— ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 97 

■ ' » ■ ■ . 

tiiaídas por una enclítica; especialmente sey cuyo elemento vo- 
cal ha desaparecido; sólo ásl pueden leerse ciertoshemistiquios 
como 

aqnim parto de uo8=a^t me patio de vas 
sonrrisoa myo ^id=<onrÍ808a mió Qid 
compe^os de pagar=comp0^a de pagar 
alegres fue MiJiaya=(z¿A7re sa fué Minaya 
nos íartan de catarIe=iio «a fartan de catarle 
asil dirán por carta=a8i ¿e dirán por carta, etc. 

La admisión de este linaje de sílabas es de tal necesidad que 
sin ellas es imposible leer docenas enteras de versos con armo- 
nía^ mientras que, admitida su existencia, no sólo pueden leer- 
se multitud de versos que al pronto parecen foltos de medida y 
ritmo, sino que además se puede fijar el verdadero valor fóni- 
co de muchas palabras y restituir las formas primitivamente 
empleadas por el autor y desfiguradas en parte por la tardía co- 
pia; el verso 154 dice, por ejemplo: 

•onrriaoa myo Qid, estanaloa iablando; 

leído este verso á la moderna, resulta peor que mala prosa, sin 
medida, sin cadencia, sin gusto; pero computemos las sílabas 
semimudas y leamos 

flonrrisoae myo Qid, estanaloB fabalando, 

y habremos obtenido no sólo un verso perfecto, lleno de armo-' 
nía, sino la forma fahdlando, intermedia entre el latín fabulan' 
dum y el castellano f ablando, que explica por su debilidad sono- 
ra la caída de la pretónica y que indudablemente debió existir 
si ailmitiinos las leyes de la evolución fonética reconociendo 
que natura nihil fecit per saltum. 

Si éste fuera un hecho aislado, claro es que apenas merece- 
ría eHjx^cial mención; pero se trata de muchísimos casos seme- 

7 



98 BNLAGBS FONÉTICOS — ENLACE SILÍBICO: LA PALABRA 

4 

jantes que constituyen todo un sistema de pronunciación y de 
transcripción, y no es lícito pasarlos por alto ni dejar de hacer 
constar su existencia. 

§ 3.^— Cantidad. 

Todo lo que hoy puede decirse respecto de la cantidad en 
castellano es perfectamente aplicable al lenguaje del P. C, pu- 
diéndose retrotraer sin inconveniente á aquellos siglos lo que la 
Real Academia dice en las últimas ediciones de su Gramática: 
cLa cantidad prosódica de nuestra lengua nada tiene que ver 
con la del latín y del griego, acerca de la cual se han deducido 
ciertas reglas, estudiando á sus poetas, bien que en rigor no esté 
muy averiguado en qué consistía» (1). Las tres reglas estable- 
cidas por el famoso romanista Diez (2), haciendo larga toda vo- 
cal tónica ante sílaba abierta [mano, sólo) y breve toda tónica 
ante dos consonantes [g^nte^ bulto) y toda atónica, sea cualquie- 
ra su posición (verano), no tienen realmente aplicación, como 
lo ha demostrado cumplidamente el ilustre filólogo sueco 
J. Storm (3). 

Es, pues, empeñarse en una empresa de insegurísimos resul- 
tados el intentar fijar las reglas de la cantidad de las vocales 
en castellano. La desorganización sufrida en este punto por el 
latín clásico fué completa como en ninguno, y no sólo afectó á 
las lenguas romances, al castellano especialmente, sino que tras- 
cendió al mismo latín de tal manera que hoy, como hace si- 
glos, la prosodia latina resulta la parte de los estudios clásicos 
que más se resiste á los alumnos españoles de Seminarios y Uni- 
versidades, siendo rarísimos los que llegan á adquirir en esta 



(1) Real Academia Española: Oramátiea d» la 2«n^wa caUtUana (edición de 1800), 84*7. 

(S) Qrommaiik dtr romanUehen Sptachén, 

(8) RommnUc}i9 quaniUal (en los PhQn*ii9ch» Síuáiun de Marburg, II, 188 y siff ulentei). 



ENLAOSS FONÉTICOS— ENLACE SILÁBICO: LA PALABRA 99 

materia la educación bastante para poder leer una oda de Ho- 
racio ó una elegía de Ovidio como exige la tradición literaria; 
aun aprendiendo todas las reglas de las más minuciosas 6ra» 
máticas; no aciertan á aplicarlas, faltos en su lengua nativa de 
la indispensable base de comparación, punto de partida de todo 
estudio Ungüístico. 

Si á la declaración citada de la Real Academia añadimos lo 
que la misma docta Corporación agrega sobre la cantidad ac- 
tual (1), tendremos todo lo que positivamente puede afirmarse en 
esta materia, lo mismo hoy que hace ocho siglos. La regla ge- 
neral única que puede darse en cuanto á la cantidad silábica es 
lu de que, teniendo cada vocal y cada consonante un valor cuan- 
titativo propio, la cantidad de cada sílaba no será sino la suma 
de los valores do los elementos literales que la integran, ha- 
llándose, por tanto, en proporción la cantidad de una sílaba con 
ol número y naturaleza de los elementos fónicos que la componen. 

Aliora bien: si respecto de las vocales no puede decirse que 
una sea más ó menos larga específicamente que otra, puesto 
que, aisladamente, el mismo tiempo se invierte en pronunciar 
la a que la /, ó la w que la e y que la o, respecto de las conso- 
nantes debe observarse que hay unas que requieren más tiempo 
que otras para emitirse, ya por su propia naturaleza, ya porque 
el esfuerzo requerido á los órganos para colocarse en la posición 
necesaria para la omisión del sonido corresi)ondiente es mayor 
en uuíis casionos que en otras: la í, por ej., requiere menos 
tiüinjK) para formarse que la íí, pues para* la una basta un sim- 



(1) «En castellano— (iice— se denomina larga la vocal acentuada 6 segruida de dos 6 
•m¿t consonantes, y frt*0t7« la que no se halla en ninguno de estos dos casos. En jpvr§' 
•pi'Ca-cia, por ejemplo, son larg^as las silabas primera y tercera, y breves las otras 
tdoo. También, se^ún opinión de ciertos gramáticos, son largas las yocal*is que pre- 

• ceden á las consonantes llamadas antiguamente dobles, c/», U, n, rr, x; v. gr.: cfKhi- 

• trü.,p%-lHsa^ iB-ñOf a-ca-rr0 ar^ Bxa-men.» Realmente oqui, como se ve, no se tratada 
ta cantidad vocaí, sino de la cantidad tilábica^ la única de que puede hablarse con al» 
guna Mgurldmd en castellano. 



100 ENLACES FONÉnCOS— EKLACE SILÁBICO: LA PALABRA 

pie golpe de lengua y para la otra necesita la lengua apoyarse 
fuertemente contra el paladar en toda la anchura de su posición 
dorsal. Es más: una consonante^ que en general no requiere 
más que un tiempo para herir á una vocal ó enlazarse con otra 
consonante, puede exigir dos ó tres para pasar de una posición 
á otra: así, por ej., la jr no necesita más que un tiempo para 
formar la sílaba ga y una porción infinitesimal más para la sí- 
laba gla 6 gra; pero en cambio la m para pasar de su posición 
propia á la posición r necesita dos tiempos bien cumplidos, 
como se ve, por ej.,en camré; tan violento es aquí el paso de la m 
á la r que, para suavizar la transición, aparece espontáneamente 
una b, produciéndose el combré del Poema del Cid (por cofneré). 
Contando, pues, con esto y sabido que las palatales y, ch, U, 
41 y la redoblante rr, la gutural fuerte j, la s espesa ó doble, la 
fricativa sonora jr y las zizilantes gjz requieren para su pro- 
ducción más de un tiempo, claro es que la vocal que las precede 
necesita estar sonando no sólo el tiempo que necesita por sí 
misma, sino el que exige la colocación de los órganos para la 
emisión de la consonante, resultando, por consiguiente, larga 
toda sílaba con vocal que se halle en dicha posición, así como 
la que precede á un grupo de consonantes: tales son, por^ej., en 
el P. C. láyántar, muchos, cauálhs, año, corre, müger, espisso, 
gbao, gracias, geruigio, dülse, bndra, ponga, cargar. Á estas hay 
que añadir, en general, las sílabas tónicas cerradas finales, es- 
pecialmente si están en fin de verso, por ser más larga la vi- 
bración, sobre todo siendo la consonante final una r, y las que 
preceden i una enclítica sin vocal, por tener que apoyarse la 
enclítica fuertemente en la vocal anterior, como se ve en omi- 
llom, metistet, diot (1), etc. 



(1) Nada decimos de las cocales duplicadas, pues los casos «n que aparecen {Criaa 
doTypueent^ vee, no bastan para formar juicio, siendo los dos primeros meras varian- 
tes gráficas, y el tercero un caso de bisilabación. 



BNLAOES FONÉnOOS — ENLACE SlLÍsfoo: LA PALABRA 101 

' ' - .• . 

Para terminar con lo relativo á la cantídc^^- reoordaremoe lo 
qae ya hemos dicho respecto á las t ^ ti prepoaitiyá» de los peen- 
do-diptongos ia, ie, io, íM, ue, ui, uo. En lá generalidad de loe 
casos, las voces que encierran estos pseudo-diptongos ápaj:Boen 
en el Poema bisilabadas, mientras que hoy la t y la u se' han ^ 
hecho vocaliformes, formando sílaba con la vocal siguiente: .': 
li-dt-ar, a-pri-es^a, Di'Os, lure-go, etc. Lo mismosucede con mu- 
chos de los diptongos actuales, que en el Poema se presentan 
con sus elementos divididos en dos sflabas: tra-y-dar, rre-y, 
o-y. La transformación que han sufrido estas combinaciones 
vocales en el castellano actual, abreviando la pronunciación en 
virtud de la conocida ley del menor esfuerzo, comienza ya á 
Bentirse en el mismo Poema, que nos presenta numerosas va^ 
riantes de las mismas palabras que hemos citado y de muchas 
otras análogas con pronunciación muy parecida, si no igual, á 
la que hoy tienen. 




ixlooi I* ft-aiie. 



La btíae fónica ae presenta constituida on el Poema del Cid 
de la juiama manera que en el castellano moderno, no ofrecien- 
do tami oco particularidad alguna digna de mención la forma- 
ción de los grupos de acentuación y <)e respiración, sino la de 
que coinciden, mucho más que los del castellano actual, con 
las divisiones métricas, de tal modo que las paradas ó pausas se 
hacen casi siempre al fínal del verso ó en los hemistiquios, que 
viene á ser lo mismo, toda vez que el Poem& está constituido 
por pies de romance eptasílabos y octosílabos (1), con las natu- 
rales imperfecciones propias de una lengua en su infancia (2). 

(t) Lm cusBll6n da il lo* vertoB d«l P. C. dsbeo comidanrM como d« catorce 6 mila 
■HabuCD tiridu moDoHmM.á deben pkrUrss por la« b. mieÜquiOB y flBtÍTntrgB coiDO 
pfei de romince, ha sido ampliimente discutida. Pan nosolroB oa ofrece dudí Blguna 
que iBúltimaopiniáii, apoyada por Wolt, Oil de Zarate, Schak, PMal, Du UCril, Par- 
aiodei Eiplao, Corau, Perrai; otras, ee la tiueaaj el último trabajo de Comu (Siudu 
■W tt Poim, du ad en lus Eiudti romana, pág. 419; V. ademái Sonania, 1693), en el 
que pmenta máa de 1.300 bemiBtiqnlOB de pies de romanea IrracbíuableB, «■ conctu- 
yente y prueba que loB qaseOD Amador de loa Rioa bao so< tenido la oplnlún contra- 
ria se han equivocado- Lo que no podemos aceptar es qae los bemistlquios que no ae 
>jiiit«n t reta medida deben consideraras eo[LO altaradof porel copista. Esto es ya Ir 
dsDiMiado lejoi y pretender que en loa comienioa de la leng-ua la vereiflcaciAn Be pre 
MDtars ya perfecta. No biy m(iB que oir boy miimo los romancea callejeros para com- 
prender qne el autor del P. C. cometleae ciertas iDÍraccioDse. H ay que contar adsnia 
con qae éstii no Son tan Lumerosae come se cree y qna mucbaa da ellaa dependen del 
defaetuoso modo de leer que aplicamos al Poema, 

<2) Repetimos que aa una aiageracián el suponer que lodo hemistiquio del Poema 
que pase de aiete il ocho silabas dE:ha recbaiari>e par corrompido Véanse, por «]., los 
voraw qne en VK» hacia Fray Lo-enio de Otain, mi» atrasado en ToraiDcación qne al 
■ntor del Poemt, j no desprovietoa da cierta armonia: 

• Llegamos á Andujar i comer 
•Y á la Aldea del Bla ¿ dormir, 
>Y si la verdad be de decir, 



ENLACES FONÉTICOS — ENLACE LÉXICO*. LA FRASE 103 

El enja^nbement apenas es conocido del autor del Poema y el 
recitado de romances que todavía se conserva en muchas fiestas 
castellanas nos da la medida de lo que debió ser el recitado 
del Poema (1). 

Lo verdaderamente interesante en esta parte de nuestro es- 
tudio es el examen de las modificaciones fónicas y gráficas 
< ue sufren las palabras colocadas en determinadas condiciones 
al ponerse en contacto con las voces siguientes. He aquí las 
principales: 

1 .^ Las voces terminadas en ve (2), al enlazarse con las si- 
guientes perdiendo su vocal, convierten l&v {v 6 u gráfica) en 
/ 6//; así tenemos €vna niña de nucí años, ofle de arrancar, 
me oñ de aiuntar*. 

2.* El me enclítico, al perder su vocal, se convierte en n: 
sin por si me; a mi non min cal; si sigue j>, /, d, s ó vocal, la m 
se conserva: plazeia de las nueuas, aquiía parto de nos, quem 
feches; a lo quem semeia, firiom el sobrino. 

•De estos pueblos no sé qué poner; 
•Solo de And ajar una cosa particular: 
•Y 68 que y i á la posadera fumar, 
•Que para mí fué cosa nueva 
>Bl ver fumar á las hijas de Eye.» 

Y todETÍa son más destartalados estos otros, en que describe su llegada á Méjico: 

«Montado todo el esquadron 
•.Y con México ya á nuestra vista, muy fdegres y contentos, 
•Por entre la^runis, casas y conventos 
•Sin saber como ni quando 
•Nos hallamos en el Colegio de Misioneros de San Fernando.» 

Fray Lorenzo de Otazu estaba á fines del siglo XVIII bastante más atrasado en ver- 
tiflcaeión que el autor del Poema del Cid, y sin embargo, á nadie debe ocurrírsele su- 
poner que so copista Becerro de Bengoa fHuHradón Española y Amwricanaj 1896, 19S) 
k» ha alterado. 

(1) Bn una fiesta de Miranda del Castafiar (Salamanca) hemos oido un recitado que 
& cada momento nos recordaba el del Poema del Cid. Hablamos do recitado y no de 
eaniar^ porque obras de la extensión del Poema es imposible se destinaran á ser can- 
tadas. El recitado púb'.ico a que nos referimos tenía, después de todo, cierta entonar 
eS6n y cadencia que le asemejaba á una salmodia. 

(2) Como el P. C. no debe estimarse sino como una manifestación del habla casto- 
lAiia de loe siglos en que se compuso y recitó, generalizamos los hechos que noaofrc- 

€•, poM sólo asi puede tener este estudio la trascendencia que le corresponde. 



104 ENLACES FONÉTICOS — ^SNLAGB LÉXICO: LA VRA81 

3.* La $ final de una palabra desaparece en ocasiones ante 
otra s siguiente: alegre son Iqs dueñas, Ji me san hs moros; lo 
mismo ocurre si sigue f ; dozientos, treeientos. £n ondrados somq 
nos, mandad nohs ferir, fijos e mugeres ver lo murir de fanbre, 
la desaparición ó volatilización de la s ante la n ó m es un he- 
cho aislado del que no nos atrevemos á deducir ley nin- 
guna. 

4.^ La I final de una voz desaparece ante otra 1: males po^ 
mal les. 

5.^ Todo pronombre personal, al presentarse como enclíti- 
co, se adhiere á la palabra anterior y pierde su vocal: quem,, 
dioi, sacol, spidioB. Es muy notable, por la extensión que al- 
canza, esta adherencia de las enclíticas en el P. C, pues no se 
limita cojpao en el castellano moderno á los verbos, sino que se 
extiende á toda clase de palabras: mucholy luegom, noa, nol, Msr 
dinál, escudol, fientól (1), etc. 

6.^ Cuando una partícula acaba en e y la vo9 siguiente 
empieza por vocal, la e de la partícula se elide fundiéndose con 
la vocal siguiente: del, dalla, doro, dun, cábel, aniel, delantal, 
sóbrel, souo, me {me he) le [le he). Si la vocal de la partícula es 
a y la que sigue es e, ésta se pierde al fundirse en una sola pa- 
labra las dos voces: al (a el), sol (so el) desdaUi, control, poral. 
Lo mismo ocurre cuando una proclítica que acaba en vocal se 
junta con otra palabra que empieza por la misma vocal: lo 
(lo o, h ouo), la (la ha), ques (que es). También á veces el ar- 
tículo se presenta aglutinado, no con el nombre que determina, 
sino con la palabra anterior; así encontramos toáel mundo, 
todol día. Otras veces la aglutinación se extiende á más: dar 
ledes por dar le hedes. 

(I) Obsérvese que, aun en el euo de qne fonéticamente la enelitica forme silaba 
con la vos siguiente, es tal la fuerza del uso, que aparece pegada ala palabra anterior, 
como en mucho\ andido 9I cetuaUo. Los casos en que la enelitica se junta ala vos ai- 
guíente son muy raros, fuera de los monosílabos, como Umda por Is amda. 



XNLACE8 FONÉTICOS — ENLACE LÉXICO: LA FRASE 106 

7/ Lo6 infínitiyos seguidos de le, la, lo encliticas, convier- 
ten sa r final en { por atracción: acogéüo, vedallo. Esta I se 
funde más tarde con la I siguiente en el sonido palatal de la 
R; pero en los tiempos del Poema se pronuncia todavía V-l, con 
separación^ según la tradición latina, como lo prueban las 
formas oon mía sola I, tómalos, véngalo; el dialecto leonés del 
lÁbro de Alexandre reproduce el mismo hecho (1); de idéntico 
modo debe leerse tallo, resultante del encuentro fortuito de dos 
I taUlo. 

8.* La d final de verbo ante las enclíticas que empiezan 
por 16 n cambia de puesto oon estas consonantes: daláo, daldas, 
demUes, enriáldas, besaláe, prestalde, dandos, tenendos, yndos, 
eortandos (2). Comu supone (Bomania, IX, 95) que estas últimas 
formas han pasado por -ndn- viniendo dandos de dadnos por me- 
dio de dandnos. Nosotros creemos que esta inversión ha pasado 
por una asimilación y una disimilación: dadnos produce dannos 
(ootéjese cañados ó calmados de cadenados) y de éste sale dan- 
di», como desriile da desilAe y éste deailde. 

9.* La t enclítica del pronombre te ante enclíticas oon { se 
conviote en d permutando de puesto con la 1: toueldo por toue- 
Í9 lo; á veces se asimila á la Z y se produce II como en hyo lio 
lidiare por hyo ia lo lidiare (3). Esta asimilación se encuentra 
también, aunque procedente de d verbal, en ai4ello, auéllas, 
prendéúas. 

10.^ La enclítica m ante otra enclítica que empiece con I 
se funde con ella en una palabra mediante la inserción de una 

(1) V. OMsner: Dot L9on99Íuh$, y Morel-Fatio {Romanía, IV, 82). 

01) '. el cambio de la <>n d y viceversa, nada fijo pueda establecerse, pues lo mismo 
m eneoentra 4 por t en diá^ fuiteú, átlanú^ que t por d en grant, §abé^ eem't, «trdot, etc. 
HóUse, iin emtwrgro, qoe en el grupo primero las voces en gonoral son agudas sólo 
Bparantemente por la elisión {dU$, futut$^ delante), y en el segando son propiamente 
a^das {tabéd, 94rdady vnid). 

9) El grupo de dental más liquida se presenta en tres formas en el Poema: t r+- 2, 
té y n de que son tipr.s eUot Ndiarc, tou$lúo y hyo lio lidiar§. Aunque aparecen con- 
tradletorlaa, Us tres formas tienen su razón de ser para existir simultáneamente. 



106 BULACES FONÉTICOS— BNLACB LÉXICO: LA FRASE 

b de enlace: así sucede con la curiosísima forma nimbla (1) por 
ni m' la (compárese camhre, famhre, lumbres), 

11.* La 5 de la enclítica «e, al aglutinarse con la palabra 
anterior, sobre todo si la métrica exige una e semimuda tras 
de la s, se convierte en g, aunque gráficamente sigue aparecien- 
do s: nos fartan de catarle , nos detiene por nada, metios le 
en Gruyera. 

12.* La r final de los infinitivos, ante se enclítica, se con- 
vierte en s: adobasse por adobarse, tornasse por tornarse; este 
cambio, sin embargo, es menos general que el de rl >• II. 

13.* La d final de los imperativos ante el pronombre enclí- 
tico vos se convierte en js (2), desapareciendo además la v del 
pronombre: vezos por veávos (3). 

14.* La y inicial del pronombre yo, precedida de una pala- 
bra terminada en i desaparece, compensándose por alarga- 
miento el sonido de la o: díd por di yo, syd por si yo (4). 

15.* La preposición a, cuando sigue un nombre que em- 
pieza por a, se omite no sólo en la lectura, sino también en la 
escritura misma, por fundirse con la a de la palabra siguiente: 
tdixolo (a) Auegaluon 2668; peso (a) Albarfanez 2835; mager 
que [a) algunos pesa 3116, trocieron (a) Arhixuélo 2656; non 

(1) Esta forma dob enseüa qae la pronunciacióa de nom lo, quem Im, todom {o, eo- 
rr§m ¡ag debió ser nomblo, qutmblat, todomblo, eorrgmblaa. 

(2) La ezistenc'a de esta z prueba lo aatiquísimu de la pronunciación castellaBa 
actual de la d final {andaz por andaú^ Madriz por Madriú^ rorrez por correé)^ si bien la 
exifltencia ya señalada de voces en que ñg'ura reforzada en ¿ á la valenciana {táhgU 
otnit, v$rda\) prueba también la lucha entablada entre la pronunciación erudita (ver- 
dat) y la vulg'ar {vardaz) que se ha prolon^do hasta nuestros mismos días. (V. la dis- 
cusión entre Schuchardt y Araújo acerca de esta'^cuestión en los PhonétUehs StudUn 
de Marburg.) 

(3) Es la consecuencia de la pronunciación como z de la d final: veú se pronuncia 
MI, y con el ot (de vom) enclítico, resulta vezo: Estas formas, sin embargo, no han de> 
bido generalizarse, prefiriéndose á vezo», eaUazoe, eetazoa quUtoSt etc., las todavía hoy 
usuales eutre el vulgo vero», eaUaro», estaro» quieto», en que los infinitivos se han aal- 
milado a los imperativos, ó bien las cultas veo», ealku>s, esleto» quieto», en que la d final 
de los imperativos ha desaparecido; las formas del bajo pueblo y de la gente del cam» 
po veiio», callaUos, ettaitos quietos, responden á un estado de lenguaje en que la z, 
procedente de d final, sonaba como f, y después como ». 

(4) Es algo sem oíante á lo que hoy mismo se nota en el dialecto bctíurro ó aragonés. 



ENLACES FONÉTICOS— BNLACB LÉXICO: LA FRASE 107 

diaes verdad (a) amigo 3386^ (a) aquel rrey de Sevilla él manda- 
do Jegaua 1222. 

Con esto damos por terminado el análisis fónico que^ con el 
gráfico, completan el análisis material (signos y sonidos) del 
P, C. Quédanos ahora, para dar por acabada nuestra obra ana- 
lítica, examinar las voces del Poema en su aspecto intelectual, 
como representativas que son de ideas. Éste es asunto propio 
de la Qrtolexia, es decir, de lo que la escuela clásica conoce 
con el nombre de Analogía, y de lo que la mayor parte de los 
modernos lingüistas y gramáticos llaman Morfología, llamán- 
dolo nosotros Ortolescía como término más expresivo y ade- 
cuado. 



SECCIÓN TEBCEBA 



Anilisis léxieo ú Ortolexia 



CLASB8 DE PALABRAS BXISTENTB8 BN XL POBBIA 



Así como el análisis gráfico nos ha dado las letras ó signos 
qne figuran en el P. C, y el análisis /dntco los sonidos que en 
el mismo aparecen, el análisis léocico nos indica la existencia 
^1 el manuscrito de Per Abbat de las especies de palabras en- 
tonces conocidas con las varias formas que por diversas causas 
revisten^ viniéndose á deducir del examen comparativo de las 
Tnígmmfi con las quo hoy conocemos lo que de antemano podía 
preverse: que el castellano de los siglos XII y XTIT posee ya 
todas las especies de palabras que existen en el castellano del 
fdglo XIX: artículo j nombre , ctdjetivo, pronom^ re, verbo, adver- 
bio, preposición, conjunción é interjección (1). Examinemos cada 
uno de estos grupos de voces por el orden en que los hemos 
enumerado (2). 



(1) Mo tiAcamoB grupo especial con el participio por estimarle como una forma Ter- 
tel 7 comprender su estudio dentro del capitulo del verba. 

(2) El rigor de la exposición didáctica ezi^e que se comience por el nombret pues 
alendo el artículo un determinante del nombre, debiera estudiarse antes el nombre 
que el articulo. La índole cspecialisima de este trabajo nos obliga á incurrir en esta 
pequeña falta de método, por la conveniencia práctica que resulta de conocer ya todo 
lo referente al artículo al entrar en el estudio del nombre. 



CAPÍTULO PRIMERO 



BL ARTÍCULO 



El axtículo en el P. C. se presenta ya perfectamente despren- 
dido de su tronco latino pronominal; y tal como hoy lo cono- 
cemos. El latín illCf illa, illud, usado como proclítico, perdía el 
acento de la primera sílaba, apoyándose sobre el sustantivo á 
que se agregaba: de ahí el oscurecimiento de la vocal inicial, 
que al fin acabó por desaparecer en las lenguas romances: illa 
domhia, pronunciado la domina dio el castellano la domna, la 
donna, la doña, la dueña. 

Según esto, las tres formas proclíticas Ule, Via, illiíd pasando 
por le, la, lo, debieron dar al castellano estos tres artículos, y 
eso es lo que ocurrió en efecto respecto de la y lo; en cuanto á 
le, si bien subsistió en la forma elidida I ante las vocales (?a- 
gta, loro, laño, etc.), no podía subsistir ante las consonantes, 
pues la I final repugnaba al castellano por su escasa sonoridad; 
la lengua apeló al recurso de fijar la forma elidida como enclí- 
tica á la palabra anterior, tal como la vemos en todol día, con- 
tral Campeador; y en los casos en que esto no podía hacerse, 
se antepuso á la I una e protética, produciéndose la forma ele, 
que inmediatamente fué reemplazada por la definitiva el que 
nos presenta el Poema y que ha llegado hasta nosotros como 
única forma literaria. 



BL ARTÍCULO 111 



El resto de las formas de la declinación del pronombre pro- 
clítico latino no dejó ningún rastro en castellano. El genitivo 
se había englobado desde muy temprano por el latín vulgar en 
el ablativo, y las terminaciones de losdemá^ casos -í,-wm,-am,-o 
se reducían desde luego á las del nominativo: de ahí las tres 
formas únicas del articulo castellano para los tres géneros, él, 
í«, lo para el singular, como el caaallo, el omhre, la muger, )a 
exidüf lo to, lo alto; la forma elidida del femenino se confunde 
con la piona del masculino ante los nombres que empiezan por 
vocal: el espada, el algara. 

En el plural las formas del acusativo, tilos, illus, como más 
sonoras, dominan á todas las demás y producen en castellano, 
por el mismo procedimiento y las mismas causas que en el sin- 
gular, las formas hs, las, los que se red' cen por la homofonia 
del neutro con el masculino á los, las, desapar jciendo el neutro 
plural, si bien su sentido se percibe perfectamente en los adje- 
tiv !j s stantivados: los otos, los clatws; las armas, las Jinies- 
tras; los suyos, los aueres. 

Como era preciso marcar de algún nodo las relaciones ex- 
p. esadíis on latín por medio do los ca os, el castellano, que ca- 
recí: de desinencia- al efec'o, acudió como lengua an.ílítica á 
laspreposicioiíes, y así encontramos éstas combÍ!.adas y aun 
a;^l atinadas con 1 1 artículo. El contacto, en efecto, de la.r prepo- 
fiieion» s ac: badas en vocal c:n el artículo masculillo singidar 
origina la< formas contractas en que círto se presenta, formas 
de las que el castellano aciual (1) s-ólo ha conservado las rosul- 
t4int<;8 do las preposiciones de y á con el artículo masculino 
singular: del, al (2). 



(!) Baliéndhse que dos referimoR al castellano literario, pues el leng'uaje familiar, 
y el «Itrl yulgo sobre todo, emplea todavía casi todas las antiguas coutraccione». 

(..'; Realmente estas for:i:as y tudas las demás analogías uo son sino restos de la 
«uilg'uaafljicíón de {# elidido á la palabra anterior; es decif, qae del no es originaria- 
mente contracción de d$ el, sino resultado de la elisión de deU, 



112 



EL ARTÍCULO 



El articulo especifícador el, la, lo bq presenta^ pues, consti- 
tuido en el Poema del Cid de la manera siguiente: 



HÁBOüLmO 



HSUTBO 



Singular. 



el, 1 


la, 1 


del 


de la 


al 


a la 


antel 


ante la 


cabel 


cabe la 


contra! 


contra la 


delantel 


delante la 


nel (1) 
peral 


en la 


pora la 


sobrel 


sobre la 


sol 


so la 


con, par, 


para, por, sm 



lo 

de lo 
alo 
ante lo 
cabe lo 
contra lo 
delante lo 
en lo 
pora lo 
sobre lo 
so lo 



Plural. 



los las 1 

a, ante, cabe, con, contra, de, en, par, para,, 
por, pora, sin, sines, so, sobre, tras los, Jas, 



Los casos en que ñgura el articulo en la forma Z, fuera de 
los en que aparece afijado á las preposiciones, son rarísimos ya 
en el manuscrito de Per Abbat, pudiendo decirse que el único 
es el de la expresión todól día, y para eso es harto dudoso, pues 
las variantes todel mundo, todél pueblo, y más que nada los nu- 
merosos casos en que figura todo en la forma tod ante vocales, 
parecen garantizar la forma todél dia. Como quiera que sea, 
no es menos cierto que si el manuscrito no presenta formas, in- 
dependientes de las preposiciones, en que figure el artículo I, 
la lectura exige en no pocas ocasiones la supresión de la í y el 
restablecimiento de la forma 1: tal sucede, por ejemplo, en el 
hemistiquio saco el pie del estribera, que indudablemente debe 
leerse saeolpie del estribera (2). 



vi) La forma mino aparece en el manuscritx); pero la lectura exi^re en algtmos 
easos 8D restablecimiento: véase, por ejemplo, el verso 710: «e.spolono el cauallo e me- 
tiol «n €l mayor az»; sólo leyendo «e metiol fiel mayor az resul a el verso aceptable. 

(2) La lectura «saco el pie del estribera» no ofrece desle lue¿fo dificultad niogruna, 
ni hoy, ni en los tiempos del Poema; pero dada la tendencia gfeneral do la len^rna, re- 



BL ARTÍCULO 113 



Obsérvese que el poder de sustantivación que hoy tiene el 
artículo se presenta ya bastante desarrollado en el Poema^ 
donde encontramos expresiones como el Crespo de Granon, lo 
agudo, lo al, lo suyo, lo otro, los comeres, los aueres, al cargar, 
el velar, los de myo Qid, los de Santesteuan, etc. 

Lo que presenta el P. C.^ también, perfectamente desarro- 
llado es el empleo partitivo del artículo tal^como hoy existe en 
francés por ejemplo, es decir, constituido por la preposición de, 
ya sola, ya unida á la forma genérica y numérica del artículo 
exigida por la concordancia. Los casos, sin ser muy numero- 
sos, son más que suficientes para que no deba pasarse por alto 
la consignación del hecho: «con pocas de gentes» 462; «tres 
rreyes veo ífe moros» 637; «no nos darán del pan» 673; «a tan- 
toe mata de moros» 1.723; «con otros quel consigen de sus bue- 
nos vassallos» 1.729; «quiero las casar con de aquestos myos 
vassallos» 1.765; «tantos auien de aueres, de cauallos e dé ar- 
masB 1800; «tantos son ¿fe muchos» 2491; «tantos aremos de 
aneres» 2529; «cogió cfeZ agua en el» 2801; «muchos se jun- 
taron de buenos rricos omnes» 3546 (1). Aunque el castellano 
moderno pudiera aceptar algunas de estas expresiones, nunca 
podría admitir frases com> «casar con de aquestos myos vassa- 
llos» ó «pocas de gentes», giros totalmente desusados ya. 



Telada en las formas domíDantes del P. C, es preferible y segaramente más leeitada 
la lectura «sacoJ pie del estríbera». 

En Im Smtazis se completara este estadio, mostrando los casos en que se usan onaa 
ú otras formas. 

(1) Á éstos padiera en cierto modo agregarse, como caso asimilable, U expresión 
■dezid de asi 6 de non*. 



8 



CAPÍTULO II 



EL NOMBRE 



ARTICULO 1 

Claalflcaclóa de Ie« nombre* «leí Poema 

El P. C. nos ofrece nombres de todas clases: propios, como 
Rodrigo, Ximena, Valengia, Taio, apelativos, como carta, poyo, 
puertas, y colectivos, como ganados, mesnaclas; primitiyos, como 
sol, luna, y derivados, como sombrero, encarnación; simples, 
como omne, agua, y compuestos, como rricos omnes, agua a las 
manos (1); abstractos, como vertud, voluntad, vigo ', y concre- 
. tos, como alcándaras, /aleones; en fin, entre los derivados los 
hay nominales, como senorio; adjetivales, co . o vanidat; verba- 
les, como orafion; patronímicos, como González, Muñoz] y na- 
cionales, c:m.o francos, portogaleses, castella os. 

Fijemos por un momento la atención en los dos grupos de 
nombres que corresponden á las divisiones por la estructura y 
por el origen. Los nombres simples se presentan en el P. C, ya 
como verdaderamente simples, es decir irreductibles, ya como 
simples con relación á la lengua castellana, pero susceptibles 
de descomposición atendiendo á sus elementos originarios: sol. 



(1) Podrá parecer á algaien extr&uo que citemos como tipo de nombre compuesto 
agua á ¡a$fnanos; y, sin embar^ro, nada m&s exacto, aunque la forma en que figura pa- 
rezca contraria k nuestra afirmación. 



EL NOMBRE — CLASIFICAGIÓN DE LOS NOMBRES 115 

Taio, az son nombres de la primera clase; Diego, Rodrigo, 
atalaya, por ejemplo^ son do la segunda. En cuanto á los com- 
pnestos (y dic.io se está que no podemos referirnos sino á la 
composición castellana ó romance), el P. C. presenta rarísimos 
ejemplos de composición en el nombre, y aun los pocos que 
ofrece, los muestra casi siempre con sus partes desunidas, como 
si la soldadura fuera tan floja que no hubiera podido todavía 
consolidarse; así sucede con fijos dalgo, rricos omnes, agua a 
las manos, y algún otro; sólo en los compuestos por prefijos 
como cormanas, d sobra, desamor, sobregonel y sobrepeligas y en 
entramos por etitre amos, se presentan perfectamente soldadas 
las dos partes, así como en los nombres propios Albarábaree, 
AlhardiaZj Alharfanez, Garciordoñez, Vanigomez, etc. 

Entre los nombres derivados, los que aparecen ya entera- 
mente desarrollados con sus típicas terminaciones en -az, -ez, -oz, 
son los patronímicos: Diaz, Gargiaz; Fañez, Saluadorez, Gon- 
zález, Telhz, Ordofíez, Assurez, Gargiez, Xim^nez, Antolinez, 
VermiieZf Gómez; Muñoz (1). Sólo Pélayet ofrece una variante 
en -et. En cuanto á los diminutivos, aumentativos y despecti- 
vos, que tan considerable desarrollo han adquirido en el caste- 
llano moderno, el P. C. no presenta ni un solo caso en que ver- 
daderamente esté el sentido actual bien caracterizado, por más 
que padrino, yfan^on, cord/)n, peligon, pendón y espolón puedan 
estimarne como diminutivos. Por lo que hace á los nombres 
destinados á expresar la especie de golpe que se da atendiendo 
al instrumento empleado, nombres que tan frecuentes son tam- 
bién en la lengua actual, el P. C. sólo tiene e¿f/;adada, espolo- 
naUa y oreíadas (este último significando tirones de orejas), 
presentando constantemente la palabra colpe (á semejanza del 
fi*ancés cou^)) y alguna vez ferida (csaco el pie del estribera, vna 

(1) V. iiobr« los Apellilofl castellano?, las obras de Qodoy Alc&ntara y de Ríos y lo 
que decimos mas adelaute. 



116 £L NOMBRB--GLASIFIGAGIÓN DB LOS N0MBRB6 

feridal daua» ). Entre los nombres nacionales ó regionales y pro- 
vinciales se ve apuntar ya la riqueza de desinencias del caste- 
llano moderno: francos, portogaleses, burgeses, burgáleaGa, 
leoneseB, gallegos , caatellsLnos y galisissiOB, 



abtIcülo n 



Vermaelóii de nombres en el Poemí 



Si qaÍ8Í¿ramo6 presentar en cuadro sintético los procedimien- 
tos que el castellano del siglo XII tenia en uso para enriquecer 
su vocabulario de nombres, observaremos que, con más ó me- 
nos amplitud ó desarrollo, conocía ya todos los que emplea el 
castellano actual: la sustantivación, la composición, la deriva- 
don y la aclimatación; notándose también la existencia de la 
doble influencia ejercida en la lengua por el vulgo y por los 
eruditos, que produce las derivaciones divergentes ó las simples 
variantes de yff antes é y ff antas, ñaues y ñauas, doñas y due^ 
ñas, obra y huebra, galiziano y gallego, gintas y finchas, húrgales 
y burges, rrepentidos y repisos, nacida y nada, guarnimientos y 
guamifones, etc., que posteriormente han subsistido como vo- 
ces más ó menos sinónimas ó que han desaparecido en una de 
BUS formas por la preferencia que el uso otorgó á la otra. Exa- 
minemos, siquiera sea á la ligera, el alcance que estos procedi- 
mientos neológicos tienen en el Poema. 

§ 1.® — ^La BUSTANnVACIÓN. 

La sustantivación se presenta extendida en el Poema: 1.* A 
los verbos, ya en infinitivo, como el auer, el velar, los atieres, 
hs comeres; ya en participio, como conducho, escripto, vistas, 



118 EL NOMBRE — FORMACIÓN DE NOMBRES EN EL POEMA 

corrida, exidas, entradas (1); ya en los modos personales, como 
conpra. 2.® Á los numerales: los dos, los giento, 3.® A los adje- 
tivos, como el bueno, el Campeador, el Crespo. 4.'* Á los deter- 
minativos de todas clases, como el suyo, lo tuyo, él primero ^ 
convertidos así en pronombres. 5.* A las preposiciones: él pro, 
la pro. 



§ 2.®— La COMPOSICIÓN. 

La composición reviste en el Poema del Cid varias formas: 

1.® Por yuxtaposición, ya de sustantivo y adjetivo ó vice- 
versa, como en primas corm^anas, rricos omnes, Pero Mudo; ja. 
de una preposición con su complemento en enlace puramente 
material, como doro, darena, ó en enlace propiamente léxico, 
como entramos, sobregonél, sóbrepéli^as; ya de un nombre con 
una enclítica como feridal, amigol, cozinál, ondral; esta última 
con posición es impropia y meramente gráfica (2). 

2.® Por soldadura de dos sustantivos ligados en relación de 
régimen por medio de una preposición: fijas dalgo, Briodouima, 
agua a las mxinos. 

3.® Fot prefijos, que es el procedimiento más usual y fecun- 
do de composición. Hé aquí los prefijos que presenta el caste- 
llano del Poema: 

(1) Canello «ostiene (/íí«. di Fild romanza I, Tf y 88 ) que la causa de que los parti- 
cipioa 8U8tantiTado8 prettenten formas moa arcaicas que los que han seguido sisado 
participios {venta y vendida^ por ejemplo^ estft en que los verboh se gutan más que las 
demás palabras por ser las ruedas mas activas del mecanismo del lenguaie: l^aul Me- 
yer {Romania, II, 140), lo atribuye, cou más razón en uuestra opioión, á que los parti- 
cipios, una veí susUntivados, se eust. aen á la acción de la analogía, que tan poderosa 
•• en la conj \igación. 

(2) Lo mismo que la de los compuestos gráficos endon^ en««, motes, etc., que son 
•61o formas defectuosas de SBCritura por sn don, sn m', ma{l) la. 



SL NOMBRB — FORMACIÓN DE NOMBRES EN EL POEMA 119 



PBEFXJ08 



PROCEDENCIA 



EJEMPLOS 



a- 

al- 

ben- 

00- 

de- 


ad- 

alr (árabe) 

hene- 

con'Kjcum- 

de (rom,) 


defl- 


di8'<jde ex- 


68- 

i- (yf-) 


ex- 


flobre- 


super-, supra- 


tras- 


trans' 



acorro, arobdas, arribanga. 

alcándaras, almofalla, almófar. 

bendición. 

cormanas. 

dorados. 

Sdesonor, desondra, desobra, des- 
leatan^a. 
esfuerzo, 
yffantes, yfantes. 

Ssobregonel, sobreuienta, sobrepe- 
Higas, 
trasnochada. 



§ 3.** — La derivación. 

La derivación es procedimiento más fecundo y se presenta ya 
con exuberante aesarrollo en el Poema del Cid. Hé aquí la lis- 
ta de los sufijos que al efecto se eir^plean (1) en el manuscrito 
de Per Abbat: 



ñÜWUOB 

-aelo 

-a^ion 

-acón 
-azon 
-zon 



procedencia 



EJEMPLOS 



-ad,-at -atem 



-ada 



•ado 



-aculum mirado. 

.oración, encamación, rra^ion, vo- 
l camión. 
-ationem, -acítow^w^coragon. 

oriazon, sazón, rrazon. 
arzón. 

(gibdad, verdad, voluntad, piedad, 
( vezindad, vanidat, uerdat. 
espadada, oreiada, arrancada, al- 
-atom ( bergada, calcada, soldada, pul- 

gada, tomada, mesnada, 
bocado, obispado, tablado, merca- 
-atum i do, rreynado, monedado, encor- 

tinado, latinado. 



(1) Incluímos ttmbién loe de tdjetivos, como en loe prefijos, por presentar tfirnipe- 
ÓM «eta doctrina. 



120 BL NOMBRE— FORMACIÓN DEL NOMBRE EN EL POEMA 



BUFUOS 



PROCEDENCIA 



EJEMPLOS 



-ador 


-atorem 


-aia 


-acula 


-aie 
-ax 


\ -aticum 


-al 


-alem 


-alia 


-aliam 


-an 


-anum 


-ani 


-anam 


-an9a 
-an^ia 


1 -antiam 


•ano 


-anum 


-ante 


-antem 


-aña 


'aneam,amam 


-ar 
-ario 


i -arium 


-asion 


'Osionem 


-ati 


-atam 


-aton 


'Gtonem 


-r4Uilla 


ábilia 


-az 


{ 'atium 
\ aci, atiu8 


-dor 


^torem 


-eja 
-eza 


i 'itiam 


-echo 


-ectum 


-edo 


etum 


-ego 


-aicum 


-eia 


'icula 


•eio 


-t ulo 


-elo, -ello 


'éllum 



í 



¡emperador, campeador. Criador, 
dorador, segudador, lidiador, 
taiador, saludador, rrogador, 

presentaia. 

(busaie, omenaie. 

(barnax. 

cabdal, tendal, can i pal, sjirital, 
crimin.'il, pretal, leal. 

batalla. 

barragan. 

(vanagana, hermana, christiana, 

{ castellana, galiziana. 

arribanza, alcanza, biltan^a, fin- 
can ^a^ matan9a, d^sleatanga, 
dubílan^a. 

gananjia (1). 

|hermano, chrstiano. castellano, 

( galiziano, p lagiano. 

andante. 

montaña, cstrafia, España. 

(alta?, pinar, spinar (2). 

Jcaluario. 

ccasion. 

arebata, rebata. 

jiclaton. 

marauilla. 

sclaz, rapaz. 

Diaz, Gargiaz, Gormaz. 

(traydor, bulidor, cofioscedor, oo- 

\ rredor, rretencdor. 

! cabera, 
rriqueza, proueza. 
adelineclios. 
rrobredo. 
gallego. 

íoueia, oreia, comeia, pareia, ver- 
\ meia. 
uermeio. 
capielo, castiello. 



(1) Y9rguét%fa<C!o*^onf^ do v9r9cund\ar>9treoniia es un caso aislado. 

(2) Vergel d« v<H<(aHum>inniaHum>9trdatVMm>oerdia<r>tMrdis«* 68 un etso 

aislado. 



SL KOHBRE — FORMACIÓN DB HOMBRES EN EL POEMA 121 



SUVIJOfl 



PROCEDENCIA 



BJEMPLOB 



-ella 


-ellam 


-eB(ia 


-entíam 


-era 


-ariam 


-eno, -a 


'Cnum, -am 


•eao 


-ertum 


-ero 


'Orium 



-C8 



-icia 

-iffa 

•iza 

-ia 

-i^io 

-iyion 

-ison 

•izon 

-ida 

-ient, iente 

-iento, -a 

-igo 

-ü 

-ino 



-enifem 

'is, *it%us (1) 

-itiam 

-íam 
'itium 

'itíanem 

--ientem 
'entum, 'am 
•icum 
-ilem 
'inum 



capiella^ Castiella, Aleobiella. 

Valtngia. 

(rribf ra, carrera, estribera, codera, 
( frontera. 

aceno^ agena, dézeno. 

monesterio. 

Ícauallero, escudero, sombrero, mes- 
turero, portero, mandadero, qui- 
ñonero, 
üeones, burgos, burgales, porto- 
( gales. 

(Gómez, Gronzalez, Albarez, Tellez, 
i Felez, Ordonez, Saluadorez. 

¡albricia, 
peüi^a. 
rr quiza, corrediza, 
alegria, va ia. 
jeiui^io. 

ber.di^ion, partición, 
pelij n. 
guarnizon. 

(ferida, marida, descreydas, salida, 
( exida. 

o ient, valiente. 

sudiento, sangrienta, sobreuienta. 
amigo, enemigo, 
gen ti , astil. 

molino, Mar' ino, sobrino, padrino, 
mesquino (2), matino. 



0) Desde el siglo! 6 II de la era cristiana, según la Real Academia, aparecen ya 
laa formas de los patronimicos castellanos en -az, •««,•!>, «o^, que arrancan de la cos- 
tumbre de desfguar al hijo con el nombre del padre en genitivo: HfodiÍ8tis=.Mod»itÍM 
el de Modiiitus; de donde Oonfale* (Gundisalvia) el de Gonzalo (V. Gram. d« laR A. if., 
Slf nota) Oodov Alcántara y Ríos, en sus monografías, están poco claros y explícitos 
rMperV> al origen de la desinencia patronímica castelUna. Esta reconoce do« proce- 
dencias, según los dos modos de expresar la idea de posesión 6 atribución del hijo y 
de los deudos al padre A jefe de la flsmilia: ó se emplea el nombre del padre en geni- 
tivo, y asi salen GonSaUs de Qund •alvU {QMndjfUti)^ 6 se forma con el nombre del 
pftdre un a'^jetivo en Uiu» (-a/iojí, -a/iu», -oa'uj), y asi resulta Xufiot de iíunioHu». Las 
variantes con i d^ muchas escrituras, como el P*layt% del Poema, quedan asi satisfiie- 
tor lamente explicadas, sin violencia de ninguna claae. En algún caso particular, como 
•o 5oliMitfore<, por ejemplo, el e< no es otra cosa que el U del genitivo, y en Ftl»* no 
s« más que la terminación te del adjetivo latino en nominativo fklioí\ el influjo déla 
analogía se hace sentir en estos casos especiales. 

(2) M$»quino no procede del latin, sino del árabe fn$tkin\ pero al romanoearse se 
Asimila á los demás. Valga esta observación para todos ios c sos análogos. 



120 EL NOMBRE— FORMACIÓN DEL NOMBRE EN EL POEMA 



BÜFUOS 



-ador 



PROCEDENCIA 



-atorem 



SJXMFLOa 



-aia 


-acula 


-aie 
-ax 


1 -aticum 


-al 


-alem 


<alla 


-aliam 


-an 


-anum 


-ani 


•anam 


•an^a 
-an^ia 


> -antiam 


•ano 


-anum 


-ante 


-antem 


-aña 


*aneam,'aniam 


-ar 
-ario 


1 -arium 


-asion 


'Osionem 


-ati 


-atam 


-aton 


'Ctonem 


-fiUilla 


'Obilia 


-az 


( -atium 
\ aci, atiuB 


-dor 


>toreni 


-eja 
-eza 


i 'itiam 


-echo 


-ectum 


-edo 


etum 


-ego 


-aicum 


-eia 


'icula 


•eio 


'i ulo 


-elo, -ello 


-ellum 



[emperador, campeador, Criador, 
durador, segudador, lidiador, 
taiador, saludador, rrogador, 

presentaia. 

(busaie, omenaie. 

(barnax. 

(cabdal, tendal, campal, siirital, 

( criminí) 1, pretal , leai . 

batalla. 

barragan. 

(vanagana, hermana, christiana, 

{ castellana, galiziana. 

arribanza, alcanga, biltanja, fin- 
can^a, matanga, dcsleatanga, 
dubdanja. 

iganangia (1). 

í hermano, chr"stiano. castellano, 

( galiziano, p lajiano. 

andante. 

montaña, estrafia, España. 

(altar, pinar, spinar (2). 

ícaluario. 

ocasión. 

arebata, rebata. 

^idaton. 

marauilla. 

sclaz, rapaz. 

Diaz, Gargiaz, Gormaz. 

(traydor, buliílor, cofiosoedor, co- 

í rredor, rretencdor. 

Scabega. 
rriqueza, proueza. 
adelinechos. 
iTobredo. 
gallego. 

íoueia, oreia, comeia, pareia, ver- 
( meia. 
uermeio. 
capielo, castiello. 



(1) V9rguenfa<Cv*rgonfia de 9€r€eund{a>vereondia 68 un caso aislado. 

(2) Vergvl d« víridaHum^virdorium>virdairufn^v9rdiair>io€rdiér 68 un caso 
aislado. 



SL KOMBRE — FORMACIÓN DE NOMBRES EN EL POEMA 121 



SÜTXJOfl 



PROCEDENCIA 



EJEMPLOS 



-ella 


-ellam 


-en^ia 


-entíam 


-era 


-ariam 


-€no, -a 


-enum, -am 


-eiio 


-erium 


-ero 


'Grium 


^« 


-etutem 


-ex 


'iS, ''ÍttÍ4S (1) 


• • < 
-icia 


1 


-ija 


[ -itiam 


•iza ; 


1 


-ia 


-^am 


-igio 


'itium 


-ijion ¡ 
•i^on 


'itionem 


•izon 




-ida 


-tfam 


•ient, lente 


'ientem 


-iento, -a 

-ígo 
-il 


•entum, -am 

'icum 

'ilem 


-ino 


-inum 



capiella, Castiella, Aleobiella. 

Vakngia. 

(rribera, carrera, estribera, codera, 
( frontera. 

acenO; agena, dézeno. 

menester io. 

Í canal lero, escudero, sombrero, mes- 
turero, portero, mandadero, qui- 
ñonero. 
Ueones, burgos, burgales, porto- 
( gales. 

(Gromez, González, Albarez, Tellez, 
\ Felez, Ordonez, Saluadorez. 

¡albricia, 
pelliga. 
rr quiza, corrediza, 
alegria, va ia. 
^eiui^io. 

jber.di^ion, partición, 
pelig n. 
guarnizon. 

(ferida, marida, descreydas, salida, 
\ exida. 

o: ient, valiente. 

sudiento, sangrienta, sobreuienta. 
amigo, enemigo, 
gen ti , astil. 

molino, Mar' ino, sobrino, padrino, 
mesquino (2), matine. 

(l) De8d« el elglo I 6 II de la era cristiana, segrün la Real Academia, aparecen ya 
lac formas de los patronímicos castellanos en -ax^ -e'^-i^i -o«, que arrancan de la cos- 
tumbre de deslguar al hijo con el nombre del padre en g^enitivo: Modii»t%a=.Mod—tÍM 
el de ModiUiiu\ de donde Qontal»* (Oundisalvia) el de Gonzalo (V. Qram, de laR A. if., 
81, nota) Oodov Alcántara y Ríos, en sus monografías, están poco claros y explícitos 
respertn al origen de la desinencia patronímica castellfinA. Esta reconoce dox proce- 
dencias, según los dos modos de expresar la idea de posesión 6 atribución del hijo y 
de los deudos «1 padre A jefe de Is flsmilia: 6 se emplea el nombre del padre en geni- 
ÜTO, y sai salen GonSaUx de Qund «alvU {Oundtülit)^ 6 se forma con el nombre del 
padre un a'ijetivo en Uiua (-afiujr, -««uf, -otitts)^ y asi resulta Xunox de aíunioHu»» Las 
variantes con Id^ muchas escrituras, como el P*layBí del Poema, quedan asi satisfiie- 
toriamente explicadas, sin violencia de ninguna cla«e. En algán caso particular, como 
•a Saluadorez^ por ejemplo, el é< no es otra C09a que el U del genitivo, y en FeUs no 
es más que la terminación to del adjetivo latino en nominativo fel\x\ el influjo déla 
analogía se hace sentir en estos casos especiales. 

(3) Mezquino no procede del latín, sioo del ára^e m9tkin\ pero al romancearse se 
aaimlUá los demás. Valga esta obaervaclón para todos los c. sos análogos. 



122 EL SOXBBB — ^VOBMAdÓN DE NOMBRES EN EL POEMA 



BUFUO 


PBOOEDBNOIA 


'ifio, -a 


-inum, am 


-io 


'ium 


•isca 


'iscam 


-ismo 


'ismum 


-ivo, -iva 


'ivum, -am 


•ment 
-miento 


1 mentum 


-oio 


'Ucülum 


-on 


'Oficm 


-oncla 


-uncula 


-or 


•orem 


•oso, -a 


'Osum, am 


*oz 


otius 


-son 
-ud 

•udo, -a 
•uelo, -a 
•umbre 


'Sionem 
'Utem 
utum, am 
"olum, am 
'Udinem 


•ura 


-uram 



EJEMPLOS 



tornifio, armiña. 
senorio. 
morisca. 
Cbristi ni mo. 
catiuo, catiua. 

Icosiiiient, ardiment. 
casamiento, espidimiento, guami- 
miento, aguisamiento. 
jrfioios. 

ícordon, pendón, espolón, pelijon, 
( peón, folon, gallardon, moioiji. 
carbonclas. 

alb r, clamor, pauor, tremor, va- 
lor, vig r, dolor. 
Ífermoso, gloriosa, prouechoso, pre- 
ciosa, caboso, aleuoso. 
Muñoz, 
presen (1). 
salud, virtud, 
agudo, agudas, fur9udo. 
^bux elo, Figeruela. 
costumbre. 

apreíiadura, pintura, locura, na- 
tura, rrencma, soltura, uentora, 
ferradura. 



§ 4.* — La aclimatación. 

Por último, la aclimatación nos da en el Poema del Cid: 
1.® Vocablos latinos, ya del latín vulgar, ya del cláeico, como 
(iclaton, natura, casamiento, salud; estos vocablos constituyen, 
m<1s ó menos modificados por el genio del idioma, el fondo del 
vocabulario del Poema. 2 ® Voces árabes, como algara, atala- 
ya, mosquino, Quadalfaiara; estas voces son principalmente 
términos correspondientes al arte de la guerra y nombres 



(1) Pr$9on^ de préhgmiotum^ es un caso mislado que realmente no debiera senrJr de 
tipo; lo incloimoi, sin embar^, aunque con la indicada aalvedad. 



Ki ÜOlfBBB — ¥OBMÁXJlÚS BB NOSEBBBB EK XL POSMA 123 

proj'ioB. 3.® Voces germánicas, como cofa, albergar, yelmo, 
Anrrich, bocla, 4.° Palabras griegas, como mártires, apóstol, 
yermo, leronimo. 5.® Términos hebraicos, como ahbat, Golgo- 
ia, Baltasar. 6,° Voces provenzales y lemosinas (1), como bar- 
nax, hfisaie, Xativa, Xerica. 7.^ Vocablos de origen vasco, 
como Aruenzo, Oiarra, Nauarra. 

Lo que desde luego salta á la vista como resultado del estu- 
dio dul voc ibulario del P. C. es el carácter eminentemente po- 
pular que en él resplandece y la escasa influencia que los eru- 
dit a ejercían todavía en el castellano, paes ni siquiera figura 
en el Poema uno solo de los prefijos eruditos ab, ad, bis, cir- 
eum, Ínter, extra, ób, pre, pro, sub, super, etc., ni de los sufijos 
análogos de que más tarde, desde los a bores del Renacimiento, 
ae inundó la lengua castellana; los pocos que aparecen en que 
pueda reconocerse la influencia de los semi doctos son, ó de 
aquellos que figuran una ó dos veces en voces aisladas, como 
-^rio en caluario, -ismo en ehristianismo, 6 de 1 s fácilmente 
asimilables, como-ífio», mera variante de -¡on. Compárese, 
por ejem, lo, la desidencia -bilis ó -ble, tan frecuente en !a ac- 
tualidad y que ni una sola vez aparece en el Poema, y se aqui- 
latará la distancia recorrida por el castellano en el camino de 
8u latinización desde el siglo XII al XIX. 



(l) Conserramoi el nombre de UmMinat á las correspondientes al catalán y al 
TAleociaDO por lo corriente que esta denominación es en España, aunque sea poco 



ARTÍCULO m 



Accidentes gremetlcele* del nombre 



El complicado mecanismo de la flexión latina del nombre^ 
con sus cinco declinaciones^ sus tres géneros, sus seis casos y 
sus embrolladas excepciones, aparece transformado ya en 
el P. C. en el simpliclsimo sistema del moderno castellano: dos 
géneros, masculino y femenino; dos números, singular y plural; 
nada de distinciones casuales; ni el menor asomo de declina- 
ción; las preposiciones atienden á todo; la lengua había llega- 
do ya al mismo grado de perfeccionamiento analítico que hoy 
presenta. El caso de donde proceden la generalidad de los nom- 
bres castellanos es el acusativo, pero hay algunos tomados del 
nominativo, como Dios, Longinos, huebos, virios, y algunos pu- 
dieran también ser procedentes del ablativo, aunque esta pro- 
cedencia es dudosa. 

§ 1.°— El género. 

La determinación del género en los nombres que figuran en 
el P. C. se ajusta en general á las reglas del castellano moder- 
no. Por su significación son masculinos: 1.*^ Los nombres de 
varones, como Alhar Biaz, Sant Yaguo. 2.** Los de oficios, pro- 
fesiones y estados de varón: abhat, obispo, alguacil, alcalde, juez, 
rrey, padre, f jo, 3.® Los de animales machos: caualh, camelo, 



SL KOMBBB— ACGIDENTBS QRAMATIOALES DEL NOMBRB 125 

tan, león. 4.® Los de meses: el margo, mato (1). 5.^ Los de ríos: 
el Tato, el Duero. 

Son femeninos: 1.^ Los de mujeres: María, Eluira, Ximena, 
Sol. 2.^ Los de estados, oficios y profesiones de mujer: niña, 
madre, prima, rreyna. 3.^ Los de animales hembras: muía, 
oueia, uaca. 4.® Los de reinos, provincias y ciudades: España, 
CastieUa, Valencia; éstos, sin embargo, se regulan más bien por 
la terminación -a; en los de ciudades y pueblos se observa ya la 
tendencia á dejarlos dependientes de las palabras fibdad, villa, 
pueblo, con las que se hace la concordancia, clasificándolos ais- 
ladamente por la terminación. 5.^ Los nombres de cualidades 
morales: voluntad, virtud, verdad, vanidat, fe, rrazon (2). 

Por su terminación son masculinos: l.'^ Los nombres acaba- 
dos en -o; oro, manto, duelo, oio, mano, cuelo, campo, 2.^ Los en 
-i: guadamegi. 3.** Los en -í: mes, tus. 4.® Los en -x: hamax. 
o.® Los en -o»; cordón, eoragon, pendón. 

Bon femeninos: I."* Los acabados en -a; cara, casa, casta, 
dbna, seña, alcándara, peña, barba (3). 2.^ Los en -d: caridad, 
verdad, lid, virtud (4). 3.® Los en -ion: rragion, oración, encar- 
nación. 4.® Los en -x?; az, cruz, luz, paz (5). 

Son dudosos: 1.® Los en -e, pues unos, como arte, monte, 
$$ombre, husaie, palafre, colpe, ow^naíc, son masculinos, y otros, 
como corte, parte, frente, noche, lumbre, fanbre, mente, muerte, 
fuente, veste, nue, torre, ñaue, sangre, ave, carne, son femeninos; 
el género dominante aquí es, sin embargo, el femenino (6). 
2.* Los en -I, pues son masculinos briol, val, corral, vergel, pre- 

0) t>fl dUs no figura ninfrvn nombre en el P^eirs; pero eran masciilJcof como hoj 
D» astacionM sólo aparece tí yuimmo. 
(2) Son, aio enih«rgo, mairiiHiioa «oior, Tigcr, 
(8) Se exceptúa día. 

(4) be ezeof túa huuptá. 

(5' Seezctpiúa 6«lm««,'|trrca dudoso, poealos caaoaeD que figura no permiteo 
l^ar tu genero. 

(5) Claro e« qoe aqni no puede tratarse de loa que tienen determinado aa género 
por Im significación. 



126 EL NOMBRE — ACCIDENTES GRAMATICALES DEL NOMBRE 

- . 

tal, cascauel, y femeninos señal, carfcl, piel; el género domi- 
nante es el masculino. 3.^ Los en or: dolor, vigor, valor son 
masculinos; pero amor, onor y desonor son femeninos; el plural 
amores es masculino. 

El nombre color no se presenta en condiciones de poder ase- 
gurar el género á que pertenece. Orden (usado en el sentido de 
corporación religiosa) es femenino. Mar, ptient y pro se en- 
cuentran usados indistintamente en ambos géneros. Sabor figu- 
ra también con ambos géneros, pero domina el masculino. Es- 
pada se presenta también lo mismo que agua con ambos géne- 
ros; pero aqui es debido á la presencia del artículo en la forma 
el [el agua, el espada), que influye á veces en la concordancia, 
haciéndolos aparecer como masculinos en algunas ocasiones. 
Mártir sólo se presenta en el plural mártires; pero desde luego 
puede asegurarse que es común á ambos géneros. 

Como se ve por lo que precede, los nombres latinos figuran 
distribuidos por sus respectivos géneros masculino y femenino 
entre los castellanos; por lo que toca á los neutros, la mayor 
parte pasan á ser masculinos, á menos de que se les adopte por 
la terminación -a del plural, pues entonces, perdida la noción 
de lo que esta terminación representaba, se toman estos plura- 
les neutros por singulares femeninos; tal sucede con huerta,, 
señA, dona, (de los plurales de hortum, signum, donum). 

Por lo demás el femenino, en los nombies susceptibles de 
recibii'le, se ajusta en su formación á las reglas hoy existentes; 
de modo que si el masculino acaba en vocal, esta vocal se cam- 
bia en -a para el femenino: así primo > prima, hermano > 
hermana,, yffante > yffanta; si el masculino acaba en conso- 
nante, se agrega la a para formar el femenino: señor > señora, 
don >• dona, hurges > burgesa. Breyna sale directamente del 
latin regina. 



EL NOMBRE — ^AGCIDENTBS GRAMATICALES DEL NOMBRE 127 



§ 2.®— El Número. 

El castellano del P. C. presenta dos números: singular y plu- 
ral. El pretendido dual que alguien ba supuesto existir en el 
antiguo castellano, no tiene fundamento alguno (1). 

El plural se forma del singular, ajustándose á las re^^las si- 
guientes: 1.* Si el singular acaba en vocal no acentuada, se 
agrega simplemente una -s: almas, casas, yffantea, omnes, oios, 
manos, 2.* Si el singular acaba en vocal acentuada, también 
se forma el plural añadiendo una -s: pies, guadamegis] como no 
86 presentan voces en á, ó, ú, no es posible determinar el trata- 
miento que recibiiían. 3.* Si el singular acaba en consonante 
86 afiade |a tei^üánación -es: juezes, rreyes, canes, azes, cru- 
Mes, brialea, cascaueles, caragones, meses, pieles. La influencia 
de los acusativos latinos plurales en s no encuentra en este 
punto resistencia alguna (2), quedando asegurada d sde los más 
remotos tiempos esta -5 como la caractarística del plural en la 
lengua castellana. 

Los pocos sustantivos compuestos que en el Poema figuran 
bastan para fijar las reglas siguientes en la formación de su 
plural: 1.* Si se componen de sustantivo y adjetivo, ambcs tér- 
minos se ponen concertados en plural: rrico omne y rricos om- 
nes; prima cormana y primas cormanas. 2.* Si se componen 

(1) El único ca90 de dual que podría admitirse oq cbsI* llano es el de los que po- 
demos llamar plurale» matrimonia/ es ^ es decir el plural dehtinado á s^friiifca) una 
jwreja, como cuMUdo decimos mu padre» pur mi padra y mi madrejf lo« Reyes Caló- 
lieos (por el Rey y la Reina Católicos) etc. í'ero estes p.urules no tieueu forma i ing^uaa 
especial ni desinencia ning-uDH propia, y no se distinguen por cousiguiente en nada 
de los demfts plurales, no pudiéndole por lo mit^mo decir con propíedHd que consti- 
ti^an un doal. En el Poema del Cid por otra parte no se eucueutra ningún caso de 
plural matrimonial. 

(2) De nottr es, sin emharg-o que la terminación -es en no pocaí ocasiones, y es- 
pecialmente en lo)* plurales de voces en -on^ es puramente (lenifica, no percibiéndose 
eméticamente más sonido qae el de la «: eoroton%%=coraiion%. 



128 EL NOMBRE— ACCIDENTES GRAMATICALES DEL NOMBRE 

de VOZ regente y voz regida, sólo la primera cambia: fija dalgo 
j fijas dalgo. 

El P. C. encierra varios nombres defectivos. Entre los que 
carecen de pteal (1) figm-an: 1.^ Los nombres propios. 2.** Los 
de metales: oro, plata, 3."^ Los de cualidades morales: verdad, vi- 
gor; sin embargo, fe presenta el plural fes, en el sentido de 
promesas solenmes. 4.^ Los que expresan una religión ó colec- 
tividad: christiandad, christtanismo. De los compuestos carece 
de plural agtéa á las manos, por no admitirlo el sentido partiti- 
vo del primer término. Defectivos de singular se encueutran 
matines, caigas, arras é yñoios, Tigera y albricia aparecen en 
singular, al contrario de lo que hoy ocurre. 

(1) Generalizamos de intento las conclusiones resultantes del estudio del Poema 
para poder fijar una regla que sirva de punto de partida. Por lo demás, daro es que 
un documento como el Poema del Cid es insuficiente para poder por si solo servir de 
fundamento & una afirmación como la que aqui formulamos. 



CAPÍTULO III 



EL ADJETIVO 



El Poema del Cid contiene calificativos primitivos, oomo 
blanco, y derivados, como valiente, fur^udo, y entre éstos, no- 
minales, como sangrienta, gloriosa, y verbales, como corredor, 
corredizas; positivos, como bueno, malo, comparativos, como 
meior, peor, y superlativos, como el meior, lo mas alto, muy bucr 
no. No existen adjetivos compuestos (de composición románi- 
ca), pues los pocos que tienen tal carácter, ó son de composi- 

m 

ción latina transportada al romance, como enemigo, por ejem- 
plo, ó son participios, como adeliñadas; sólo dorados pudiera 
admitirse como tal, aunque más que un compuesto, es un de- 
rivado de un compuesto (doro>dorado). 



§ 1.**— Calificativo positivo. 

El adjetivo calificativo (1) presenta en el P. C, como en el 
ca-tellano moderno, los mismos accidentes gramaticales que el 
nombre: género y número. 

Los adjetivos del P. C. pueden dividirse también como loe 
actuales en dos grupos: de una y de dos termínacionoH. Bon de 

(1) Bldietin^niido romani«íta dÍDRinarqués Kr. NjTop tiene un curioso tr.-'ajo da 
conjunto, Adjehtivemet konsbojninj i dt romanshe Sjoo'j (Kjob<'nba\ ii, IK- ;^, <ie prove- 
choM lectura. 



130 EL ADJETIVO 



una terminación en general los procedentes de adjetivos lati- 
nos de dos terminaciones y los asimilados á ellos, pues presen- 
tando el latín poco diferenciadas fonéticamente las formas de 
estos adjetivos, el romance las confundió, reduciéndolas á una 
sola. Por análogo motivo fueron reducidos á adjetivos de dos 
terminaciones los de tres, ya del tipo ionw5,-a,-wm, ya del de 
pulcherf-ra^-rum, fundiéndose el neutro en el masculino. Los 
que tienen dos terminaciones hacen el femenino en -a. 

Si esto es exacto como regla general, no debe olvidarse, sin 
embargo, que los adjetivos castellanos presentan una curiosa 
particularidad en la que no sabemos se haya hasta ahora sufi- 
cientemente fijado la atención, y que nos obliga á establecer 
una división de los mismos, semejante á la que se hace en ale- 
mán, en adjetivos epítetos y adjetivos i>red¿cado5, ó si se quiere 
mejor en adjetivos proclíticos y acliticos. El adjetivo predicado 
ó aelltico tiene, efectivamente, dos terminaciones, como hom* 
bre bueno, mujer buena, 6 ima tan sólo, como libro grande, plu- 
ma grande; pero el adjetivo epíteto ó procUtico tiene tres: buen, 
bueno, buena, 6 dos respectivamente, gran, grande, siendo de 
observar que la segunda forma de los adjetivos que tienen tres 
nunca se presenta proclítica: así decimos buen libro, buena plu- 
ma, pero tenemos que decir libro bueno, y no podemos dedr 
bueno hombre ni bueno Iñro. Esta distinción, que aparece en la 
lengua desde los tiempos más antiguos, se presenta en el P. C. 
casi con tanta precisión como en el castellano actual, y siquie- 
ra se limite á reducido número de adjetivos, importa no pa- 
sarla por alto, porque sirve para explicar varios fenómenos, y 
porque en todo caso es un hecho de que el observador diligen- 
te debe levantar acta. 

Entre los adjetivos de dos terminaciones figuran: 1.^ Los aca- 
bados en -o, como sano^sana, cativo-cativa, glorioso-gloriosa; los 
adjetivos de tres terminaciones san-santo-santa, buen-bueno- 






BL ADJETIVO 131 



héena (1) pertenecen á este grupO; formándose el masculino 
proel ítico por apócope de las letras que siguen á la n de la for- 
ma plena. 2.® Los en -an, como varragan-varragana, 3.** Los 
en -es: burges-burgesa. Los en -or, que actualmente admiten la 
forma en -a del femenino (2), son en el P. C. invariables: cías 
espadas dul9e8 e taicUlores*, cías finchas fuertes e durado- 
r€S9 (3). Sin embargo, señor hace señora. 

Entre los adjetivos de una sola terminación se encuentran: 
1.* Los acaoados en -e: firme, dulce, alegre; sólo grande entre IO0 
de este grupo presenta dos formas, grant (ó grand) y grande, 
pero el uso de estas formas es caprichoso, no apareciendo toda- 
vía la distinción entre la forma proclitica y la aclitica (^);yff an- 
te ofrece dos acepciones: significando el rango de infante hace 
el femenino yffanta; pero en sentido etimológico de in-fans es 
inyariable: <fem ante uos, yo e nuestras fijas; y/fantes son e 
de días chicas» 269. 2.^ Los en 4: cabdal, leal, natural, campal, 
criminal, fiel, gentil. 3.® Los en -or: segudador, campeador, 
lidiador, taiador, duradar. 

Según ha podido notarse, los adjetives de género variable ter- 
minados en '0 convierten esta -o en -a para formar el femenino, 
y los terminados en consonante agregan la -a aJ masculino. En 
cuanto al plural, se forma añadiendo una -s para ambos gene- 
roe al singular respectivo: buenos, buenas, firmes, cativos, varra- 
gemas; en algunos casos el plural masculino se forma aíladiendo 
•es al singular: burgeses, señores. Ijob adjetivos amos, amas con 



0) ifol mato mala no ecti todaria bien determinado; «m/ aóio figura advertuii 6 
jQfytíTarttiaimti pero mmlo eo so forma piesa sunca precede aJ nombre. 

(S) Enpera,dor no w preaenia mua que en maacuUno. Lo mitituo ocurre con corr^éor 
y irmydor; «ate último de*>ia admitir la -•. 

(8) CoBp&reae «donna Urraca que era mu/ cuerda et au/ aabidor* eo la Baí4frí^ 
dm U» podM. edición LjoibrE, M, U J]. 

(4; Bb el miiono castellano actual no ee m neutra ia l^n^ua tan rea uWta come eo 
bmtm, aan, mol, pae« pu^t; decirat: perfectamente ^n yr^r^k ié</ff*Ort, aunquf ea lu^ 
eoTTiaote «« prwi iM>m¿*rc Lo ííiiico ponitivo ee que la forma apo^^^^ada ba d« a<*r 
prftclítica; en «a ?. C. pnade tamUeu aer aciiUca. 



132 EL ADJETIVO 



flu compuesto entramos, así como senos (sendos, de singulos) se 
presentan como defectivos de singular. 

§ 2.® — Comparativos y superlativos 

La comparadon de igimldad, lo mismo en los adjetivos que en 
los adverbios (1), se hace anteponiendo al adjetivo la partícula 
tan y posponiendo commo: ctan blancas commo él soh\ á 
Teces el segundo término de la comparación queda tácito: del 
dia que fue conde non iante tan de buen grado (commo oy). Tam- 
bién se presenta la comparación de proporcionalidad con tal 
tal, tal qual, tales quales, tanto quanto: ctal eres qual digo yo>; 
«tanto qaanto yo bina seré dent marauillado». En estas formas 
de la conjparación es frecuente el sobreentenderse el segundo 
término, y aun el primero: «do tales fiento (commo estos) to- 
uier, bien seré sines patwr^\ tvansse Penares arrífta (tanto) 
quanto pueden andar t^. En ocasiones el comparativo se con- 
vierte propiamente en ponderativo, y la oración que sigue al 
tales, tanto, etc., marca mediante que el efecto resultante: 
« tales /í*^on los colpes que les quebraron langas*, ^ianio fallan 
desto que es cosa sobeiana*; en estos casos hay á veces inversión 
de las oraciones con omisión del que: «rrelumbra tod el campo, 
tanto es limpia e clara! t 3549; otras veces, y esto es frecuen- 
tísimo, se deja tácito el efecto para aumentar la fuerza del pon- 
derativo: «direuos, Cid, costumbres tenedes tales,., > 3309, «co- 
metien los tan ayna> 1676, tanto aMien el dolorU 18, «gw«Z lidia 
bien myo Cid!» 733. 

La comparación de superioridad se presenta en general peri- 
frásticamente, lo mismo que en el castellano moderno, me- 



cí) EnglobamoB aqai con el estudio de la comparación de los adjetivos el de loa ad- 
verbios, por presentar unida toda esta materia y evitar en lo posible ecojosas repeti- 
ciones. Véase la erudita meinotía de Woelfflin LaUinische und romanitehé compareuion. 



BL ABJETiyO 1 38 



diante el adverbio inas: cel que nuis vale que nos». Si siguo un 
número, mas va seguido de de: €más.de qainze do los tos^, cnon 
fiz mas de dos corts». También á veces se omito ol ho^iuuIo 
término de la comparación: cCalatayut que os mas ondrada 
(que Teruel)»; cel Cid siempre valdrá »mw (que si non }o lioua)» . 
Aunque la perífrasis de mas ea, como, se ve, la regla gon ral^ 
existen, sin embargo, algunos comparativos sintéticos, impor- 
tados directamente de los latinos; tales son m^ayor do grcmt; me* ^ 
ncr (en el plural menores) áé pequeño ó chico; meior (adjetivo y 
adverbio) de btéeno y de bien; peor de malo; míenos do poco, y mas 
de mucho: estos comparativos se usan en lugar de los analítico» 
respectivos {mas grande, mas chico, etc.) como en el cantc^llano 
moderno; sin embargo, en lugar de menos se encuentra una vc/^ 
mas pocos (ccon mas pocos yxiemos» 1268), lo que prueba que 
la formas sintéticas ni aun en tan reducidos límiU^ im{jora* 
ban en absoluto. 

La comparaeidn de inferioridad se bace con el advffríno m^ínon: 
cpor qnanto lee fi2áe9tes menos valedee voh>; *rusiM um pro<;ia« 
mo9, sabet, que menos no». No se encu/jintra ni tu¡ wAo h'yim» 
pío de o(m^)aración de uAericñá\i de c^mluhuU^, 6 ntyti d^;l 
adjetivo, en el Poema; tod/is laí» que \i3iy w>u, <y>Tri// \s^. fúifubiM, 
OQnq)aracion'^ de inferioridad en car. tí/la/1, eí5^J//;ír, j>».raíMfí#te 
adverbialee. 

En cuanto á ks i^jperhtitoj^, el P. C. ^f.;,U.íi d^A áh \ím C'jA' 
tro prooediiníeTiv.* cor.í>:í'i>% \^vs. >fr, ^íxi^-a ^r,, yn ei ':íi^A',*ih$/f 
actual: el de Ia ar.*^t'>rf!c:ó:. 'V;, átr*.>;^yy ttX f/n:*'^f>^\\^h 'U; >'^ 
perioridad p&r:a el ¡r.'jf/^WAzo rt'/ifMO, y el 'V; ^^ 'yf^^\>^://t, ^; 

Be encQex:*^2z. c-tí »#*w í3;.v> ^//x:», #^/ jí<i/-« *»V/#^ ^^tv >»<«* ;j;;»^ 
nado», «I «1^.^ óé v/í* f>pA/>.>, ^^ ;rv/// jj^ay//*, ífV> , / 
€«i9i«0ií:>; «wy i'/íi* er.ír^.;?>'>7>; íi^'/y/'>//A^ íi*My//<í//>í//^ »*>íí<^ 



134 EL ADJETIVO 



ción del adjetivo (de que ya por entonces ofrecía muestra el 
francés en su mainte et maintefois) ni I09 tan corrientes super- 
lativos sintéticos actuales en -istmo de que tanto y tanto se 
abusa, ni siquiera los superlativos especiales latinos pessimus, 
qptimus, etc., tienen representación alguna en el P. C. (1). Los 
ponderativos con tan, tanto, qtud, de que hemos hablado, pue- 
den en rigor estimarse como formas de la expresión superlati- 
•va en ciertos casos. 



(1) Lo cual DO quiere decir precisamente que no existieran en castellano, aunque 
lo que si puede afirmarse es que no pertenecían á la lengona vulgar. 






CAPÍTULO IV 



NUMERALES 



Todos loe numerales (1) empleados en el P. C. pueden repar- 
tirae en cinco grupos: cardinales, ordinales, multiplicativos, 
/rcuícionarios y colectivos. 

§ 1.® — Cardinales. 

Hé aquí el sistema de numeración del antiguo castellano, re- 
constituido con los datos suministrados por el P. C. con las va* 
riantes que presenta el manuscrito, ya puramente graneas, ya 
debidas á razones de eufonía ó á otras que oportunamente indi- 
caremos: 

vn, un; vno, vna; uno, una qíuco, V 

dos,, dues seys, seyx, seyes, VI 

tres, m (2) *siete, •syete (3) VH 

quatro, TTTT 'ocho 



(1) Los nnmeraleB, como determinativos qoe son, debieran estudiarse como los de- 
más determinativos (demostrativos y posesivos) dentro del espítalo del articulo, que 
es el determinativo por excelencia. No lo bemos becbo asi por no ir en un trabsjo de 
esta Índole contra la opinión corriente, y por no estar en el P. C. bien deslindadas to- 
davía las fundones de esta clase de palabras oomo artículos y como pronombres 
(Y. Abaujo, Gramática razonada hittórieo-critiea dé la Ungtta franetta, donde se tratan 
con ^lOda amplitud estas cuestiones de método y de clasificación). 

(9) La forma tr§d del verso 142, que hasta aquí se había creído un numeral famo» 
todot tr9d = vamos todos tres), no la incluimos por estimar que dicho verso debe leerse 
amo* ados trtd, 

(3) Los números sefialados con asterisco no existen en el Poema. 



136 



NUMERALES 



nueue/ nuef 

•diez, .X. 

*oiize 

•doze 

•treze 

*quatorze 

qninze, -X'V' 

*diez e seys 

*diez e siete • 

•diez e ocho 

*diez e nueue 

•veynte, XX 

treynta, XXX 

*treynta e dos, XXXH 

•treynta e qüatro, XXXIIII 

•quaranta, *quarenta 

^inquenta, L 

•sessenta, *seyssenta, LX 

*septeiita, *setenta 

•ochenta 

•nouenta 

9Íento, ciento, íient, C 



9Íento e quatro 
9Íento e quinze 
♦9Íento treynta, CXXX 
dozientos, do^ientos, CC 
*dozientos quatro, CCTTTT 
trezientos, trezientas, 1 11®^*^^ 

0.0.0. 
•quatro 9Íentos 
quinientos, D 
♦quinientos diez, DX 
seys 9Íentos, seyx gientos, sej e» 

9Íentos, VI 9Íento8 
miU 

mül e CCC 
müi e CCC XL.V 
dos mili 

tres mili, IQ mili 
tres mili e seys 9Í6nto8 
quatro mili 

quatro mili menos XXX 
•treinta mili, XXX mili 
9Ínquenta mili, L mili 



El precedente cuadro, por incompleto que sea, basta para 
poder afirmar que la numeración del castellano antiguo era sen- 
siblemente igual á la corriente (1). Es de observar en la forma- 
ción de los compuestos que dos y tres pierden su s final al unirse 
con fiento, dozientos, trezientos, lo cual no ocurre con seys que la 
conserva, prueba concluyente de que hasta en la composición 
misma, el castellano se limitaba á recibir los números latinos 



(1) Asi los Dúmeros simples, directamente adoptados del latín, llefifan basta quif%^ 
S9t completándose con los correspondientes á las siflTulentes decenas, más cfmfo y 
mW; los expresivos de decenas se forman con la terminación -«Mía, excepto Mynts y 
trtynta (de tiginii, trigintaj; los comprendidos entre decena y decena se forman por 
Im adición á cada decena de las unidades respectivas, y los comprendidos entre cen- 
tenas y millares por la adición á las mismas del número que corresponda para eom^ 
pletar el que se desee fquinitnto» dUt, lr$» miU « tey» Htniotj, 



NUMERALES 137 



tales como la lengua madre se los suministraba (1); así se ex- 
plica también la forma especial de quinientos. En cuanto á la 
soldadura de las formas compuestas, domina el empleo al efec- 
to de la conjunción e en las mismas condiciones que en el cas* 
tellano actual; á veces, para expresar un número algo compli- 
cado se emplea la sustracción en vez de la adición, como se ve 
ea quatro mili menos treynta. 

Las variantes que algunos números presentan son puramen- 
te gráficas, como seys y seyx, fiento y ciento; pero hay otras de- 
bidas á razones de eufonía que merecen fijar nuestra atenció : 
el número nueue emplea esta forma ante sustantivos que em- 
piezan por consonante {nueue meses), y pierde la e con virtiendo 
la tf (r) en /ante los que empiezan por vocal: nue/años. El nú- 
mearo vno, usado como proelítico se hace monoeílalx) perdiendo 
sa vocal, lo mismo ante los sustantivos que empiezan con vocal 
qae ante los que comienzan por consonante: vn briol, m 
sombrero, m aguazil; el femenino vna pierde también la a ante 
loe nombres que empiezan por vocal: en vn ora, (diento en los 
miónos casos muestra la tendencia á sufrir idéntica mutilación, 
como se ve en cient cauaJlos, pero todavía no se ha desarrolla- 
do suficientemente preseTitándoee en general en su lornuai ple- 
na: fiento moros e ¡iento moras, ciento casmlleros, ^ient/j omn/es. 
£d cuanto al numeral dvíes, en el que alguien ha querido ver 
los reptos de un supueb-to dual, no et má* que la variaute gráü- 
ca y quizá fómoa de dfjs, ooino otrag lauclia* sejj^^jajjVíg que 
ci Poema nos pre^íítnta v que bod indicio no dí*jpj'<p' iabk de la 
locha exÍFteute «atre iae íoj-ixjatí dij.'V>iigadas y iafe j^AOJióíona-s 

los diaJeetog cast,ellaiiw, el dwis del P. C no dtW identiü- 






138 NUMERALES 



carse, como con razón indican Gessner, Diez y Morel Fatio, 
con el femenino dtuis leonés y portugués. 

Respecto á los accidentes gramaticales de los numerales car- 
dinales, observaremos quetwo y los múltiplos de fiento (vna,dO' 
dientas, trezientas) admiten género, siendo invariables todos los 
demás; vno, vna puede también usarse en plural, pero en este 
caso pierde su naturaleza de numeral para convertirse en inde- 
finido. 



§ 2.°— Ordinales. 

I 

La numeración de los ordinales aparece sumamente incom- 
pleta en el P. C; pero los pocos casos existentes bastan para 
poder restaurar los no citados y para poder asegurar desde lue- 
go que, en general, el sistema del siglo XU era semejante al 
actual, pero no tan servilmente calcado como éste sobre las for- 
man latinas. 

Los ordinales que figuran en el Poema del Cid son única- 
mente los siguientes: 

Primer, primero, primera, primeros, primeras Quinto, quinta 
Ter9er, tercero, ter9era Deaeno, diezmo 

Quarta Oinquesma 

Como puede colegirse de estas formas (1), los ordinales ad- 
mitían género y número en los mismos casos que hoy, presen- 
tando i^rtmer o y tercero formas apocopadas proclí ticas: primer 
cólpe, terfer día. Las variantes de/seno, diezmo aparecen ya como 
formas divergentes bien diferenciadas, destinada la primera á 

(1) ¿Pudiera alkadirae ttgunAo^ ttgunda, que garantiían los deriyados tégitáar^ h^w- 
dador, como alguno dice? No, por ser un error tal derivación. 



NUMERALES 139 



expresar el ordinal, y la segunda el partitivo (1); tanto eaiss for- 
mas, genuinamente populares, como la de cinquesma, muestran 
fielmente observadas las leyes de la evolución fonética del ro- 
mance sin intervención de los semidoctos, que con sus décimo y 
quincuagésima no hicieron más que trasplantar el latín al suelo 
de Castilla. 

S 3.^— Müi/nPLiCATivos. 

El castellano actual es muy pobre en multiplicativos, y de 
loB pocos que posee sólo doble (2) figura en el P. C, y para eso, 
en el plural dobles y en el derivado doblar , doblado. Ba^ta esto, 
fiin embargo, para asegurar la existencia de los multiplicativos 
y su semejanza con los actuales, como puede afirmarse también 
el uso en que estaba ya el mismo procedimiento perifrástico d© 
qne hoy se sirve el castellano para suplir las deficiencias de los 
mnltiplicativos simples, por el ejemplo que preííenta el Poema: 
coon L veces mili de armas». También se encuentra uí^a/la, ©n 
lugar de doble, la forma perifrástica dos tanto en el verso 2338, 

S 4.* — Feaociokabios. 

Loe tínicos numerales fraccioiLariofrquefiguraii en el P, C, a^m 
quinta y diezmo, con más meaiad, n^Ai/f), ni bien í:Jí^•te úlihuo va 
ligado fiiemf »re á algiiüa prejx^idón íonninjido Las Iocucíojjwí 






140 NUMERALES 



adverbiales en medio, par medio. Diezmo ya hemos dicho que se 
presenta como variante de desseno con el valor fraccionario con 
que tradicionalmente ha llegado hasta nuestros días. 

S 6.°~-C0IiBCTIV0S. 

No hay más numeral colectivo en el P. C. que amos, amas 
[ambos, awí oí). El giro «todos íreíjjor <re5 ya juntados son» 
(3621) indica el procedimiento empleado por la lengua para 
expresar la colectividad y la proporcionalidad. 



CAPÍTULO V 



EL PBONOMBBB 



AETlCÜLO I 



Pronombre personal. 



Los pronombres personales en el P. C. ,son los mismos del 
castellano moderno, yo, tú y él, ton distinción de géneros el de 
tercera persona, y de número todos tres, y con diversidad de 
formas casuales que constituyen una yerdade a declinación: 

Declinación del pronombre personal. 





Primera persona. 


Segunda persona. 


( Nominativo: yo, hyo 


tu 




i Dativo: a mi, me, m 


a ti, te, t, d 


BIKaULÁB , 


i Acusativo: me, m 


te, t, d 




I Vocativo: » 


tu 




1 Ablativo: comigo 


contigo 




[ Nominativo: nos 


nos, vos 




\ Dativo: a nos 


a uos, a vos, os 


PLURAL 


Acusativo: nos 


uos, vos, os 




Vocativo: ' > 


uos, vos 




Ablativo: connusco (1) 


conuusco 



(1) Prescindimos de las preposiciones de Ablativo, dando 861o las formas propia- 
menta declinadas ó casuales, con ana preposición como tipo. 



142 



BL PRONOMBRE— PRONOMBBH PERSONAL 



Tercera persona. 


MASCULINA 


FEMEMINA | 


BIKGtTLÁB 


PLUBAL 


SIKGULAS 


PLÜBAL 


Nom, el, ele, elle 
DtU. a el, le, 1, ge 
Acus. a el, k, lo, 1 
AhL con el 


ellos, los (i) 
a ellos, les, los, ge 
los, a ellos, les 
con ellos 


ella, da, la 
a ella, le, la, 1, ge 
la, paella 
con ella 


ellas, las 

a eUas, les, las, ge 
las, les,aeUas 
con ellas 




NEUTRA 


REFLEXIVA 






8INOULAB 


SINOULAB 






Nam, ello, lo 
Dat, a ello, le, 1 
Acus, lo, a ello, 1 
ÁbL con ello 


> 
asi, se, s 
se, a si, 8 
consigo 





Además de los pronombres personales propiamente dichos^ 
existen^ como se ye en el cuadro precedente, otros dos pronom» 
bree: el reflexivo, tal como lo conoce el castellano moderno, y 
el que pudiéramos llamar personal atributivo, confundido en 
la lengua actual con el reflexivo, pero que el castellano del 
P. C. expresa por medio de ge (2). 

Fijando ahora la atención en las particularidades que cada 
pronombre ofrece por sí, observaremos: 

1.® Que el pronombre reflexivo tiene sus formas de primera 
y segunda persona confundidas con las de los pronombres per- 



(1) Extraño es que nadie 86 baya fijado en las formas nominativas del pronombr» 
de tercera peraona lo, la, ¡ot, Iom, que se naan lo mismo en el antigno que en el moder- 
no castellano, según veremos en la Sintaxis, cuando figuran como antecedentes de 
un relativo (la qu9 hablaj ó preceden & la preposición ás (los d« ayvr ton huenosj. Real 
mente debiera constituirse con estas formas un grupo especial; pero su car&cter de 
nominativos es indudable, como lo es su valor como demostrativos. (Vtese lo que de- 
cimos más adelante.) 

(2) Sólo una vez se presenta ps aislado, pero es un error del copista, y está por el 
reflexivo m, como puede verse: «tras el escudo fálsso ps la guarnizon» 861& 



EL PRONOMBRE— PRONOMBRE PERSONAL 143 

Bonales (mej a mi, contigo; te, a ti, contigo; nos, a nos, connusco; 
uos, a uos, conuusco) y sólo presenta como propias las de la ter- 
cera persona, sin distinción de géneros. 

2.^ El pronombre que llamamos personal atributivo, que 
ya en el Poema se presenta alguno, atnque rara vez, confun- 
dido con el reflexivo, figura siempre como complemento de 
persona ó indirecto enclítico (1) unido al complemento directo 
de cosa, y empleado por lo tanto únicamente con los verbos 
que admiten esta doble clase de complementos; las formas re- 
saltantes de la unión de ge con los pronombres de cosa en acu- 
sativo 8on gelo, gela, gélos, gehs. 

3.^ Que las formas yo, hyo, frecuentemente barajadas en 
el Poema, no son simples variantes gráficas, sino que respon- 
den al propósito de marcar la diferencia entre la pronunciación 
bisílaba f-o ó i-ó y la monosílaba (2) yo, io. 

4.^ Las variantes elle, ele, el indican otros tantos grados 
en la evolución del Ule latino para pasar al el castellano, do- 
minante ya, pero á cuyo lado aparecen todavía las otras dos 
formas, prontas á disiparse para siempre. Ella, ela muestran 
también la vacilación de la lengua en la pronunciación de la 
doble II latina, con la tendencia en favor del sonido pa- 
latal que al fin resultó triunfante. 

6.** Las variantes me:=m, te=t, le (la, loJ=l, se=s tienen 
por fundamento la innegable inclinación del antiguo castellano 
á las formas apocopadas que hacen perder la vocal á los monosí- 
labos enclíticos y proclíticos: correm, metistei, di\, sol, tno- 



(1) B« un error de Oessner creer que el antigfuo castellano, lo mismo que el moder- 
oo, sólo conoce como dativo del pronombre personal las formas l§, Ua; el gt de los ver^ 
soa 9615, 86^ y 9680 no es un caso al&lado; véanse los numerosisimos casos de güo, 
gékk, g9lo»^ 9*^^ 7 se reconocerá que el gt que en ellos figura es el complemento de 
peraona 6 datito, y no otra cosa, idéntico al U lui ft-ancés en frases del tipo tu 1$ lui 
dif^iyj4 khtiai áonni. 

(8) Yo ae presenta también con la variante o en la forma dio por di yo; pero éste es 
un caso aislado que tiene su explicación en los enlaces léxicos. 



144 EL PRONOMBRE — PRONOMBRE PERSONAL 

uioB, etc.; en estos casos y en los de metátesis del grupo ti, la 
t del pronombre te se convierte con frecuencia en d, y ésta es 
la razón de tan singular variante: ¿id por te dí^ fusteápoi fuia- 
tete, touéláo, por toueteh, 

6.° lias formas comigo, contigo, consigo, connusco, conuuaco 
son pleonásticas, reforzadas y nacidas de la anteposición al 
mecum (cum 7ne) latino, una vez olvidado su valor, del caste- 
llano con, de modo que realmente consigo, por ejemplo, equi- 
vale á con con sí 6 con con él (cum secum). 

7.° Los casos de empleo de lo, la por le, y de los, las por les 
son poco feecuentes, notándose ya la preferencia con que fe, les 
se destinan á marcar el dativo, y h, la, los, las el acusativo. 

8.° La prefijación de nos, uos á otros, otras es desconocida 
en el Poema. En cambio la aglutinación de los pronombres de 
tercera persona con las preposiciones terminadas en e es regla 
general: del, della, dello, deUos, dellas; antel; entrelhs; sobrel, 
sobrella, sohr ellos, sohr ellas, etc.; con la preposición a no se 
presente unido más que una sola vez en alte por a el te, 

9.° La caída de la u de uos en el acusativo y dativo no se 
presenta con tanta generalidad como en el castellano actual, 
pues más bien prevalece su conservación (dar uos, doblar uos, 
uoafare, non uos caya)\ pero la tendencia á la desaparición 
comienza á dibujarse (leuantadoa por letmntaduoBf hoy le- 
vantaos). 



ARTÍCULO II 



El Poema del Cid ofrece en el pronombre demostrativo un 
cnadro de formas mucho más rico que el actual, pues no sólo 
contiene las tres, este, ese, aquél, hoy conocidas, sino que em- 
plea la serie completa de las reforzadas ó enfáticas con las va- 
riantes apocopadas de unas y otras. Hé aquí la sinopsis de los 
«temoetratiyoB usados en el Poema: 

Pronombres demostrativos. 



• 

ai 

í 

-1 


FaMIM tl^PLEt 


FORJAS REFORZADAS 


BIJfGlTLjkB 


PLURAL 


0INOULAB 


PLUBAL 


este, est 
'♦esse, es 

el 

1 


estos 
essos 
ellos, los 


aqueste "^aquest 
'^'aquesse, aques 
aquel 


aquestos 
♦aquessofl 
•aquellos, aqueles 


esta 
essa 
ella, la 


estas 
essas 
"^ellas, las 


aquesta 
aquessa 
aquella, aquela 


aquestas 
'aquessas 
aquellas, aquelas 


m 
t 


esto 
[esBo 
(ello, lo 


> 


aquesto 
^aquesso 
•aquello, *aquelo 


> 



La base originaria de estos pronombres está en las formas de 
los pronombres latinos iste, ipse, Ule, reforzadas en el latín 



10 



146 EL PRONOMBRE — ^PRONOMBRB DEMOSTRATIVO 

vulgar con ecce, que produce ecdste, eccipse, eccille. El empleo 
de las formas este, aqueste para marcar la proximidad del obje- 
to determinado ó representado (1) á la persona que habla, de 
esse, aquesse para indicar la proximidad á la persona con quien 
se habla, y de el, aquel para expresar el alejamiento de ambas, 
aparece ya en el Poema del Cid perfectamente determinado 
respecto de este y aquel; en cuanto á esse, si bien se dibuja ya 
la indicada tendencia, no puede decirse que esté todavía bien 
fijado el uso, pues con frecuencia figura esse, es en equivalen- 
cia de aquel y, sobre todo, con la significación del ipse latino: 
este logar, est año, aqueste monesterio, es dia, en áques dia, ceibo 
essa villa, esso con esto, aquel que esta en alto, oque a su almofa- 
lia, etc. 

Debemos hacer constar respecto á los demostrativos (pronom- 
bres ó artículos): \ 

1.^ Que las formas apocopadas es, aques son siempre pro- 
clíticas, no pudiendo por tanto usarse pronominalmente, sino 
sólo como determinativas; su uso en lugar de las formas ple- 
nas no obedece á razones de eufonía, pues lo mismo figuran 
ante vocal [es alcanss) que ante consonante (es logar, es casa 
miento), sino á la pronunciación {es=ég, esse=ese) y á la mé- 
trica. 

2.* Que la forma el sólo se encuentra empleada una vez 
(cgrant fue el dia la cort del Campeador»), lo que prueba que 
la lengua, para evitar la confusión del pronombre demostrati- 
vo con el personal, había ya deslindado los campos, dejando las 
formas simples para el personal y las reforzadas para el demos- 
trativo; el femenino ella sólo se encuentra en la fórmula déUa 
e della part, y el neutro no aparece ni una sola vez. 



(1) Como no existen formas distintas para el pronombre y para el detarminativot 
dicho se está que el cuadro anterior lo mismo sirve para una que para otra clase de 
palabras. 



EL PRONOMBRE — PRONOMBRE DEMOSTRATIVO 147 

3.^ Que las variantes él, la, h, los, las sólo pueden asarse 
<x>mo pronombres y no figuran sino como antecedentes de un 
relativo ó seguidos de la preposición ch (1): veo lo que auia sct- 
bar, a lo quem semeia, lo ckl león, la del león, los de myo ^Hd. 

4." El determinativo essa pierde la a ante ora, formando el 
compuesto adverbial essora; ella, en igual caso, produce aJora 
{iOa hora>¿lora>álora). 



(1) Bl «tráete^ demostrativo de estas formas lo grarantiza desde lae^o La signiflcm- 
€i6n; si algana dada hubiera sobre ello, comp&renae loa giros franceses eorrespondim 
ctlMt qni vUnt^ c»ux dé PurU^ etc. 



t 

I 
I 



ARTÍCULO III 



En el P. C. presenta el posesivo confundidas las formas pro- 
nominales con las determinativas^ siendo difícil reglamentar 
SQ empleo; apunta ya^ es verdad^ la distinción^ con la tenden- 
cia á dejar las formas apocopadas ó sincopadas (mt, tu, su), 
como determinativas y proclíticas^ y las formas plenas {mió, 
tuyo, suyo), como pronominales; pero es frecuentísimo encon- 
trar estas formas plenas como determinativas. Hé aqui, por lo 
demás, el cuadro sinóptico de los posesivos castellanos en el 
siglo XU: 

PronomtireB posesivos. 



De un «010 poseedor. 



SINGULAK 



Db 1.* persona. 



Mase, myo, mió 
Fem. my, mi 
Neut. myo, mió 



I Mase, to 
Fem. tu 
NeuL to 



DS 3.*PBB80HA. 



Mase, suyo, so 
Fem. *suya, su 
Neut. sayo, so 



PLURAL 



myos, míos, mis, mys 
mis, mys 

♦toe 

tus 



suyos, sos 
^suyas, sus 






XL PBONOMBBfl — PRONOMBRE POSESIVO 



149 



De yarios poseedores. 



SINGULAR 



Mase, nuestro 

Db 1.* PERSONA.^ i^em. nuestra 

Neut. nuestro 
í 

¡Mase, nuestro, vuestro 
Fem, nuestra, vuestra 
Neut. nuestro, vuestro 

Mase, suyo, so 
De 8.* PERSONA.^ Fem, *snya, su 

Neut, suyo, so 



PLURAL 



nuestros 
nuestras 

nuestros, vuestros 
uuestras, vuestras 



suyos, sos 
*suya8, sus 



Las variantes que acabamos de transcribir no agotan todas 
las que el Poema presenta, pues hay que tener en cuenta que 
la pronunciación de myo, por ejemplo, ofrece tres vaiiedades: 
míro, mi'ó, myo, y la de suyo otras tres: sú-yo, su-yd y 8u6, 
que muestran claramente el camino recorrido por la lengua y 
la lucha entablada entre tan variadas formas, lucha en que se 
conoce llevaban la peor parte las variantes bisílabas por la ten-* 
dencia de la lengua á la abreviación. Y nótese una circunstan* 
cia no desatendible: en el posesivo de segunda y tercera persona 
no se presenta sino por rarísima excepción el empleo de las 
formas tu, tus, su, sus en masculino, ni de las variantes to, so, 
sos en femenino, lo que parece indicar el decidido empeño de 
reservar las formas en u para un género y las en o para otro (1); 
cosa análoga ocurre con my, mi, mis y mys, que parecen tam- 
bién reservados para el femenino, si bien aquí la regla no es 



(1) Este fenómeno, ya anteriormente indicado por los que han estudiado el Poema 
del Cid, no es debido á un capricho 6 arbitrariedad de la lenfirna, sino que es la cornil 
caeaeia natural de la evolución fónica de las formas latinas originarlas, y ereemoa 
demuestra cumplidamente que éstas fueron los nominativos tuiM, tua, suum, y no loa 
acusatlYOt: fua^ en erecto, como proclitico, daba »u {$úa anima > tu ánima >tM oImo, 
mientras que tMMt, tuum daban to < tuo {t%tút amiettt > tuó amigo > to amigá^. 



150 KL PRONOMBRE— PBONOMBRB POSESIVO 

ya tan general, pues se encuentra en^leado una vez my con 
masculino [my corcuson) y el plural mis se usa indistintainente 
(ftif^ voBsállos, mis manos). 

En cuanto á la distinción entre el empleo pronominal y el de- 
terminativo, sólo pueden sentarse, como conclusiones positivas, 
la de que ninguna de las formas abreviadas del plural {mis, tus^ 
sus), ni la del singular mi, tu, pueden usarse nunca pronomi- 
nalmente; las del singular de la segunda y tercera persona, to, 
so, y la del plural sos tienen ambos valores, pero no pueden 
usarse pronominalmente to y so sino como neutros [lo to, lo 90); 
las formas plenas se hallan empleadas indistintamente como 
determinativos y como pronombres, no habiéndose tampoco 
fijado todavía, aunque ya se marca bien la tendencia, el empleo 
del artículo como medio de distinción, pues al lado del repeti- 
dlsimo giro myo Qid, se encuentra él myo señor, el nuestro 
mal, etc. 



ARTÍCULO IV 



Pponombre relatl'^ 



Los pronombres relativos que figuran en el P. C. son tam- 
bién más ricos en formas que los actuales. Estos pronombres, 
todos ellos invariables, son: qui, quis, quien, que, do y don, y 
el vaiiable qual. Como se ve, falta el pronombre cuyo, reempla- 
zado por don. De estos pronombres, unos pueden usarse como 
interrogativos y otros no, pudiendo también tener su antece- 
dente expreso ó tácito, y ser, por lo tanto, definidos ó indefi- 
nidos. Estudiémoslos separadamente para mejor fijar sus par- 
ticularidades léxicas. 

§ 1 . *— Relativo qui . 

Qui es siempre relativo indeterminado, y procede directa- 
mente del nominativo latino; de aquí el valor de sujeto con que 
constantemente figura, y el sabor sentencioso, por el carácter 
indetemdnado y general de su significación, que imprime á las 
frases en que aparece (1) . En los pocos casos en que figura sin ser 
sujeto (2) creemos que, más bien que el nominativo latino qui, 
representa el dativo cui, confundido gráfica y fonéticamente 

(1) • Qui en Tu logar mora aiempre, lo lo puede mengoar» 948.-^ Qui a buen aefior 
Blme, aiempreblue en delicio» 8C0L— «Por y serie vestido {Miaalieeae del moton» 80(n. 

CIO Gomo *dad mmHo á qal lo» dt», •mueh»l íéugo por torpt qal non eonot^ la «tr* 
AKb; aun en esioe easoe. ni^uits complemento de dad j Ungo, es & la par sujeto de 
á$joonoti: * 



152 EL PRONOMBBK — PRONOMBRE RELATIVO 

con qui; la prueba de ello está en que no admite otra preposi- 
ción que a, como en los casos antes citados y en estos otros dos: 
tdadlas a qui quisieredes*; tque paguen a mí o a qui yo auier 
sabor*. Se emplea también como interrogativo: <¿*qui lospodríe 
contar? * t guil darie con los de Carrion acosar?» A veces se 
junta con quier, constituyendo el relativo indefinido compues- 
to gtit quier: «curíelos qui quier, ca dellospoco min cal.» 

§ 2.** — Relativo quis. 

Es también indeterminado^ y viene del latín quis: no se le 
encuentra más que una sola vez formando con cada vno el com- 
puesto indefinido quis cada vno (1). Sin duda su forma^ poco dis- 
tinta fonéticamente de la de qui, le hizo desaparecer pronta- 
mente, absorbido por éste. 

§—3.® Relativo quien. 

Quien puede ser relativo determinado ó indeterminado; pro- 
cede del acusativo latino quien, pero su forma sonora y plena le 
hace preferible á qui, al que sustituye en muchos casos, sobre 
todo en las interrogaciones: ¿quien lospodrie contar? Es invaria- 
ble todavía, sin duda por respeto tradicional á su origen, pero 
se adivina que no debe tardar mucho en admitir el -es del plu- 
ral actual cuando se le ve representar, no ya sólo nombres mas- 
culinos en singular como le corresponde, sino femeninos y plu- 
rales: cque lo sepan en Castiella, aquien siruieron tanto» 1767, 
«aquestas mys dueñas de quien so yo seruida» 270. 

(1) «Qutt cada yno delloabien sabe lo que ha de far» 119S. Propiamente hablando 
el pronombre 9ui« no exista en el Poema sino gráficamente; pnes el verdadero pro- 
nombre es el indefinido compneato quit cada vno (compireae el italiano eioieftedy^o, 
íhuieéa ehaeun). 



KL PRONONBBB —PRONOMBRE RELATIVO 153 



§ 4.**— Relativo que. 

Procedente de quid, más bien que de quod [1), se presenta 
como determinado é indeterminado^ haciendo todos los papeles, 
el de sujeto y el de complemento directo é indirecto, y admi- 
tiendo todas las preposiciones, revelando por esta diversidad de 
oficios (no contados el de conjunción ni el de determinativo) 
la diversidad de sus orígenes. Los casos todos en efecto, de 
la declinación latina (qui, quce, quod, quid, quo, qua, quem, 
quam, quos, quas) vienen á fundirse á la larga en el que caste- 
llano único, los unos directamente desde el principio y los otros 
mediante una lucha en que resultaron vencidos; en el siglo XII, 
sin embargo, esta lucha no se había decidido todavía, como lo 
muestran los relativos ya estudiados quis, qui^ quien; pero que 
ha ganado ya mucho terreno, como puede verse en los ejemploe 
siguientes, en que aparece desempeñando las más variadas fun- 
ciones: varón que tanto callas; que ganangia nos dará; los otros 
que van; lo que yo dixier; la que dieen de Canal; non sabe que 
$efar; en que auran partición; buen dado de que farades cal- 
fas, (2) etc. Los casos que dominan son aquellos en que desem- 
pefíafunciones de complemento directo. También se le encuentra 
alguna vez como interrogativo: ¿ques esto, Qid? Puede juntarse 
con quier lo mismo que qui, y formar el indefinido quesquier 
{que se quier). 

8e podría con los pronombres estudiados reconstituir cierta 
especie de declinación del relativo castellano en el siglo XII en 
la forma siguiente: 

(1) Véase Oaitón Parit, AUxia, 97, IH; y J. Storm, rRomania, III, 290.) 

(2) «El ardiment qu9 han», «lo qué he yo>, «a loa qu9 alcanza*, «la tienda 91*0 den- 
ra», «compaña por qu9 maa valdrá», «por lo qu4 tutrt ^aiaado», etc. 



154 SL PRONOMBKB — PRONOMBBE BSLATIVO 

NoHnuoivo: qai, qois, que. 
Dativo: qui. 

Acusativo: quien, que, qu*. 

Esta declinación, sin embargo, como hemos tenido ocasión 
de ver, no era respetada en absoluto, y puede servir únicamente 
de indicación ó guia para mostrar las formas adoptadas por el 
castellano en el periodo de su transición del latín al habla 
actual. 

§ 5.** — ^Relativo qual. 

Qi4al, de quaUsj-e, es común á ambos géneros, tiene singular 
y plural y presenta el valor de los actuales que^ quien, címI y 
también el de como y el ponderativo de ciian,bien, especialmente 
cuando figura como pronombre, apareciendo también como co- 
rrelativo de tal; su plural es qtuiles, siendo la variante guaníes 
del verso 1666 puramente gráfica (1): ¡qual lidia bien myo 
C^idf 733-4; ¡qual ventura serie esta! 2742; ensayandos amos 
qual dará meiores colpes 2746; tal eres qual digo yo 3389; ta- 
les sodes quales digo yo 3454. Equivale á la que en el ver- 
so 2879: a qual dieen Medina yuan albergar. 

§ 6.*^— Relativo do, don. 

Don, do, con sus variantes dont, dond]dod (del latín de unde 
y también del vulgar de ubi) no es otra cosa originariamente 
que un adverbio de lugar; pero la facilidad con que la signifi- 
cación adverbial se trueca en pronominal {la tierra por do «a= 
la tierra por la que va) hace que dont tome el sentido de de 
que, de lo cual, de la cual, etc., hasta el extremo de que, una 

(1) Y puede afiadirsa que segaramente errónea, poea nada puede Jnatiflearla, alen» 
do puro tefeiff Mtomt 



BL PRONOMBRE—PRONOHBRB RELATIVO 165 

habituada la lengua á emplearle en este sentido en los mu- 
clioe casos en i.^ue es equivalente á de donde, llega á extender 
flo empleo á otros muchos de valor puramente pronominal (1); 
el mismo Poema nos ofrece muchos casos que muestran el ca- 
mino recorrido por esta palabra desde el dont=^ ande al dont:^ - 
de que: cal ter9er dia, dan 7x0 y es tomado»; cquee tomaifse 
cada vno Am salidos son»; «ellos en esto estando díon auien 
grant pesar», etc. 

Por la misma razón figura do con la simple significación de 
que por la identificación de do con ubi (o), perdido el sentidlo 
primitivo de de ubi; así vemos también recorrido el camino que 
hay desde el sentido adverbial al pronominal en los ejemplot 
agaientes: do yo uos enhias: él az do fjíta Fcro Vermuez; pMr 
hs mentes do tfuan; fa^ta do lo falUvíaemrjy; foííUi do dá-jífierUf, 
La lengua mco^rra admite erte valor pronoiiJíJiI dfc íío, dfmdkf 
pero se detiene en la xütiir-a <ttaf^ <kl csssiÁUj qí.*; \\áj^ el 61- 
timo de Ic-s ey:ir.i,lrjs f:i*j¿/l/^, tlií aireven^ á b^aJi^fArh^, y 
abandona el en:pIeo ce do, dcnfi^k yx *A iríút y.^j\/Jj Ch\ f^íáU; vo 
{«e en cnanto el zy.ziS:.z^ \'z^ \h vírTf: 4^ ^i,>.f^AtvUí ^t'/k <* 
ser nn nomine ce lz^i>z. 



4f.« tééí m mK «Mt ># pmrt$ m 



ARTÍCULO V 



Indeflnldoa. 



Englobamos bajo el nombre de indefinidos todos los voca- 
blos de carácter pronominal ó determinativo (1) que no cabon 
en los grupos hasta aquí estudiados^ y que merecen el nombro 
de indefinidos porque ni determinan al sustantivo á que se jim- 
tan con la precisión de los posesivos, demostrativos ó numera- 
les, ni le representan tampoco, cuando desempeñan funciones 
de pronombres, sino de una manera vaga, dejando en cierta in- 
determinación lo representado. 

Los indefinidos que figuran en el P. O. pueden clasificarse 
por sus funciones en tres grupos: 1.° Indefinidos que desempe- 
ñan siempre el oficio de determinativos, que son nulla, que, se- 
nos, ülla, 2.® Indefinidos que desempeñan siempre el oficio de 
pronombres, que son al, algo, atanto, cada vno, nadi (2), ques- 
quier, quiquier, quis cada vno. 3.® Indefinidos mixtos, que des- 
empeñan, segán los casos, el oficio de pronombres ó el de de- 
terminativos, y que son alguno, atol, mismo, mucho, ninguno, 

(1) En los oñgenw de todas las lenguas los campos de las categorías gramaticales 
DO est&n todavía saflcientemente deslindados, y de ahí que no pocas voces desempe • 
Üen funciones diferentes que poco á poco van adjudicándose á unas ú otras basta lla- 
gar á la diferenciación léxica más completa. Algo de esto que aqui decimos ocurre 
con los indefinido» que no pueden en rigor clasificarse ni entre los pronombres ni en- 
tre los artículos, pues sus funciones no están todavía bien determinadas. 

(S) Á este grupo pertenece también nada\ pero como figura casi siempre con valor 
adverbial, lo estudiaremos entre los adverbios, en el lugar que le corresponde. Lo mia- 
mo podríamos hacer con <ügOy pero esta voz nunca ha perdido del todo su originario 
carácter pronominal, pues hoy mismo existe la frase algo y aun cUgo»^ que prueba, por 
el plural que admite, la existencia de dicho valor pronominal. 



KL PRONOMBRE — IKDBFnODOS 157 



atrOf poco, qual, guanta, tal, tanto , todo y fmo. Pasemos revista 
i las particularidades qne cada uno de ellos presenta, léxica- 
mente considerados. 

§ 1.^— iKDBFnnnOS DETSRMINAnyOS. 

l.—NuOa. 

Hulla (del nulla latino) no figura en el Poema del Cid más 
que dos veces: nulla cosa y nulla part. Su sinónimo popular ntn- 
ffwto, ninguna iba reduciendo cada vez más los límites del uso 
de nuüus en la lengua vulgar, y de ahí que se nos presente ya 
en el siglo XTT como defectivo é invariable, circunscrito al 
femenino singular. 

11.—^. 

Que, invariable, no es otra cosa que el relativo, desem- 
peñando funciones de determinativo; lo encontramos con la 
facultad de unirse á toda clase de nombres con el sentido, que 
aún conserva en tales casos, del cuan ponderativo, ó simplemen- 
te de cual: ¡que buen voséalo/; ¡que grant auerf; de que seso era; 
que ganangia nos dará. También puede juntarse á un adjetivo 
con el mismo valor ponderativo: que fermoso apuntaua!; que 
alegre era! Para que figure con este valor es preciso que la ora- 
ción de que forma parte sea admirativa ó interrogativa, como 
se ve en loe ejemplos citados. 

m.— Senos. 

Senos (de singulos), con su variante senos, sólo se usa en 
pfairal, teniendo el femenino señas. En el P. C. parece ya ha- 
ber recorrido este indefinido gran parte de la distalicia que hay 



158 EL PRONOMBRE — mBOOSODOS 

■■■■ ^— ■■■ -^ " - ■■■■■■■ ■■— ■ ■ ■ ^^ ■—^^^^-^-■^—^^^^^^■^^^^^^^—^^^■■l ■ ■ — ^^I^^^W^^^M^^— ^ 

desde el sentido originario de singulos hasta el de singulares, 
especiales, excelentes, únicos (1); asi se ve en loa ejemplos si- 
gaientes: estas tres langas traen senos pendones; ¿hs ladrones 
contigo, estos de señas partes; buenos señes cauallos; señas 
dueñas las traen. 

TV.— UUa. 

ülla (del ullus,'a,'Um latino) está como nulla & punto de 
desaparecer ante ninguna. Sólo aparece una vez, y precedido 
de sin: sin ulla dtébda 898. La formación popular ganaba en- 
tonces cada vez más terreno^ al contrario de lo que ocurrió 
desde mediados del siglo XV^ en que la influencia de los eru^ 
ditos y semidoctos logró latinizar como nunca el romance cas- 
tellano. 

§ 2.** — Indefinidos pronominales. 

I.-^í. 

Al, del alitíd latino, es un pronombre que el castellano mo- 
derno ha dejado caer en sensible olvido, pero que en el si- 
glo Xn conserva toda su frescura y lozanía, usándose en gene- 
ral con el sentido neutro originario como complemento directo, 
ó bien con preposición: esto feches agora, alferedes adellant; en 
lo al non es tan pro. El valor neutro parece, sin embargo, du- 
doso en hyo Ih lidiare, nonpassara por al, del verso 3367; aquí 
al puede entenderse en el sentido de otra persona, otro que yo 
más bien que en el de otra cosa, otro modo. 

(1) Esta palabra tendoa ha dado no poco que hacer á los hispanistas y lexicóg^raíbt 
nacionales y extranjeros para fijar su valor. El famoso Joan Pablo Forner la usó en 
singular, dando motivo á una picante réplica de Triarte. 016sa(jfa declara que no hay 
ninJéruna palabra tan notable como ésta en castellano, y tanto el como Hartzenbuseh 
se revueWen contra el uso yul^r que da á tenaos el valor de aíngularM^ exiraordim^ 
riot, sin acertar á comprender que ni este sentido es una corruptela» ni es tan moder- 
no como ellos se figuran, sino que es un valor extensivo perfectamente natural y an- 
tiquísimo ya. ^ 



EL PRONOMBRB — INDEFINIDOS 159 



n. — Algo, 

Algo, de áUquod, tiene ya en general el carácter adverbial 
que hoy presenta, siendo como al, dada su procedencia del 
neutro, invariable. Sólo hay en el P. G. una frase en que el 
valor pronominal puro aparece clarO; pues en todos los demás 
casos, sin que este valor desaparezca, está oscurecido por el ad- 
verbial: tal es la expresión del verso 111: rretouo dellos quan- 
io que fue algo, 

JSI.—Atanto. 

Atonto es un compuesto popular de al tanto (al-iud tantum), 
otro tanto, otra cosa igual. Es invariable y su sentido prono- 
minal se confunde ya con el adverbial: < alegre fue el rrey, non 
viestes atonto*] tatanto uos lo gradimos»; cdixo myo Qid de 
la su boca atonto* . 

IV. -Coda. 

Cada, cuya etimología ha sido bastante discutida (1), pare- 
ciendo resuelta, después de las investigaciones de Meyer y 
Gomu (2), su procedencia del griego wna, figura siempre unido 
en el P. C. con vno, vna, formando el pronombre compuesto 
cada vno, cada vna, á semejanza del griego xa6sva(;: tcada vno 
por si sos dones auien dados»; ten cada vno destos anos»; «oco- 
davna dellas do». 

0) DÍtz\oá<!^ny%Citu9qu9adunum{Eiymolog%ich9r Würi^rbueh) y CihAC {DietUm- 
main d'éiémologié Íae<hromAiné) de quantum. Bircia lo trae todavía del abandonado 
qui$qu§, lo cual no es derivar, sino á lo sumo traducir: quisque nunca puede dar cada. 
Véate lo que decimos en quU cada vno. 

Cl) P&ul Ueyer {Romanía, II, 80 y se.) y Comu {Romanía^ IV, 453), aceptándolo Sche- 
leren el apéndice til Eiymologhchts Woríerbuch de Diez. Decimos, sin embargfo, pa- 
récUndo resuelto porque bien pudiera suceder con el cata tingulos encontrado por 
Comu, que en lugar de provenir el cada popular de xaxa, fuera el '^-OL'ca erudito el 
influido por el cada popular. ll¿s abajo, en quit cada vno, daremos nuestra opinión. 



160 EL PBONOMRBB — IKDEFIKXD08 



y.—Nadi. 

Nadi no es otra cosa que el latín nati, en el mismo sentido 
en que el castellano actual pudiera emplear nacido, en frases 
como no hay nacido que sostenga eso; nati, trocado en nadi por 
debilitamiento de la dental^ perdió poco á poco su valor par- 
ticipial; para convertirse en un verdadero pronombre, que 
sólo puede representar personas, como nada, del plural nata, 
sólo representa cosas; pero asi como nada en el P. C. ha ido to- 
davia más lejos apareciendo siempre con valor adverbial, nadi, 
por no permitirle otra cosa su valor originario, sólo figura como 
pronombre invariable, y en general como sujeto (1). Sin embar- 
go, la significación plural originaria parece viva todavía en el 
verso 25, donde nadi concierta en plural con el verbo: nadi nol 
idessen posada. Obsérvese que en todo caso el valor negativo 
no lo tiene todavía nadi por sí, sino que se lo comunica el no 
con que constantemente figura unido: cnon gola abriesse nadi* ; 
cque nadi non raste». 

WI.—Quesqnier, 

Es un compuesto de que se quier, de formación puramente 
romance. Es neutro é invariable, como lo requiere la índole de 
su composición; sólo aparece una vez (2): cpor mi ganaredes 
quesquier que sea, dalgo* . Es una palabra que es lástima no 
exista ya, pues para expresar su significación tiene el castella- 
no moderno que valerse de la perífrasis cualquier cosa, lo que 
qmera que sea. ' 



(1) AlfiruDA ▼« aparee» regoldo por la preposicite a, como te to en el veno ]|fn 
«non lo diien a naH», y en el 8888 «no lo deaeabri • nadi*. 
(D Bn el veno SOI 



KL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 161 



Vn . — Quiquier. 

Es otro compuesto análogo (qui quie?-), sustituido en la len- 
gua actual por quien quiera; sólo aparece una vez en el Poe- 
ma (1): «curíelos qfd quier, ca dellos poco min cal». Sensible es 
también que haya desaparecido del castellano comente, que 
para expresar lo mismo tiene que valerse del enfadoso y arras- 
trado compuesto quien quiera que, 

Vin. — Quis cada vno. 

Es el pronombre cada vno, reforzado, para mejor marcar su 
sentido, por quis. Sólo figura una vez en el Poema (2): ^quis 
cada vno dellos bien sabe lo que ha de far»; pero su importan- 
cia es grande por la luz que arroja sobre los orígenes del dis- 
cutido cada. ¿Estaría, en efecto, la clave de la etimología de 
cada en este pronombre? Quisque (3) da quisca ó quis en cas- 
tellano, y quisca, unido con vno, vna, da quiscaúno, quiscaüna 
(compárese el catalán quiscu)\ como al lado de la forma plena 
quisca está la apocopada dominante quis (confundida con qui) el 
romance i)ierde la noción del sentido de qniscaúno vio descom- 
pone en quis ca vno, reducido después, por la caída del quis ini- 
cial, á ca vno; en tal estado, para deshacer el hiato, se intercala 
una d eufónica, resultando ca-duno, ca d-tma (compárese el 
cadhuna de los Juramentos de Strasburgo del año 842), y en fin, 
incorporada la d al ca, resulta cad, cada en la escritura, forma 
que, figurando al principio siempre unida con uno, una, como 

(1) En el verso 2351. 

(2) En el verso 1136. 

(3) Quisque nunca ha desaparecido del lenguaje castellano, puos aun hoy mismo 
XO conserva el lenguaje popular en las expresiones ca quitqu; un quisque, en las que 
«e mantiene casi en toda su pureza originaria el sentido del quisque latino. 

II 



162 EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 

sucede en el P. C, llegó á adquirir independencia más tarde, 
pudiendo usarse en el sentido actual. Aunque no damos esta 
opinión sino como una conjetura, tenemos el convencimiento 
intuitivo de que éste y no otro debe ser el proceso evolutivo del 
pronombre cada, pues no acabamos de convencemos de que el 
xaxa griego haya podido producir, siendo una preposición, el 
pronombre cada. 

§ 3.®— Indefinidos hiztob. 

I. — Alguno. 

Procedente de ai-i'qu'unus, tiene género y número: alguno, 
alguna, algunos, algunas (1). Como determinativo sufre siem* 
pre la apócope en el masculino singular: algún dia, algún bien; 
en este caso presenta, una sola vez, la variante álgunt en el 
verso 1754 €algunt año*. 

n.—Atal. 

Es compuesto popular de al tal (otra cosa igual) sumamente 
expresivo; tiene el plural atoles. El Poema lo ofrece como pro- 
nombre y como determinativo, aunque su empleo en este últi- 
mo caso es incorrecto y no del todo seguro, pues la a pudiera 
ser simplemente protética: clorando de los oios, que non vies- 
tes atah, tatal le contesca o siquier peor», t átales cosas fed>. 

in. — Mismo. 

Sólo se encuentra una vez en la forma plural mismos y como 
determinativo: csus vassallos mismos*. No ofrece duda, sin 

(1) Si algunoB fürtare, alguna nocb, aigunot diai. 



EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 163 

ibargo, que mismo se empleaba en ambos géneros y números, 
»n el doble valor de pronombre y determinativo del metip- 



em 

y con 

simum latino originario (1) 



IV. — Mucho. 

Ptocede de multi4S,'a,'Um, y tiene género y número (2), y por 
8U valor cuantitativo figura también adverbialmente: mucho 
me atiedes ondrado. En sentido adverbial equivale en general 
al muy actual (3) y se presenta á veces apocopado: c vna priessa 
ntuch estrana». 

V. — Ninguno, 

Tiene sólo género en el Poema: ninguno, ninguna (4) . En el 
masculino se apocopa cuando se emplea como determinativo: 
ningún pesar, ningún miedo, ningún omne. Siempre se emplea 
con negación, como lo exige su valor de ni uno, habiendo la 
diferencia de que el castellano actual usa la negación sólo 
cuando ni uno va detrás del verbo, suprimiéndola cuando va 
delante {no osaba ninguno, ninguno lo queriu). Ninguno es un 
compuesto puramente romance de nin uno (5) con g epentética, 
espontáneamente desarrollada cuando se pronuncian con sepa- 
ración las dos palabras. 



(l) Mttijaimum, no mgtiptiashniu ni menos meiip^e, es la forma de que deriva mú- 
mo, francés fnim$, italiano mtdwmo. Mitipsimum > medtnmo > meumo > m$ifno > 
nuitmo > mUfno. El catalán maftix es el que viene de m§-t-ipt9, 

(3) Mucho me ánades ondrado, tnttcha tierra paraua, esto plogo a muchote muchas 
TersTuen^as malas. 

(8) JIfwy no es otra cosaqne una variante fonética de much, forma apocopada de 
mucho. 

(i) A'in^no noi^osaua, nin¿7uno non sodes por pag'ar, non soplesse ninguno esta 
sn poridad,non sacastes ninguna, non temlen ninguna fonta. 

(9) Es nn error traer ninguno directamente de n«e unu», cuando salta á la vista su 
formación popular: nin-g-uno. 



164 EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 



VI,— Otro, 

Procede de alterum > altrum > autrum > otro, tiene género 
y número, y se junta con tal y tanto: otro, otra, otros, otras: 
cel Yno es en Parayso, ca el otro non entro ala», totro día>, 
ctodo lo otro^, «más ganaremos en ésta que en otra desonor», 
cdel otra part», cmyo Qiá e todos los otrosT>, € otros tantos son», 
«las otra^s tierras», «las otra^ abes lieua». 

Vn.— Poco. 

Es procedente de i^afícw^, -a, -wm, y tiene género y número, 
presentándose á veces el neutro con valor adverbial: poco, poca, 
pocos, poca^: €poco auer trayo», «labora e la grant», «de biuos 
pocos veo», «con laaB pocos jTciemos», «i?oca5 de gentes», «pedir 
uos a poco». 

Vni. — Quanto, 

Viene de quantm,'a,'Um, y tiene género y número: quanto, 
qtmnta, qtmntos, quanta^ (1). La forma quanto se presenta 
siempre como neutra y adverbial. Admite la apócope que ha 
dado origen al moderno quun, cuan: «en quant grant fue Es- 
paña». Es correlativo de tanto: <^ tanto cuanto yo biua». 

IX. — Tai. 

Procede de tali9, tale, y es común á ambos géneros, ha- 
ciendo el plural tales, talles (2). Figura en frases comparativas 

(1) Qucmto dexo no lo preqio un figo, por quanto y ha, quanta rriqnixa tiene, quan^ 
to* con el están, qttantos que y son, todas cosas quantas son de uianda. 

(2) Tal mal, tal esperanQa, por tal fago aquesto, con tal cum esto, tal99 mal calca- 
dos, costumbres auedes talet! 



EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 166 

como correlativo de qual, quáks. Tanibién aparece repetido á 
la cabeza de dos oraciones seguidas, en sentido distributivo: 
<iál£$ ya que prenden, tales jsl que non». Se usa también con 
valor ponderativo, como en «^tales fueron los colpes que les 
quebraron lan9as>. 

X.— Tanto. 

m 

1 

De tantas, -a, 'Um. Tiene género y número, con significación 
adverbial el neutro: tanto, tanta, tantos, tantas (9). Se usa con 
frecuencia como ponderativo y comparativo: «rrelumbra tod el 
campo, tanto es linpia e clara! » . Se emplea con otro {otros tan- 
tos son) y con los numerales (dos tanto) en sentido multiplica- 
tivo, y se usa como correlativo de qtuinto: <í tanto quajiio yo 
biua». Admite la apócope tan, 

XL.—Todo. 

De totus,'a,'Um, Tiene también género y número y admite 
la apócope ante vocal: todo, toda, todos, todas, tod (10). Figu- 
ra con valor ponderativo en la expresión en todo lo mas alto, y 
con valor adverbial de totalmente, completamente, en el giro 
iodo suzio lo saco. 

xn.— F». 

Vn, un, vno, uno, vna, vnos, tnas, tiene ya en el P. C. valor 
indefinido y partitivo, ora pronominal, ora determinativo, como 
ya hemos tenido ocasión de notar: tun dinero malo», tvn salto 

(1) Verieddt goso tanto^ tanto palafre de sazón, tania tienda prestada, tantot pen- 
dOBCs, taniaa langas, rríqnezaa tantaa. 

(2) Tod el primer col pe, tod ei velar, tod aqueete aaer, todo eondacbo, lodo \o ten- 
go delant, toda la plata, toda en compafia, todo* loi otros, todat sos uertudea . 



166 EL PRONOMBRE — INDEFINIDOS 

daua», <a vno que dizien myo Qid», cal vno dizen OialTa^, «lo 
vno cayo en el campo», «el vna al otra nol torna rrecabdo», 
«en vnos pregiosos escaños», ^vnos dexan casas e otros oñores», 
«asis parten vnos dotros». 

§ 4.^ — Correlativos. 

Si quisiéramos hacer un grupo especial con los pronombres 
correlativos, veríamos que lo son tanto de qtsanto, tal de qiéal y 
el vno de el otro, con sus demás formas femeninas y plurales 
respectivas en relación de concordancia entre sí; al puede tam- 
bién tener de correlativo á esto. 



CAPÍTULO V 



EL YERBO 



ARTÍCULO I 



Genepalidade» 



§ 1.^— Clasificación de los verbos del Poema. 

Todos los verbos que figuran en el Poema del Cid pueden 
clasificarse en la forma siguiente, atendiendo á las diferentes 
bases de clasificación que desde distintos puntos de vista pue- 
den adoptarse, y que demuestran el desarrollo adquirido ya por 
la lengua castellana en el siglo XII, y la riqueza de medios y 
procedimientos neológicos de que ya disponía y que tanta flexi- 
bilidad la prestaban (1): 



(1) El castellano moderno no ha tenido ya que hacer otra cosa más qne desarrollar, 
ampliando sus aplicaciones, los procedimientos puestos en J negro por la lensruadel 
Poema para producir toda la rica flora verbal que encierran nuestros actuales yoca^ 
bularlos; por lo demás, ni un aolo medio nuevo de formación, ni un solo tipo más de 
verbos se encuentra en el castellano moderno que en el que sirve de tema á éste nues- 
tro estudio. 

Á las bases de clasificación que flfniran en el cuadro sinóptico que presentamos, 
podíamos haber añadido la clasiflcación por la procedencia, ya latina, griegtí 6 hebrai- 
ca, ya árabe, germánica ó francesa, ya puramente romance 6 dialéctica de los verbos 
del Poema; pero hemos preferido prescindir de esta base de clasificación, apuntándola 
tan sólo en esta nota por lo difícil que resulta su aplicación, y por no ser otra cosa que 
una subclase de la clasificación por él origen. 



168 



EL VERBO — GESERALIDADES 




I 



BL VERBO— GENERALIDADES 169 



§ 2.° — La formación verbal en el Poema 

Fijando la atención en los dos grupos de verbos correspon- 
dientes á las divisiones por la estructura y por el origen, obser- 
varemos que, al contrario de lo que ocurre con los nombres, la 
composicián es aquí procedimiento más fecundo que la deriva^ 
don, lo cual se explica porque la derivación en los verbos tiene 
límites demasiado estrechos por la necesidad de ajustar todas 
las formas á las terminaciones consagradas en -ar, -er, -ir; como 
el castellano del siglo XII no había desarrollado todavía el 
rico sistema de diminutivos, aumentativos y despectivos del 
castellano actual, ni las demás formas análogas que han dado 
á la lengua verbos como lloriquear, enamoricarse, repicotear, 
canturrear, chisporrotear, besuquear, pintarrajear, etc., de ahí 
que el P. C. se presente tan pobre en derivaciones verbales. 
Los únicos sufijos que se encuentran empleados al efecto son los 
frecuentativos en -ear, -eger, como espolear, espolonear, guerrear, 
enclauear, amuneger, anochecer, escarnecer, etc., con el factitivo 
erudito -ificar que aparece en glorifjlcar y que se había roman- 
ceado en "iguar en santiguar [santificare > santifcar > san- 
iicvar > santiguar). 

En cambio la composidMi ofrece abundante serie de prefijos, 
todos los cuales, con excepción de ex-, habían sido, ó roman- 
ceados desde luego, ó recibidos como propios por el vulgo, como 
lo prueba su imposición á voces de indudable carácter popular. 
Hé aquí la lista de los que suministra el análisis del Poema: 



170 



EL VERBO — QBNERALIDADBB 



LA COMPOSICIÓN EN L08 VERBOS 



PrelIJot 


Prooedenola 


EJEMPLOS 


a- 


ab- 


ascenderse. ' 


a- 


1 


acoger, abiltar, abracar, acometer, amanecer. 


ac- j 


\ 


AQcompafiar. 


al. 


> ad' i 


almorzar, allorgar. 


ar- 1 


i i 


jarrancar, arrendar, arribar. 


as- 


1 1 


absentar, assomar. 


ben- 


bene- 


bendezir. 


con- 


cumr 


conbidar, con talar, conortar, conir, conloar, conssa- 
grar. 


de- 


dey-ex- 


delibrar, depmnar, deportar. 


des- 


de ex-,dÍ8- 


descabezar, deseredar, desatarse, desondrar, desman- 
char. 


em- 


in- 

1 1 


empeñar, emprestar. 


en- 


encamar, euclauear, encortinar, enyergon9ar. 


es- 


1 1 
¡ ex- 


►esconbrar, escurrir, esforgar, espender. 


ex- : 


exorar, exir. 


oí- 


1 ^^ 
per- 


olfreeer. 


per- ; 


^perdonar, pertenecer. 


pre- 


'preguntar. 


pro- 


pro- 


prometer. 


rre- 


re- 


rrelumbrar, rreconbrar, rrecabdar, rresu^itar. 


80- 


sub- 


sosanar, sospirar. 


sor- 


o Vw\^ 


|S(HTÍ8ar. 


Bobre- 


supeí- 


sobreleuar. 


tras- 


trana- 


tra«tnochar, traspassar, trtt imponer. 


a-co- 


ad-cum- 


acomet«»r. 


a-80- 


ad-8ub- 


a^^orrendar. 



Como se ve, las preposiciones latinas, sometidas ya á la ley 
de la atracción en latín, continuaron siéndolo en castellano, 
perdiendo en general su consonante final ante la inicial de la 
palabra á que se unían, como sucede con la d de ad- en abiltar, 
amane fcr, etc., ó bien con virtiéndola en dicha consonante, como 
en acconpañar, offreger; como el castellano, sin embargo, gusta 
poco de la duplicación, deben considerarse estos casos como 
meras variantes gráficas, á menos de que la forma duplicada 
tenga propio valor fonético en el antiguo castellano, como su- 
cede con la rr en arrendar ó con la ss en absentar. En ocasio- 



EL VERBO— GENERALIDADES 171 

nes las preposiciones prefijas se acumulan, como en los verbos 
del tipo a-co-meter, a-sor-rendar. 

En cuanto á compuestos de otro género que por partículas 
prefijas, sólo se encuentran glorifficar y santiguar, coincidiendo 
en ambas la formación erudita con la popular en la adopción 
de la -1- como vocal de enlace para constituir el tema nominal 
y efectuar la soldadura, tan hábilmente llevada á cabo que se 
duda si se trata en tales casos de un derivado ó de un com- 
puesto (1). 

§ 3.** — Accidentes gramaticales del verbo. 

Los accidentes gramaticales del verbo son, como actualmen- 
te, las personas, los números, los tiempos y los modos: el antiguo, 
como el moderno castellano, no admitía las voces en su sis- 
tema flexional. Todos estos accidentes ó formas de flexión se 
ajustan á tres tipos distintos que permiten su distribución en 
tres conjugaciones: -ar, -er, -ir. 

I. — Personas y números. 

Las desinencias personales son tres y los números dos, lo 
mismo que en la actualidad: primera, segunda y tercera perso- 
na en singular, y las mismas en plural. 

La 1.* persona de singular, cuya característica -m (del pro- 
nombre m€t=yo enclítico sánscrito) había ya desaparecido en 



(l) Es verdaderamente extraño que una vez ya conocido el procedimiento, no fe 
aplicara á la composición nominal y adjetival que tan rica coRccha de voces de este 
tipo presenta en el moderno castellano {rabicorto^ pelinegro^ zanquilargo^ hoquirubio^ 
patuleco, etc.)* La voz más antig'ua de esta clase que hasta el presente se conoce es el 
rabilargo del refrán «de casta le viene al (falgfo el ser rabilargo* y el patitieso do Ro 
drigo de Arana en el Cancionero de Baena (página 483). El distio^ido hispanista 
Ake W-.son Munthe ha publicado un ;uriuso estudio sobre esta interesante mateiia 
Ob¿4rva*lon* tur t«i compases tspagnoU du typt aliabierto.) 



174 EL VBRBO — GElíKRALIDADES 
I 

el pretérito perfecto de indicativo, donde la ¿ se sostiene apo- 
yada por la s precedente: df^des, dauaáes, criasiea, etc. En el 
imperativo el latín presenta -ate, -ete, -ite, que el castellano 
convierte en -ad, -ed, -id con las variantes -at, -et, "it: dat, 
meted, guarnxA, etc. (1). 

Por último, la 1.* persona de plural presenta constantemen- 
te en latín las consonantes -n¿, que no son otra cosa que el 
na+ta sánscrito, es decir, €8te+aqtiel=elhs. El castellano no 
podía admitir ese grupo final, y rechazando la t, conservó la -w 
en todos sus tiempos: dan, dauan^ dieron^ etc. En cuanto á la 
vocal de enlace de esta », como la del -mosy-des de la 1.* y 2.* 
personas de plural, se ajusta á las leyes de la evolución fonéti- 
ca, conservándose en general la vocal del latín (am-a-mo^, 
tem-e'fnos, part-i-mos, am-SL-des, tem-e-des, part-i-des, am-a-n, 
tem-e n, part-e-n, etc.) 



n. — Tiempos. 

Los tiempos del verbo castellano son en el siglo XII los 
mismos que al presente, si bien los de formación popular no se 
presentan todavía enteramente fijados. Pueden dividirse en 
simples y compuestos. Los simples son, en el modo indicativo, 
qI presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto defnido, pre* 
térito pluscuamperfecto y futuro, y los compuestos el pretérito 
perfecto indefinido, pretérito pluscuamperfecto, pretérito perfecto 

(1) Tiene por lo mismo sobradísima razón Gastón París para criticar á Coolho por 
decir en su Uxoria da Conjuga» gao «m kUinBWi portugttes que las formas en -dM, -tf« 
que se encuentran eñ Gil Vicente proceden de la imitación del lenguaje popular, 
pues más bien son, en efecto, arcaísmos porque, como dice Gastón París f Romanía I, 
242), las formas en que la d ha caído por ser más modernas, han debido ser empleadas 
por el pueblo antes de penetrar en la literatura. Esto es verdad, pero no hay tam- 
poco que exagerar el alcance de tal afirmación, pues hoy mismo emplea el vulgo en 
ciertas comarcas las antiguas formas en det, que es lo que ha engaBado á Coelho, 
qu^edétf andad4s^ ver€d$i, etc.) 



EL VERBO — GENERALIDADES 175 

anterior (1) y futuro perfecto. Todo tiempo simple de un auxi- 
liar, con un participio pasivo, origina im tiempo compuesto, 
lo mismo exactamente que sucede en el castellano moder- 
no (2). 

1.^ — Tiempos delindicativo. 

El PRESENTE DE INDICATIVO uo tiouc Característica, estando 
formado, como en latín, por la adición á la radical de las carao- 
teiisticas personales, ya directamente, si éstas son vocales 
(amo, ama), ya mediante ima vocal de enlace si son consonan- 
tes; esta vocal de enlace ó temática es -a en la 1.* conjugación 
(d-a-í, d-SL-mos, d-si-des), -e- en la 2.* [tem-e-s, tem-e-mos, te^ 
iw-e-n) y -e-, t- en la 3.* [part es, part-i-mos). 

El PRETÉRITO IMPERFECTO presenta en latín por característica 
una 6- entre dos vocales de enlace; la cual conserva el caste- 
llano en los verbos de la 1.* suavizada en u cuando la vocal te- 
mática es -a- (dflua, dañamos); pero en los verbos procedentes 
de la 2.* y 3.* conjugación que tienen por vocal temática -e- (y 
en los de la 4.* que tienen -te-), como esta vocal es tónica, se 
desdobla, según la ley evolutiva de la e tónica, en -Í6-, desapa- 
reciendo la labial: tem-ie, tem iemos, resultando, por consiguien- 
te, en el antiguo castellano como características del imperfecto 
la consonante -w- (6) en los verbos de la 1.* y la vocal -i- en los 
de la 2.* y 3.*, ó sea, tomando toda la terminación, -aua en la 



(1) Permítasenos adoptar estas denominaciones del pretérito perfecto; son las 
aceptadas por todas las lenguas romances, y sin ellas se tropezaría ¿ cada paso con 
dificultades de exposición que asi pueden eyitarse* 

(2) Nos limitamos á esta indicación respecto de los tiempos compuesta*^ cuyo inte- 
rés es sumamente secundaria y cuya misma existencia no está fuera de toda duda, 
siendo como son las formas compuestas, llámense tiempos 6 voces, meras invencio- 
nes de los Gramáticos, que no responden á ninguna realidad del léxico, y que en 
todo caso pueden servir de materia de estudio en la Sintaxis, pero nunca, sin faltar 
á U lógica y al método, en el Análisis ú Ortolexia, que sólo trata del estudio de las 
palabras, no de las locaciones. 



176 FL VERBO— GENERALIDADES 

í.^éie en las otras dos conjugaciones (1). Las formas mo- 
dernas -aba^ -ia apuntan ya, como meras variantes, en el 
Poema. 

El PRETÉRITO PERFECTO simplo Ó DEFINIDO prosonta en latín 
una 'V, procedente do la adición á la radical de las formas fui, 
fuistif fuit del verbo sustantivo, pues el perfecto latino es ori- 
ginariamente tan perifrástico como el futuro castellano am-a- 
vi<jini'a'fvi. Esta -v-, dejada perder por el romance, puso en 
contacto la vocal temática con la -i de] auxiliar fui, y dio 
por resultado en la 1.* conjugación a'i=e: amavi>amai>ame; 
amavisti>amai9ti>am6st, etc.; en la 2."^ conjugación, como 
no había vocal temática, quedó sola la i: fimyi>temi, timvis- 
ti>>#emiste; etc.; en la 3.* ya el mismo latín presentaba per- 
fecta la aglutinación, dando sólo la i: legi>ley, fe^isti>¡!eyst; 
en fin, en la 4.* la vocal de enlace era la misma que la del 
auxiliar aglutinado y produjo la i larga: audivi>audii^0Y; 
awd¡v¡9ti>aMdiisti>oyst. Es de observar que una vez roman- 
ceado el perfecto latino do este modo, la / larga de los verbos 
en -er, -ir tenía que dar ie por disimilación ante otra sílaba, 
y así sucede con tcmiemos, temiQste,^, temieron^ partiemos, par • 
ñestes, partieron. El solo caso en que la v se conservó fué la 
3.* persona de singular; pero como se vocalizó en -u al perder 
la terminación^ produjo con la vocal temática -au , que dio en 
castellano -o: amó; est^ terminación se extendió á todas las 
conjugaciones por metátesis de los elementos -ui en -m: temió<^ 
temmi<Ztimuii] leyo<ilegiu<legu\, ó simplemente por evolu- 
ción de la 'V en u, -o: oijo<Z(iudio<iau(Íi\i<i(iudWii. 



(1) No se pierda de vista que -aua está compuesto de tres elemeotOB unau conso- 
nante y dos a de enlace, la primera temática para lifrar la u con la radical, y la se- 
grunda para unirla con Us caracteristicas personales: am-a-ua-n, en efecto, se dea- 
compoue en cinco porciones: 1.*, am-, radical. 2.* -a-, vocal temática. 3.', -u-, carac- 
terística del pretérito imperfecto de indicativo. 4.*. -a-, vocal de enlace del elemen- 
to consonante característico del tiempo (6) con el elemento consonante (.i) caracterís- 
tico de la persona. 5 *, s, característica de la segfunda persona de singlar. 



EL VERBO — GENERALIDADES * 177 

El PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO ostaba formado en latín por 
la agregación al tema del pretérito de las formas -eraw, -eras, 
-erat del imperfecto de indicativo del verbo esse^ formación que 
el castellano conserva, si bien apocopándola en los verbos de la 
1 .* por la desaparición de la sílaba breve postónica del propa- 
roxítono latino: amara de amave-ram, temierades de timvsratis. 
El sentido del pluscuamperfecto latino, hoy perdido en gene- 
ral por haber pasado estas formas á servir de condicional, se 
conserva todavía bastante bien en el Poema del Cid, aunque 
apunta ya el uso moderno. 

El FUTURO es de formación puramente romance; los futuros 
clásicos latinos en -abo, -ebo, am tenían formas poco diferen- 
ciadas de otras para que el vulgo no las confundiera; de ahí el 
empleo en latín vulgar de la perífrasis del verbo habere con los 
infinitivos, empleo antiquísimo, puesto que en pleno Siglo de 
Oro invade hasta la prosa ciceroniana, en la que se hallan fra- 
ses como habeo ad te scribere; de esta perífrasis nació el futuro 
castellano, que en el P. C. se nos presenta con sus dos elemen- 
tos, el infinitivo del verbo conjugado y el presente de indicati- 
vo de auer, hatier, todavía no bien soldados, pues á cada paso 
0e despegan y separan: daré, dar Jms, dará, duremos, dar hedes, 
darán, 

2,^ — Tiempos del stibjnntivo. 

El modo subjuntivo tiene también tres tiempos simples: ^y 6- 
sente, pretérito imperfecto y futuro, los mismos que todavía 
presenta el castellano actual. 

El PRESENTE DE SUBJUNTIVO uo tiene característica propia, y se 
forma afíadiendo á la radical las terminaciones personales co- 
rrespondientes: ame, tema,^ parta.^ ames, temas^partas^ amemos» 
temamos, partamos^ etc. 

12 



178 BL VERBO— OENERAIJDADK8 

El IMPERFECTO DE SUBJUNTIVO (aceptando las denominaciones 
clásicas, que fuera preferible sustituir con otras más adecuadas) 
tiene tres formas, en -ra, -ria y -se; la primera, poco usada con 
este valor, procede directamente del pluscuamperfecto de indi- 
cativo latino ya estudiado; la tercera viene del pluscuamperfec- 
to de subjuntivo en las mismas condiciones: aniasse de ama- 
visseni, temiesse de timuissem, oyease de atidivissem, y la segun- 
da en -ria, 6 más bien -rie, es de formación perifrástica como la 
estudiada del futuro, resultando de la fusión de un infinitivo 
cualquiera con el imperfecto do indicativo de afAer en su forma 
aferética -ye, -yes: amarye, teme^^je, partirye. 

El FUTURO DE SUBJUNTIVO procedo á su vez del futuro perfecto 
ó anterior latino: amare de ama{ve)ro, temieres de timueris, 
oyéremos de audi{v)erimus. * 

En rigor podría añadirse todavía al subjuntivo un pretérito 
PLUSCUAMPERFECTO simplo, coüstituído por la forma en -se ya 
estudiada del imperfecto, que conserva en algunas ocasiones en 
el P. C. el valor latino de pluscuamperfecto, á la manera de la 
forma -ra del indicativo. 

ni. — Modos. 

Los modos del verbo castellano del siglo XII son seis: el 
nombre del verbo ó infinitivo, según ordinariamente con no mu- 
cha propiedad se le llama; el gerundio, el participio, el indica- 
tivo, el imperativo y el subjuntivo, comprendiéndose en este úl- 
timo el qptativoy él condicional. De estos modos los tres primeros 
son impersonales y todos los demás personales, admitiendo cada 
uno de ellos más ó menos tiempos, según veremos. 

El INFINITIVO es el nombre del verbo; no admite más que una 
forma y presenta tres terminaciones, que dan nombre á las 
conjugaciones respectivas; en -ar como andar, en -er como co- 



EL VERBO — GENERALIDADES 179 

rrer y en -ir como partir El infinitivo pasa en el P. C. como 
en el moderno castellano á ser sustantivo con mucha facilidad, 
para lo cual basta anteponerle el artículo, y ya sustantivado 
admite plural: los poderes, hs comeres. 

L^s verbos en -ar, que son los más numerosos y de más vita- 
lidad creadora, proceden; 1.° De verbos latinos en -are: amar, 
estar, contar. 2.® De voces aclimatadas y romanceadas: albergar, 
ynerrear, guisar. 

Loa verbos en er provienen: 1.® De verbos latinos en ere: 
deber, tener, awer; estos son en número reducidísimo. 2.° De 
verbos en ere] tener, comer, vender; éstos son los más nume- 
rosos después de los en -ar, aunque en general son irregula- 
res (1). 

Los verbos en -ir proceden: 1.° De verbos latinos en -iré: oyr, 
dormir, dbrir. 2.® De verbos en ere: dezir, biuir, escriuir, cinxir] 
éstos son bastante numerosos y prueban que el hispano- 
latino había cambiado el lugar de la vocal radical i por el de 
la e de la terminación haciéndola larga, es decir, que biuir no 
viene ni puede venir directamente de vivére, sino de vevire, de 
modo que el proceso evolutivo en estos verbos es: dicére > di- 
cére > decire > desir; la metátesis se conserva todavía patente 
en verbos como dezir, escreuir; en otros se muestra la lengua 
vacilante, como enrregebiry rrecibir, y en otros la evolución de 
la e radical en t se ha efectuado por completo, como en bi- 
uir. 3.^ De formas romanceadas: guarir, guarnir, marrir; es 
de notar que muchas de estas formas tienen también una va- 
riante de la segunda conjugación formada con la terminación 
incoativa -eger procedente del -iscere latino: como guarir y gua- 
retfer, guarnir y guarne<}er, contir y conteffer, etc. 

(1) «Parece cierto— dice Reinach— qae la casi totalidad de loa yerbos latinos segnian 
antiguamente la tercera conjag>ación; los que en la época clásica han pasado á una de 
\UM otras tre4, coasenran> menudo formas tomadas de la tercera.» (Salomón Relnach — 
Ontmmaire latina, '72) > 



180 EL VERBO— • GENERALIDADES 

« 

El GERUNDIO tiene en latín las terminaciones -andum, -endum 
que dieron al castellano las suyas: 'ando para los en -ar, y endo 
(ó -iendo) para los en -er, -ir. Estas formas, de acuerdo con su 
origen, permanecieron invariables, no admitiendo declinación, 
porque todos los casos del latín se fundían en uno solo: estando, 
hendiziendo. 

Los PARTICIPIOS eran en latín muy variados: los había de 
presente ó activos en -antem, -entem; de pasado ó pasivos, en 
-atus-ata -atum, -itus *ifa -¿¿ww; y de futuro en -wntó, ura, 
-urunhy sin contar los supinos que fonéticamente tenían que 
confundirse con los participios \ asivos, ni los participios en -dus, 
confundidos con los gerundios, y sin hablar de los participios 
irregulares llamados fuertes en -tiiSf sus, -stm (1), etc. De tan 
rica variedad de formas, sólo conserva el castellano del si- 
glo XII los participios pasivos. La razón de esta, pobreza es ob- 
via: los participios activos tenían formas que el latín vulgar, y 
con mayor motivo las lenguas romances, confundían con los ge- 
rundios, no sólo fonéticamente, sino hasta por su misma signifi- 
cación activa; de ahí que estos dos grupos de desinencias se re- 
dujéran á uno solo, -ante 6 -ando, -ente ó endo, prefiriendo unas 
lenguas, como el francés, las formas participiales, y otras, como 
el castel'ano. las del gerundio; de ahí que el francés no tenga 
gerundios ni el castellano participios activos, en general; claro 
es que en esta confusión de formas, algunas, consagradas ya por 
el uso, se salvaron, y así tenemos en castellano amante, paciente, 
escribiente, etc.; pero obsérvese que, aun en estas pocas que han 
librado del naufragio, se ha perdido casi siempre el sentido par- 
ticipial, quedando como sustantivos ó adjetivos; en el P. C. 
aparecen únicamente andantes y valientes usados como simplea 
adjetivos, y orient como sustantivo. 

(1) Véase la interesante memoria de J. Ulrich: Die formélU EtUwieMiung d49 Partid 
dpium prwieriti in dsn romanischén <S>|pracAen. 



EL VERBO— GENERALIDADES 181 

Los participios en -urtis eran en general poco usados en el 
latín clásico mismo, y sólo los de ciertos verbos pasaron, por la 
frecuencia de su aparición, al romance, y para eso en el plural 
neutro -ura y convertidos en sustantivos femeninos: tales son 
en el P. C. gintura, itentura, soltnraj á los que pueden añadirse 
aprepiadurcís, ferraduras, cuberturas (lo que se ha de ceñir, lo 
que se ha de apreciar, etc.). 

Quedan los participios pasivos: éstos tenían formas bien dis- 
tintas de los gerundios y participios activos, eran de uso fre- 
cuentísimo, puesto que servían para la formación de todos los 
tiempos compuestos, y respondían á una necesidad generalmen- 
te sentida y no satisfecha por ningún otro procedimiento; todas 
estas razones contribuían á su sostenimiento, y por eso se man- 
tuvieron, dando al castellano (además de las numerosas formas 
irregulares de los llamados por los alemanes verbos fuertes, 
formas no pocas veces sustantivadas y que han perdido su ca- 
rácter participial) tes participios en -ado, -ido, con debilita- 
miento de la t como es de rigor. Estos participios, como adje- 
tivos verbales que son, admiten género y número: dudo, dada^ 
dados, dada,B, 

Loe modos personales del latín se conservaron en romance, 
aunque no sin cambiar como ya hemos visto, los materiales 
de que estaban formados. El indicativo conservó su presente, 
pretérito imperfecto, perfecto y pluscuamperfecto, si bien éste, 
al lado de la forma simple, presentaba la compuesta; pero el 
futuro perfecto pasó á ser tiempo compuesto y el imperfecto 
sofrió la radical trasformación que más atrás hemos estudiado. 
El IMPERATIVO conservó su única forma, aunque á veces se con- 
fundió con el subjuntivo. El subjuntivo, en fin, cambió su pre- 
térito perfecto simple por otro compuesto; el imperfecto recogió 
las formas que empezaban á ser abandonadas de los pluscuam- 
perfectos de indicativo y subjuntivo (en -ra y -se) y agregando 



182 EL VERBO— GENERALIDADES 

la otra de creación románica en -ríe originó el clásico imperfecto 
actual en -ra, -ria y -^e; las abandonadas formas del imperfecto 
latino sirvieron para enriquecer el subjimtivo castellano con 
un futuro (1) que el latín no conoció. 

Expuestas estas generalidades^ pasemos á estudiar metódica- 
mente los verbos que aparecen en el P. C. Empezaremos por 
los verbos auxiliares, clave de todos los demás por la formación 
perifrástica del futuro y condicional y de los tiempos compues- 
tos; seguiremos después con la exposición de las conjugaciones 
regulares, y acabaremos con el examen de las formas que pre- 
sentan los verbos irregulares, procurando explicar sus causas. 



(1) CoüBervamos las denominaciones cláaicsp, aunque no siempre sean tan ade 
cuadas como la crítica exige, porque, sobre estar ya autorizadas por el uso, es real- 
mente difícil fijar el yalor de ciertas formas. 



ARTÍCULO II 



Verbos auxiliares. 



Loe verbos auxiliares que figuran en el P. C. son dos, auer 
{aver, hatter) y ser; á éstos pueden agregarse, con el título de 
semi-auxiliíires ó de auxiliara s circunstanciales, otros varios, 
cuya significación, sin perderse del todo, va embebida en otro 
verbo con el cual forma un todo especial: tales son estar, ir, 
irse y andar, todos los cuales se emplean como auxiliares con 
los gerundios: hendiziendol estan^ va dando, yuan se alabando, 
andan aróbdando (1). El verbo tener n> aparece todavía como 
auxiliar, porque los casos en que figura como tal en el moder- 
no castellano, ó sea cuando va seguido de que y un infinitivo- 
[tengo qtie salir), se expresan en el P. C. con el giro auer a: me 
aí4ra a dar, han a far, ouieron a enhiar, etc. Defter tampoco 
figura con el oficio de auxiliar, porque tampoco se presenta en el 
Poema en el caso señalado por la Real Academia seguido de de 
y un infinitivo. En cambio awer se presenta ya como auxiliar 
en toda la plenitud de sus funciones, no sólo para la formación 

(1) La determinación de los auxiliares existentes en una leasrna, aanqae parece 
cosa llana á los que se pag^an sólo de la opinión recibida, no deja de ofrecer diñcalta- 
dee. En francés, por ejemplo, Dumarsaís y Lemare no admiten ning-ún auxiliar propia- 
mente dicho, pues creen que el verbo avotr, al unirse a un participio, no pierde por 
completo su valor; Destutt Tracy, por su parte, sólo admite el verbo ¿tr§ y la genera- 
lidad de ios gramáticos aceptan itr§ y avoir; en cambio Cocdillae cuenta cuatro: 
a«otr, ¿iré, aller y t?«nir; Sommer otros cuatro: avoir, Hre, dsvoir y aller, y Cbassan^ 
últimamente cinco: avoir, ¿if%^ devoir, allsr y venir, Ix>b alemanes también dlHputan 
Bobre esto, pues además de /ia^«n y «0(n, admiten más ó menoa se mi-auxiliares, aai 
eomo la Real Academia Española añade ¿ <«r y /tod^r, como propiamente auxiliares, 
•#i#r, d«6«r, dejar, estar, qittdar y llevar. 



184 EL VERBO — VERBOS AUXILIARES 



de los tiempos compuestos^ sino para los llamados por los lati- 
nistas tiempos de obligación, ó sea con de é infinitivo: te ouie- 
ron de alaudare, ó bien a, según hemos visto: me aura a tornar. 
El verbo ser se emplea como auxiliar para la voz pasiva y en 
tiempos ó formas de obligación con a é infinitivo: son estos a 
escar7nentar. 

Los dos verbos auer y ser pueden usarse como auxiliares y 
como independientes: como auxiliares, su significación se embe- 
be casi por completo en la del participio á que se juntan; como 
independientes, auer tiene el peutido de tener, pudiendo usarse 
impersona] mente en el do eaistir (cquanto en el mundo y ha»); 
ser á su vez, además del generalísimo concepto del sustantivo 
ser, puede también sigiiific^ir exigir, empleándose en este sen- 
tido, en el de estar, y hasta en el de estar sentado [sedere), boy 
arcaicos, con relativa frecuencia. 

La conjugación de estos dos verbos es de lo más irregular que 
se conoce por estar constituida con formas de la más diversa 
procedencia. Hela aquí, con las variantes que presentan, gráfi- 
cas ó léxicas: 



CONJUGACIÓN DE LOS VERBOS AUXILIARES 

Auer. Ser. 

NOMBRE DEL VERBO 

auer, aver, * hauer * haver, * haber, * aber, ser, sser 

GERUNDIO 

auiendo, hauiendo seyendo 

PARTICIPIO PASIVO 

* auido, * hauido * sido, * seydo 



émJL 



EL VERBO — VERBOS AUXILIARES 



185 



PRESENTE DE INDICATIVO 



e, he 

as, has 

a, ha 

emos, hemos, auemos 

edes, hedes, auedes, avedes 

an, han 



so 

eres, heres 

es 

somos, somo 

sodes 

son 



PRETÉRITO IMPERFECTO 



auia, ame 

* auies 

auie, avie, auya 

yernos, * auiemos 

yedes, auiedes, aviedes 

yen, auien, avien, auyen 



era 

* eras 

era 

eramos 

erades 

eran 



PRETÉRITO PERFBOTO (1) 



Of, Off 

oviste 

O, OUO, OVO 

ouiemos 
• ouiestes 
ouieron 



fu, *fue 
fust, fuste 
fue, ffue 
* fuemos 
fuestes 
fueron 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 



* ouiera 

* ouieras 

* ouiera 

* ouieramos 

* ouierades 

* ouieran 



•fuera 

* fueras 

* fuera 

* fuéramos 

* fuerades 

* fueran 



(1) Sólo incluimos en la conjugación las formag simples por las razones que ante- 
riormente hemos expuesto (yóase pág. 115). Las formas precedidas de asterisco {*) íob 
■npuettaa, por no figurar en el Poema, y están basadas en las formas existentes ó en 
doenmentos de la misma época. 



186 



EL VEEBO — V£ABOS AUXUIAKBS 



FÜTUBO SmPLB 



abre 
* abras 
abra, aura 
abremos, auremos 
abredes, auredes 
abran, auran 



seré 

* seras 

sera 

seremos 

seredes 

serán, ser han 



IMPERATIVO 



afe, affe, fe 

• ayamos 

aued, euades, evad, evay, ya 



*se 

♦seamos 

sed 



PRESENTE DE SüBJUlilTIVO 



aya 

* ayas 

aya 

ayamos 

ayades, aydes 

*ayan 



sea 

♦seas 

sea, ssea 

seamos 

seades 

sean 



PRETÉRITO IMPERFECTO 



abria, aurie, auria 

♦ abrios 

abrie, anrie, haurie 

* abríamos 
abriedes 
abrien 



* serie 

* series 
serie 

* seriemos 

* seriedes 
serien, seryen 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 



ouisse, *ouiesse 
* ouiesses 
ouiesse 



* fos, f osse, foesae 
♦fosses, *fuesses 
fos, fosse, fuesse 



\ 



EL VERBO — VERBOS AUXnjARKB 187 



^^mm^ ■» mt/m 




* ouiessemos 


fuessemos 


oaiessedes 


fuessedes 


ouiessen 


fuessen^ fossen 




FUTURO 


ouier 


*fuer 


* Quieres 


* fueres 


• Quiere 


fuer, fuere 


ouieremQs 


fuéremos 


ouieredes 


fueredes, fueres 


ovieren 


fueren 



En lugar de las formas del imperfecto de indicativo era, 
eras, etc., se encuentran con frecuencia otras, procedentes de 
iedere, cuyo sentido se confunde muchas veces con el propio de 
$€r<iesse. Tales son: sey, seye, sedie, * seyes, sedies, sey, seyo, 
sedie, • seyemos, sediemos, * seyedes, * sediedes, seyen, sedier. 

La derivación de las formas latinas á las castellanas resulta 
tan clara después de lo que ya va dicho en este capítulo y en 
la fonética, que no hay para qué detenemos más en esta mate- 
ria. Lo que sí haremos observar es la falta del participio de 
• pretérito en ambos verbos, y por lo tanto la carencia absoluta 
de tiempos compuestos en los mismos; también es digna de 
mención la falta completa de las formas én ra del pluscuam- 
perfecto, sin que quepa explicarla por su confusión con las 
formas actuales del futuro en -re (ouiere, fuere), pues el empleo 
de estas últimas está ya perfectamente caracterizado, sin que 
sea posible la confusión. 

En el imperativo, el haibe de la segunda persona del singular 
latina daba en 'romance la forma oscura he 6 bien la más sono- 
ra a/e, y ésta es la que adoptó el castellano, empleándola con 
frecuencia, ya aislada [afe me, a/e, affé), ya con pronombres 
enclíticos (afelo, afehs, afelas); la primera, sin embargo, pudo 



188 EL VBRBO — VERBOS AÜXnJARES 

servir, y sirvió también; pero previo refuerzo de la aspirada, 
en la forma fe, ffe, como se ve en fem, feuoSj felos. En el plu- 
ral habete ya era más sonora y produjo aued, ó bien con metá- 
tesis evad, euades] pero la influencia de las formas del singular 
dio por analogía *fed, * afed, como se ve en fetws, /ellos, a/e- 
líos, afelios. Es más: habiendo llegado la lengua al trueque del 
aued en eimd, no tardaron en desaparecer la consonante final y 
la media y en convertirse la e en y, produciéndose esa forma 
ya tan frecuente (1) en el Poema, y que no sabemos haya sido 
explicada hasta aquí: este ya no es más que el latín ha¡bete: 
hahete'^ auedz> etiad'^ ea>yá . 

(1) « Ya, Campeador, en buen ora ginxiestes espada*, «ya, primas, las mis primas*, 
«ya, AlbarCanaz, binados machos días», etc. 



ARTÍC3UL0 m 



Verbos r&gnltki^^m. 



Ya hemos dicho que el castellano del P. C. presenta las tres 
conjugaciones en -ar, -er, -ir del castellano actual. De aquí los 
modelos de las formas simples (las compuestas no tienen inte- 
rés) de dichas tres conjugaciones^ para formar los cuales nos 
hemos servido de los verbos que tienen mayor número de for- 
mas usadas en el Poema, supliendo las que faltan con las que 
presentan otros verbos, dado que no hay ninguno que las ten- 
ga todas usadas en el Poema. 

CONJUGACIONES REGULARES 

1.*— En -ar. 2.»— En -er. 3.*— En ir. 

NOMBRE DEL VEBBO 

dexar temer partir 

GERUNDIO 

dexando temiendo partiendo 

PARTICIPIO PASADO 

dexado, -ada, -ados, temido, -ida, -idos, partido, -ida, -idos 
-adaa -idas idas. 



190 



EL VERBO — ^VEHBOS REGULARES 



PRESENTE DE INDICATIVO 



dexo 


temo 


parto 


dexas 


temes 


partes 


dexa 


teme 


parte 


dexamos 


tememos 


partimos 


dexades 


temedes 


partidos 


dexan 


temen 

PRETÉRITO TMPBRFBOTC 


parten 


dexaua, dexaba 


temie^ temía; temye 


partie, partye, partía 


dexauas 


temies 


partios 


dexaua 


temie, temye 


partie, partye 


dexauamoB 


temiemos 


partiemos • 


dexauades 


temiedes 


partiedes 


dexauan 


temien 

PRETÉRITO PERFECTO 


partien 


dexe 


temí 


partí 


dexeste^ dexesl^ 


de. 




xaste 


temist, temiste 


partist, partiste 


dexo 


temió 


pa-rtio 


dexamos 


tendemos 


partiemos 


dexastes 


temiestes 


partiestes 


dexaron 


temieron 


partieron 




PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 


dexara 


temiera 


partiera 


dexaras 


temieras 


partieras 


dexara 


temiera 


partiera 


dexaramos 


temiéramos 


partiéramos 


dexarades 


temierades 


partierades 


dexaran 


temieran 

FUTURO 


partieran 


dexarO; dexarhe 


temeré, temer he 


partiré, partir he 


dexaras 


temerás 


partirás 


dexara 


ternera 


partirá 



EL VERBO — YERBOS REGULARES 



191 



dexaremos 

dexaredes 

dexaran 



temeremos 

temeredes 

temerán 



partiremos 

partiredes 

partirán 



dexa 
dexemos 
dexad^ dexat 



IMPERATIVO 

teme 
temamos 
temed; temet 



part, parte 
partamos 
partid, partit 



u 



PRESENTE DE SUBJUKTTVO 



dexe 


tema 


dexes 


temas 


dexe 


tema 


dexemos 


temamos 


dexedes 


temados 


dexen 


teman 



parta 

partas 

parta 

partamos 

partades 

partan 



PRETÉRITO IMPERFBOTO (1) 



dexarie, dexar ye 

dexaries 

dexarie 

dexariemos 

dexariedes 

dexarien 



temerie, temer ye 

temeries 

temerie 

temeriemos 

temeriedes 

temerien 



partirie, partir ye 

partiries 

partirie 

partiriemos 

partiriedes 

partirien 



PRETÉRITO PLUSCUAMPERFECTO 



dexas, dexasse 

dexasses 

dexasses, dexas 

dexassemos 

dexassedes 

dexassen 



temieS; temiesse 

temiesses 

temiesse 

temiessemos 

temiessedes 

temiessen 



partios, partiesse 

partiesses 

partiesse 

partiessemos 

partiessedes 

partiessen 



(1) Comprende las tres fonnas actuales en »ra, ^ria, j -fe; pero como éstas tienen 
también otros valores, las presentamos con la sifiriüflcación qne, aparte del imperfec- 
to de sabjuntivo, les corresponde en fl^eneraU 



192 



BL VERBO — VERBOS REGULARES 



FUTURO 



dexaxe, dexar 

dexares 

dexare 

dejaremos 

dexaredes 

dexaren 



temier, temiere 

temieres 

temiere 

temiéremos 

temiei^des 

temieren 



partier, partiere 

partieres 

partiere 

partiéremos 

partieredes 

partieren 



La primera conjugación es^ como ya hemos tenido ocasión 
de decir, la que mayor número de verbos regulares presenta. 

A ella pertenecen en el P. C. los verbos siguientes; abastar, 
abaxar, abiltar, abracar, acabar, acosar, acatar, acconpañar, 
acusar, adebdar, adelinar, adexar, adobar, adorar, afincar, agui- 
jar, aguisar, aguardar, aiudar, aiuntar, alabar, alaudar, al- 
bergar, alcangar, álgar, alegarse, alegrarse, amar, apartarse, 
apechar, apregiar, apuntar, a^quexarse, armarse, arrancar, arrear^- 
se, arribar, ascuchar, asmar, assomar, atorgar, atregar, ayrar, 
helar, besar, biltar, blocar, callar, campear, cantar, cargar, cch 
sar, castigar, catar, caualgar, cobrar, conbidar, conortar, can* 
prar, conssagrar, consseiar, contalar, contar, criar, curiar, cuy^ 
dar (cuedar), genar, gercar, delibrar, demandar, departar, de- 
prunar, deramar, derranchar, derrocar, desafiar, desatarse, des* 
cotejar, descaualgar, desenparar, deseredar, desmanchar, des- 
ondrar, dessear, deta dar, dexar, doblar, dorar, durar, echar, 
enbiar, enbragar, encamar, enclauear, enclinar, encortinar, en- 
durar, enfrenar, engramear, enparar, enpeñar, enprestar, en- 
presentar, enseñar, enssayar, entergar, entrar, escapar, es- 
conbrar, espantar, esperar, espolear, espolonar, espohnear, exo- 
rar, fáblar, fálar, fallar, falssar, fartar, fiar, finar, fincar, 
foradar, furtar, ganar, glorifficar, guardar, guerrear, guiar, 
guisar, homilar, huyar, iantar, iuntar, iurar, lámar, la^raf, 
legar, leuantar, librarse, lidiar, lograr, lorar, maiar, mancar, 



BL VERBO— VERBOS REGULARES 193 

mandar, marauillarse, matar, meiorar, menguar, messar, me- 
surar, mezclar, mirar, morar, mudar, fiambrar, notar, obrar, 
dlndar, omilarse, ondrar,*osar, ospedar, otorgar, pagar, parar, 
passar, pechar, perdonar, pesar, picar, posar, preciar, pregonar, 
preguntar, presentar, prestar, pujar, quebrantar, quedar, quexar, 
quitar, rastar, rayar, rezar, rra^trar , rrazonarse, rra/xar, 
rrecáháar, rreconbrar, rrelumhrar, rresugitar, rróbar, saca/r, 
valuar, saludar, sanar, santiguar, segudar, sellar, semeiar, si- 
nar, sonrisar, sosanar, sospirar, sortear y sperar, taiar, tardar, 
tirar, tomar, tornar, trasnochar, traspassar, varaiar, vagar, 
rengar, ventar, velar, vntar. 

De la segunda conjugación no se encuentran en el Poema 
más que los verbos acoger, acometer, acorrer, asconderse, beuer, 
coger, córner, cometer, correr, detier, mster [1), prometer, rom- 
per, temer, tre^^erse y vender. 

En cuanto á verbos de la tercera^ solo figuran abatir, com- 
plir, departir, escurrir, parir, partir, subir y sufrir. 

Algunos de estos verbos requieren en su flexión ciertns mo- 
dificaciones que en nada afectan á su regularidad, aunque apa- 
rentemente resulten irregulares: esta in-egularidad es puramen- 
te gráfica, y tiene por objeto poner en armonía la defectuosa 
e<?critura con la pronunciación. Así los verbos de la primera 
conjugación cuya radical acaba en g, como cargar, vengar, ne- 
cesitan intercalar una -u- ante las terminaciones que empiezan 
\)Ov -e para conservar á la gr su sonido suave: cargue, vengue, 
caualgue; á veces en el Poema se ve infringida esta regla, poro 
las variantes en gu^ prueban que es por olvido del copista. Del 
mismo modo los verbos terminados en -car, como sacor, arrán- 
car, onte las mismas terminaciones, cambian la -c- en -qu- para 
conservar el sonido gutural de la c: arranque, saquestes. Por 

(n Mtttr tiene dos participios pasivos: uno regalar, vMtido, m$tida, y otro irre¿ra* 
lar, de forma arcaica 6 dialéctica, fMtudo^ metuda» 

13 



194 EL VKEBO— VSI¿OB REOULARBS 

análogo motivo los verbos en -ger^ como coger, tienen que 
cambiar la -g- en -i- 6 -j- ante las terminaciones en -a y -o: 
eoian, coló, (1). Respecto á los verbos en -^r, -ce , como no 
habla verdadera distinción entre cer y ger, sino que ordinaria- 
mente se empleaba la f para estos casos, no necesitaban sufrir 
la modificación que hoy sufren sus semejantes (alzar, alcé; 
hacer, hizo), presentándose las formas -zar, -gar, -cer, -fer, -ser, 
oomo variantes gráficas de idénticas f oí mas fónicas, sin regla 
ñjB, en general á que ajustar su empleo. 



(1) Como fe ye, todaa estas aparentes irrefirularidades, exigidas para acomodar la 
eaeritora á la pronunciación por los defectnosos medios gráficos de qoe la lengua 
disponía, son las mismas qne tiene el castellano moderno, no obstante las centurias 
transen rridas y las grandes innoyaciones qne desde la invención de la imprenta se 
ban introducido en el sistema grftfleo. 



ARTÍCULO IV 



Verbo» Ipre^iilape». 



§ 1.** — Causas de las irrkqularidadbs de los verbos. 

Los verbos irregulares son bastante numerosos en castellano. 
Todas sus irregularidades, de radical, de terminación ó de de- 
rivación, pueden provenir de tres causas principales: la prime- 
ra y más importai^te es la acenttmción; la segunda, la diversi- 
dad de orígenes de las formas verbales que integran la conju- 
gación, y la tercera, la influencia de la flexión (1). 

I. — La acentuación. 

La ACENTUACIÓN latina es la principal causa de perturbación 
en la conjugación de los verbos románicos, por presentar el la- 
tín el acento, ya en la radical, ya en la terminación. Las radi- 
cales tónicas que tienen por vocal a, i, u no producen alte- 
ración alguna en castellano al convertirse por la flexión en 
atónicas (2); pero cuando la vocal tónica de la radical es e ú 
o, estas vocales se desdoblan en ie, ue, para presentar más base 
sonora á la sílaba tónica, pasando á ^, o en las radicales atóni- 

(t) PodfamoB dividir los verbos castellanos, al modo alemán ysegUn altrunas Gra- 
máticas románicas, en fuertes y débilet^ 6 bien con Trier [I^^ordUk THdskrift for Filólo* 
gU, IV) en verbos de aetnto fijo en el perfecto y verbos de ticento móvil; pero como, 
después de tDdo, estas divisiones no son de ^ran trascendencia didáctica, prescindi- 
mos de ellas para no introducir en la Qramática castellana tales novedades. 

(2) Caniat, iinat, tube eonservan intacta su radical en cantamos, sinades, subimos. 



196 EL VBRBO — VERBOS IRREGULARES 

cas: así el latín móveo, fnóves, movet, móvent da en castellano 
Tnuewo, mvieues, mueue, 7nueuen, mientras que movemtsSf move- 
tis producen monemos, monedes; del mismo modo levo, levas, 
produce íiewO; lieuas, mientras que levamus, levatis dan le- 
ñamos, leuades; en algunos verbos, en lugar de te se encuentra 
i en las formas tónicas; (pido, sirue), conservándose la e en las 
atónicas: pedimos, sernides. 

Siendo las formas tónicas radicales las del singular y tercera 
persona de plural de los presentes de indicativo y subjuntivo 
y la segunda persona de singular del imperativo, éstas son las 
que presentan la irregularidad señalada. Ésta es la regla gene- 
ral; pero la analogía, sin embargo, cuya acción es importantí- 
sima en el período de formación de las lenguas, no podía me- 
nos de dejarse sentir en castellano, dando por resultado en no 
pocos casos la desaparición de la irregularidad y la sumisión 
de las pocas formas tónicas á la pronunciación de las atónicas: 
que esta acción existía y que continuó después hasta fijar defi- 
nitivamente el castellano actual, lo prueba que al lado de Zie- 
iio, lieuen, de leiia^', se encuentra lego, leguen, de legar, como 
al lado del mnemn, de mouer, ó del puedo, de poder, se encuen- 
tra cor7'en, de correr, y asconden, de ascender, como más tarde 
vemos reducido al actual llevo, Ihvas, el antiguo lieuo, lieuas 
del Poema del Cid, consonantificándose de este modo el ele- 
mento semivocal i del psoudo-diptongo te, 

n. — La diversidad de orígenes. 

La DIVERSIDAD DE ORÍGENES de las formas que constituyen la 
conjugación de un verbo es otra causa eficacísima de sus irre- 
gularidades, aunque mirada la cuestión bien de cerca, más 
bien debieran estimarse las conjugaciones así formadas á modo 
de mosaico de abigarrados retazos de diversos verbos, como 



EL VKRBO — VERBOS IRREGULARES 197 



conjugaciones diversas de otros tantos verbos que como una 
sola conjugación; pero puesto que la práctica corriente quiere 
que el verbo yr, por ejemplo, se forme con trozos de conju- 
gación procedentes de los verbos iré, vadere y ftíere, claro es 
que radicales tan diversas no pueden menos de producir el 
abigarramiento de formas que yr nos presenta: vo, vas, fu, 
/ueste, y re, y ras, etc. 



III. — La influencia de la flexión. 

La tercera causa de las irregularidades en la radical es la 
INFLUENCLA. DE LA FLEXIÓN. Esta influencia se ejerce de varios 
modos, según los casos: 

1.** Las terminaciones que tienen i 6 e ante otra vocal, 
(como son ia, io, ea, eo) sufren, por la acción perturbadora 
de esta i, la más variada suerte: a) Si la radical acaba en 
I, n, r, la i se cambia en g: valéo^valgo, saUo^salgo, ie- 
n^^tengo, ven\o>vengo, remaneaf^rremanga, firiatis'^fir- 
gades,pono (poneo)>>p(mgo (1). b) Si la radical termina en 
d, g, ^i, la i se funde con ellas trocándose en y palatal: auáio 
>oyo, caáit^caye, fugiunt>fuyen, tráho>trayo. c) Si la 
consonant-e final de la radical es c, se convierte en g cuando 
la t va seguida de a, o, u, ó de vocal atónica, y se conserva en 
los demás casos: facio>fago, placeat (plaicat)>plega, pía- 
cuit'^plogo, pero facias>fazes, faciebat^fazie, feci>fiz; por 



(I) La intercalación de la p en pongo no se comprende bien sino admitiendo qne la 
n radical era velar y no alveolar^ 6 bien suponiendo que el latín yolgar asimilaba 
pono ¿ tentó convirtiéndolo en ponéo, en cuyo caso la o no es más que el resultado na- 
tural de la evolnción de la prepositiva del diptongo atónico 00. Esto es lo más proba- 
ble, Á no seguro. 

Accompañar, adeliñctr presentan ^, que podría atribuirse á la fusión de gn, pero que 
as debida realmente á la i de los primitivos conipania, linia^ que palataliza la n. Em' 
ptñar tiene ñ por pignorare* 



198 EL VERBO — VERBOS IRREGULARES 

analogía adduoo da adugo, dico^digo (1); en emplear, la c de 
implicare desaparece ó se cambia en y: empleje por emplee; con 
la t, la c sigue la suerte del grupo ct resultante que da en cas- 
tellano ch: faoium^fecho, con palatización de la a por influjo 
de la c posterior. 

2.® Los verbos terminados en f radical (de los frecuentati- 
vos en -escere, -iscere en su mayoría) ante las terminaciones 
en -e, -í conservan la g, pero ante -a, -o la resuelven en el se 
originario: anocheifer, anochesca] pareifer, parescades; por ana- 
logía con éstos se encuentra sin duda la forma anómala uezca- 
mos de ven(¡er. 

3.** En ciertos casos en que la final de la radical y la inicial 
de la terminación resultan demasiado distantes orgánicamente 
produciendo un sonido desagradable ó un enlace directo difícil, 
se verifica una especie de metátesis como en verna por ven-i-ra, 
ó bien, que es lo más frecuente, aparece una consonante que 
puede llamarse eufónica, pero que, como resultado natural del 
esfuerzo hecho para pasar de una articulación á otra, sería me- 
jor llamar de transición; tal sucede con la b del grupo m-r en 
comhré por comiere; con la d de los grupos n r j Ur en pondrá 
por pon e ra, saldrá por sál-i-ra, tandra por tann-e-ra (2). 

4.® En ciertos verbos cuya radical acaba en b, d, t, g 6 r 
desaparece la e del infinitivo en el futuro y condicional, que 
presentan así formas sincopadas: sabré, podra, conssintran, cons- 
sigra, marremos, ferredes (3). 



(1) En la 1.* persona de sinfrular del pretérito perfecto, la g se convierte en x por 
quedar de final [adux), y como el resto de este tiempo, con más las fbrmas en -ra y >«« 
del imperfecto de sabJuntiTO y las del fataro del mismo modo proceden de dicha pri- 
mera persona (aduar), la x se conserva: aduxiutest aduxiera^ otduxit», aduxier. El par- 
ticipio aducJlia« viene de odduoto^. Lo mismo ocurre con dix'^ixo'^ixier, etc., y 
dicho. 

(2) El verbo caer de cadere deja perder la d 6 la sustituye por y, como si la forma 
latina fuera cadUt, cadiunt^aye, cayen; pero en el futuro la d reaparece: eadran en 
vez de eatr-on; la d de eadran es por lo mismo etimológica. 

(8) Cuando la forma sincopada es más dificil, oscura 6 caeofáaica, no se Ueva á 



BL VERBO— VERBOS IRREGULARES 199 



rV. — Gaus(»s secundarias de irregularidad. 

Á estas diversas causas de irregularidad pueden agregarse 
también, como causas secundarias ó de influencia menos ge- 
neral: 1/ La falta de ñjeza del idioma castellano en aquella 
¿poca, falta que produce variantes como puedent, comede, prenr 
dendj etc., ó bien 6a«=wan=va», yr==ir=hyr, etc. 2.* Las irre- 
gularidades mismas de los verbos latinos que fueron transmiti- 
das al castellano con las alteraciones consiguientes: así sucede 
con las del verbo do, das, daré, dedi, datum, por ejemplo: el pre- 
térito dedi produjo en castellano di, diste por la caída de la d in* 
tervocal y la absorción de la e por la i, lo cual explica también 
las formas estido de estar y por analogía andido de andar; así 
también prensum de prendere da preso en prender, como visum 
de videre da visto, y como conquistas sale de cumqucesitas, es- 
eripto de scríptum, rrepisos de repisos, abierta de aperta, fintas 
de cinctas, huelta de volvita, puesto depositum, etc. 

§ 2.°— Verbos irregulares propiamente dichos. 

Los verbos irregulares que se encuentran en el P. C. son los 
que figuran en la lista siguiente, en la que aparecen todas las 
íonxiBs empleadas en el Poema (1). 

cabo lA sinoopa, como eo eorr§ré y no eorrré; v§nd$r tampoco la sufre para evitar su 
confosión con el futuro de venir, 

(1) Loe nombres de verbos sefialadoe con asterisco son saplidoa por no figurar di- 
eba forma en el Poema. 



202 



BL TBRBO — ^VBRBOS IRtUSGüLABES 

















lambre dil Tiik«. 


fiírudie. 


Putieipto p«sÍT«. 


> 




XTrj>XQ 


J^TI'V O 






» 










Pmnti. 


ft%t. inperfMt». 


heiérite perfecU. 


Fntaro. 


Estar 


» 


» 


» 


• 


• 


» 


*Bstrop6car 


» 


» 


estropiega 


B 


» 


» 


Far 


» 


» 




' 


B 


B 


fare 


» 


• 


» 




► 


B 


B 


fara 


» 


» 


» 






B 


B 


&ran 


Folgar 


folgando 


• 






folgaua 


B 


» 


Hermar 


» 


» 


j 




» 


B 


» 


•Jugar 


» 


• 






B 


B 


» 


Leuar 


> 


• 


lieuo 


leoaua 


leuo 


leñaremos 


» 


» 


» 


lieua 


» 


leuaron 


leuaredes 


» 


» 


» 


leuades 


B 


B 


• 


'Mostrar 


mostrando 


» 


» 


B 


B 


» 


'Membrarse 


» 


membrado 


» 


B 


B 


• 


Penssar 


penssando 


penssado 


piensso 


penasauan 


pensso 


pensaaran 


> 




» 


pienssan 




penssaron 


» 


•Poblar 




B 
» 


• 

puebla 


w 

B 


» 


» 


Quebrar 


M 


quebrado,- 


quiebran 


» 


quebró 


» 


> 


• 


ada 


» 


B 


quebraron 


B 


•Rrebtar 


• 


rrebtado 


rrlebto 


B 


rrebto 


3 


» 


» 


» 


» 


B 


rrebtarou 


• 


Rrogar 


rrogando 


rrogado,- 


» 


B 


B 


» 


» 


■ 


adoSf-adas 


rmego 


rrogaua 


rrogaron 


• 


» 


• 


» 


rrogamos 


» 


> 


• 


> 


» 


» 


rruegBn 


rrogauan 


B 


» 


•Sobreleuar 


B 


9 


sobrelieuo 


• 


B 


» 


•Soltar 


» 


soltado 


snelt 


soltaua 


soltó 


• 


» 


> 


suelta,-as 


sueltan 


B 


soltaron 


• 


•Sonar 


sonando 


» 


» 


B 


» 


» 


Tembrar 


■ 


» 


» 


B 


» 


• 


Vedar 


• 


Yedado,-ada 


Yieda 


vedaua 


vedaron 


vedare 


» 


» 


> 


vedamos 


B 


B 


» 












SEGUNDA 


•Acaecer 


» 


» 




B 


B 


• 


•Amañeger 


B 


M 






1 




amaneólo 


3 


•Amortecer 


» 


amortecidas 






i 




» 


• 


'Anochecer 


> 


» 






i 




» 


m 


•Aparecer 


» 


» 






¡ 




aparecist 
atendieron 


» 


•Atender 


» 


» 






1 




» 


•Boluer 


« 


buelto, buel- 






1 




» 


» 


» 


» 


ta,-os 






boluie 


bolnioa 


» 


'Caber 


» 


» 


cabe 


B 


» 


% 


Caer 


> 


• 


caye, cae 


caye 


cayo 


cadran 


» 


» 


» 


caven, caen 
cofios^e 


cayen 


cayeron 
conoscio, 00- 


• 


•Coñosfer 


B 


» 


connos^ie 


• 


> 


« 


• 


coñoscen 


> 


nuzLO 


»' 


Crecer 


creciendo 


• 


cre^e 


cre^ie 


creció 


creara 


• • 


» 


» 


crecen 


B 


> 


creeremos ' 


Creer 


» 


» 


creo 


B 


crouo 


» 1 


♦Defender, 


» 


> 


» 


B 


crouieron 


I 


• de9er 


diciendo 


degldo 


B 


B 


decendieron 


■ 


Despender 


» 


despenssa 


» 


despendien 






• 


*Detener,*8e 


» 


• 


detiene 


• 






• 


» 


» 


» 


detienen 


B 






» 


•Doler 


9 


» 


duele 


B 






• ' 


"Enboluer 


• 


enbueltos 


» 


B 






> 


'Entender 


B 


entendido 


> 


B 


entendió 


• 


'Escam69er 


» 


» 


esoari 


le^e 




• 


1 


» 


• 

1 



SL VBRBO — VBRBOS IKRBaüLARES 



203 



ESATIVO' 






frM«te. 



» 
» 

» 



fol^des 



UeTies 

leuedes 

liemen 



piansse 

penssedes 

pienBsen 



rme^n 



-> 



TTBXTTM'VZ'VO 



rnUritt fauptrficU. 



rntui. 



jugara 



láría 



leuaria 



soltarien 



sonas 



iBuaredea 



j.mjugaciOn 



anochesca 



caya 



» 
» 
» 

» 



ereades 



despendades 



creciera 



crecer 



ya 



cayease 

creóles 
croaieaea 



acaeciere 



boluiere 



204 



BL VBRBO — VERBOS IBREODLARES 



Konbre del verbe. 


GeniDdio, 


PifUeipi* puÍTO. 


PrMMt* 


zxTDza 

Pret. imperfecto. 


A.TiTro 




• 
Pretérito perfecto. 


fotnro. 


^Espender 


» 


6Bpen880,-08 


a 


a 


espendiestes 


» 


•Fallecer, 


» 


faUdo 


fallen 


a 


a 


• 


•fRlir 


» 


» 


a 


a 


a 


m 


Fazer (fer) 


faziendo 


fecho , -a, - 


faRo 


fazie (fazia) 


fiz 


fere (fer lit- 


» 


» 


0B,-a8 


faze 


fazian (ñizien) 


fezist 


» 


> 


» 


» 


femoa 


a 


fizo 


fera 


» 


> 


> 


feches 


a 


flziemos 


feremos 


» 


» 


» 


fazen 


a 


ñziestas 


feredee 


• 


» 


> 


a 


k 


flzieron 




•Gradecer, 


• 


a 


a 


a 


a 




gradir 


> 


a 


g-radesco, 


» 


» 




» 


» 


a 


grrado 


a 


g r a d e c i 0, 




> 


» 


a 


a 


» 


grradio 




• 


• 


a 


grádele 


» 


• 




• 


• 


a 


grradimoB 


a 


» 




> 


• 


a 


^rade^edes 


» 


» 




lazer (yacer) 


» 


a 


iaz, iaze 


yazies 


yogo 


iazredes 




» 


a 


iazen 


» 


a 




•Me9er 


» 


a 


a 


a 


me^io 




Merecy 


■ 


a 


merece 


mere^ia 


merecí 




• 


• 


a 


merecemos 


a 


• 




» 


• 


a 


mere^edes 


a 


a 




Meter 


» 


metudo, me- 


a 


« 


» 




• 


» 


tuda 


a 


a 


a 




Mouer.-se 


• 


a 


8 mu«uen 


a 


mouios 




• 

> 


» 


a 


a 


a 


mouieron 




•Na^er 


» 


nacido, nado, 


a 


a 


nasco (na^io) 




» 


> 


nada, ñadí 


a 


a 


nasquiestes 




> 
♦Offre^er 


» 


a 


a 
a 


a 
■ 


9 

offrcjieron 




•Parecer 


» 


a 


parecen 


a 


a 


pareara 


Perder 


perdiendo 


perdido 


perdedes 


a 


perdiestes 


perderé 


» 


» 


a 


a 


• 


a 


perderás 


» 


» 


» 


a 


a 


perdieron 


perderá 


» 


» 


a 


a 


a 


a 


perderodes 


•Pertenecer 


> 


a 


pertenecen 
plaze, plaz 
puedo 


pertenepien 


a 


» 


Placer 
Poder 


» 
podiendo 


a 
a 


• 
podien 


ploffo 
pudo 


• 
podre 




• 


• 


puede 


a 


pudiemos 


podra 




» 


a 


podemos 


» 


pudieron 


podremo!) 




> 


a 


podedes 


a 


a 


podredes 




• 


» 


pueden (pue- 


» 


a 


» 




> 


a 


dent) 


» 


a 


» 




» 


a 


a 


■ 


• 


> 


Poner 


» 


pue8to,-08,-a8 


pongo 


a 


pusieron 


pondrán 


Premer 


» 


a 


a 


a 


premio 


» 


Prender 


prendiendo 


pre80,-08,- 


prendo 


prendia 


pris 


prendre 




» 


a,-a8 


prende 


a 


prisist 


prendra 




a 


a 


prendemos 


a 


príBo 


• 




» 


a 


prenden 


a 


prieieron 


» 


Querer 


• 
• 


a 

querida 


9 

quiero 


quería 


quiso 


querrá 




• 


a 


quieres 


querie 


quisiestes 


9 




> 


a 


quiere 


a 


a 


a 




• 


a 


queremos 


queríedes 


quisieron 


• 




» 


a 


queredes 


querien 


a 


» 




• 


a 


quieren 


» 


• 


a 


*Refazer 


» 


refechos 


a 


• 


a 


a 


•Rremane^er, 


> 


a 


a 


a 


rremanecio 


rremandraii 


rremanir 


» 


rremanidas 


rresponde 


rrespondien 


rrespondio 


» 


Rresponder 


» 


a 


rresponden 


» 


rrespondíe- 


» 


> 


» 


a 


» 


a 


ron 


> 


» 


> 


a 


a 


• 


rrespuao 


» 


•Rresponer 


> 


a 


a 


• 


rretouo 


» 


•Rretener 


> 


a 


» 


a 


» 


a 


Rretraer 


• 


a 


» 


» 


a 


rretraer har. 



EL VERBO — VERBOS IRREaULARRS 



206 







8 T7 BXTrXTTZ 


vo 




-í^ 


AT'VO ^„.., 


fret^ritt ifflperfacU. 


htoro. 




» 


» 


» 
» 




• 
> 




» 


» 


• 


faUiessen 


falleniere 


• 


fa^ 


flziera 


ferie 




• 




ikgamos 


flzieras 


ft 




flziere 




farades 


• 


fer yen 




» 




fagan 


» 


» 




» 




• 


flzierades 


• 




flzieredes 




• 


» 


» 




» 




» 


» 


» 




» 




» 


» 


» 




» 




» 


• 


» 




• 


. í 


gradescamoB 


• 


» 




• 




» 


* 


» 




» 




» 




» 




ft 




» 


> 


» 




> 




vgumoc 


» 


» 




» 




» 


» 


* 




• 




» » 


» 


» 




» 




• • 


* 


» 




» 




* » 


» 


» 




» 




• 


» 


» 




B 




» 


» 


• 




• 




» 


» 


» 




» 




► » 


> 


» 




» 




meresca 


» 


» 




» 




► » 


» 


» 




» 




* » 


nasquieran 


* 








* » 


» 


» 




• 




parescades 


» 


> 




• 




* pierda 


» 


perderle 




• 




• » 


» 


> 




» 




* • 


» 


perderiemos 




» 




* » 


» 


» 




» 




• ■ 


» 


» 




» 




' plega 


» 


» 


ploguiegBe 


plogruiere 




• pueda 


» 


• 




» 




» 


» 


» 




» 




• podamos 


» 


» 


pudies 


pudier 




» » 


» 


» 


» 


» 




* * 


» 


ft 


pudiesse 


• » 




' 


» 


podrie 


pudiessemos 


pudieredes 




► » 


• 


» 


pudiessen 


» 


- 


ponga 


pnsiessen 


» 


» 


» 




* » 


» 


» 


> 


» 


^m * 


(pren- prenda 


» 


> 


prifiiessen 


> 




prendamos 


» 


» 


» 


> 




* prendados 


» 


» 


» 


» 




prendan 


» 


» 


> 


» 




• • 


» 


• 


» 


> 




quier 


» 


querrie (-la) 


qulBíesse 


quisiere 




quiera 


» 


» 


» 


quisiéremos 




* ^ queramos 


» 


querrien 


quisiessen 


quisieredes 




» querades 


» 


» 


» 


quisiesen 




• » 


» 


• 


» 


» 




• > 


» 


» 


» 


> 




» 


» 


» 


• 


» 




* rremanga 


» 


* 


» 


» 




» rreaponda 


■ 


» 


» 


rrespondier 




• » 


» 


» 


» 


» 




• » 


» 


• 


» 


• 




» 


» 


» 


» 


• 




► » 




* 


» 


» 




' » 


» 


» 


« 


• 




* rretrayan 


» 


» 


» 


9 



206 



BL YEKBO — VBRBOB IRRBGÜLABBS 



Kmbn d«l Tirbo. 


GtnidJt. 


Ptrtíeipit paiÍTe. 




zari^za 


J^TX-VO 












PffMDte. 


Prit. imperfecto. 


hetéríU p«rfeet*. 


F&tan 


*Rroinaiiecer 






» 


• 


» 


» 


Saber 






Ise 


sabie 


sope 


sabré 


» 






sabe 


sabien 


sopo 


B&bra 


» 






sabemos 


» 


Supieron 


8abrom<>' 


» 






sabedes 


> 






sabrede^- 


» 






saben 


» 


( 




sabran 


Seer (seder) 






» 


Bey, sedie, 








» 






» 


seye 








ft 






» 


seyen, sedien 








'Soler 






suele 


» 








'Tañer (tan- 






» 


» 








ffir) 






tañe 


tanien 


tanxo 


tandra 


• 






tañen 


» 


• 




'Tender 






* 


> 


tendieron 




Tener 


teniendo 


tenido 


tengo 


tenie 


toue 


teme 


» 






tienes 


tenien 


touo 




k 






tiene 


» 


touieron 




» 






tenemos 


» 


• 




» 


9 




tenedes 


» 


» 




• 






tienen 


• 


» 




'Trasponer 


• 


traspuestas 


> 


• 


• 




Toler, toUer 




tollida,-a6 


tueUen 


• 


tollo 




• 
Valer (ualer) 


valiendo 




vales 




9 

valió 


valdrá 


• 


valientes 


t 


val«vale,uale 


» 


valiestes 


valdreni* i 


> 






valemos 


» 


» 




» 






valedes 


> 


« 




> 






valen 


» 


» 




Venjer, ven- 


A 

1 ^ 


ven9ido-a. 


ven9en 


» 


venci 


voixcreni' i 


cer 




vencidos 


« 


ft 


venfio 




» 




venando 


» 


» 


vencí emos 




• 






» 


» 


vencieron 




» 






» 


» 


• 




» 






» 


* 


■ 





Ver, ner 




vistas 


veo 


veye, vie 


vist 


veré 


» 






vee 


veyen, vien 


vio 


veras 


» 






vedes 


> 


viestes 


vera 


» 


^ 




» 


» 


vieron 


voreinoí! 


• 






» 


» 


» 


veredes 


» 






« 


ft 


9 


verán 










TERCER 


*Abenlr,-8e 


» 


abierto,-a,-as 


se abre 




abino 


nofi abe Di 


Abrir,-se 


» 


» 


abren 




abrió 


moa 


> 


» 


» 


> 




abrieron 


» 


» 


» 


> 


» 




» 


» 


'Adormir se 


» 


» 


» 




se adurmió 


» 


Aduzir 


» 


aducbas 


adugo 




adux 


• 


» 


» 


» 


aduzen 




aduxiestes 


» 


» 


» 


» 


» 




aduxieroB 


« 


'Bendezir 


bendiziendo 


• 


» 




» 


» 


Biuir, vinir, 


ft 


biuo,>o8,-afa8 


biuo 




» 


» 


vivir 


» 


» 


biue 




> 


» 


• 


» 


» 


■ 




» 


» 1 


•Comedir,-Be 


» 


> 


comidia 




comidio,-io8 


8 comidr^i 


» 


■ 


» 


• 




comedleron 


« 


*Ck>nfondir 


» 


• 


» 




• 


» 


•Conir 


• 


» 


» 




conio 


• 


'Conloar 


» 


» 


• 




conloyo 


» 


'Conquerir 


• 


conquista-as 


» 




■ 


» 














1 





EL VERBO — VERBOS IRREGULARES 



207 



•PERATIVO 



'<,nb«t 



'lei 



XJ'BJXJVrTX'VO 



Frésate. 



sepadee 
sepan 



» 
» 
» 

> 



ten^ 
tengadM 

» 



Talan 



PnUrite InperfMte. 



» 
» 
» 



1 



\l 



Teried«0 



sopfeaae 
sopieasen 



toniaaaa 



tolliee 

toUieae 



Tiesae 

Tlefisemoa 
viaa&es 

» 



htefi. 



iTomane^iere 
aopieredes 



I 



iouíer 
toaiere 



» 
» 

» 
veiicier*f3Quoe 



vieredea 

* 



: ON JUG aciOn 



.:!l 



i' 

I ' 

ll 

¡ 



(, 






I 
jl 



I 



KaBbxnóB 






Bduxiera 









&duxier 



¡ viequ 

i Vib<( 'I 

, vibqu 



er 



208 



EL VBRBO — ^VBKBOS IRREOniiARBS 



MonbK del rerbo. 


Geraodio. 


r&rtlciplo puito. 




z xa-3>z a 


JLT ZTTO 


















fraente. 


Pret. iapcrfeeto. 


frtUrit* perfecto. 


Fot oro 


Conseguir 


> 


» 


consigen 


■ 


» 


coxissig-rn 


Consentir 


9 


» 


» 


» 


» 


conaintru 


r Cubrir 


9 


cubiertas 


» 


» 


cubrió 




•Cuntir (defec- 


» 


• 


» 


» 


» 




tivo) 


« 


cuntida 


» 


• 


cuntió 




fingir 


» 


cintas 


9inen 


» 


cinxo 




» 


> 


» 


» 


» 


cinxiestes 




Dezlr 


diziendo 


dicho,-a,-as 


dififo 


dizien,-ian 


aix 


diré 


» 


» 


» 


dizes 


» 


dixo 


dirás 


» 


» 


» 


dize, diz 


» 


dixiestes 


dirá 


» 


• 


» 


dezimos 


» 


dixieron 


dirán 


» 


» 


> 


dezides 


■ 


> 




• 


» 


» 


dízen 


» 


» 




'Descubrir 


» 


» 


» 


> 


descubrí 




a 




» 


» 


» 


descubrí estes 




'Dormir (dur- 


durmiendo 


duerme 


durmie 


* • 


» 




mir, 


» 


• 


• 


» 


* 




Ebayr,enbayr 


» 


enbaydos 


> 


» 


• 




•Encubrir 


* 


» 


encubre 




» 




•Escarnir 


» 


» 


• 


» 


• 


escarn i; CL 


•Escriuir 


escriüiendo 


escripto, es- 


» 


escriuien 


escriuio 




Espedirse, 


espidiendoB 


ccipta 


se espiden 


espidiensse 


se espidió, es- 
picuos 




spedirse 


» 


> 


» 


> 




Exir, y X i r, 


yxiendo,-os 


ex ido,-a,- 


me ezco 


yxie 


yxo, yxio 




exirse 


» 


os,-a8 


eze 


ezien 


yxiemoB 




» 


■ 


» 


» 


• 


yxieron,exie> 




» 


» 


» 


• 


> 


ron 




» 


» 


» 


• 


• 


» 




» 


• 


» 


» 


» 


» 




Ferir, ferirse 


ñriendo 


ferido,-a,-08 


fíeren 


flriensse 


firio, firios 


ferrodee 


» 


» 


» 


» 


» 


firíestes 




'Fronzir 


• 


fronzida 


» 


» 


» 




•Fuir 


> 


9 


fuyen 


• 


fuxiste 




Guarir 


• 


• 


» 


» 


■ 




Guarnir se 


» 


guarnidos 


» 


» 


> 




*Marir se 


• 


maridas 


» 


» 


» 




•Mentir, min- 


• 


• 


mientes 


» f 


mintiste 




tir 


» 


» 


» 


m 


» 




Morir, murir 


» 


muert o s 


» 


» 


» 


morremos 


» 


» 


muertas 


• 


• 


■ 




Oyr 


oyendo 


» 


oymos 


» 


oy 


odredes 


» 


» 


• 


» 


» 


oyó 




• 


» 


» 


• 


» 


ouiesteR 




» 


» 


• 


» 


» 


» 




Pedir, pidir 


» 


pedidas 


pido 


» 


pedist 




» 


» 


» 


pide 


• 


pidió 




» 


» 


» 


pedimos, pi- 


» 


■ 




» 


» 


» 


dimos 


• 


pidieron 




» 


» 


» 


piden 


> 


» 




Rrecebir,-ibir 


» 


rre^ebidas 


rrecibo 


rre^ibien 


rreciblo 




» 


» 


> 


rregibe 


» 


» 




» 


» 


» 


rreciben 


» 


» 




•Rrendir 


» 


> 


• 


» 


» 


rrendre 


Rrepentir se 


rrepintien- 


rrepentidos, 


nos rrepen ti- 


» 


» 


ee rrepintn 


» 


do se 


rrepisos 


mos 


» 


■ 


» 


» 


» 


> 


» 


» 


» 


» 


Salir 


» 


salido,-os,-as 


sale 


salie 


sali 


saldredcá 


• 


• 


> 


salidea 


salien 


saliste 


• 


> 


• 


■ 


salen 


» 


salió 


» 


ft 


» 


» 


» 


» 


salieron 


» 


» 


» 


» 


» 


» 


» 


» 


•Sentir, sintir 


• 


» 


sienten 


» 


• 


» 


Seruir, siruir 


Riruiendo 


8eruido,-ida 


sirue 


siruia,-ie 


simio 


seruiremos 


» 


» 


» 


seruides 


» 


simieron 


» 


» 


» 


» 


simen 


» 


• 


» 


Trojir 


» 


trocida 


trocen 


» 


trocieron 


• 



SL YBBBO — VXRBOS IBBBQULARBS 



209 




•jid 



v^dnofl 



diffamos 
áígmdm 



detcnbndee 

» 
> 
» 
» 



yscamoB 

» 
» 
» 
» 
flrades, flrgades 

* 
» 
» 
» 



mnen 

oyns 

oyadea 

oyan 



pidunos 



rre^iba 



salgamos 



sima 

Bimades 

siman 



ire^ibieim 



saliera 



salarien 



se spidies 



saliesse 



simiessen 



dilier 

diziere 

dixleredes 



muriere 
muriéremos 



saliere 



14 



210 



KL VEBBO — ^VEBBOS IBBBaULiLBES 



Imbrí dd T«bi. 






rirtidpi* fian: 


zas-sxojkTzvo 


C«fodi«. 




^ . . 1 








PmisU. 


Prit. ínpwheto. 


rretMU perfMli. 


Fita re 


Venir, Tinir 


viniendo 


venido , - os ,- 


vengo 


.vinie,-ia 


Yin 


vemas 








a,-as 


viene 


vinlen 


venist 


vema 








» 


venidos 


» 


vino 


veman 








» 


vienen 


• 


viniemos 










• 


» 


• 


viniestes 










• 


• 


» 


vinieron 




•Vestir, ves- 






vestidos,-a8 


viste 


» 


vestid 




tirse 






» 


» 


• 


vistió, vistioe 




Yr, ir,liyr, 






ydo,ydaordo6 


vo 


yna 


fti 


yre, byn 


yrse 






» 


vas 


ynan 


fnst 


ym 








• 


va, na 


» 


íúe 


yremos , 








» 


vay mos, 


» 


ftiestes 


ramos 








» 


ymos 
ydes, hydee 


» 


Alerón 


yredes 








• 


» 




yrau 








» 


van,uan, ban 


p 




» 


•Ynehir, en- 






• 


• 


• 




• 


chir 


• • 


* 


• 




» 



SL VERBO — ^VSRBOS IBREQÜLABBS 



211 



=£íATIVO 



'«nit 



fmatt. 



venga 
▼ragwi 



biitadefl 



vayas 



Tajamos 

Tsyades 

vayan 






Alara 



sxrsJXTao'Tzvo 



Mérito laptifKto. 



▼arnie 



yrian 



Tiniesse 
Tiniessen 



fitifO. 



▼iniere 
vinieredes 



fties, fos;fae8se, 
íbsse 



fúeredes 
ftieran 



212 JBL VERBO — VERBOS IRREGULARES 

Agrupando por conjugaciones los verbos irregulares del cua- 
dro precedente^ hé aquí los que figuran en cada una: 

En la primera conjugación ctcomendar, cbcomendarse, acordar, 
acordarse, acostar se, afertar se, adestrar, alhmgar, almorgar^ 
andar, apretar, arrendar, asorrendar, assentar, colgar, conpeQar, 
conpegar se, consolar se, contar, ¡errar, dar, demostrar, deportar, 
¿kspertar, destelar, enandar, engorrar, engendrar, enmendar, 
enpegar, enpegar se, enplear, ensseUar, envergonzar, escarmentar, 
esforgar, estar, estropegar, far, folgar, hermar, jugar, leuar, 
mostrar, membrar se, penssar, poblar, quebrar, rogar, rrebtar, 
sóbreUeuar, soltar, sonar, tembrar, vedar. 

En la segunda conjugación figuran los irregulares acaecer, 
amanecer, amortecer, anochecer, aparecer, atender, voluer, caber, 
caer, coñoscer, crecer, creer, decender, despender, detener, dete- 
ner se, doler, enboluer, entender, escarnecer, espender, fcízer, fa- 
llecer, fer, gradecer, iaaer, mecer, merecer, meter, mouer, nacer, 
offrecer, parecer, perder, pertenecer, plazer, poder, poner, 
premer, prender, querer, rrefaaér, rremanecer, rresponder, rres- 
poner, rretener, rretraer, rromanecer, saber, seer, soler, tañer, 
tender, tener, trasponer se, toler, ualer, vencer, ver. 

En la tercera abrir, abrir se, abenir, abenir se, adormir se, ben- 
deeir. Muir, comedir, comedir se, conir, confondir, conquerir, 
conseguir, consentir, cubrir, cuntir, ci'^gir, decir, dezir, descubrir, 
áurmir, ebayr, encubrir, escarnir, escriuir, espedir se, exir, exir- 

é 

se, ferir, ferir se, fromir, fuir, guarir, guarnir se, marir se, 
mentir, morir, salir, sentir, seruir, trocir, venir, vestir, ynchir, 
yr, yrse yxir. 

§ 2.** — Verbos DEVECirvos. 

La determinación de los verbos defectivos de una lengua 
claro es que no puede deducirse del examen de un solo docu- 
mento literario, pues el P. C, por ejemplo, no presenta ni 



BL VERBO — VBBBOB IRBEaULAKES 213 

todas las fonnas de cada uno de los verbos que contiene, ni 
menos todos los verbos usados en la época de su composición. 
Aqoí^ pues, hay que proceder por conjetura en algunos casos, 
eeiableoiendo, por comparación unas veces y ápriori otras, los 
verbos cuya conjugación era incompleta. 

Por de pronto, los pocos verbos que el Poema contiene que 
significan acciones de la naturaleza, tales como amane fer, ano- 
ehefeTf son no sólo defectivos, sino esencialmente tercioperso- 
nales, á cuyo grupo hay que añadir acaeger y cuntir ó conteger, 
que presentan las formas cuntida, cuntió, contesca, A éstos hay 
que agregar la forma única del verbo caler, a mi non min cal, 
poco min oal (1), consagrada por la tradición y que, al decir de 
Amador de los Ríos (2), se ha perpetuado hasta nuestros días, 
dando origen á la voz mincalero usada entre los toledanos, hecho 
que, á pesar de nuestras numerosas pesquisas, no hemos podido 
comprobar ni en la ciudad de Toledo ni en multitud de pueblos 
de la provincia de su nombre. 

Entre los verbos accidentalmente terciopersonales se cuentan 
3emeiar jpareger, cuando se conjugan con un complemento de 
persona en dativo: semeiame, me parege, pues fuera de este caso, 
tanto uno como otro verbo tienen completa su conjugación. Á 
estos verbos puede añadirse auer conjugado con la partícula y: 
y a, y auie, y ouo, etc. 

Por último, pueden considerarse como defectivos los verbos 
hastir, escarnir, falir, gradir, guarir, guarnir y rremanir, por- 
que todos ellos poseen, al lado de estas formas, otras de las Uama- 



(1) Este verbo correapondo al iUllano eal9r$f provenzal eaier^ antie^uo francte efuh- 
MTf del latín eal^re asado impenonalmente ^non ee^et mihif no me importa, no me ca- 
liento yo por...) Bata expresión se encuentra también en el Libro déAUeoandré («non 
te 0^, ea si uen9ires non te meng^oaran yassallos», «mas qaesqaier qne el diora, 4 mi 
poco me cala») flgarando del mismo modo en el ConHontro de Ba^na («ya non m9 
cal— pensar en al»). Véase Díes, I', 18. El mitieal de Oozy no es aplicable & esto» 



(9) Siitoria eriíiea dé ia LUéraiura ««jNi^oto, III, 181. 



214 BL VIRBO— VBBBOS IBBTCULABBB 

I 

das frecuentativas en -e^: bastecer, guare^, etc.^ siendo estas 
últimas más favorecidas por la lengua y quedando, por tanto, 
las primeras en estado de momificación hasta que acabaron de 
desaparecer. Todos estos verbos presentan así dobles formas en 
su conjugación, de la manera que puede verse en el cuadro 
precedente de los verbos irregulares, completándose la conju- 
gación de los primeros con las formas en -efer de los segundos. 
El terciopersonal cuntir se halla también en este caso, comple- 
tándose las terceras personas de que carece con las de su sinó- 
nimo conie^. 



CAPÍTULO VI 



BIi ABVEBBIO 



£1 Poema del Cüd presenta adverbios de todas las especies 
hoy conocidas: así tenemos, atendiendo al origen, adverbios 
PRIMITIVOS, como oy, mas, y dbrivados, como mañana, entonces; 
atendiendo á la estructura material, adverbios sibíplbS; como 
ant, eras, y compuestos, como abes (1), agora, eabadelant; aten- 
diendo, en fin, á la significación, adverbios califioativos, como 
bien, mal, y dbterbíikativos, como siempre, nunqua, o^i, alU, 
mucho, poco, si, non. 

Siendo el concepto de la significación el más interesante de 
todos, le atenderemos preferentemente, exponiendo la lista y 
particularidades que ofrecen los adverbios que figuran en el 
Poema con arreglo á la clasificación resultante de dicho con- 
oepto {calificativos y [determinativos), subdividiendo éstos últi- 
mos en determinativos de tiempo, de lugar, de cantidad, de or- 
den, de afirmación, negación y duda, y de comparación, 

0) La eampotieión m halla en unos oasos ¿ la vista, como en eabadélani^ y en otroa 
amaaearada con aparieneiaa de simplicidad: tal sucede, por ^emplo, con ab§§f qne 
aigniflca dificünunte, ap^nat^ y qne no es otra cosa qne el latín a vL- ^las otras a¿#« 
lieua, una tienda ba dexada*; esta etimología noa parece preferible & la de «te que 
dan Aánelies, Damas-Hlnard y Janer. Hé aquí algunos pasajes de otras obras que auto* 
rizan la eqnÍTalencia y Justifican el origen qne damos & esta tos: 

«Vido una columna, & los (ielos pinjaba. 
Tanto era de enfiesta que ovm la cataba.» 

iVSda dé Santa Oria^ 88.) 

• «Afrf* podio el monje la palabra compUr 
Veno Saneta María commo solle yenir.» 

{MUagroi dé ITuéttra Stñora^ m,) 

«Aun ab§9 fliOaua, ya lo ynan temiendo.» 

(AUieandr§, 19 *,) 

*Ab€t fué el entrado con su pendón sangriento 
Sobreuieno el inlknte lasso e sudoriento. • 

iAUaandr9f B6 M.) 



AKTÍCULO I 



Adverbios oallllcAtIvo* ó de m«Mlo« 



Todos estos adverbios, numerosísimos en la lengua moder- 
na, figuran en cantidad muy reducida en el P. C. La lengua 
del siglo Xn conoce ya la formación actual con mente (del 
ablativo latino mente, usado ya en el latín vulgar: honesta men- 
té, prudente menté); pero la soldadura no se había efectuado 
todavía con perfección, ni el procedimiento se había generali- 
zado lo bastante para ser tan fecundo como lo fué después. El 
latín mente da en el Poema mientre, mientra, por diptongación 
de la tónica é intercalación de una r (1) que no se deja explicar 
fácilmente; mediante la adición de mientre á la forma femeni- 
na del adjetivo respectivo se encuentran formados en el P. C. 
los adverbios fuerte mientre, hiltada mientre, firm>e mientre, 
ondrada mientre, vera mientre y cuerda mientra. 

Aparte de estos adverbios de modo, figuran en el P. C. abe, 
(de á vi), amen, amydos (invitus), ayna (agina), cammo [cuernas 
cum, de quomodó) mal, meiar, peor, atol, si, assi, y las locucio- 
nes adverbiales actíestas, aosadas, de diestro, assiniestro, de 
trauiesso, a clamor, a vigor, dahna e de coragon,a guisa, de guisa, 



(1) Qae el mUntrt del P. C. y el msnu actual son idénticoa y que ambos proceden 
del menú latino es cosa fuera de toda duda. ¿Por qnó, sin embarg-o, esa r tan constan- 
temente empleadaT Obsérvese que el Poema emplea varias veces el sustantivo mUn' 
i«, misnut y nunca intercala r. ¿Por qué esta diferencia si la palabra es la mismaT 
OígtLae hoy mismo á la ¿rente del pueblo decir ¿ la ves onic, antes y dehmtré^ pal<»niir§, 
y se llegará & la conclusión de que esta r epentética se desarrolla eapont&neamente 
•en ciertos caaos. 



SL ADVERBIO— ADVERBIOS GAUFIOATIVOS 217 

M -a^Hi III II II ■ ^ - - - — 

en algara, de grado, de voluntad, etc., con más los adjetivos 
nuevos, alto, firme y sol usados como adverbios. 

La comparación perifrástica se hace (1) con tan para la de 
igualdad, mas para la de superioridad, menos para la de infe- 
rioridad y muy para los superlativos. Bien y mal tienen los 
comparativos sintéticos meior, peor. 

(1) Riactamente lo mismo qae la de los adjetiyos. (Véase atr&s, pig. 182 y Big,), 



ABTÍOÜLO n 



JkAw^hpMom deCefl*iiilnatlv€M« 



S 1.^-— Adverbios db xiBMPOt 

Unos son de procedencia latina, ya pura, como eras, ya mo- 
dificada por la aclimatación, como oy de hodie, y otros son de 
formación castellana, siquiera sus elementos constitutivos sean 
latinos, como anoch, €yora, etc. Hé aquí la lista de todos ellos, 
dasificadoe con arreglo á su estructura material: 

Son simples: ante^ antes, ya, luego, guando, gerca {por pronto), 
tarde, avn, priuado, nunqua, siempre, mañana (por temprano), 
temprano, eras, primero, oy. 

Compuestos de composición latina ó castellana, adelant, ago- 
ra (de h¿lc hora), essora (essa ora), alora (de iUa hora), apriessa 
(de ad pressam), anoch, después, enantes, estonges y iamas. Á 
éstos hay que afiadir las locuciones adverbiales más ó menos 
disfrazadas do^tit, daquand, de que, desaqui, con oras (1), en buen 
ora, en buen punto, en essora, a la tomada, a la mañana, al 
otro dia, a hs mediados gallos, poco ha, desi adelant, eras maña- 
na, de día, de noche, en esto, mas por espafio, fazál alúa (2), al 
alúa de la man, por la mañana prieta, por siempre, etc. 

S 2.^— Adverbios de lüoab. 

Los SIMPLES son: alct=alla (illac), ali==alli (iUic), cerca 
(círtJa), en, end, ende {yndé\, fuera, fueras [foras) o [ubi), pues 
{post), y, hi (iW). 

(]} Daqui por éni4 oAora, áaquand por iuáé euaniú, d$ q*t9 por du4* qu9, dMo^wl 
por d§9d$ ut§ inUmnt§, con orat por con ti§mpo. 
(S) Fosal 0kta/'/áM al áhtmj =húeim§lálba,taamúnécmr. 



HL ADVBBBIO— ADVBBBIOB DBTEBMINAIIVOB 219 



Son de origen cobípubsto, aunque simples en apariencia: 
ahten {ahnge)^ c^qui {ec(fhic), arriba {ad ripam), alen, elen, 
aletít, aUent {al ende), apres {ad preasum), den, dent, dend {de 
inde), dentro {de intue), do=don=dond=dande=d(mt {de tM, 
de unde), suso {sursum), yuso {deorsum> deossunO> dius80> 
ifuso); los de origen compuesto que, aunque simples en la 
forma, descubren su composición, son acabo, acerca, adelant, 
adentro, delant, derredor, apart, aparte, ayuso, cábadélant, dalla, 
daguen, daquent, dálent, dallent, daqui, desaqui, desdalli^ desi, 
desuso, duca. A éstos pueden añadirse las locucciones adverbia- 
les a derredor, a la faga, en derredor, a orient, en somo, de fue- 
ra, cuesta yuso, della e della part, desi adelant, deesa part, alent 
parte, en medio, por medio, a nulla part, en todo lo mas alto, a 
nullapart, de ninguna part que sea, eto. 

S 3.^ — ^Adverbios db oAimnAD. 

Aparecen como simples a/arto {farctum), oigo {aliquod), al- 
guandre {aliquantum) , bien, mas, menos, mucho=much==muy 
{muUum), nada {nata), poco, quant, quanto, que, tan, tanto (1). 

Los COMPUESTOS que figuran en el Poema son atan, atonto, 
demás y otro si, 

S 4.^— Adverbios de orden. 

No figuran como tales más que primero (por primeramente, 
en primer lugar) y acabo, en equivalencia de al fin, en último 

(1) AtffuoHárt ñgurm en los yenos 868 y 1.081 del P. C. «Longlnos en ^itgo que 
auaquai tío Qlguanár§» luna deeleetan^ non la flxo alguanér9.* Dies trte eata palií- 
tm de aiiqíUMhimÓ aliqtianíuh»m; ^ro Cornu {Bonumia X, 15) la reetuoa sosteniendo 
qne Tiene de aH9%»aHdo; esto es Terdad respecto del algttandr* del Terso 1,061; pero él 
del 8B8 sólo se explica por aU^téontwn^ qne fonéticamente produce lo mismo. Obsér- 
Tese lar epentética de aiguandr9 ^aUqwmdo, úiiqutmhmj y compárese con la de 
de initnlrt ^^ntUéJ y denfro ^di intutj. 



220 SL ADYSEBIO — ADVEBBIOS DSTEEMXNATIV08 

término. Pueden también contarse como tales los adverbios de 
tiempo antes y después. 

S 5.^ — Adverbios de aubmación, Aioaoión y duda. 

De AFiBMAOióN son si, ssi, amen y vera mientre, con las locu- 
ciones sin dUbda, sin ulla dubda, por verdad, sines dubdan^a. 

De NEGACIÓN se encuentran no, non, ni, nin, nunqua, mmquas, 
nada. 

De DUDA sólo se encuentra quÍQo¿b [qui 8ab=quien sabe), que 
ha producido el actual quizá. 

S 6.** — ^Adverbios de oompaeaoión. 

Como tales deben contarse los correlativos assi commo, tan 
commo y tanto quanto para la comparación de igualdad^ mas 
para la de superioridad, y menos para la de inferioridad^ según 
en otros lugares hemos expuesto. 



CAPÍTULO vn 



LA PEEPOSICIÓN 



Las preposiciones que figuran usadas en el P. G. son, con li- 
geras^variantes; las mismas que han llegado hasta nuestros 
días. Si comparamos;^ en efecto, la lista de preposiciones que 
presenta la Real Academia Española en su Gramática con la 
que resulta del análisis del P. C, encontraremos tan sólo la di- 
ferencia de que el lenguaje del Poema carece de las preposicio- 
nes bajo y según {1), mientras que el lenguaje actual ha dejado 
caer en el olvido las preposiciones par y pora, cosa no de ex- 
trañar si se tiene en cuenta la confusión de par con para y de 
por con pora, que tenía que dar por resultado, al fijarse la len- 
gua, la desaparición de las variantes fonéticamente afines, 
como ha sucedido al quedar en definitiva i^rra y por. Hé aqui 
la lista de las preposiciones usadas en el Poema (2): 



(1) Bt^jo lia ido invadiendo en la lengna moderna el terreno qne antes ocnpat» «o. 
El moderno /ia«ia tiene en el P. CL por eqnlyalente fas, como se ve en la expresión 
fksal akias=haeia §1 wntuue^r. Cáht y «o puede decirse que no se nsan ya, la primera 
nada, y la segunda sólo con los sustantivos capa, eolor, p^na y pretexto, como ya ad- 
vierte la Academia, y en la expresión consagrada por el aso «o ti árbol io Ouorniea, 

(8) Las preposiciones inseparables han sido ya expuestas al tratar de kw prefijos «a 
nombres y verbos. 



222 



LA PBIPOfllOIÓSf 



PREPOSICIONES 


PROCEDENCIA 


PREPOSICIONES 


PROCEDENCIA 


a 


ad 


entre, entr 


Ínter 


ante, ant 


ante 


fasta, fata,£fata 


hatta (árabe) 


cabO; cabO; cab 


caput 


faz 


facie 


con 


cum 


fronte, front 


fronte 


contra 


contra 


par 


per 


de, d 


de 


para 


pro ad 


desde, desd, des 


des d 


por 


per, pro 


en 


in 


pora 


proad 


sines, sin 


sine 


sobre, sobr 


super 


SO 


sub 


tras 


trans 



Ck>mo habrá podido notarse en el precedente cuadro, todas 
las preposiciones terminadas en e son susceptibles de apócope, 
sufriendo la elisión de la e ante las voces que empiezan por vo- 
cal, especialmente el artículo, los pronombres personales y los 
adverbios de lugar, con todos los cuales se funden en ui\a sola 
expresión: cabél, sobrél, daqui, entrellas, etc. Desde puede 
perder no sólo la e, sino la sílaba de y hasta esde: desde oy, 
áeBáalli, áesaqui, de San Pero fasta Medina, áaqui en adelant; 
esta sucesiva eliminación nos mues^tra la manera con que se ha 
ido formando el adverbio desde, empezando por la preposición 
de, á la que se han ido añadiendo, primero el demostrativo ese, 
(dése, des) y después la preposición de, que primero estaba se- 
parada como se ve en el P. C. y que al fín se unió con des for- 
mando el desde actual, harto distante ya de su origen para que 
sea siempre fiel á su sentido etimológico. Por lo demás, si el 
número y forma de las preposiciones del P. C. son casi idénti- 
cos á los actuales, su significación y régimen se aparta en oca- 
siones bastante, como veremos en la Sintaxis. 



CAPÍTULO vm 



LA CONJUNCIÓN 



Las conjunciones que se encuentran en el Poema del Cid 
tampoco difieren gran cosa de las actuales^ pudiéndose decir 
que la única diferencia está en haber abandonado el castellano 
moderno las dos expresivas, pintorescas y graciosas conjuncio- 
nes ca y mager, habiendo aumentado en cambio su caudal con 
pero, Hé aquí, clasificadas por su significación, las que se en- 
cuentran en el manuscrito de Per Abbat: 

§ 1.^— Copulativas. 

Son las mismas del castellano actual, sólo que, en lugar de 
yf se encuentra casi siempre e. Tales son: e=y:=hy {et), ni = 
nin = nyn (nec), que. 

§ 2.° — Disyuntivas. 

Sólo figura entre las conjunciones de esta clase, como típica 
del grupo, la conjunción o (aut). 

§ 3.®— Adversativas. 

A este grupo corresponden las conjunciones ca, mager, mas, 
que, eiquier, sinon. El expresivo ca, del quia latino, no es pro- 
piamente conjunción adversativa, pero desempeña á veces este 



224 LA OONJUNCldN 



oficio^ sin perder del todo sa valor causal originario: el uos casa, 
ca non yo. Mager, igual al actual aunque, por moa que, lo rela- 
doDa Diez (Et. W,^ 381) con el griego (lúocáptoc^ feliz; pero esta 
derivación es poco satisfactoria en cuanto al sentido, y el mis- 
mo Diez no la indica sino como probable, reproduciendo ade- 
más la opinión de Sánchez, que trae mager del francés malgré, 
etimolo^a sospechosa también. Barcia enlaza maguer con el 
francés gucre, trayendo el origen del antiguo alemán toeiger, 
mucho, y si bien esta procedencia podría en rigor admitirse, 
no nos decidimos á aceptarla por no acertar á explicar con ella 
sino la flltima parte de la palabra, quedando inexplicable la 
primera silaba; mctger, en nuestro concepto, no es otra cosa que 
un compuesto puramente romance de magis quod > mas que 
^ma que > mctge > mager {magüe > maguer), cuya significa- 
ción (por más que) conviene perfectamente á mager, y cuya 
procedencia, dado el gusto de la lengua por la r adicion-l {den- 
tro, mientre), no presenta ninguna dificultad fonétic^^ Sinon es 
también un compuesto de si non, como siquier lo es de si quier. 
Las tres conjunciones mager, sinon, siquier tienen cierto valor 
concesivo además del adversativo. 

§ 4.®— Condicionales. 

Pertenecen á esta especie las conjunciones si, que y la locu- 
ción a menos de. La conjunción si pierde la á al juntarse con el 
pronombre yo: syo = siyo {1). 

§ 6.°— Causales. 

Éstas son bastante numerosas: ca, commo, poro, porque, por 
en, por quanto, pues, pues que, ya que. La conjunción ca tiene 

(1) Compárete esU forma eon la que preeenU todaTla actualmente en igual eaao el 
dialecto aragonéi. 



LA CONJUNCIÓN 225 



esanciálmeiite valor causal, equivaliendo al pues actual (francés 
ci»r). Las locu .iones j)or en, por end, poro (por o) equivalen á 
por lo cuál, por cuya razón. Porque es relativamente poco 
usado. Pues que y ya que tienen á la vez valor causal y conti- 
nuativo. Quando tiene también en ocasiones sentido conjuntivo 
causal. 

§ 6.®— Temporales. 

Se encuentran con este valor las conjunciones quando, mien- 
tra y las locuciones ante que, antes que, apoco que, assi commo, 
asi que, fata que, fasta do, después que, mientra que. Assi commo 
tiene también, como alguna de las demás, cierto valor compara- 
tivo y correlativo. 

§ 7.°— Finales. 

Como tales pueden contarse por, pora, que y por tal que, 
acerca de las cuales nada hay que advertir de particular. 



§ 8.® — Continuativas. 

Figuran en este grupo las conjunciones ca, pues, que; en to* 
das ellas, sin embargo, el valor continuativo se confunde con 
el causal y el conclusivo. 

Se habrá notado que la conjunción que, aunque no tan des- 
arrollada como en el castellano moderno, por repartir sus do- 
minios con ca, tiene bastante fuerza conjuntiva para poder des- 
empefiar por si sola los oficios de todos los demás grupos, has- 
ta el punto de que, lejos de ganar terreno en este sentido, más 
bien lo ha perdido en la lengua moderna, lo cual no es cierta- 

í5 






226 LA OONJÜKOIÓN 



mente de lamentar^ pues el abuso y aun el mero uso del que 
da á la frase cierta pesadez y monotonía muy poco recomenda- 
bles (!)• 

(1) Sin qa6 por eso llo^uomos & la proacripción abtolaU del «uf, á semcijanza de 
CheiineTiéres, que ha Jurado odio mortal al q%»4 y al gui an francés, habiendo llegado 
al extremo de publicar una voluminosa obra en folio, Lu d«««<nf du Louvr§, en la que 
ni una sola yez se usa ninguna de estas dos palabras. 



CAPÍTULO IX 



hÁ INTERJECCIÓN 



Pobrisimo en gritos interjectivos como ninguna otra obra de 
flu clase aparece el Poema del Cid. Es qae la interjección, que 
«e halla en las más ínfimas capas de los idiomas, no sube á flo- 
te sino cuando la lengua literaria se ha perfeccionado, y el 
poeta siente la necesidad de mover las pasiones por otros me- 
dios que los resultantes de la descarnada exposición de los he- 
chos. Como dice Damas-Hinard, el antiguo autor del Poema 
cao carece de imaginación; pero lejos de hacer alarde de ella, 
la emplea únicamente en hacernos ver las cosas: se desvanece 
para dejarlas aparecer, y aparecen en efecto con doble realce» • 
cEl antiguo juglar — dice más adelante (1) — ^ha hecho su narrar 
ción como la ha concebido, con el mismo vigor é idéntica na- 
turalidad; no vayáis á pedirle el menor ornato de detalle; no 
os concedería ni siquiera un elegante epíteto. ¡Tiene en verdad 
harto que hacer sin esol > . 

La única interjección que figara en el P. C. es la conjunción 
o (¡ohl), y para eso no se encuentra más que dos veces: c O, cue- 
rno saliera de Castiella Albarfanezl » 1519; «o, ¿quien gelas diera 
por párelas o por veladas?» 3277« También se emplea aZa = ea, 
vamos, una sola vez en el verso 2351: tAla, Pwo Vermuez, el 
myo sobrino caro I > 

(1) Poim$ dm C(4.~Intfodactloii, p, xx y xxii. 



228 LA nn^EBJECdóN 



Cromo voces usadas interjectivamente pueden, sin embargo, 
contarse albricia, grafios, merced, Dios y ya. Albricia sólo figu- 
ra una veZ; con sentido de amarga ironía: €albricia, Albarfanez, 
ca echados somos de tierra! » 14. Grafías y merfed aparecen va- 
rias veces con la significación de voces interjectivas de agrade- 
cimiento, misericordia ó favor, sentido que comparten con gra- 
do. Las más frecuentes son Dios y ya en el sentido de ea,. 
wtya, etc. 

£n fin, pueden también contarse como locuciones interjecti- 
vas las dos fórmulas de juramento empleadas respectivamente 
por el Cid y por el rey don Alfonso: ¡Por aquesta barba/ ¡Par 
jSant Esidro! 



CAPÍTULO X 



FIGURAS DE DICCIÓN 



En el P. G. ae encuentra abundante cosecha de metaplasmos, 
•como se encontrará siempre en toda lengua no fijada todavía y 
<en todo escrito que refleje con fidelidad el habla popular, que 
*ea el habla viva; de cualquier época. 

§ 1.* — ^Figuras de adición. 
I.— Protesis. 

El caso más frecuente de prótesis es el de la a, en lo quenp 
alejaría de tener parte el contacto con los árabes, mozárabes 7 
mudejares; así se ye ábivcar por baxar, acosar por casar, afer^ 
€a por qerca, etc. 

II. — Epéntesis. 

La EPÉNTESIS es más variada: sin contar los casos debidos 4 
la evolución fónica del latín, como la & de nom-b-re, lum-h-re$, 
om-b-ro9,<ee cuentan como letras epentéticas: 

1.^ La h: cam-lhre por comeré, nim-h-la por ni me la. 

2.^ La d: pon-á-ran por poner an, val-á-ra por valera, 
tashá^ra por tañera. 

3.® La g: fir-q-ades por firades,pon'g'0 "poipono, rreman-^-a 
por remaña. 



230 FIGURAS DB DKXJIÓN 



4.° La y: trorj-o por trao, enple-y-e por enplee. 
5.® La r: mient-r-e por miente, denUt-o por diento, 
6.^ La n, que aparece por mal entendida analogía en los 
yerbos conpien^anj sqpienssen, ventanssen, por conpiefan, sopiés- 
sen, ventoseen, así como en eabent, rrogand, ondredes, hedand, 
por sabet, rrogad, odredes, hedad, si bien en estos últimos casos 
más bien debe atribuirse á mero error del copista. 



III. — Paragoge. 

La PARAG06B presenta también casos numerosos. Las letras 
paragógicas son: 

1.^ La f y la df^ cuya aparición es debida^ ya á la tradición 
etimológica^ como enpuedeni, sabeni, prendená, ya á la eufo-^ 
nía, como en álgtmt año. 

2.® La n, que debe su existencia^ ó al deseo de reforzar el 
sonido de la vocal precedente, como en nin,'aun, ó á la influen* 
cía perturbadora de la analogía, como en frienssen por firiensse 
pam marcar el plural con n final sin tener en cuenta el reflexi- 
YO se (1), así como la n epentética se ha introducido antes del 
¿sen de ventanssen, scpienssen como si fuera un se reflexivo y no 
la característica del imperfecto de subjuntivo. 

3.® La s, ora etimológica, como en fueras de foros, antes de 
ante ex, ora analógica, como en antes por ante, nunquas por 
miHqua, ora euf ónica, como en el yanies en un escallo, por yasie 
del verso 2.280 (2). 



(1) Bn al dialecto bogotano (Caanro, Apunfeionu crUieoiJ no aÓlo ae dice «ianlfi^ 
», alno htígmKMn^ áiotmi9n\ y aagún Hartianlrasch. *9iwUnn 6 i>aya«f n coalqular 
iKMTado labriego de CaatiUa lo dice muy grave, y algona vei lie adirertido eaa i» aBa- 
dida á nn inflnltiTo: el W^m éOot; 

(i) « r<U!U9 invn §écañ0, durmié el Cbfnpeodor.» Como el caso ea alelado, y ■oH' 
tantoB loa biatoa aemeiJantea que en el Poema ae encuentran, puede conaiderarae e^ 
y«t<M dtado como un error de copia m¿a que otra cosa. 



FIOUBAB DB DICCIÓN 231 



§ 2.®— Figuras de supresión. 
I. — Aféresis. 

Loe casos de apirbsis en voces aisladas son bastante raros, no 
pudiendo citarse en el Poema ninguno seguro; pero en cambio 
la aféresis por contracción de dos voces en una, presenta algu- 
nos ejemplos, como todól por todo el, sol por so el. 

II. — Sincopa. 

La SÍNCOPA no puede estudiarse bien en una lengua que se 
está formando, pues si se examinan sus palabras con relación á la 
lengua madre, se encontrarán multitud de casos de sincopación 
que no lo son realmente dentro de la lengua misma, sino en el 
caso de presentarse en concurrencia con otros en que la sinco- 
pación no existe. La eliminación de la e de los verbos en -íer, 
-db-, por ejemplo, en los futuros cobre, podra, (por eaberé, pode- 
rá) ó la de la t en marremos, ferredes (por moriremos, ferir- 
edes) es xm caso de sincopa, por más que actualmente no 
puede ya considerarse como tal por haberse fijado estas formas, 
desapareciendo en el primer caso las plenas caber he, poder 
ha, y restabledéndoee en el segundo las sincopadas moriremos, 
feriréis. 

m.-^Apocope. 

La APóoopí es la figura de dicción más frecuente en el P. C. La 
sufren en general: 

1.® Todos los monosílabos acabados en e: m)e, d)e, t)e, l)e, 
qu)e, $)e. 

2.^ Muchas vocee no monosílabas terminadas en e: estje, 



232 FIGURAS DB DICCIÓN 



e$)e, ant)e, delant)e, adelantje, aUend)e, etc.; en muchas de ellas 
la apocopación de la es tan frecuente que hay que reconocer 
que en el lenguaje del Poema la forma apocopada era la regla y 
la plena la excepción; tal sucede con cwi, mont, part, muert, 
noch, arient, val, etc. 

3.^ La maycHT parte de las formas verbales terminadas en e 
atónica, especialmente las primeras personas: adux, dix, dixier, 
fas, fuer, fue9i of, (mier,pmíier,fart(ia, sonaa, pemst, visi, etc. 

4.^ La o de ciertos nombres y adjetivos como buen, cimt, 
Per, Oalind, Albor, Martin, Tor ana, primer, tercer, sant, tod, 
vn, etc. 

5.^ La última, y aun lasúltimas sílabas que siguen á la tó- 
nica: maña(na, to(do, San(to, Feman(do, Chlin(do, Ferranfdo, 
Jerdn(imo. 

6.^ lOLS ante g: alegre(8 son, Jirfne(s ecm. 

7.^ La I en el enlace con otra 1; males por mal les. 

La CONTEAOCIÓH es también figura frecuentísima, que no sólo 
se extiende á loe casos de aa, ae, es, 00, oofmo en central, la (la 
ha), al (a el), le (le he), dd, entréUos, sobrella, lo (lo o), sino que 
se aplica á se como en sol por so él, y aun á ii, como en syo por 
si yo, dio por di yo. 

§*3.*— Figuras db transposición. 

Por último, la transposición es figura que no deja de presen- 
tarse con relativa frecuencia, especialmente en los grupos con- 
sonantes di, dn, nr, producidos por la flexión y que se cam- 
bian, como oportunamente hemos indicado, en Id, m, ni: daláo, 
deeiláes, veme, tenrie, tenenáos, ynáos, por dadlo, deeiUes, 
ffenre, tenrie, tenednos, yénos. 



bEGUNDA PARTE 



SINTAXIS 



SECCIÓN FSIMERA 



CoaeordaneU, 



*, 



CAPITULO I 

GONOORDANCIA DB ARTÍCULO T NOMBRB 

£1 artículo concierta con el nombre ó pronombre en género j 
núm^o: el castiello, la tnano, los cauaUeros, las feridas, lo alto, 
lo al, lo vnO; lo otro. 

Cuando el nombre es femenino y empieza por vocal, suele 
usaree en singular el artículo masculino por eufonía: el agua, 
el espada, el algara, el alma (1). Esta regla, sin embargo, parece 
que no era completamente fija, pues alguna que otra vez se en- 
cuentra la espada, la agua. 

Los nombres de género dudoso admiten el artículo en ambas 
formas genéricas: el amor y lamor, el mar y la mar, el pro y la 
pro, elpuent y lapuent, etc. 

Á la concordancia del artículo con el nombre puede referirse 
también la del determinativo, que no es en realidad más que 

(1) Bn Mié punto la lenffaa del Poema presenta haata eaaoe del empleo del artíenlo 
«I con femeninos qne empiexan por o, w, como §1 vno ai ofra. 



234 CONOORDANOU DB ABTÍCULO T NOMBBS 

_^ ♦ _ 

un artículo individualizador (1), así como el, la, lo es artículo 
espedficador. La regla de esta concordancia es la misma^ acuer- 
do en género y número; vn día, vna noche, este logar, esta presen- 
taía, estos virtos, estas fuerzas; es casamiento, essa noch, essos 
christianos, essos tierras; myo Qid, sos varones, tal cauallo, tales 
cosas, etc. La forma masculina ó apocopada de los determinati- 
vos que la tienen^ suele usarse con los nombres que empiezan 
por vocal; como vn almo/alia, vn ora, est año» 

(1) Véase Arax^o: Qram&tiea razonada hUUirico<r%tica d$ la l^nifua f^rtMCtaa, 



CAPÍTULO ni 



CONOORD ANCHA DB ADJETIVO T KOMBBB (1) 



AATÍOULO I 

€3onoord«nol« de nombre ó pronoioübpe y «<|Jotlvo« 

§ 1.® — (Concordancia be nombre y adjetivo 

£1 adjetivo concierta con el sustantivo en género y número 
brial primo, camisa bUmca, cavallos corredores, buenas duefias, 
LfOfi adjetivos que no tienen más que una forma genérica, claro 
es que lo mismo se aplican al masculino que al femenino: grant 
día, grant ora, espada taiador, agua cabdal, finchas fuertes e du- 
radores. Jijas yff antes. 

Si el nombre es femenino y empieza por vocal, el adjetivo se 
emplea en la forma apocopada si la tiene en uso: buen ora, don 
Eluira, don urraca. Los casos en que tal sucede son sin embar- 
go limitadísimos. 

Si dos ó más nombres en singular ó plural son calificados 
por un solo adjetivo, éste se pone en plural, y en el género que 
tengan dichos nombres si ambos son del mismo género: Era- 
ekeZ e Vidas, losmyos amigos caros; oueias e uacas e otras rriqui- 
Mos largas. Cuando son de género diferente, parece más bien 

O) En eaie Upo de eoneoidancia comprendemoa Us de j»ronom^rt y Mom^rt, pro^ 
«•mArt y mdfUiw nombra 6 proncmbr» y participio j relativo 9on antuodot^; 



236 OONGORDANCIA. — NOMBRE ó PRONOMBRE Y ADJEHVO 

que el nombre que impone la concordancia al adjetivo que le 
caliñca ó al pronombre que le representa es el último que se 
enuncia: fienio moros e giento moras quiero las quitar; mulos e 
pala/res muy gmeesos de sazón; los pendones e las langas tan lien 
las uan enpleando; como no hay casos en número crecido para 
poder deducir una ley^ nos limitamos á establecer este princi- 
pio conjeturalmente (1). También es de notar el caso de don en 
singular con Rrachél e Vidas formando una especie de razón so- 
cial; una unidad colectiva que explica las formas sintázicas 
don Rrachel e Vidas, dixo Rrachel e Vidas. 

§ 2.^ — CÍONCORDANGU DE PRONOMBRE T ADJETIVO 

£1 pronombre en general^ como representante que es del nom- 
bre^ toma el género y número del nombre que representa; pero 
si esta regla no admite excepción tratándose del pronombre 
sí^eto, en cuanto al pronombre complemento sufre algunas mo- 
dificaciones que conviene no pasar por alto: así, siguiendo la 
regla general, se encuentran las frases: si non la quebrantas por 
fuerza (la puerta), veremos conmo la acorredes (la sefia), dos 
tendales la sufren (la tienda), yncamos las darena (las arca«) 
lomar las hedes señoras (á dofía Elvira y doíla Sol); pero cuan- 
do se juntan dos nombres de cosas de distinto género, el pio- 
. nombre que las representa puede ponerse en neutro, y por lo 
tanto en singular: quien vos lo podrie contar (paasim); doro e la 
plata espendiestes lo vos 3.238; non lo compra, ca el se lo aufe 
consigo 67; si loe nombres son de personas, puede ponerse en 
plural femenino si el ismenino es el último: a Minaya eaJm 
dueñas, Dios, commo las ondraua; pero también se encuentra: 



(1) Al lado en efecto da loa ^emploa traacritoa pneden ciiarae otroa como burff9^ 
Ui • burgtat por lat ítni$9trtu ton paaalaa, morot • morof a^Un loa 4€ ^oAoneto» 
en loa qae parece domina el principio de la concordancia con el m aa cnllno » 



CONCORDANCIA. — NOMBRB ó PRONOMBRE Y ADJETIVO 237 

a ele a SU muger delan se le omillar(m,fy'os e mugeres ver lo mu- 
rir de famhre. 

Los adjetivos expresivos de color conciertan siempre con el 
SQstantivo á que se refieren: vna piel vermeia, vermeio Üet4e, 
tierras negras, sauana blanca, pendones blancos. 

El pronombre uos, vos, usado como término de cortesía en 
equivalencia de un singular^ pide la concordancia siléptica en 
singular con el adjetivo: nos sodes muy bueno; uos, muger ondra- 
da, de my seades seruida; uos, tan diño. 

Los adjetivos y participios usados adverbialmente son inva- 
riables: firme gelo rrogad, firme son los moros, alegre son las 
dueñas. Aunque la regla puede decirse que estaba ya fijada en 
este punto (1)^ se conoce que no había sido sin lucha cuando se 
tropieza con el adjetivo nuevos, empleado así en plural, no 
obstante su valor adverbial, en la frase nunqua lo vieran, ca 
nnevos son legados (no lo habían visto nunca, pues eran recién 

llegados). 

El pronombre nadi, conKrpfóóédenl» del plural latino nati, 
exige la concordancia en plural, y así se encuentra la frase nadi 
nol diessen posada; este sentido, sin embargo, era ya arcaico, y 
nadi concierta por regla general en singular lo mismo que en el 
castellano moderno. 

Loe nombres de género dudoso admiten adjetivos masculinos 
y femeninos: la nuestra amor, la mar salada, en toda pro, en 

nuestro pro. 

Ya en el P. C. empieza á figurar el pronombre la sin 
nombre expreso á que representar, giro elíptico que tan rica 
ooeecha de pintorescas frases ha dado al moderno castellano (2). 

(O En «liyrt y flrm* citado*, etUí Yocm pueden tom«r8e eomo adyarfoiof en loe dos 
f lfiwMM ijemplos, en euyo caso 1a forma singiüar es correcta, 6 como adjetivos, y en- 
tonces el Bin^ulnr es sólo aparente, habiendo desaparecido la a final por empeiar con 
» la palabra simiente; ésto es lo más probable, si oo se^ro. 

(1) Talas como b%tetM la hieimot, ptg^^M á uno, tú las pagará*, buena la eogié, 
§m a iérMllm,á minom$^dmti, «te. 



238 OON€H)RDANOU. — NOMBRB 6 PRONOliBRE Y ADJimVO 

En el Poema figuran las expresiones: fios vengáronos aques - 
ta par la del león, non la lograran (1), etc. El neutro lo se 
usa también en análogas condiciones: lo del león, lo de nue$» 
tras fijas. 

(1) Hay que suplir en esUs frases (i09at ocatián, con cuyos femeninos ocultos se 
hace la concordancia. 



ABTÍOULOn 



CaneordaAeia de nombre ó pronombre j perClelplo. 



El caso en que mis se aparta de la leogoa moderna la de IO0 
aigloe Xn y Xm, en materia de concordancia, es en la concor- 
dancia del participio con el nombre. La regla general que re* 
salta en este ponto del detenido examen del P* C. es la de qoe 
el participio (de pietáito por supuesto, toda vez que el de pre* 
senté en realidad no existe) puede concertar 6 con el suj<:^ 6 
con el complonento del verbo de cuyo tiempo compae^io tonxuBi 
parte. 

§ 1." — C0500BDA5CIA DEL FABTICIPIO COK EL 9^iWÍ<J 

El participio ooncierta 005 el sujeto de La oraci6u siempre 
que esté en una oración de verbo suslaDíi vo (> que pertez^ezca á 
on verbo que sesirra de ser como auxiliar: <de qclen eo yo 
senada 270, ]hB archas B^ry^m f>eniadw 116^ ^hi iMnuJ^/ro/in^ 
OGomK) lo deoedee íar 315^ rinídcí ha la m;aXLaDa 425^ ellae «on 
pofoda* 1612, si nos fuesf^mo^ maiad<u j!7d2, iuucbo ertm rre" 
pmtidog los criantes de Carri6ti 5^f>07^ de lo que auien lecho 
nmcbo rrepÍ8os90ii ^ób^yé^, etc. tih encuentra la exoepci^ii <ia su 
quinta no!D iueKi& olbuiado» 24>f7 at^ej^ui^tda por la rima^ pero que 
pnade expüstoBt por una hli¡/ti\M hiperbal6uioa: «juvu íueew; olbi- 
dado (darle) la su quixiUL> . 



240 CONCORDANCU. — NOMBRE ó PRONOMBRE Y PARTICIPIO 



§ 2.** — Concordancia del participio con el complemento 

El participio concierta con el complemento de la oración lo 
mismo cuando éste precede que cuando sigue al participio (1)^ 
de modo que éste se considera en realidad para los efectos de la 
concordancia como un simple adjetivo . Los ejemplos que el 
Poema presenta son en extremo numerosos, por lo cual sólo ci- 
taremos los más importantes en cada posición del participio: 

1.® CONCORDAIÍCIA DEL participio CON EL COMPLEMENTO, PRE- 
CEDIENDO ébtb: a). Yendo el participio antes del auxiliar: «los 
Yi días de ^plazx) passados los han 306, la missa acabada la han 
366, las puertas dexadas han abiertas 461, a Qarago^a metuda 
la en paria 914, tierras de Borriana todas conquistas las ha 1093, 
á los de Valen9ia escarmentados los han 1170; estas dueñas ado- 
badas las han 1429; posada j>re$a han 2877; estas apre9Íaduia& 
myo Qid^resfltó las ha3250>. — b). Yendo el participio después 
del auxiliar: «los que auien ganados 101; uos seys yientos e yo 
treynta he ganados 207; una tienda ha dexada 582; la paria que^ 
ha, presa 586; el agua nos an vedada 667; la langa a quebrada 
746; lid campal a venfida 784; pocos biuoe a dexados 785; esta 
albergada la an robada 794; esta batalla que auemos oñrancada 
814; aquelas compañas que auien dexadas 929; las armas auien 
presas 1001; los caualleros que el Qid le auie dados 1051; la 
ganancia que an fecha 1084; el se la a ganada 1196; los avereg 
que avien tomados 1249; esta heredad que uos yo he ganada 
1607; la que a conquista 1630; las feridas primeras que las aya 
yo otorgadas 1709; tres colpes le ouo dados 1725; tal ganangia 



(1) Como 86 ye, el castellano iba en eate ponto más lejos todavía qne el francés mo- 
derno, que sólo ezisre la concordancia cuando el complemento es directo y precede al 
partielpio. Bl antiguo francés hacia siempre yariable el participio, pero en el A» 
glo XII prevaleeia ya la regla actaal« formulada cinco centurias más tarde por el la- 
moso Vaugelas. 



CONCOBDANCIA.— NOMBRE ó PRONOMBRE Y PARTICIPIO 241 

nos aD dada 1751; los moros que ha matados 1795; esta quinta 
que yo he ganada 1607; esta lid que ha arrancedla 1819; bien 
U08 he casadas 2606; quando tal ondra me an dada 2831; desta 
desondra que me han fecha 2906; las han dexadas 2909; nos 
han ühiltados 2941; ssu offrenda hasi fecha 3062 1. 

2.** OONCORDANCIA DEL PARTICIPIO CON EL COMPLEMENTO, SI- 
GUIENDO ÉSTE AL participio: c Vedada lan conpra 62; fechos los 
ha rricos 848; fercados nos han 1119; ganada ha Xerica 1327; 
sueltas me uos ha 1400; sueltas me las ha 1408; desfechos nos 
ha el Qid 1433; sacada me auedes 1596; passada han la sierra 
1823; tollida he la onor 1934; pedidas nos ha e rrogada^ 2200; 
casadas las ha amas 2G17; cogida han la tienda 2706; vencida 
auedes esta batalla 3668»^ etc. 

E^ presencia de tan concluyentes testimonios, la concordan- 
cia del participio con el complemento no ofrece duda, y si bien 
apunta ya la inyariabilidad que más tarde prevaleció, cabe pre- 
guntar si los relativamente escasos ejemplos de la misma per- 
tenecen positivamente á la época de la composición del Poema 
ó son debidos á errores del copista. Tales excepciones son: 
tdexado ha heredades e casas e pala9Íos 115; tal batalla auemos 
arencado 793; aquesta rriqueza que el Criador nos ha dado 811; 
arribado an las ñaues 1629; vna lid ha arrancado 1849; mucho 
preqia la ondra el (^id quel auedes dado 1848; desta batalla 
que han arrancado 2485», y algún otro ejemplo semejante. 

Tan general debía estimarse la variabilidad del participio, 
que, no ya sólo con el complemento directO; sino hasta con el 
indirecto se le encuentra también concertado, como se ve en los 
ejemplos siguientes: cbien los ouo "bastidos 68, á los moros 
dentro los han tornados 801 > . 






i6 



242 C0NC0RDA19CIA . — KOMSRE ó PRONOMBRE T PARTICIPIO 



§ 3.**— Concordancia del participio sin verbo 

Por lo demás, el participio de pretérito empleado sin verbo 
auxiliar, ya en las frases del tipo de los ablativos absolutos ú 
oracionales latinos, ya en otra posición cualquiera, se conside- 
ra como simple adjetivo que concierta en género y número con 
el sustantivo á que se refiera: cía missa dicha, penssemos de 
oaualgar 320; las archas dducias, prendet seyes 9Íentos marcos 
147; ^tas palabras dichas, la tienda es cogida 213; qui auor 
tieiie monedado 126; bien seiáji pestidcLS (las archas) 86; enbuel- 
Ue andan en armas 659; cauallos muy bien enfrenados 817; pa- 
lafres muy bien enssellados 1064:», etc. 

§ 4.^ — Participios de presente 

Los dos participios de presente que figuran en el Poema, an* 
dantes y valientes, están usados como simples adjetivos y some-- 
tidos á la ley de la concordancia: caualleros que bien andantes^ 
mm 2158, omnes valientes que son 418. 






ABTÍOÜLO lU 



Cioo<5ordancltt de relatlvq y antecedente. 



La concordancia del pronombre relativo con el antecedente 
expreso ó tácito, que representa, no ofrece particularidad algu- 
na en el castellano del siglo del Poema, perfectamente idéntico 
en este punto al castellano actual. 

El pronombre relativo concierta con su antecedente en géne- 
ro y número: tal eres qual digo yo, tales sodes quales digo yo; con 
ce caualleros quales myo fid mando, etc. A esta concordancia, 
que en realidad es más bien de correlativos, puede referirse la 
de tanto quanto y sus análogas: €t€mto quanto yo biua; todas 
cosas quantas son de uianda, á marauilla lo han (todos) quan- 
tos que y som, etc. 

Los demás relativos, siendo como son invariables, claro es 
que no pueden concertar; de ahí que encontremos frases como 
c aquestas mys duefias de quien so yo seruida» 270, por no ad- 
mitir todavía el pronombre quien la forma plural que hoy tiene, 
según hemos 'advertido al hacer en el análisis léxico el inven- 
tario de los relativos del Poema. 



I 



' 



CAPÍTULO III 



CONCORDANCIA DBL VBRfiO CON SU SUJETO 



El verbo concÍOTta con su sujeto en número y persona: 
yo lio lidiare, tu lo otorgaras, sospiro myo fid, nos nos aiu- 
daremos, vos nos engendrantes, exien lo ver mugeres e Haro- 
nes, etc. 

El sujeto puede ser: 1.® Un nombre: el rrey auie la grand 
saña, señas dueñas las traen. 2.^ Un pronombre; si yo rrespon- 
dier, tu non entraras en arman; el vno es en parayso; firme 
mientre son estos a escarmentar. 3/ Una palabra sustantivada: 
los poderes son grandes 3.^ Una oración ó frase entera: de ve- 
nir uos bascar sol non será penssado; la oración en este caso 
forma un todo en singular. 

Cuando el sujeto está compuesto de dos ó más nombres en 
plural; el verbo se pone naturalmente en plural: burgeses e 
burgesas por las finiestras son ptsestos; lo mismo sucede si se 
compone de varios elementos entre los cuales figura un plural: 
myo fid e los otros de caualgar pensauan. Si el sujeto está com- 
puesto de dos ó más nombres en singular^ el verbo se pone tam- 
bién en plural: Rrachel e Vidas seyen se consseiando, myo Cid e 
su muger a la eclegia uan; sin embargo, cuando el verbo prece- 
de al sujeto asi compuesto, puede ponerse en singular: arancado 
es el rrey Farie e Oalve 769, leuantos en pie Oiarra e Inego 



CONCORDANCIA DSL VEfCBO CON SU SUJBTO 245 

Ximenea 3422^ adelino a el el conde don Anrrich e el conde don 
^remond 3496. Del mismo modo cuando los dos nombres forman 
tma especie de razón social, puede también ponerse el verbo en 
singular: dixo Rrachele Vidas 136, 139, 146, 1437. Téngase en 
cuenta que decimos puede, para marcar el carácter potestativo 
de la concordancia del verbo que, en unos casos, suficientes en 
número para no poderlos achacar á descuido ni error, se pone 
en singular y en otros en plural; gradan se Rrachel e Vidas, non 
pneden fahlar don Eluira e doña Sol, van rrecordando don El- 
vira e doña Sol. No debe confundirse con este caso el del verso 
100, Rra^íhele Vidas envno estatúan amos, donde hay inversión, 
siendo amos el sujeto con el que el verbo concierta, y no Bra- 
chel e Vidas, que son como la explanación de amos, y con los 
que no hay concordancia siléptica. 

Cuando el sujeto del verbo está formado por dos nombres en 
singular con reciprocidad de acción, la lengua parece vacilar 
entre el singular y el plural: el vna al otra nol torna rrecábdo, 
nin da consseio padre afijo nin fijo a padre, nin amigo a amigo 
nos pueden consolar 1176-7. 

Si el sujeto está formado por varios pronombres personales, 
tampoco hay fijeza en el empleo del singular ó del plural; pero 
en cuanto á la persona, el castellano emplea desde luego la pri^ 
mera si entre los pronombres ó nombres hay una primera perso- 
na, y la segunda si concurren como sujetos del mismo verbo un 
pronombre de segunda con varios nombres ó pronombres de ter 
cera: €vos seys cientos e yo treynta he ganados 207, fem ante uos, 
yo e uuestras fijas 269, seremos yo e su muger e sus fijas 1411, 
hyo con los myos ferir quiero delant 2368, acá posare con todos 
aquestos mios 3119, entre yo e myo ^id pesa nos de corofon 
2959, entre yo y ellas en uuestra merfedsoms nos 2087, Jfar- 
tín Antolineg e vos, Fero Verumez e Muño Oustioz, firmes sed 
en campo 3524, vos con ellos sed* 2179, etc. 



246 



COKGORDANGU DBL YBRBO CON SU SüJBTO 



Si el sujeto del verbo es un pronombre relativo, el verbo se 
ponO; conforme á las reglas que acabamos de sentar, en el nú- 
mero y persona exigidos por su antecedente: tu que a todos 
guías, señor padre que estás en alto, aquel que gela diesse, la 
tienda que dexara, todos los otros que uan, etc. 



<• 



SECCIÓN SEGUNDA 



Régimen (!)• 



CAPÍTULO I 



RÉGIMEN DEL NOMBRB Ó PRONOMBRE 



El nombre sustantivo; pronombre ó palabra sustantivada, 
cualquiera que sea su oficio en la oración, puede regir á xm 
nombre ó á un verbo en infinitivo, que no es otra cosa en resu- 
men que un nombre de verbo. La relación entre la voz regente 
y la regida se expresa siempre en tales casos por medio de una 
preposición, especialmente de: la casa de Berlanga, tierras de 
Carrion, oios de la cara, la cuenta de los cauallos, omnes de 
todas partes, cosas de uianda, dueñas de pro, a tres bragas del 
fiMr, tres dobles de loriga, armas de lidiar, al sabor del prender. 
El régimen mediante otras preposiciones, sin ser raro, es menos 
usual: caberas con yelmos, lengua sin manos, entre nos e vos, 
htiesas sobre caifas, tan buen día por la christiandad, desondra 
contra nos, etc. Éstos complementos del nombre lo son con 
frecuencia aparentemente tan sólo, dependiendo en realidad do 



(1) Como el régimen 7 la constracción se confunden á yeees por U íntima relacióa 
que entre si tienen, procuraremos, para OTltar repeticiones, tratar aquí de loque más 
estrictamente cabe dentro del estudio de los complementos, dejando para la eonstrue- 
el6n la exposición de ciertos hechos que, auu dependiendo del rA^men, tienen en I& 
constrnceito su más cumplido desenyolvlmiento. 



248 RÉGIMEN DEL NOMBRE Ó PRONOMBRE 

un verbo tácito^ como cuando se dice: espadas so los mantos, 
pues aunque aquí parezca que espadas rige á mantos mediante 
la preposición so, es un error, porque so no depende de espadas, 
sino del verbo tácito leuauan, tenien, trayen, etc. 

También el nombre ó pronombre puede regir al verbo en in- 
finitivo mediante la preposición a, pero este régimen no tiene 
apenas desarrollo: debdo a complir. 

lEÍ régimen del nombre en el lenguaje del siglo XII es en 
general el mismo que en el castellano actual; la única diferen- 
cia apreciable (1) es la del empleo de la preposición a -en el sen- 
tido de con para expresar la materia^ distintivo ó modo de la 
palabra regente: cauallos Kpetrales e a cascaueles, conduchos a 
saeones, gapatos a grand huebra, pendón a corgas, mugeres a ben'^ 
digiones; también aparece por en en la expresión averes a nom- 
bre (en número, numerosos). Es verdad que puede admitirse en 
estos casos la omisión de un verbo, pero el giro existe, consti- 
tuido por un nombre regente y otro regido, para marcar lo dis- 
tintivo del primero mediante la preposición a, dependiente en 
su origen de un verbo, pero emancipada ya de su tutela y suje- 
ta al nombre anterior; compárense los giros análogos del fran- 
cés café au lait, table a tiroirs, lid á colonnes, etc, 

(1) Véase en el ré|;imen del verbo (página 256 y aigiiiente), lo que decimos de 

ilU9b0t, 



I 



CAPÍTULO n 



RÉGIMEN DEL ADJETIVO 



El adjetivo puede tener por complemento un nombre ó pro- 
nombre^ un verbo y hasta un adverbio, estableciéndose en todo 
caso la relación por medio de una preposición que indica la na- 
turaleza de la misma. 

La preposición que el Poema del Cid presenta para enlazar 
el adjetivo con su complemento es ordinariamente de: c largo de 
lengua» cde dias chicas», cel primero de todos»; aun reducido 
el régimen á este caso, los ejemplos' escasean, sin que de ello 
pueda deducirse consecuencia ninguna seria, pues hecho seme- 
jante sólo prueba la sobriedad de calificativos empleada por el 
autor, pudiendo la lengua tener y teniendo positivamente mu- 
chísimos otros adjetivos que, según los casos, admitían unos ú 
otros complementos; el Poema mismo presenta, por ejemplo, el 
adjetivo diño sin complemento (vos, tan diño), ¿Va á deducirse 
de esto que en aquel siglo diño no tenía complemento? De nin- 
guna manera: diño no figura en el Poema sino una sola vez, y 
en sentido absoluto; pero si el poeta hubiera necesitado em- 
plearla en las formas diño áamor, diño del rrey, etc., segura- 
mente hubiera podido hacerlo. A pesar de estas deficiencias, 
7 atendiendo al plausible deseo de la Beal Academia EspaQo- 



250 RÉGDIBN DEL ADJETIVO 



la ( 1 ), indicaremos; con la salvedad hecha, los casos de régi- 
men del adjetivo en el Poema. 

El principio á que se ajusta el régimen se reduce á que la 
preposición empleada para el enlace sea siempre la más ade- 
cuada para expresar la relación entre la voz regente y la regida. 
Así tenemos: 

1 .^ Que los adjetivos que marcan la dimensión, la cantidad, 
la preferencia ó la ponderación, rigen al sustantivo que expresa 
la cosa á que el adjetivo se refiere mediante la preposición de: 
larffo de lengua, chican de dicbs, pocos de vinos, pocas de gentes, 
él primero de todos, tantos son de muchos, 

2.® Que los que indican la pericia ó ciencia rigen también 
mediante de al nombre que expresa la materia sobre que versa 
el adjetivo: entendido de letras, areziado áepie e de catuillo. 

3.^ Que los expresivos de adhesión ó enemistad rigen tam- 
bién de: tamigo de paz, enemigo de myo Qid. » (2) 

4.® Que los que expresan color reclaman la preposición en 
para regir al nombre que designa la materia colorante: vér- 
melos en sangre. 

5.^ Que los que expresan una cualidad exigen sin para 
marcar la exclusión de lo que signifique el nombre regido: huen 
christiano sin falla. 

6.° Que los que marcan un hecho rigen mediante en el 
nombre del lugar ú objeto á que se refieren: sangrientas en J^ms 
camisas. 

7.® Que los participios tienen el régimen de los verbos á que 
corresponden, régimen que conservan aunque se usen como sim- 



(1) «Mucho facilitaría— dice— la inteligencia y la práctica de esta teoria an coqjunto 
de reglas sobre cuáles sean los adjetivos que, para regir nombres y verbos, necesitan 
ser guiados & ellos por la preposición á, y cuales por cada una de las otras eon, (te, tn 
pmra^ etc.; pues el uso en tales construcciones es irregular sobremanera». {Gromikti' 
ea d* la Ungua eatUllana, pág. 2¿8.) 

(3) Ambos casos tienen su origen en Ift tradición latina, que pide genitivo ó ablsti» 
▼o con $x, formas traducidas por de en castellano. 



RÉGIMEN DBL ADJETIVO 251 



pies adjetivos: ahondados de rritad^ acttsado de lo que uos he 
seruido, rrepentido áello, adobado de todas gtéami^ones, echado 
de tierra, vengados de nuestros casamientos, colgadas de los ar- 
gones, membrados áello, degido del catwllo, puestos por lasfinies- 
tras, echado en pelada, marauillado áello, obrado con oro, 
esctnpto en carta, rremanidas enpaz, guarnidos de siellas, salido 
de Castiella, venido a moros, cubiertas de guadalmegi, ferido de 
mue^-t, vestidos de colores, 

8.® Que los adjetivos comparativos (1) rigen al nombre me- 
diante de ó que: el meior de toda España, meior que nos, los 
meiores de toda Castiella, 

(1) Hablamos aólo de los comparativos sintéticos) paos la comparación perifrástica 
ó analítica tiene su lugar adecuado en el capitulo del adyerbio (yóase más adelanta.) 



CAPÍTULO in 



RÉOIAfEK DBL VBRBO 



El verbo puede regir á un nombre ó pronombre, á otro verbo 
ó á un adverbio, ya directa é inmediatamente, ya por medio 
de preposición. 

El estudio de este régimen del verbo y el de la preposición 
son los verdaderamente interesantes en castellano. El adver- 
bio régimen sólo se presenta como tal cuando equivale á un 
sustantivo: decid si o no. En estoy aquí, vive lejos, etc., aquly 
lejos equivalen á nombres de lugar ó á complementos circuns- 
tanciales (1). Englobaremos, pues, el adverbio-complemento en 
el nombre-régimen, para evitar repeticiones, pues la doctrina 
es la misma. 



(1) Sustituyanse en efecto tales expresiones con sus correspondientes nominales 
§8toy «n Madrid, en mi easa, tn una aillat víd* en Barcelona, en la calU dé Alealh^ etc., 
y se yerá perfectamente que los adverbios o^wi, 2^'ot, etc., no son otra cosa que los 
representantes de nombres de lugar, pudiendo pasar por yerdaderos pronombres; de 
aM, la 6onfu8i6n que ciertas partieulas adverbiales, como «n, y, en francés, por tem- 
plo, producen en los Gramáticos que no aciertan á clasificarlas, incluyéndolas 4 ve- 
ces entre los pronombres. 



ARTÍOÜLO I 



Bl nombre ó pronombre* complemento del verbo. 



Los verbos transitivos tienen siempre, expreso ó tácito, un 
complemento directo, que puede ser de persona ó de cosa. Si es 
de persona, lleva la preposición a: alcanzaron a myo fid, salftest 
a Daniel, rresugitest a Lázaro, rruego a San Peydro, verán a 
sus esposas; si la persona está representada por un pronombre 
personal, no lleva preposición, á menos de que se repita enfáti- 
ca Ó4)leonásticamente: oyd me, dad las, te crie a ti. Si el comple- 
mento es de cosa, no lleva preposición: mesuraremos la posada, 
finco los ynoios, si^eltm Ic^ riendas, yo adobare conducho, feísist 
(telo e tierra, Á veces se juntan con un solo verbo el comple- 
mento de persona y el de cosa en la forma indicada: nadi nol 
diessen posada a myo Qid\ en este caso, si el complemento de 
persona es un pronombre, no lleva preposición: den me mis 6»- 
padas; si los dos complementos son pronombres personales, nin- 
guno lleva preposición: yo te las sobre contar, mucho uos lo gra- 
deseo. ^ 

Esta es la regla general; pero aunque en el P. C. se halla bas- 
tante bien observada, no tiene todavía suficiente fijeza, y así se 
encuentra á pocos versos de distancia el verbo ver con el mismo 
complemento de persona, usado con preposición y sin ella: veré 
a la muger 228, veremos vuestra muger 210; lo mismo ocurre con 
ganar: gaño a Alcoger, gaño a Casteion, gaño Valenfia, ganaron 



254 RÉGIMEN DEL VERBO. — EL NOMBRE 6 PRONOMBRE 

Pena Cadiella, y es de notax que dominan los casos en que 
se prescinde de la preposición cuando el sentido directo es claro: 
quitar quiero Casteion, miran Valencia. Obsérvese también que 
cuando el complemento es un pronombre personal, como éstos 
tienen declinación, suele emplearse la forma sin preposición, 
hasta en los casos en que el complemento corresponde á un da- 
tivo: aquí nos veo, dioi con la langa, assi uos lo mando, amos 
me dad las manos, douos (ient marcos; pero también se encuentra 
aveces el pronombre regido de preposición: a mi duele el coraron, 
a ti adoro, grado a ti, a mi lo dizen, a ti dan las or ciadas, etc., 
todo lo cual prueba la vacilación de la lengua, siquiera pre- 
dominara ya el sistema actual; esta vacilación, sin embargo, 
no es siempre tan caprichosa como parece, sino que muchas 
veces es debida al laborioso esfuerzo de la lengua para preci- 
sar bien el sentido de la expresión y huir del equívoco, aún 
hoy corriente, como la Real Academia'Española lo reconoce (1); 
de ahí la frecuencia del uso pleonástico de dos pronombres, 
uno con preposición y otro sin ella: a mi non min chai, te crie 
a ti, al ^id besaron le las manos, non uos daré a uos: de ahí 
también que aun siendo el complemento directo, si está segui- 
do de otros que lo explanan ó determinan, éstos lleven prepo- 
sición: diles dos espaden, a Colada e a Tizón. 

Como se ve, el castellano en el siglo XII tendía á ñjar, en 
cuanto al régimen nominal, directo é indirecto, del verbo, la 
regla hoy existente. Hay varios verbos, sin embargo,^ue en el 
Poema no llevan preposición y en el castellano actual sí, y al 
contrario, sin que puedan explicarse tales divergencias, más 
que por los caprichos del uso que, encontrándose desde antiguo 

(1) «Como la prepoBición á sirvélo mismo para caracterizar e\ dativo que el acusa* 
*tiyo, nace de aquí algruna confusión, y hasta perplejidad á veces. Ha tido fitrsoéo d^'ar 
>al entmigo f n rthBnes al conde, ¿Quién es aquí el dado en rehenes? £€úomíende V, á 
*mi9obrino al aéñor Director. ¿Quién es el recomendado, el Director ó el sobrino? Lo 
•peor es que esto ocurre con alguna frecuencia, y que empleando tal giro, no se on- 
«coentra preservativo ni remedio.» {Oramáticado la XboI Academia Bspañola^TQ^, 



RÉGIMEN DEL VERBO. — EL NOMBRE Ó PRONOMBRE 255 

íxm una doble serie de complementos, una sin preposición con- 
fonne á la tradición latina^ y otra con la preposición á, confor- 
me á las prácticas románicas^ ha optado por una ó por otra ó 
las ha sostenido ambas: tales son, entre los primeros, casar, 
desear, ferir, matar y ver, y entre los segundos abiltar, adorar 
y creer (1). 

Además de estos complementos de acusativo y dativo, admi- 
ten los verbos, de cualquier clase que sean, multitud de com- 
plementos circunstanciales expresados por medio de una prepo- 
sición, siendo en general en este punto la lengua del siglo XII 
igual á la moderna: abástales de pan e de vino, casar con ellas, 
demando por el rrey, otorgan por obispo, iuntar en vida, leuantos 
en pie, pesar de nuestro mal, colgar de los arzones, estando en 
esio, O'eger en honor, gradeger con el alma, moi4erse del Anssa- 
rera, meter en carta, meterse tras el escaño, nager de madre, pofier 
en tw palo, prended de mi, querer con el alma, avenirse con el 
rrey, ferirse con las armas, oyr de muertos, rrepentirse de ello, 
salir por la puerta, venir avistas, ynchir darena, rregébir con 
gozo, etc. 

Los verbos que se encuentran con distinto régimen del actual 
pueden dividirse en tres grupos: 

1.*^ Verbos cuyo complemento no lleva preposición en el 
Poema, y si en el castellano moderno: asmar, caualgar, qui- 
tar, cubrir, acabar, cumplir (2). 

(1) Casar: vo» eatatUt mit A/m, cate mi* fy'as^ eatMt** *u9 fijat; pero • mis fijaa bien 
Uit caaare >o.— Dbsbar: desean Carrión\ pero también yo desseo lides evos a CMTion,— 
Fbrir: firiom el sobrino; no hay mkñ complementos de férir que pronombres, pero 
prueban que también se usaba la a.— MATAs: mataras el moro, dos moros miUaua; pero 
a con nombre propio: matcutes a Purar.— Ver: vio puertas abiortas, ver sus lauores, vt- 
rae las heredadssy nonveredés ehrisiianismo, veremos vuestra muger; domina, sin em- 
barco, el régimen con a tratándose de personaa: ve*'an a sus esposaSf veré a la muger, 
vUnemos al CriMior.— Abiltar: abütaredés a no».— Adorar: a ti odoro.— Crber: a ti 
erto'j pero sn ti erouo, erouiesse sos nueuas, erouieron telo todos; realmente el caso del 
empleo con a es muy dudoso, pues la única expresión en qtie figura (a ti adoro e creo), 
•s, como 6B \e, debido á la reunión de los dos serbos, apareciendo impuesto el régl- 

del primero al seipindo por exigencias métricas ó por descuido del poeta. 

(2) Asmaron los moros IIJ mili mareos de plata {eaiimaTOU en); quitar quiero Cas- 



256 RÉGIMEN DBL YKRBO. — EL NOMBRE ó PRONOMBRE 

f 

* I ■ ■ 'I ■ 

2.® Verbos que en el Poema llevan preposición y en el cas- 
tellano actual no: de esta clase sólo se encuentra dezir en la 
frase ímíí de ssí o de no. 

3.^ Verbos cuyo complemento lleva distinta preposición en 
ambos períodos del idioma: A, — entrar a (en), meter al (en el), 
parar mientes al (en el), ser cueta al (en el), lorar a los días del 
sieglo (en), albergar a (en), rregébir a grant ondranga (con), dar a 
ondra e a bendiaion (con), prender a la barba (de), espedirse al 
rrey (del), tomarse a la barba (de), prender a los indios (de), yr, 
venir, tomar a (con), non temen guerra a nullapart (por). — B. — 
lorar de (con), dezir, f oblar de (con, por), ferir de fuertes corazo- 
nes (con), m>atar de la lanfa (con), pagar de heredades (con), 
mesurar del espada (con), penssar de lo otro (en), echar defuera 
(a), yr de pie (a), entrar de pie (a), entrar del otro cabo (por), 
mi ntes de quanto dicho has (en).— O. — estar en yda (de), ser en 
su merged (a), fablar en ello (de) v&%ir en miente (alas), mandar 
en sujuizio (según, conforme á). — 2). — tomarse por el castiello 
(al), auerpor coragon (á empeño); jpow^^ejt^or las Jiniestras (a), 
jio por Dios (en). — E. — con oro e con plata todas las presas son 
(de). — F.— pertenecen pora mis f jas (a), etc. 

Puede añadirse al régimen nominal del verbo el giro espe- 
cial, frecuentísimo en el Poema, puramente latino y hoy ente- 
ramente desusado, del verbo ser huébos (opm esse), que requiere 
como en latín dos complementos: uno de persona en dativo, y 
otro de cosa en acusativo: cyo no trayo auer, huebos me serie 
pora toda mi compaña», «denles quanto huebos les fuer ^\ sí el 
complemento es un verbo, éste va regido de que si está en un 
modo personal (subjuntivo) ó de la preposición de si ostá en in- 

letón (dejar á); no* caualgartmoi tiellat gaUegeu (en); d»tu$o cubrió vn manto (con, 
aunque el valor de la frase es éndma echó un manto)] no le* eumpU lo 9%tyo (con lo 
suyo; hoy, sin exnbar^ro, también puede decirse no tet batta lo tuyo, pero es más ade* 
cuado al giro del Poema no let ba$ía con lo iuyo); ello* acabaron lo «o (con lo suyo; el 
sentido no es este precisamente en el pasaje del Poema 8*^; pero la construcción 
del actual giro castellano acabar con lo suyo es la referida). 



BÉ6IMEN DEL YERBO.— EL NOMBRE ó PRONOMBRE 257 

finitiyo: chuebos nos es que lidiedes» chuebos nos es de lidiar. > 
No debe confundirse nunca ser huébos, giro impersonal equiva- 
lente al cpu^ esse, y que puede traducirse hoy por hacer falta, 
ser preciso, de idéntica construcción, con atter huehos, que equi- 
vale á tener necesidad, que no es terciopersonal, que no requiere 
complemento de persona y que se construye con de si el com- 
plemento es un nombre ó infinitivo, y con que si es un verbo 
en naodo personal: huébos auemos de ganar algo, huebos auemos 
que nos dedes los marchas. También huebos puede construirse 
impersonalmente sin complemento, como en cmucho es huebos, 
ca ^erca viene el plazo», y hasta figura á veces aislado sin verbo, 
en sentido de necesidad, conveniencia, obra [opus) en su más 
lata acepción: pora huebos de pro, pora huebos de lidiar. 

El verbo dar con salto forma por su parte una locución [dar 
salto) que rige al complemento mediante las preposiciones de, 
a, en: dieron salto de la viUa (procedencia); demos salto a el 
(destino); dio salto en Bauieca (lugar); las mezquitas abran de 
mi salto (causa agente). 



17 



akticulo n 



El verlM», compIemonU» del verbo. 



Todo verbo, transitivo ó intransitivo, puede ir regido de otro 
verbo, ya en modo impersonal (gerundio ó infinitivo), ya en 
modo personal (indicativo ó subjuntivo). El imperativo, por la 
índole misma de su significación, no puede nunca ser regido. 
Este régimen del verbo es el que más dií^tingue sintáxicamente 
la lengua antigua de la moderna. 

El verbo régimen depende de otro verbo, ya directamente, ya 
mediante una preposición, si está en infinitivo, ó de una con- 
junción, si está en otra forma verbal. Los verbos que tienen on 
el Poema del Cid distinto régimen que en el castellano actual, 
pueden clasificarse en cuatro grupos: 

1.* Verbos regidos dii'ectamente on el Poema y mediante 
preposición en el castellano moderno: el gru¡ omás importante, 
por lo numeroso y lo usual de estos verbos, es el de los de mo- 
vimiento, que hoy llevan la preposición á y en el Poema no: 
la manol va hcsar, rmieron adorar, yi(a la abracar, yua alber- 
gar, el Duero tía pasar, iua posar, etc.; y si bien es cierto que 
puede suponerse en estos giros que laV^P^sición a va embebi- 
da en la a inicial del verbo determinado (vinierofi a adorar) 
ó en la de la voz precedente (yusi a posar), lo numeroso de los 
ejemplos que el Poema suministra no permiten admitir esta su- 
posición, desmentida por otros muchos casos en que no cabe 



RÉGIMEN DEL VERBO. — EL VERBO 259 

hacerla^ por no haber otra a en que apoyar por eufonía la des- 
aparición de la preposición: vino myo Qid iazer, vayamos los 
ferir, vino hs ver, vin tws buscar, fue besar la mano, ellos yuan 
posar, buscar nos vema, van besar las manos, a Tolledo la vin 
jer, rregébir los salie, etc.; la regla no es con todo tan absoluta 
qoe no apunto ya el régimen moderno^ y así ko encuentran, 
como excepciones, a rer.elñr los salió, saliólos a rre<¡ébir. 

2.* Verbos regidos por preposición en el Poema y directa- 
mente en el castellano moderno: penssar de caualgar, commo 
vos plnze áe far, cantar la missa por acuesta mañana, estar por 
las jmertas adentro, penssarse de adobar, penssar de yr (hoy se 
emplea pe}isar sin preposición ó con en, según los casos), etc. 

3/ Verbos que rigen preposiciones diferentes en ambos pe- 
ríodos del castellano: pienssan a deprunar (en), son a escarmen- 
tar (de), es a cumplir (dQ),penssedes de/olgar (en), nos detai'dan 
de adoba) se (en), tornan de castigar (a), conpegaron de lorar (a), 
compefos de pa^ar (a), de yr somos guisados (para), venir yentes 
por connusco yr (para), le rre^ibenpor la seña ganar (para, á fin 
de), omnes le dio por seruirle (para), se adoban por yr (para), 
que auedes por rretraer la mi barba (para), piden s^us Jijas por 
ser rreynas (para), etc., nos nos aindaremos por aduzir las ar- 
chas (para), quiero yrjmr demandar mis derechos (para), meted 
y mientes pm' escoger el derecho (para). 

4.* Verbos dependientes en el Poema de preposición y en 
el actual castellano de la conjunción que; tales son los regidos 
de auer a (hoy tener que) giro idéntico al avoir á francés: assi 
lo an a far, afazer lo auemos, abremos a yr (1), etc. 

Ija voz pasiva presenta el sujeto agente regido de la preposi- 
ción de: dedadas scrcdcs de nos, de my seadcs sencida. 



(1) probable ea que desir rigriera con de á otro verbo en subjuntivo: dezilde de talir^ 
dixo de enbiar, etc., á Juzg^ar por el giro dezir de sai o de no: pero el Poema no presen- 
•«nta ningún caso. 



260 BÉGIMBN DBIi YJSBBO. — ^BL VERBO 

No hay para qué estudiar el régimen del gerundio aparte del 
verbo siendo como es im modo ó forma integrante de la conju- 
gación, y siguiendo por lo mismo la suerte del verbo á que co- 
rresponde; pero sí es ya de notar el giro, tan característico del 
castellano, formado por un gerundio que depende directamente 
de otro verbo. Los verbos que rigen gerundio en el P. C. son: 
andar, estar, yr, y rae. Con estar, el gerundio y el verbo fornMn 
una expresión compuesta equivalente al verbo del gerundio en 
el tiempo de estar: estaua la catando (la cataba), están esperan- 
do (esperan), está agaardanclo (aguarda), estatm rrogando (roga- 
ba), esta folga/ndo, están lamando, etc. Con andar, yr, yrse, tie- 
ne el compuesto resultante cierto movimiento y sentido frecuen- 
tativo: va alcanzando, se van alegando, andan arobdando, etc. 
Las expresiones de este género son bastante numerosas en el 
Poema: se van acabando, se ytsa alegrando, va allongando, yuan 
se alabando, volas conortando, uan dexando, va dando, yuan 
dando, fueron dando, valos delibrando, uan empleando, vafáblan^ 
do, va iantando, ua legando, yuan levantando, yuan mesurando, 
f4a pasando, va pesando, yr nos hemos pagando, yuan penssando, 
ytumprouando, van rrecordando, van sonando, se uan tomando, 
ymos tardando, s yuCm tornando, s yra vengando, yua auiendo, 
va comiendo, va creciendo, volas metiendo, van perdiendo, yuan 
trayendo, yua saliendo, oyendo van, se uan rr^ntiendo, andaua* 
las demandando. 



CAPÍTULO IV 



BÉGIMBN DEL ADVERBIO 



El adverbio, en general, no tiene régimen, limitándose a 
expresar alguna de las circunstancias de tiempo, lugar, canti- 
dad, orden ó manera que concurren en lo significado por el 
verbo. Esto no obsta para que algunos adverbios exijan ó 
admitan en ocasiones determinados complementos, que suelen 
eer un nombie, pronombre ó verbo regido por una preposición 
ó conjunción. 

§ 1.°— Adverbios de modo. 

El adverbio de modo assi puede reunirse con la conjunción 
commo formando la locución conjuntiva, con equivalencia de 
locución temporal, assi commo: €asi commo lego a la puerta, fa- 
lda bien 9errada.i 

§ 2.^ — ^Adverbios de tiempo. 

Los adverbios de tiempo antes y después rigen al nombre 
mediante la preposición de: antes de la noche, desjmes del plazo. 
También pueden regir con efe á un verbo en infinitivo ó con 
que en un modo personal: enantes de iantar, antes que ellos le- 
gen, ante que anochesca, ante que cante el gallo, despules que 
nospartiemos, después qnefue genado. 



262 RÉGIMEN DEL ADVERBIO 



El adverbio mientra por su parte rige siempre al verbo me- 
diante qtce, formando una locución conjuntiva temporal: mien- 
tra que vivades, mientra que visquiessen, mientra que /iteremos 
por su tierra, 

§ 3.° — Adverbios de lugar. 

Los adverbios de lugar aíen, apres, ferca, derredor, en medio, 
en somOy fiwra, de fuera, por medio rigen al nombre mediante 
la preposición de: alen de Teruel, apres de Valencia, ferca del 
agua, derredor del, en medio del palacio, en samo del alcafar, 
por medio de la cort, fuera de Valenfia, de fuera de la tienda, 
Belant rige también directamente al nombre, siendo este régi- 
men más usual que el indirecto: delant myo Qid e delante todos 
oviste te de alabar, delwitel altar. Defitr o rige siempre en: dentro 
en Tolledo, dentro ei la mar, dentro en mi corafón. Desi puede 
regir adelant formando la locución desi adelant (1); lo mismo 
sucede con cabe eji cabadelant. 

§ 4.^ — ^Adverbios de cantidad. 

Los adverbios de cantidad rigen al nombre mediante la pre- 
posición de: algo de lo myo^ tanto desto. A éstos se asimilan, 
como es consiguiente, todos los pronombres indefinidos, que 
pudiéramos llamar cuantitativos, aomo poco, mucho, etc. 

§ 5.^ — Adverbios de comparación. 

Los adverbios comparativos rigen de ó que, según los casos: 
ma^ de quinze de los sos, ma^ vale que nos y mas de dos cortes. 
Menos suele presentarse regido por a y rigiendo de, formando la 
locución a menos de: a menos de lid nos partirá aquesto, a menos 
de batalla, a menos de muert. 



(1) No se pierda de vista que aquí estamos tratando únicamente del régimen, de* 
jando para la cons tracción los hechos que se refieren & la colocación de las palabras. 



CAPÍTULO V 



RÉGIMEN DE LA PREPOSICIÓN 



La preposición, como palabra esencialmente regente, admite 
toda clase de complementos, nombres, adjetivos, pronombres, 
verbos, adverbios y aun otras preposiciones: yr a Valencia, en 
los primeros, ante íms, compefos de pagar, de fuera salie, desde 
oy, fausta dentro en Valencia, etc. Veamos cuál es el régimen de 
cada preposición en el P. C. según su valor respectivo. 



§ 1.°— Preposición a. 

El uso principal de esta preposición es marcar el comple- 
mento indirecto de persona ó cosa y el directo de persona: 
a myo Qid e a los suyos abástales de pan e de vino, vio asomar a 
Minaya, a ti lo gradescOj mando al uuestro altar, salvest a Daniel; 
aun siendo el complemento directo de cosa, suele ir regido de a 
si es un nombre propio: fercar quiere a Valcficia, gaño a Xerica, 
ganno a Colada. 

Además de este oficio principal, la preposición a se emplea 
para indicar: 

1.® La dirección, tendencia, punto de partida y término de 



264 RÉGIMBN DB LA PREPOSICIÓN 

un movimiento; adelinan a Valencia, compie^an a rrecebir, dezan 
a Ottiera, legaron a lapuerta (1). 

2.° El tiempo en que se verifica el hecho á que se refiere 
la oración: vinieron a la noch, a los mediados gallos, grand duela 
es al partir del abbat (2). 

3.^ El lugar: lamaium a la ptierta, los escudos a los cuellos, 
a diestro dexan (3). 

4.^ La distancia que media entre dos lugares: de Medina a 
Molina, alcanzólo a tres bragas del mar (4). 

5.** El tiempo transcurrido: a cc¿bo de tres semanas, a terfer 
dia dados fuefon (5). 

6.° El objeto, materia ó contenido de lo expresado: tandra 
a matines, tomos a sonrrisar, toman sse a preguntar, que me 
aiude a rrogar, a marauilla lo han (6). 

7.*^ La manera como se realiza la significación del verbo: 
aosadas, acuestas, siruen a so saibor, a su guisa les andan (7). 

8.® La conformidad con algo: ajuizio de la cort, a h quem 
semeia, aljnmo bien están. 

9.° La situación ó posición de alguna cosa: adiestro de San- 
testeuan, a Orient exe el sol. 

10.° El móvil ó causa de la acción: a esto callaron, al sabor 



(1) Non Yieno á la pueent, torno a Santa Maria, a la eglesia uan, .cato a todaa par- 
tes, passo a Alfama, exir a la batalla, enviólos a myo ^Id, trocieron a Santa Maria, su- 
biolas al alcacar, hyremos a Valencia, a estas Teridas yo quiero yr delant, adugfamelos 
a distas, o a iuntas, o a cortes, conpie^n a dar, alcancaron a myo Qid, a loa pies le 
caen, a vna quadra los aparto, a las aguas arribados son, a la puerta de fuera desca- 
ualgm, etc. 

2) A la exida de Vivar ouieron la eorneia diestra, uaymos nos al matine, a U tor- 
nada yndos consse^ir, al salir de la missa, grandes son los duelos a la departi^ion, 
al tirar de la lanca en tierra lo ecbo, ala salida de Valencia, ales primeros colpes, etc. 

(8) Fazed me maudado a la caga, alfondon de la cuesta, dezan á las puertas, el es- 
cudo trae al cuello, van a cabo. 

(4) Quando louo a oio, son a tres leguas, afe los moros a oio, a oio lo auien, etc. 

(5) A cabo de Vil semmanas, al quinto dia venido es, etc. 

(6) Vino a aquesto, tornos a acordar, a rre^ebir los sale, antes almuerzas que vayaa 
a oración, etc. 

(7) Tañen a vna príessa tan grand, a mi guisa fablastes, a grandes uozaa lama, non 
fue a nuestro grado, aiudar le a derecho, etc. 



RÉGIMBN DE LA PBEPOSIOIÓN 265 

dd prender de lo al non pienssan nctda, al sabor de la gananfia 
non lo quiere detardar. 

11.® El objeto ó fin de la acción del verbo: que sea a sopro, 
dio a partir estos dineros, fuera dio salto a ver estos menssaies (1) . 

12.® El instrumento ó medio de la acción del yerbo: a altas 
uo0es laman, al espiida metió mano, aguijan a espolón, 

13.® La condición sin la cual no se lleva á efecto lo signifi- 
cado por el verbo: a menos de rriebtos non hs puedo dexar; en 
este caso a rigiendo el adverbio menos forma una locución con- 
juntiva (2). 

14.® En equivalencia de hasta: trasnocharon de noch al aluá 
de la man. 

Todos estos oficios de la preposición a han subsistiJO; más 
ó menos desarrollados, en el castellano actual. Pero en el P. C. 
esta preposición sirve además en equivalencia de 

1.® Que, en el giro auer a con infinitivo: todo lo han afar, 
ouieron a morar (3). 

2.® En: entraron a Valencia, a hs dia^s del sieglo, pienssan a 
deprunar, a la red le metió (4). 

3.® De: son a escarmentar, prisos a la barba, a hs iudios te 
dea:e8te prender (5). 

4.® Con: pendón a coreas, apareiados a cauallos, prendet meh 
a vida (6). 

(1) Antes qae entrassen a iantar, ¿a que las flriestes?, ¿a quom descubrlestes las te- 
las del coraron?, etc. 

(2) A menos de lid nos partirá aquestCf a menos de muert non la puedo dexar, etc. 

(3) A mouer a myo Qid, derecho me aura a dar, ouieron se a dar e a arrancar, oaie- 
ron A enbiur, en esta bnialla a entrar abremos nos, quando ellos Loh han a pechar, lo 
que hyo oaier a fer, nos antes abremos ayr a tierras de Carrion, etc. 

(4) Entrando a Burdos, al castiello entraba, a tierra de moros entro, afeuos los a 
la tienda, a ti creo, hyuaii a vna compaña, pienssan a deprunar, a la torre las dexo, a 
la casa de ílerlanga posada presa han, posare a San Sernan, etc. 

(5) Al buen rrey so espidió, son a a^j uardar, el rrey a los yfantes a las manos lea 
tomo, el debdo a complir sera, cápalos a gfrand huebra, dexoale prender al cuelo, apar- 
tar a los del Campeador, espidiensse al rrey, etc. 

(6) A tan ^rand sabor fablo Minaya, salieroo a vna priessa much estraña, rre^- 
bidaa a vna (frant ondran9n, caualgan a vigor, de caualgar penssauan a grandes guar - 
oimientos, tan a grand duelo fablaua, etc. 



266 RÉGIMEN DB LA PREPOSICIÓN 

5.® Para; piáio agua a las manos, sed padrino a tod el velar. 

6.^ Por: non teme gerra a nulla part, andidieron los pregO' 
nes a todas partes, 

1.^ Hasta: rrey es de las Asturias bien a San Qáluador, 

8.® Un adjetivo ó adverbio de modo: conduchos a sazones^ 
caualgan a vigor , sacaremos a f ciada. 

§ 2.° — Preposición ante. 

Tiene el valor de en presencia de y sólo rige directamente 
nombre ó pronombre: antel rrey^ ante los y f antes, ante todel 
pueblo, ante Rruy Díaz, ante nos, finco antellas. También mar- 
ca la precedencia: ua ante sus armas. Significa á veces la cansa 
ó motivo: a7ite rroydo de atamores la tierra qiierie quebrar, 

§ 3.^ — Preposición cabe, cabo. 

* 

Vale tanto Qomo junto á, cerca de. Rige al nombre directa- 
mente ó por medio de la prepcsición de: cabel coraron, cabo essa 
villa, cabo del mar. Puede regir también el adverbio adelant 
formando el compuesto adverbial cahadelant: aguijo cabadélant, 
Minaya con las dueñas yua cábadelunt. 

§ 4.^— Preposición con. 

El valor propio de con es el de unión ó compañía, rigiendo 
nombre ó equivalente del nombre: caualgo con Rrachel e Vidas, 
se fue con su mesnada, d con uusco escapo, Daniel con los lemws, 
van con el Campeador (1). 

(1) Doña Ximena con 9lnco dueñas de pro, yuan posar con el, todos quantoicon 
el están, saliólos rrecebir con su messnada, bueltos son con ellos, znyo Cid con los 
sos, con loá caualleros comiendo ua, yo entrare con los (lento, quien quiere yr comi- 
go, etc. 



RÉGIMEN DE LA PREPOSICIÓN 267 

Significa también: 

1.® La cooperación ó participación: con los dos se acordaua, 
con nuestro consego bastir quiero dos archas (1). 

2.^ La agregación ó adición: esso con esto sea aiuntado (2). 

3.^ La mediación ó ajiida: con uiwstro consego, comigo ga- 
narmí al jo (3) . 

4.^ El medio: rrefechos son con esta ganancia, prisola con el 
cordón (4). 

5.** El instrumento: diot con la lanfa, aun con mis manos case 
a estas mis Jijas (5). 

6.** El modo ó manera: con tan grand gozo rrefiben, con 
afán gane (6). 

7.*^ Lo que hay, lo que so lleva ó se tiene: vn vergel con 
vna limpia fuent, vinia con dos espadas (7). 

8.® La causa: grand alegría es con myo Qid, gradan se con 
auercs monedados, que jizist con el panor, 

9.** La conformidad: nos ahendremos con el rrey, hyre con 
uuestra gracia, 

10.*^ El objeto ó destino: enbiaron con mensaie, vino con es- 
taos nueuas, 

11.** La limitación: con tres colpes escopa, con estos ciim- 

plansse giento. 



(1) Con el pe conaseiauan, casariemos con sus fijas, conasagrar con los yffantes, 
Ciblos con los soe, commo se ailobo con Assur Goncaliiz, con e. que touiero derecho yo 
desea parte me so, comigfo non quisieron auer nala, etc. 

(2) Cou aquestas todas de Valonria es seaor, el holmei con la camisa e con la 
guarnición, etc. 

(8) CoQ la merced del Criador, con aiuda del Criador, con Dio§ aque.^ta lid yo la he 

de arrancar, etc. 

(4) El se lo ¥io con los oíos, obrado es con oro, con ella ganaredes grrant prex. 

(5) Cou el 80 braco diol tal espadada, prended con uuestra mauo, lo vea con el alma, 
dos mato con lan^a'e 9Ínco con ol espada, maian las con las cinchas, maian las con las 
espuelas, con vn sombrero cogió del agua, batienlos cautllos con ios espolones, etc. 

(6) Entro con grant rrecabdo, con derecho lo fazen, entro con graiit duelo. 

(7) Con lumbres e con candelas al corral dieron salto, coa aqueste auer tornan se, 
CAuallos con siellas, con esta presenltia adeliao, rrecibir salien Us dueüas con cru- 
xes de plata, tanto braco con loriga, cargar con grandes aaeres, etc. 



268 RÉGIMEN DE LA PRBPOSIOIÓN 

12.° La contraposición: verte as con el Qid, con él moro me 
off de aiuntar. 

13.® La pugna: lidiando con moros, non varagen con ellos, 
con el de los Montes Claros auyen gu&rra. 

14.® La contemporaneidad de la acción: con los aluores fe- 
rir los va, con estas alegrías e nueuas tan ondradas apres son de 
Valenfia, 

§ 5.° — ^Preposición contra. 

El valor más frecuente de contra en el P. O. es el de hacia, 
junto á, frente á, enfrente, rigiendo directamente al nombre: 
contra la mar salada compefo de gtterrear, fabh el rrey control 
Campeador, los unos contra la sierra e los otros contra la agtrn. 
Significa oposición ó contrariedad en si desondra y cabe alguna 
contra nos. 

§ 6.° — ^Preposición de. 

El uso principal de esta preposición es señalar la propiedad, 
posesión ó pertenencia y la procedencia^ extracción ú origen 
de una cosa: Dios ele los cielos, sobrino del í^id, pelos de la cabega, 
omnes de todas partes, los de Alcocer (1). 

Se emplea además para designar: 

1 .® La materia de que está hecha una cosa: ctMertas de guor- 
dalmeci, marcos de plata (2). 

(1) Los oíos de la cara, los de myo ^id, la tienda del Campeador, de lo mió auredes 
algo, la cara del cauallo, las carbonclas del yelmo, mientra que sea de moros, pies de 
cauallo, ningún omne de los so», los dias del sieglo, an a sser del obispo, las yerbas 
del campo; saco el pie del estribera, partios de la puerta, si uos la aduxier dalla, ezir 
de la posada, salieron de la eglesia, nasqoiestes de madre, los de dentro, yxieron de 
^elfa, de parte de los moros, moros de las fronteras, saludes de primos e de herma- 
nos, etc. 

(3) Abástales de pan e de vino, largo de lengua, del agua feíist vino e de la tierra 
pan, ñauas de palos, comed deete pan, etc. 



BÉaiMKN DE LA PBSPOSICIÓN 269 



2.^ El contenido: leñas de oro, ganados de oueias e de vacas, 
mesnadas de christianos (1). 

3.^ El objeto ó fin: pora huebos de lidiar, armas de lidiar. 

4.** El modo ó manera: de corafon rogaiua, mager de pie, fe- 
ria hs damor e de grado (2). 

5.^ La calidad: ginco dueñas de pro, cauallero de prestar, ar- 
mas de fuste {S). 

6.^ El afnmto de que se trata: departirán desta rrazon, di- 
reuos del (üd, de nd non digan mal, direuos de Muño Gustioz. 

7.^ La determinación del sentido ó valor del nombre: aquel 
día de eras, mes de maio, coscls de uianda (4). 

8.^ El tiempo: de noche lo lieuen, valer me a Dios de dia e 
de nodí (5). 

9.^ El sentido partitivo: no nos darán del pan, cogió dd 
agua» 

10.^ El medio ó instrumento: obispo fizo de su mano, de hs 
primeros colpes off le de arrancar (6). 

11 .^ La necesidad, obligación ó conveniencia: mucho auemos 
de andar, las manos se ouo de vntar, non abrid fja>s de casar, 
pastores te ouieron de alaudare. 

12.^ La cantidad; la comparación: mas de ntiU marcos, mas 
de ciento e quatro, el meior de toda España. 

13.^ La ponderación: sobeiana de mala, tantos son de muchos, 
tanto son de traspuestas» 



Q) Bntendido es de kftni, de iodM guiLmizoiMi «■ adobtdo. de quanto be dicho 
-vwdftdoiv aere ycL 

C9 De Imena Tolustad, TengmD de firedo, lidieado de eeim, querie de compon, de 
flnne rotesaa el campo, pésol de concón, de traoieeeol tomauA. 

9) Bato aea de Tagar, auien loe de gauan^ia, e&bia de don, oomes de graat rre- 
cabdo, palafre de aaioiL, condes de pres e de valor. 

(4) Vs dinero de daüo, la miseá aera de aaota Triiddad, el boeao de Minaja, estol 
do de plazo, el caaco de somo, el dia de fínquesma. 

^ Ella me acorra de noch e de dia, audar de dia e de noch, timanocbaron ée neelí, 
BOB se atoiesaes de dia oyu de nocU, etc. 

(6) Daraos queremos de que lágades cakas, mis due£iaa da quien 00 70 aeniida. 
jareado de aoa buenos Tarones* etc. 



270 BÉaiMKK DE LA PBEPOSICIÓK 

» ■ ■ ■ 

14.® La distancia, en tiempo ó en espacio: antes deste terger 
día, a tres brofos del mar, a cabo de tres semmanas, 

15.** La situación: derredor del, fuera de la tienda, cerca de 
laño, apres de la verta, 

16.® El punto de partida ó principio (desde): de San Pero 
fasta Medina, daqui en adelant. 

17.® La causa ó motivo: buen galardón dello prendra, fie^-a 
cosa les pesa desto. nol pueden catar de vergüenza (1). 

Además de estas acepciones, todas subsistentes, presenta el 
Poema las siguientes equivalenci is ya anticuadas: 

1.* De instrumento, medio: lora de los o-ios, dixo de la boca, 
mataua de la langa. 

2.* De a: tornan de castigar, de fuera los manda echar, 
quanto de lo niyo, de siniestro esta Sant Esteuan, conpefo de es- 
polonar, tornos de sonrrisar. 

3.* DQpor: mtraredcl otrapart^ entraron les del otro calo. 

4." De en: mientes de quanto dicho has, de si^so las lorigas ton 
blancas commo el sol (2). 

6.* Do con: abaxan las langas ahueltas de los 2)endones. 

6.^ De para: de yr somos guisados. 

7.* D ' que: nadi noldize de no, dczir de no, si ay qui rrésj^on- 
da o dize de no, 

8.* Do desde: del dia que nasquieran, de que fu rrey, 

9.* Partitivo: casar con de aquestos myos vassallos, con po- 
cas de gentes. 

10.* Superfina: jnenssan se de armar, de dentro efi la carne, 
al cargar de las archas. 



(1) Acusado seré de lo aue uos he «erufdo, murir de fambre, del gozo ijue auien 
lorauan, destos casamientos uos sbredee honor, etc. 

(3) PensBO de caualgrar, me vencieron de batalla, nos detardan de adobarse, de \e- 
nir nos buscar sol non sera pensaado, etc. 



RÉGIMEN DE. LA PREPOSICIÓN 271 



§ 7.® — Preposición desde, des. 

Denota el punto de partida ó principio decaigo, y rige direc- 
tajnente adverbios de tiempo ó de lugar: desde oy, desaquí, des- 
dálliy desi. 

No presenta el Poema más ejemplos de des, desde que los si- 
guientes: ten todo myo rreyno douos parte des de oy, desaqui 
uos sean mandadas, desdalli se torno, desi adelante quantos 
que y son». No debe confundirse el des adverbial con el des 
pronominal de las frases «des dia se pregio Bauieca, ques page 
des casamiento». 

§ 8.® — Preposición en. 

El valor propio de esta preposición es el del lugar en que so 
realiza lo significado por el verbo: en la glera posaua, esta en 
alto, felos en Molina, Como la relación entre el espacio y el 
tiempo es tan íntima, en pasa fácilmente á expresar el tiempo 
en que se efectúa un hecho: non ¡OrS eatedes en todo aqueste año, 
en buen ora na^io. 

Además de estas acepciones s"^ emplea para significar: 

1.** El modo ó manera: en vno estañan amos, en paz o en 
guerra, non uos caya e)% pesar, iaze en celada, enviar en don, 
biue en delicio, moros en aruenzo, etc. 

2.** El objeto ó asunto: estauan en cuenta de sus aueres, en 
ti crouo, cre^rcnws en rictad, entraron en fahla, en lo al nmi es 
tan pro, etc. 

3.® La materia: en oro gdos pagaiian, estos di telas en gozo .<?^ 
iomauan, en oro e en j}lata tres mili marcos les dio, 

4.^ La causa: vcrmeios en sangre, mas ganaremos en esto qí(e 
en otra desonor. • 



272 RÉaiMEN DB LA PBEP0SICIÓ5 

5.® El medio: vioh en los auueros, en el nombre del Criador. 

6.^ El tiempo; non las catedes en todo aqueste año, partir 
nos hemos en vida, en el monumento rresufitest,] en essora entrón 
fian, en este dia, etc, 

C!omo acepciones desusadas presenta: 

1/ La de modo: en yra del rrey seré metido, él rrey he 
en yra. 

2.* De: dentro en Valencia, en todas guisas, ff oblemos en ello, 
dentro en mi cort, 

3.* A: somos en uuestra merced, las subie en el mas alto logar, 
puesto en grant rrecabdo» 

4/ Con: en nuestra venida tal ganancia nos an dada, en e»- 
tas nueuas todos sea alegrando, 

5.* Entre: en todos hs sos non fallariedes vn mesguino, en los 
primeros va el buen rrey. 

6.* Por: en la ondra que el ha nos seremos abiltados, enleuar 
lo adelaut valdrá mas. 

7/ Según: en nuestro juizio assi lo mandamos nos. 

8.* Superfina: en antes que yo muera, fata en Valencia, yre 
en antes de iantar. 

§ 9.®— PbbposickJn entre. 

Vale tanto como en medio de, marcando la posición, y rige 
nombre ó pronombre directamente: entre Fariza e Cetina, enire 
loa dos es entrado, entrellos e el castiello, entre noch e dia sáUe- 
ron, entrellos aya espofio. 

Marca también la cooperación: entre los de Teca e los de Te- 
ruel e los de Calatayut lo an asmado; en esta acepción tenía to- 
davía su empleo más extensión que hoy: entre yo e myo flid 
pesa nos, entre Brachel e Vidas aparte yxieron amos, se marauir 
llauan entre Diego e Ferrando. También significa adición, suma 



RÉGIMEN DE LA PREPOSICIÓN 278 

de cosas: entre oro e plata, entre tiendas e armas e vestidos pre^ 
ciados. Ck)mo valor anticuado puede señalarse el que tiene en 
la frase grand alegreya va entre esos christianos. 

§ 10.^— PrrposiokJn fata, faata« 

Indica el término ó punto de llegada del lugar, tiempo ó 
aodón, y rige directamente, ó bien por medio de otra preposi* 
ción, adverbio ó conjunción, al nombre del verbo y al adverbioi 
fata Alcalá, fata aüí, fata la fintura, fata do despertó, fata que 
yo lo mande, fata que sañas son, fasta cabo del año, Jasta terfer 
dia, fasta aHU, fagta Alcalá, etc. 

§ 11.* — ^Pbkposicióh Uz. 

Equivale al actnal haáa en el sentido de cerca de, y rige nom^ 
tare medianta a: wiatims e prima dixierfm faofd áJtffi i\ ), 

§ 12.*— pKJBKiéicíós ftmám. 

üene el valor de fr*^^ y rige WAÚnn ^ yi'nJHUHh ué»^ 
diante la yr^JÁrfJjL. ar ir^K^íf^M a Tymta M/iria e trniMT^m ^sU 
hergar a fr^Mf^GifJl títío 1475^ f:fi!!>f^ '^LJ/f '>;> 4ír/;;.>// 0^ <yrtA 

% Vj.''—VtxyAif:'/.íi fñ9, 

muía dsr 'pTx:zjfícs^\^ r.^^r^v^ ^,.í^^su:jM:'^j^ íu UHi*:/f^ v/¿<^t*i y/ 
de ¡a j^yrímt \ *f.*^ y y! ^ >, *i<; ^:.^*k. ^//A/jk*/ H^/M l'/^U^f^ 



274 BÉCHOIEN DE LA PRBPOHOltfN 



§ 14.®— Preposición para. 

Significa el destino á que se aplica una cosa ó la dirección 
del movimiento: huébos me serie para toda mi compaña; para 
Calatayuh quanto puede se va. Excepcionalmente tiene la equi- 
valencia de par en el verso 3028: para Sant Esidro, verdad non 
. sera oyl 

% 16.®— Pbhpobioión por. 

Tiene por oficio principal marcar la causalidad: por miedo 
del rey, por en vino a aquesto , por malos mistureros de tierra 
todes echado (1). 

Significa además: 

1.® El lugar que se atraviesa: por Burgos entraua, salió por 
la puerta, por el agua apassach (2). 

2.® El tiempo: por siempre uos fare rricos, por la mañana 
prieta todos armados seades (3). 

3.® El modo ó calidad: querer me ha por amigo, yal otorgan 
por obispo (4). 



(1) Pedir U06 b poco por dexar 00 auer en saino, porque me vo de tierra douoa L 
inarcli08f vos que por mi dexades casas e heredades, por miedo non dexedes nada, va^ 
lelde por caridadj porque dan parias plaze a los de Sara^ro^a, por amor del Criador 
non me a por que pesar, por lo que auedes fecho buen cosiment y aura, por esto que 
el faze nos abremos enbargo, por esso salí de mi tierra, tod esto les fizo el moro por 
el amor del ^id, non lo detiene por nada, etc. 

(2) Passo por Burgos, por tierra andidiste, corrió la sanerre por el astil ayuso, an* 
dar por la loma ayuso, por las puertas entraua, por el cobdo ayuso la sangre deste- 
lando, por medio de la laña, por Aragón e por Nauarra pregón mando echar, andarán 
por todo myo rreyno. 

(3) Que ganancia nos dará por todo aqueste año, que bueno es el gozo por aquesta 
maflana, pagado uos he por todo aqueste año. 

(4) Rraxonas por nuestro vassallo, auemos a Valencia por heredad, muchol tengt> 
por torpe, las otras dueñas que tienen por casadas, dolaa por veíalas, por pagados se 
parten, tienen por rricos, por muertas las dezaron, hy albergaroa por verdad, rrlebtot 
el cuerpo por malo e por traydor, etc. 



RÉGIMEN X>E LA PREPOSICIÓN 275 

4.^ El medio ó i,n8tx;uniento: sifjiiQfi la quebrantas por fuerpa, 
por Ué haca lo dirás (1). 

5.^ El fin ú objeto: de fuera salto dauan por ver sus lauQres, 
fercamos el escaño por curiar nuestro señor (2). 

.6.^ El precio: vendido l^ ha Alcogerpor tres mili martas de 
plata, V 

T."" En busca de: fino enbiarpor la tienda, vayan los manda^ 
dos por los que nos deuen aiudar (3). 

8/ Témuno directo: demandan por i^y o Qid; demandaua par 
iP»W¡kél e Vidas (4). 

9.^ Bqxresentación: por mi besolde la mano, h juro por Saatt 
Esidro (5). 

10.^ FaltS; carencia: tres dios an por trogir, ninguno non 
sodes por pagar, por casar son uuestras fijas. 

11.^ En favor de: tan buen diapor la christiandad, rrueguen 
por mi las noches e los dias. 

12. '^ En cambio de: nos vengaremos aquesta por la del 
león. 

13.** En opinión, en concepto de: muchos tienen por en- 
haydos. 

14.** Proporcionalidad: tres por tres, por un marcho que deS' 
pendades al monesterio dar le yo quatro. 

Como acepciones desusadas tiene: 

1,*^ La de a: hurgeses e hurgesaspor lasfiniestras son puestos. 



(1) Por oro nin por plata non podrió escapar, que gelos diesaen por carta, gafio Al- 
cojer por esta maña, por langas e por espadas auremos de guarir, daqui las prendo 
por mis manos, por el rrastro tornos, prisso por la rrienda. 

(3) Por yr con estas dueñas buena conpaña se faze, ñi lo por bien, muchos se jun- 
taron por yer esta lid, boluio la rrienda al cauallo por tomarse de cara. 

(8) Por los de la frontera piensan de enbiar, por el rrey de Marruecos ouieron a en ' 
biar, yran por ellas, vinie Minaya por sus primas. 

(4) Demandan por myo Qid, demando por Alfonsso, por el rrey toman se a pregun- 
tar, por sos yernos demando. 

(J5) Por mi al Campeador las manos le besad, por Dios uos rrogamos, passe por ti, 
cada vno por si sos dones auien dados. 



276 RÉGDfBN DB LA PRSPOSIGltfN 

2.^ La depara: nos uos aiudaremos por aduar las archas, 
perca viene el plazo por el rreyno quitar (1). 

3.® La de en: fio por Dios, se vieron por medio de la cort,fio 
por Dios e en todos los sos santos. 

4.^ La de contra: cara por cara son, todos tres por tres ya 
juntados son. 

5.^ La de hacia: por el castiello se tomaüan. 

6.^ La de de: por cuer le peso mal, venir sea mas por espacio. 

7.® La de con: verán por los oios, por estas fuerpas lidiando. 

8.^ Unida con nombre en significación de llamado, nombra- 
do: por nombre él cauallo Bauieca pauálga, a so sobrino por nom^ 
brel lamo. 

9.^ Superfina: por las puertas adentro están, hyo uos cante 
la missapor aquesta mañana. 

§ 16.° — Pbbpobición pora. 

Equivale á los actuales Jiacia, para: tomos pora su casa,fe»ist 
el sol pora escalentar, enbiopora alia (2). Puede ir con las pre- 
posiciones con y en: pora con ellas casar, nuestras pardas non 
eran pora en hrofos. 

Es superfina en vos consseiastespora mi muert, aunque puede 
tomarse también en el sentido de complicidad, participación, 
en equivalencia de en pro de. 

(1) Si yieredes yootes yod ir por connuBco yr, gnnáoñ son los poderes por con 
ellos lidiar, dos peones rasten por la puerta ST^ardar, boluio la rrienda por yrse le del 
campo, vino en alcanca por tolerme la ganancia, quiero yr por demandar myos de- 
rechos. 

(8) Vino pora la tienda, yo adobare conducho pora mi e pora mis yassaUoe, YansM 
pora San Pedro, pora su tierra lo leuaua, jorcar quiere Valencia pora christianoa la 
dar, adelino pora Castiella, ^iento guisados pora hnebos de lidiar, pora las Tiitas ee 
adouauan, pertenecen pora mis fUas, nuestras párelas non eran pora en bracos, atal 
cauallo cum est pora tal commo tos, etc. 



BÉGIMSN DB LA PBEPOSIOIÓN 277 



§ 17.^— Prbposioióh sin» sines. 

Denota carencia, privación, omisión: boca sin verdad, sin 
piedad les daua/n, alcándaras uagias sinpielles e sin mantos e sin 
/aleones e sin adtores mudados, están sines pauor, firid los sines 
dubdanga (1). 

También equivale á fuera de, además de: sin las peonadas, 
noto trecientas langas, en bestias sines al giento son mandados (2). 

§ 18.°— Preposición so. 

Es el actual bajo, bajo de, y rige directamente al nombre: 
fnetíos sol escaño, solio le de sol espada, 

§ 19.°— Preposición sobre. 

Tiene por oficio especial marcar la posición de una cosa 
encima de otra: sobre ñauas de pedos, andaua sobre so buen 
cauaUo, quál lidia bien sobre exorado argón, huesas sobre calcan, 
cofa sobre los pelos, entro sobre Bauieca. 

También se emplea en el sentido de superioridad moral: de 
mas sobre todos y es el rrey. 

Significa además: 

1.° Proximidad, cercanía: Casteion sobre Fenares, fincan 
sobre so señor, sobre Alcoger yua posar, sobrel conde sedie el que 
en buen ora nasco. 



(l) Sin peso los tomaba, sin dabda, buen cristiano sin falla, yinieron sin color, 
canallos sin dae&os, lengua sin manos, sin Ter2iien9a las casaré, etc. 

(¡3) A propósito de este pasaje, Damas-Hinard cree imposible de constmir esta 
frase 7 que no presenta ningún sentido admisible pretendiendo qae debe corregirse 
•ifMff por el catalán fino (basta). Increíble parece tamafia ceguedad, cuando tan claro 
resulta el sentido: sn bettiaa »in€t a{ quiere decir sencillamente que •n butiat, «if» 
(contar) otroé aotat, ciento ton numétadat. 



2.^ £1 asunto de que se trata: sobre aquesto degir uos quiero. 

3.^ Después de: sóbrestó tdSó'ii^os qtÜto, Minaya. 

4.® A cuenta de: contaldas sobre las archas, sobre aquetas ar^ 
eaS Bah le yen VI pientos tMírcos, 

B.^ ÁderHás de: solrté los doiiéMós' mareos que teñía el ffej^ 
pd^étfbri los yffantés\ 

Está desusada en la acepción de en: entraron sobre nutr^ tifh 
poiiif sobre Alcopet, 

§ 20.®— Preposición tras. 

Tiene la acepción de detrás de, rigiendo directamente nom- 
briS 6 frfonombre: ádeliHati tras myo Cid, yran tras nos, mé- 
tistet tras él escaño. Figura tatñbléñ coh el valor de además ée: 

m 

tras el escudo falsso ge la guamieon. 

§ 21.® — Resumbn dsl bégimen de la preposición. 

Stí resumen: lá ptéposióión rige ordinariamente un nomb^ 
ó p^á&bmbre ó una palabra sustantivada, y coíno tal, un HA" 
nitivo ó nombre de verbo. Bxcéptíobalménte ptiede regir fm 
ad-^efbió y hasta otra preposición; las preposiciones que de 
hallan en este caso son: 

1.® A, que rige el adverbio menos, y los riódübres pés^ j 

* 

ccíSb j^aia formar las locuóioneiá ápescer de, á cabo dé, asi conío 
déhredor y delant para folrmai^ Ia8e!S:t]fí'eéioíieá adverbiales aderté^ 
dor, adelanta 

2.® Cabe, que rige el adverbio adelant para formar el sobre- 
compuesto cabadelant. 

á,® De, desde, fata, por y pora, que pueden regir adverbioé 
def lügár y de tiempo; de rige también si, noy mas; por ptfe^ 
regir adverbios de cantidad; pora rige también en j con. 



BÉGIMBN DE LA PREPOSICIÓN 279 

4.® En, que puede tener por complementos antes y adelanU 

5.* Fronte, que va con la preposición a. 

6.^ Entre no presenta en el Poema ningún caso de régimen 
adverbial; pero la expresión entre cUa e noch autoriza la supo- 
sición de que también se diría entre oy e mañana. 

7.* Fata, que rige los adverbios alU, dentro, do, oy, las pre- 
poeiciones en y a y la conjunción que, la cual puede también 
ir regida de las preposiciones de, desde, por y pora. 



GAPÍTULO VI 



RÉGIMEN DB LA OONJUNCIÓN 



Estimado el régimen en Gramática como la relación de depen- 
dencia de una palabra para con otra dentro de la oración, claro 
es que no cabe hablar con propiedad del régimen de la conjun- 
ción; cuyo oficio es el de enlazar unas oraciones con otras^ y 
que se halla por lo mismo fuera de las oraciones enlazadas, no 
perteneciendo á ima ni á otra. El estudio, pues, de los oficios 
que la conjunción desempeña sale de los límites de la Sintaxis 
y entra de lleno en los de la Fraseología, donde oportunamente 
los estudiaremos» 

Aquí sólo haremos la observación de que la conjunción que, 
por su amplísimo significado, tiene la suficiente flexibilidad para 
prestarse á desempeñar todos los papeles y puede ser regida por 
otras, presentándose dependiente de un adverbio ú otra conjun* 
ción, formando locuciones conjuntivas en mager que, mientra 
que, pues que, porque, por tal que, ante que, después que, ya 
que (1). 

La única conjunción que á su vez se presenta como pudien- 
do regir otra palabra es mager, que puede regir no sólo que, 
sino la preposición de\ esta particularidad que semejante con- 



(1) Indicamos únicamente, fieles al plan de este estadio, las locaciones conJontiTas 
qué figuran en el Poema; pero eyidente es que las sefialadas no eran las únicas usa* 
das por la lengua del siglo XII, y que liabia otras muchas tales como «n tanto ffuSa 
9in quéf tobr§ gut, etc. 



RÉGIMEN DB LA OONJUNOIÓN 281 

janción ofrece es una prueba más, y de no poco alcance, del 
origen que hemos señalado á mager, equivalente á mcis que: 
yendo en efecto envuelto ya el que conjuntivo en tnager, se 
comprende que pueda juntarse con una preposición (1), y en 
cuanto á unirse con que, si bien parece esta repetición una 
anomalia, no prueba otra cosa sino lo antigua que era ya la 
expresión mager, hasta el punto de haberse perdido el sentido 
de su origen compuesto. 

Nada decimos de la interjección, porque siendo como es una 
voz desligada de toda atadura sintáxica y formando por sí sola 
una oración elíptica como expresión sintética de los afectos sú- 
bitos del ánimo, no hay para qué ni mencionarla siquiera en 
el régimen. 



(1) El Poema sólo presenta el caso de mag§r d$: •fnager d€ |)i«>=<por) móM qué (ea- 
taba) dépU; pero lo mismo podía suceder con cualquiera otra: mager $obr$l, magtur 
cénmfnat, magtur sinpaéir; etc. Esta construcción es elíptica y es preciso suplir el 
yerbo titm- entre mmgtr y la preposición. 



8ECCIÓ1Í TÉBCERA 



GoHstrvoelóH. 



GBNE RALIDADBS 



Ei Poema del Cid, en esto como en todo, ofrece al investiga- 
dor ancho campo en que ejercitar sn espirita de observación y 
análisis. La extensión del Poema, la riqueza de sus formas li« 
terarias, ora narrativas, ora descriptivas, ora hasta dialogadas, 
y la flexibilidad consiguiente del material empleado, obligado 
á plegarse á las variadas exigencias del tema elegido por el 
autor para dar gallarda prueba de su habilidad á las generacio- 
nes presentes y futuras, todo se presta admirablemente á hacer 
del P. G . inagotable fuente de enseñanzas para el literato y el 
lingüista, para el historiador y para el filólogo. 

§ 1.® — Tipos db oracioñbs existentes en el Poema. 

Toda«t cuantas especies de oraciones podían existir en la len« 
gua castellana del siglo XU, todas tienen más ó menos rica re- 
presentación en el Poema del Cid. En él se encuentran oraciones 
de verbo sustantivo como Longinos era ¡iego, alegre fue el abhat 
don Sancho; transitivas activas, como ine¡io myo Qid los om- 
bros, 6 pasivas, como escripia es la carta; intransitivas, como 
sospiró myo Qid] reflexivas, como sey se santiguando, y recípro- 



284 CONSTBUGOIÓN— OENEBALIDADBS 

cas, como Jiriensse de las lanfos; simples, como Doña Ximena 
finco los ynoios amos, y compuestas, como non me descubrades a 
moros nin a chrisHanos; incomplejas, como pastores te glorifica' 
ron, y complejas, como el rrey don Alfonso tanto auie la grand 
saña; personales, como oyas tu, dixo el conde, muchos días nos 
veamos, é impersonales, como mesurandol del espada, la oración 
fecha; expositivas, como coios Salón ayuso, é interrogativas, 
como quefijsist con elpauor?; afirmativas, como muchopre^ia la 
ondra el Qid, y negativas, como todo esto non precia nada; ple- 
nas, como yo Uo lidiare, y elípticas, como por tu boca lo dirás. 
Examinemos especialmente las reglas generales á que se 
ajustan en su construcción las oraciones expositivas, interroga- 
tivas y negativas, que son las que dan origen á variantes más 
considerables en el orden gramatical (1). 



(1) En esta claslflcación hemos seguido puntaalmente la que hace D. Femando 
Araujo en su Oramittiea hUtórico-critiea dé la Ungtéa francesa^ pues la generalidad do 
las Gramáticas se hallan tan plagadas de errores en este punto que no es posible ad« 
mittr las clasificaciones que hacen, fUtas de lógica y de aplicación práctica. Hé aquf 
la sinopsis de la clasificación indicada: 

Í sustantivas. 

( intransitivas. 



u 

9 



■s 





por U B8TBU0TUBA I» BUB TÉEHINOfl | ^^^ fS^omm»». 



Sde indicativo, 
de imperativo, 
de subjuntivo. 

( de infinitivo, 
impersonales < de gerundio. 
^ I (de participio. 

I Ipor su siompiOAOiÓN { S^S^i?" 

I ( expositivas. 

I por su FOBiiA DB BXPBSSIÓN < interrogativas. 
I ( imperativas. 

IporSUINTBGWDADJ Jup'SJm. 



CONSTRUCCIÓN — GBNBRALIDADSS 285 



§ 2.* — Construcción de la ORACidN expositiya. 

La oración expositiva afirmativa aimple e incompleja del 
P. C.^ coloca en general primero el sujeto^ deepaés el verbo, y 
por último el atributo, ó el complemento directo ó indirecto,' 
según qne el verbo sea sostantivo, transitivo ó iutran^itivo. 8i 
la oración presenta sos términos ese cialeg complejos, entonces 
se colocan el artículo y determinativos antes del nombre, y el 
ai]yetivo con sus dependencias después; luego el verlx> con el 
adverbio, y al fín el atributo ó los complementos con todos los 
ténninos de que coi^Ften. Pero si este es el orden lógico y gra» 
-m^típsó (xdinaríamente seguido, son i'Jes y tan frecuente« >s 
infracciones que sufre, que apenas puede sentarle colgcO regla 
verdaderaxíiexiU: general más que la anteposición del artículo y 
de loe detenníiüLdTos al nombre. Al ebt<cdiar 9¿jtJb/LsjuéeG.Vt la 
coostmcción de cada palabra, serg-n loe ca^Oc, a:x:pIiítrw2ios 
indica/.ioiieg geiíerales. 



I 3^«> — C.>í?Tiivcy;:<'5 ve la okaci<^>' iiíi¿JUiV;Ay:rA. 

• 
La cffhdói. :iierro>:ai:v^ se ],ret^:-ta ya <áirik^/veL'':zí»c-a «u e: 



del Clc j»'-»5 ^ ;y>:<;/>vjivii oe: s'jje*/; ai va»-'X/; «^r^o soaet, 
e ViClíi^'^* «/•'UC/ bvii uuíJtíTjos íTíd'aefCrOé'* «¿^-¡'üet esto, 
Cid?> «¿áo if^o*:-'". *^'yj^y> S: ei- la ojv.*íójl Lay a^'jUia pala- 
bra ii.iarrogat:va. c luo </. ó/j, ^¿wAJhC/^, 'i^. ^!*e. '¿a/jufJ/j, ex., 
debe empfsaia'v j/^i e-la I , . 

La oraeioi e-*:;y^.t va v^na la íoriiia k:^er:'.i^a*Jva. ooe e»! 
0Qj^;o jioepüe'^iv 1 .^ ^. 'aaL.0*^ W: e>iapl* hl >jt ve* 'yjt <ú¿'¥/', f*Á*/ir 






286 OONBTRUCGIÓN— GENERALIDADES 

7 sm Oüálogoñ, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fablo 
wyo Cid, 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo: 
firme son los maros, alegre fue el abbat, por haber inversión. 
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien 
las yentes christianas. Hay otros muchos casos de construcción 
en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al 
arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro^ según las con- 
veniencias ó el gusto del momento. 

§ 4.'' — CONSTBUCOIÓN DE LA OBACIÓN NEGATIVA. 

La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la partiou- 
laridad de exigir siempre, aunque haya en ella otra^ voces ne- 
gativas, el adverbio no, non . No basta, como en el actual cas- 
tellano, con emplear una palabra negativa como nada, nadie, 
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el 
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom» 
panadas de non para darlas un valor negativo que algunas de 
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el 
análisis léxico: asi al lado de frases como cnon temien ninguna 
fonta», €non gelo pre9Ía nada», <non sopiesse ninguno», usua- 
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza 
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen- 
tido negativo, se encuentran otras como «ninguno non sodes por 
pagar», «nada non ganaremos», «nada nol valio»^ «nadi non 
raste»; «ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>, 
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos 

(1) Nada non mancara, nada noL g>anaremo9, nada nol minscuaaa, nada nol vallOy 
nada non fere yo, nada non perdera.—Nadi nol diessen posada, nadl non raste, nadi 
nol dize de no, nadi non messo.— Nin entrarie en ela ligera, ni vn pelo non aurie tala» 
do, non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amig>o amigo no s pueden 
consolar.— Ningún miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno 
non sodes por pagar, ningimo non las guarda, ninguno non lia premia, ninguno non 
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezir de no. 



C0N8TRU00IÓN— 0E17BRALIDADBS 287 

ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó 
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el 
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir 
se interponga entre ellos moa palabra que algún pronombre 
personal con oficio de complemento. 



La única palabim qna Jio taqtüara el auxilio de nofi j>ara por ai acia poaeer la fteena 
negati-va neeeaaria, ea nunqua: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto 
eanalffo Taron, nunqua aerien minguadoa, nunqua lo vieran, nunqua en Carrion en- 
trariedea la nna, nunquaa vio algaandre». 



286 OONBTBUCGIÓN— GENERALIDADES 

y SOS análogos, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fablo 
fnyo fid. 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo: 
firme son los maros, alegre fue el cAbat, por haber inversión. 
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien 
las y entes christianas. Hay otros muchos casos de construcción 
en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al 
arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro^ según las con* 
veniencias ó el gusto del momento. 

§ 4.'' — CONSTBUOOIÓN DE LA ORACIÓN NEGATIVA. 

La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la particu- 
laridad de exigir siempre, aunque haya en ella otras voces ne- 
gativas, el adverbio no, non • No basta, como en el actual cas- 
tellano^ con emplear una palabra negativa como nada, nadie, 
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el 
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom- 
pañadas de non para darlas un valor negativo que algunas de 
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el 
análisis léxico: así al lado de frases como cnon temien ninguna 
fonta»^ «non gelo pre9Ía nada», tnon sopiesse ninguno», usua- 
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza 
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen- 
tido negativo, se encuentran otras como «ninguno non sodes por 
pagar»; «nada non ganaremos», «nada nol valió», «nadi non 
raste»; «ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>, 
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos 

(1) Nada non mancara, nada noL ganaremos, nada nol mingruaua, nada nol vallo, 
nada non fere yo, nada non perdera.—Nadi nol diessen posada, nadi non raste, nadi 
nol dlze de no, nadi non messo.— Nin entrarie en ela ligera, ni vn pelo non surte taia» 
do, non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amigo amigo no s pueden 
conBOlar.*-Ningun miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno 
non sodes por pagar, ninguno non las guarda, ninguno non ha premia, ninguno non 
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezlr de no. 



C0N8TRU00IÓN— 0E17BRALIDADBS 287 

ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó 
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el 
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir 
se interponga entre ellos m^s palabra que algún pronombre 
personal con oficio de complemento. 



La única palaltxm qna üo caqtüace el auxilio de no^ para por si sola poseer la fteena 
negatiTE neceaaria, es nunqtéa: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto 
caualgo Taron, nunqua aerien minguadoa, nunqua lo vieran, nunqua en Carrion en- 
trariedea ia nna, nunquaa vio algaandre». 



286 OONBTRUCOIÓN— GENERALIDADES 

7 sm SLJiálogoñ, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fablo 
myo fid. 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo: 
firme son los moros, alegre fue el abbat, por haber inversión. 
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien 
las yentes christianas. Hay otros muchos caaos de constracción 
en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al 
arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro, según las con- 
veniencias ó el gusto del momento. 

§ 4.** — CONSTBUOOIÓN DE LA ORACIÓN NEGATIVA. 

La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la particu- 
larídad de exigir siempre, aunque haya en ella otra^ voces ne- 
gativas, el adverbio no, non • No basta, como en el actual ca^- 
tellano, con emplear una palabra negativa como nada, nadie, 
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el 
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom- 
pañadas de non para darlas un valor negativo que algunas de 
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el 
análisis léxico: asi al lado de frases como <non temien ninguna 
fonta», ^non gelo prefia nada», <non sopiesse ninguno, usua- 
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza 
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen- 
tido negativo, se encuentran otras como «ninguno non sodes por 
pagar», «nada non ganaremos», «nada nol valió», «nadi non 
raste», «ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>, 
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos 

(1) Nada non mancara, nada noL ganaremos, nada nol mingaana, nada nol vallo, 
nada non fere yo, nada non perderá.— Nadi nol diessen posada, nadi non raste, nadi 
nol dlze de no, nadi non messo.— Nin entrarle en ela tigera, ni vn pelo non aurie taia* 
do. non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amigo amigo no s pueden 
consolar.— Ningún miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno 
non sodes por pagar, ninguno non las guarda, ninguno non ha premia, ninguno non 
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezir de no. 



CONSTRUOOIÓN— OEITBRALIDABBS 287 

ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó 
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el 
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir 
se interponga entre ellos m^s palabra que algún pronombre 
personal con oficio de complemento. 



La única palabra que Jio caqtüace el auxilio de nofi j>ara por si sola poseer la fteena 
negativa naeesaria, es nunqua: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto 
ca«a]|fo Taron, nunqua serien minguados, nunqua lo vieran, nunqua en Carrion en- 
trariedes ia nns, nunquss vio algnandre». 



286 OONSTBUCdÓN— GENERALIDADES 

y sm análogos, para hacer una cita textual: dixo el rrey, fáblo 
myo Qid. 2.^ Cuando la oración comienza por un adjetivo: 
firme son los moros, alegre fue el abhat, por haber inversión. 
3.^ Cuando empieza por el complemento: grande duelo auien 
las yentes christianas. Hay otros muchos casos de constracción 

en esta forma, pero no se someten á ley ninguna^ quedando al 

» 

arbitrio del escritor el emplear uno ú otro giro^ según las con- 
veniencias ó el gusto del momento. 

§ 4.° — ConstbuookJn de la obación negativa. 

La oración negativa ofrece en el Poema del Cid la particu- 
laridad de exigir siempre, aunque haya en ella otras voces ne- 
gativas, el adverbio no, non • No basta, como en el actual cas- 
tellano, con emplear una palabra negativa como nada, nadie, 
ni, nulla, ninguno, para dar á la oración carácter negativo: en el 
lenguaje del siglo XII era preciso que estas voces fuesen acom- 
pañadas de non para darlas un valor negativo que algunas de 
ellas no tenían originariamente, según hemos expuesto en el 
análisis léxico: asi al lado de frases como <non temien ninguna 
fonta», <ínon gelo pre9ia nada», cnon sopiesse ninguno», usua- 
les todavía y explicables porque, colocado el non á la cabeza 
de la oración, las negaciones siguientes vienen á reforzar su sen- 
tido negativo, se encuentran otras como c ninguno non sodes por 
pagar», € nada non ganaremos», cnada nol valió», cnadi non 
raste»; <ni nos non pudiemos mas», «ningún miedo non an>, 
etcétera, enteramente desusadas ya (1). Como se ve por estos 

(1) Nada non mancara, nada ñor ganaremos, nada nol minfiruaua, nada nol valió, 
nada non fere yo, nada non perderá.— Nadi nol diessen posada, nadl non raste, nadl 
nol dize de no, nadi non messo.— Nin entrarie en ela ligera, ni vn pelo non aorie tala» 
do, non fae a nuestro grado ni nos non pudiemos mas, nin amigo amigo no s pueden 
consolar.— Ningún miedo non an, ninguna nol ouo pro, ninguno non osaua, ninguno 
non sodes por pagar, ninguno non las guarda, ninguno non ha premia, ninguno non 
rresponde, ninguno non fallo.— Nulla cosa nol sope dezir de no. 



C0N8TRU00IÓN— 0E17BRALIDADBS 287 

ejemplos, las restantes voces negativas pueden colocarse antes ó 
después del verbo; pero sea cualquiera el lugar que ocupen, el 
adverbio non se coloca siempre delante del verbo, sin admitir 
se interponga entre ellos m^s palabra que algún pronombre 
personal con oficio de complemento. 



La única palabia qna jio taqtüace el auxilio de wnn para por sí sola poseer la fteena 
negatlTa naeesaria, es nttnqua: «quien vio nunca tal mal?, nunqua en tan buen punto 
ctíOMlgo Taron, nunqua serien minguados, nunqua lo Tieran, nunqua en Carrion ea- 
trariedes ia mss, nunquss tío al^ruuidre*. 



CAPÍTULO I 



OOIISIROCOIÓir os LOS DXTKBIHNAIIVOS 



ARTÍCULO I 



Gonatmoelón del artieale. 



El articulo el, la, lo j en general todos los determinativos 
(posesivos, demostrativos, numerales é indefinidos) se colocan 
siempre delante del nombre que determinan especifica ó indi- 
viduativamente: él dolor, la boca, h alto, los otos, las yentes; 
myo fid, mi muger, myos yernos, myas fijas; est año, esta noch, 
essa villa, essos ganados; dos caualleros, nuefaños, tres miU mar- 
chas, finquenta mili tiendas; nuüa cosa, que seso, alguna noch, 
senos catMllos, mucha tierra, otro dia, poco aver, guanta riquiga, 
tales mal calcados. 

§ 1.** — ^Empleo del artículo. 

El articulo el, la, lose emplea en general inmediatamente 
antes del nombre, á menos de que éste vaya precedido de un 
adjetivo: el huen ^id Campeador. Ordinariamente debe expre- 
sarse siempre que se emplea un nombre apelativo en su acep- 
ción general ó cuando se quiere sustantivar una palabra cual- 
quiera: el a/ver, los poderes. 






CONSTRUCCIÓN DE LOS DETBRMINATIVOS — ARTÍCULO 289 

También suele usarse: 1.** Con el ponderativo tanto cuan- 
do se halla separado por un yerbo del nombre á que se re- 
fiere y al que precede: tanto ouo élpatior, tanto auie la grand 
saña, tanto traenla,B grandes ganancias . 2.^ Ante los adjetivos 
y adverbios comparativos meior, mayor, mas, menos, para for- 
mar los superlativos: el meior de toda España, en todo lo más 
alto. 3." Con el adjetivo calificativo cuando va íintes del nom- 
bre propio á que se refiere, poniéndose ó no entre ambos la 
preposición de: el btien^ de Albarfanez, el itien rrey Alfonso. 
4.^ Con los nombres de (días) meses y estaciones: el inarco, el 
yuiemo, 6.^ Después de amos, amas: amos los bracos, amas las 
sus manos; también se encuentra antes de amos en la expresión 
los yñoios amos. 



§ 2.° — Omisión del artículo. 

Suele omitirse el artículo: 1.® Ante los nombres propios; en 
este punto la lengua del P. C. va más lejos todavía que la 
actual, no pudiéndose emplear el artículo con los nombres de 
ríos: Arlangon apassado, a^nas de Duero, sobre Tato; sin em- 
bargo, apunta ya el uso del artículo en sobre ñauas de palos el 
Duero va passar, y se encuentra con artículo el nombre AstU' 
rias, equiparado sin duda á Alearías: las Asturias, las Alearías, 
Cuando el nombre propio va acompañado de un sobrenombre, el 
artículo se coloca entre ambas palabras: Alfonso el Castellano, 
Valencia la mayor, Castiella la gentil, Baníeca el coredor, Mar- 
tin Antolínez el Burgales complido, el Cid él déla barba grant; 
si el nombre está formado por un adjetivo que forma el mote ó 
distintivo de la persona, el artículo es de rigor: el Crespo de 
Granon; si el nombre propio va precedido de un título de dig- 
nidad ú oficio, el artículo se coloca delante: el rrey don Al/onsso, 

19 






290 CONSTRUCCIÓN DB LOS DETERMINATIVOS — ARTÍCULO 

el Qid Rruy Dicbja, lo8 y ff antes de Carrion, el conde don Anrrich, 
el ahbat don Sancho, el obispo don Jerónimo, el señor San Sobas* 
tian, el apóstol Sant Tague (1), etc.; esto no obstante, cuando 
estos mismos nombres se emplean en vocativo, suele omitirse el 
artículo: «meríed ya, rrey don Alfonsso», «gracias, tfonabbat», 
<Lalibat, dezildes que prendan el rrastro», c mucho uos lo gra- 
desco, Campeador contado», (2) «venid acá, ser Gampeadoi'>, 
«comed, conde, deste pan», «dezid que uos mere9Í, yffan^ 
tesT^, etc. 

2.® En las frases sentenciosas: «non duerme sin sospecha 
qui auer trae monedado. > 

3.** En varias locuciones en que el nombre depende de una 
preposición con la que forma un solo todo: ferir sines duManza, 
fazer de voluntad e de grado, yr de guisa, echar de tierra, dar de 
mano, murir de fambre, biuir en delicio, ferir de muert, prendar 
a vida, caualgar a vigor, poner en rrecabdo, lámar a uoces, f oblar 
enporidad, ferirse a tierra, tomar a preson, vencer de batalla, 
aguijar a espolón, atregar de ocasión, yr de noch, entrar en 
prez, etc. 

4.® Cuando el nombre y el verbo de que depende directa- 
mente forman también un solo todo: dar mano, adobar condu- 
cho, auer enbargo, tener tuerto, meter coraron, dar esfuergo, dezir 

(1) Cornti (EiudM romanes 4SAlJ soBtiene que deben corregirse todos los pagines del 
Poema ea que flgura el artículo con las palabras rrey don, tales como dioio el rrwy don 
AlfonMo, fahlo elrr§y don AlfonuOy etc., sin ver la contradicción en que incurre al 
mantener el articulo siempre que le hace falta para completar el bemistiquio, como 
en por el rrey don Alfonseo, todo elle por el af&n de ajustar la métrica del Poema á un 
sis' ema preconcebido de una perfección que no hay por qué exigir ni aun esperar en 
Aquellos tiempos de la lengua. Esto aparte de que ni aun así hay razón para rechazar 
versos como dixo el rrey don Alfonseo^ octosílabo perfectamente admisible {di-acoet" 
rre-y-do-nal-fon-eao), pues el Poema presenta multitud de ejemplos de sinalefa. En 
todo caso, nunca debo olvidarse la falta de fijeza que la lengua revela á cada momento 
en muchos puntos. 

(2) Aceptando la lectura de Comu en los y ersoe 507 y 720 , corregidos en esta forma: 
ferid, loa cauallerot, estábamos dispuestos á establecer aquí la excepción corres pon* 
diente; pero encontrándonos con que estos dos casos tienen en contra otros muchoi 
indiscutibles fido todee, caboeo?; dezid me, eauaUeroa\ oyd, uaronet, etc.) nos conven- 
cemos de que la buena lectura es ferid los, eaitaUeros. 



CONSTRUCCIÓN DB LOS DBIBRMINATI VOS— ARTÍCULO 291 

verdad, ganar ondra, fingir espada, adobar coeina, ganar pre$, 
destir saludes, aver rrofion. 

5.^ Con los nombres que marcan la materia, forma ó des- 
tino del sustantivo: marcos de oro, cuertas de tienda, muger de 
pro, pendón a corgas. 

6.^ Con el complemento del verbo dezir en sentido de lia' 
mar: disten Casteion, do dijsen monte Caluario. 

7.® En muchos otros casos no sujetos á regla fija: a terger 
dia, a orient, entraron sobre mar, moros le rregiben, venido es a 
maros, venir a rritad, etc. 



ARTICULO n 



Construcción de lo* posesivo* é Indefinido*. 



§ 1.*^ — Construcción db los posesivos. 



Entre los demás determinativos merece especial atención la 
construcción de los posesivos. Estos, que hoy son por sí solos 
lo bastante determinantes para no necesitar el concurso de 
ninguna otra palabra, requieren á veces en el Poema el auxilio 
4Íel artículo, sin duda para que no se les confunda con los pro- 
nombres; de ahí expresiones como la mi seña, el myo hrago, él 
myo sobrino, la mi amor, la su vecindad, la su cara, la su quin^ 
ta, el so pan, el so hrago, el so cauállo, los sos santos, las stts mar 
ñas, las sus manos, etc. 

Para evitar asimismo confusiones con el posesivo de tercera 
persona, que por no tener formas diversas para designar si era 
de uno ó de varios poseedores (como el son, sa y leur francés) 
se prestaba á equívocos, la lengua apela al medio pleonástico 
del empleo de un genitivo expresivo de la posesión, medio que 
aún hoy es empleado por el vulgo: so sobrino del Campeador, 
del entro m carta, del rrey he su gragia, del rrey so huésped fue, 
sus fijaos que el a, sus mañas de los yffantes. 

De notar es también el empleo del articulo por el posesivo 
en la frase veré a la muger a iodo myo solaz del verso 228, que 
permite suponer la sustitución de un término por otro cuando 
lo poseído corresponde á la misma persona que es sujeto del 
verbo. 



GONSTRUOOIÓN DE LOS DETERBONATIVOfi — ^POSESIVOS 293 



§ 2.* — Construcción de los indbpinidob 

También es de notar la construcción de los indefinidos ulla, 
mitta, ninguno y todo. Ulla no puede usarse sino como comple- 
mento de la preposición sin (1): sin ulla dübda. Ninguno y nullo 
van siempre con la negación non, á la que sirven de refuerzo: 
non temien ninguna /anta, nulla cosa nol sope dezir de no. Todo 
presenta la particularidad de quO; regido por sin, equivale á 
ningún, nada de, cfiriensse en loa escudos sin todo pauor » . 



(I) Bito eonstmceión pmel» que uUa no es otra cosa que ana yarianto eufOnlca y 
aun meramente gráfica de nuüa; aaf tin nuUa dMbáa ae pronunciaba Hn ulla áubéa^ 
con enlace, ea decir, ti mMa dw6de, eacribiéndoae, como ocurre en el caao arriba ctta- 
4o, f<«» úOm éubdm. 



CAPÍTULO n 



OONBIRüOOIÓXr PBL NOMBRB 



§ 1.^ — Eli NOMBRB BUJITO. 

El nombre ó pronombre, büjkfo de la oración, puede colocar- 
se antee ó después del verbo, aunque ordinariamente se coloca 
antes: cTres rreyes de Arabia te vinieron adorar, yo rruego a 
Dios, todos demandan por myo ^id, el dia es exido, el otra 
non entro ala, si uos comieredes don yo sea pagado», etc. 

Se pone después del verbo: 

1.^ En las oraciones interrogativas que empiezan por una 
palabra interrogante: €¿do son nuestros esfuerzos?» 

2.^ En todos los casos en que la oración expositiva toma la 
forma interrogativa (1). 

3.^ Cuando la oración comienza por un pronombre demos- 
trativo: €es8o queramos nos», €e88o fera el Campeador», €e8fo 
me an buelto myos enemigos malos», €e8to fare yo de grado»; 
se encuentra, sin embargo, nos esso queremos; pero lo general 
en este caso es la posposición. 

4.^ Cuando la oración empieza por assi 6 sus similares: 
¡asin sálue Dios/, /assi lo mande Dios! 

5.^ Cuando el nombre sujeto va seguido de una oración 

(1) Véase más air&s en las Otiirálidadt de la eonstmeelón, pkg, 17), los «ijemploa 
que citamos de esta excepción. 



CONSTRUCCIÓN DBL NOMBRE 295 

explicativa, sobre todo si ésta comienza por un relativo: fáhlck, 
'Pero Mudo, varón que tanto callas. 

6.® Cuando el verbo está en forma pasiva y el participio 
precede al auxiliar: armado es myo Qid, passada es la noche, 
fecha es el arrancada, hydo es el conde, vinida es la mañana. 

§ 2.^ — El nombre atribxjto. 

El nombre, atributo de la oración, suele colocarse después del 
verbo sustantivo: yo so Albarfanez, uos sodes myo señor. La in- 
versión de lugares entre el sujeto y el atributo es, sin embargo, 
bastante frecuente: myos fijos sodes amos, meior sodes [uos) 
guanos. 

§ 3.^ — El nombre aposición. 

El nombre, en aposición más ó menos directa, se coloca 
siempre, con todas sus dependencias, inmediatamente después 
del sustantivo á que se refiere: Martin Antolinez, el Burgales 
complido; el í^id, el de la barba grant; Albarfaness, una /ardida 
langa; Alharfanez, el myo brago meior; Oalin Oargia, el bueno 
d Aragón; Doña Ximena, la mi muger de pro; el bueno de Albar^ 
fanez, cauallero lidiador; el bueno de Mmaya, cauallero de pres- 
tar; Qid, barba tan complida; Felez Muñoz, so sobrino del Cam- 
peador. 

§ 4.^— El nombre complemento. 

El nombre, complemento directo de la oración, suele colocar- 
se inmediatamente después del verbo de que depende: abren 
las puertas, trae el espada, lego la seña. Los casos de anteposi- 



296 OONSTRÜOOIÓN DEL NOMBRB 

ción SOD; sin embargO; bastante comunes: quinae maros mataua, 
es dia a de plazo. 

Más frecuente todavía es en el nombre^ empleado como com« 
plemento indirecto y circunstancial, la colocación antes del 
verbo, como se ve en las frases a Dios se acomendo, por la hma 
ayuso piensan de andar, en medio duna montana fizo posar, sobre 
naiMLS de palos el Dtíero tiapassar, a la Figeruela myo Qid yua 
posar, por corofon lo an (1), etc. 

En caso de concmrencia en la misma oración de varios com- 
plementos no hay regla fija de construcción, colocándose antea 
el directo ó el indirecto, el más largo ó el más corto, sin más 
ley ni regla que la conveniencia ó el gusto del momento, la 
métrica y la eufonía. 



§ 5.*— El NOMBRB VOCATIVO. 

El nombre, en fin, desempefiando el oficio de vocativo, pue- 
de colocarse al principio, en medio ó al fin de la oración: «Qid, 
¿do son nuestros esfuerzos?», coyas tu, sobrino»; lo más usual 
es colocarlo al principio ó al fin, como se ve en los dos ejem- 
plos citados, dominando la construcción al fin. 

El nombre Dios, empleado con cierta frecuencia en el P. C. 
como exclamación, figura al principio de la frase, ó bien entre 
dos oraciones cuando la segunda es una consecuencia ó expla- 
nación de la primera. €¡Dios, que buen vassalo si ouiesse buen 
senorl» cveyen lo los de Alcocer, ¡Dios, commo se alauauanl», 
cyxie el sol, ¡Dios, que fermoso apuntaual», etc. Se encuentra 
también intercalado en la oración cortando su sentido: ca Mi- 
naya e a las dueñas, ¡Dios, commo las ondraual > 

G) ejemplos iodos sacados de ana sola p6gina del Poema, elegida al asar, en lA 
edición de VollmoUer. 



CAPÍTULO m 



CONSTRUOOIÓN BBL ADJETIVO 



§ 1.^ — ^Reglas qbnbrales. 

La confitnicción del adjetivo depende príncipalmente del pa- 
pel sintáxico que desempefie, ya oomo atributo, ya oomo simple 
^teto. 

£1 adjetivo atributo suele colocarse en la oración después 
del verbo ser, pero abundan los casos en que se coloca antes: 
eres fermoso, era limpia e clara, alegre era el ábbat, nueuo era e 
fresco. El adjetivo epíteto puede ir antes ó después del sustan- 
tivo: limpia fuent, finchas corredizas. 

m 

§ 2.**— Epítetos qüe siguen al sustantivo. 

El adjetivo epíteto se coloca después del nombre sustantivo 
en los casos siguientes: 

1.^ Cuando el nombre á que se aplica es otro adjetivo sus- 
tantivado: el Campeador leal, el Burgales natural, el lidiador 
contado. 

2.® Cuando es un epíteto que lleva el artículo: Barfilona la 
mayor, dolada la preciada, Valencia la clara. 

3.^ Cuando es adjetivo de nacionalidad ó religión: los con- 
des gaUieixmos, las mesnadas castellanas, las yentes christianas, 
las yentes descreydas. 



298 CONSTBUGOIÓN DEL ADJETIVO 

4.^ Caando el adjetivo expresa el color ó materia del bus- 
tantivo: pendones blancos, piel vermeia, clauos dorados, manto 
armiño. 

5.^ Cuando marca alguna cualidad percibida por los senti* 
dos corporales: sieUas amoiadasj montes claros, sueño dulce, tie* 
rra angosta, monte espesso. 

6.^ Cuando acaban en •al: Campeador leal, tienda cabdal, el 
falsso criminal, padre spirital, lid campal. 

7.^ Cuando acaban en -6nto: espada sangrienta, cauaUo su* 
diento. 

8.® Los adjetivos verbales y los participios usados como 
simples adjetivos: siéllas cogeros, finchas corredissas, espadas 
dur adores e taiadores, omne nado, muger nada, tienda preciada, 
tendal obrado . 

§ 3.^— Epítitos qub prbosdbn al SüSTAzrrivo. 

Se colocan antes del nombre: 

1.° Los adjetivos buen^ mal, sant, grant: buen día, mal voñ 
rragan, grant cozina, San Peydro. 

2.^ Los adjetivos empleados en sentido extensivo ó figura- 
do: altas uoees (1). 

§ 4.® — Epítktos db construcción indiíbrentb. 

Se colocan antes ó después: 1.^ Los mismos adjetivos dichos 
buen, mal y san cuando se emplean en su forma plena: omnes 
buenos, vergüenzas malas, malos mestureros, los padres santos. 

2.® Los adjetivos rrico, limpio; dueñas rricas y rricos omnes; 
linpia fuent y condes linpios, altas uoees y torres altas; parece, 

(1) Bate caso no es del todo segnro, pues el Poema no ofteee ejemplos en número 
bastante para poder hacer una afirmación rotunda. 



OOKSTBUOOIÓN DEL ADJETIVO 299 

especialmente por el último ejemplo, que hay cierta tendencia 
á diferenciar por la colocación del adjetivo el sentido recto del 
figurado; pero faltan datos para asegurarlo positivamente, 

3.° Los acabados en -oso: señor glorioso, gloriosa Santa 
liaría. 



§ 5.® — Comparativos y süpbblativob. 

Los comparativos y superlativos se forman en general peri- 
frásticamente y se construyen con los adverbios de cantidad 
tan, mas, menos, muy, bien, antepuestos, y que ó commo 6 bien de 
pospuestos al adjetivo en los casos y forma que estudiamos en 
la primera parte de esta obra (1). 



§ 6.^ — Empleo db don, doña. 



Eb de notar el empleo en el Poema del Cid de don y de doña, 
no sólo ante nombres de personas que tienen derecho á llevar 
este título cuando el autor las nombra en su relato y por su 
cuenta, sino basta cuando pone estos nombres en boca de los 
personajes del Poema, cualquiera que sea la intimidad de la 
relación ó el grado de parentesco existente entre ellos y las 
personas con quienes hablan; así vemos, por ejemplo, al Cid 
llamando á su esposa Doña Ximena y á sus hijas Don Eluira e 
Doña Sol, sin emplear ni una sola vez los nombres sin don. 
También es de notar el empleo de don ajustado á su valor eti- 
mológico (dominus), no sólo ante los nombres propios, sino ante 
los de títulos ó dignidades, como don ábbat. 

(]) Vte8epáginm]82y tlRuientet. 



302 GONSTBUCOIÓN DEL PBONOMBRB — PERSONAL 



La duda y la dificultad está en las formas me, te, se, que ex- 
presan en general el complemento indirecto, pero que pueden 
también servir para el directo; se emplean en este caso cuando 
el yerbo tiene por complemento directo una persona ó cuando 
es reflexivo: d&t'echo me aura a dar, esto me an huelto myos 
enemigos malos, te vinieron adorar, oviste to de alabar, a ¡a 
puerta se legauu, sey se santiguando. 

El pronombre ge va siempre unido á lo, la, los, las, forman- 
do los complementos gelo, gela, gelos, gelas, cuyo primer ele- 
mento (1), ge, constituye el complemento indirecto de ter- 
cera persona, y el segundo, lo, la, los, las, el complemento 
directo. 

También ofrece alguna dificultad la construcción de lo, la, 
le, hs, las, les; pero en general puede decirse que las formas lo, 
la, los, las están reservadas para el complemento directo de 
cosa, y que las formas le, les se emplean ordinariamente para 
el complemento indirecto: quien nos lo podrie contar, estalla los 
catando, st non la quebrantas por fuerfa, non las puede leuar, 
besaron le las manos, grant ondra les dan (2). 



(1) Qelo {lo, á él—fT^ncéB U lu€y, que gelo non ventanasen, gelo auien iurado, todo 
gdlo dize, yr gelo be yo demandar, el conde non gelo pre9la nada, tienen gelo delant, 
gelo a .dicho, firme gelo rrogad, nos bien gelo gradescamos, non gelo podremos 
fer, etc.— 8elo (¿o, ¿ «líos = francés le leur)\ enpeñar gelo he por lo que fuere guisado, 
firme gelo vedaua, todo gelo suelto yo, bien gels entendió, mucho gelo gradio, non 
gelo conlo^'o, bien gelo demostraron. =é8la (¿a, á ¿1 = francés la luí): aquel que gela 
dlesse, non gela abríesse nadi, ouieron gela a dar, apart gela echo, non gela empa- 
ran, etc. El Poema no presenta ejemplos dey«ta en equivalencia de la Uur^ pero es 
evidente que el castellano de aquel tiempo empleaba también este pronombre com- 
puesto con dicha equivalencia.=Qelot {lot, á él =: flrancés 2m lui): en oro gelos pa- 
gauan, yd gelos leuar, myo Cid gelos rre^ibe, que gelos leuedes a' vistas, etc.— Selos 
/iM, & étloa ~ francés les leur): tornar ge los quiero, non gelos quiero yo.=a8lat {Im, 
6 él=z francés les luí): bien gelas guardarien, echo gelas aparte, las carbonclas del 
yelmo tollidas gelas he, todas gelas cortaua, etc.— Oslas (íaa, á ellos =^ tr^ncéM Im 
l9ur): las ferraduras quitar gelas mandaua, non gelas di yo, metiogelas en mano, que 
gelas diessen, etc. 

(2) Sin embargo, también se encuentran frases como en el ombro lo tttludat bi^n lo 
acorren^ rrecibien lo las dueñas que lo están esperando, guando lo vio Mn, ete«, que hoy 
resultarían incorrectas, pero que demuestran que la lengua era en general más con* 
secuente entonces que ahora, em oleando el acusativo lo con más amplitud que 2«, rs- 
•ervado exclusivamente para el dativo. 



CONSTRÜOGIÓN DEL PRONOMBRE — ^PERSONAL 303 

Los complementos indirectos de persona pueden también ex- 
presarse por medio de el, ella, etc., regidos de a (1), y los indi- 
rectos de cosa y circunstanciales de persona y cosa se expresan 
siempre por medio de el, ella, ellos, ellas, regidos de la preposi- 
ción que corresponda (2). A veces, yapara dar más energía á la 
expresión, ya para mejor precisar la índole del complemento, 
se emplean juntas las formas indirectas simples y las compues- 
tas: yo te crie a ti, a mi non min chai, non uos daré a uoa. 

El pronombre complemento, directo ó indirecto, suele colo- 
carse delante del verbo en las oraciones expositivas é interro- 
gativas: por coraron lo an, el astil le qtMibro, dos tendales la 
sufren, qui los podrie contar, ellos las prisieron, etc. ; es, sin 
embai*go, bastante frecuente la posposición, en cuyo caso apa- 
rece el pronombre como enclítico: dan le grandes colpes, diá él 
cauallo, estalla los catando. Esta posposición es obligatoria en 
las oraciones de imperativo y gerundio: yncamos las darena, 
vaymos nos al nmtino, firid los, mesurandol del espada, etc. ; 
en las de infinitivo es potestativa: qui lo fer non quisiesse, 
quiero las quitar; si la oración de imperativo es negativa, el 
pronombre complemento precede al verbo: non me descubrades, 
nol firgades. 

§ 3.** — Concurso de pronombres. 

Cuando en una misma oración concurren varios pronombres 
personales ó un pronombre personal con uno ó varios nombres, 
haciendo todos el oficio, ya de sujeto, ya de complemento, se 
observa en el lenguaje del P. C. la regla de dar la preferencia 
en la colocación al de primera persona: fem ante uos, yo e uues- 

G) El angrel Gabriel a el vino en sueño, a el tienen por seilor; a ella e a ana fijas 
airoadea, etc. 

O) Quantoa con §1 están, cogió del agua en el, aobrella vna sanana, ffablezni» §n 
ellOf myo Cid finco anteUat, Martin AntoUnez con elloe conio, etc. 



304 CONSTRUCCIÓN DEL PRONOMBRE— PERSONAL 

tras fijas, hyo con los myos, entre yo e myo Qid, entre yo y ellas, 
seremos jo e su muger e s^4s fijas, de mi e ele nuestro padre, non 
crefies varaia entre nos e vos. 

En los casos de concurrencia en la misma oración de dos 
complementos se observa la regla de colocar primero el de per- 
sona y luego el de cosa, presentándose las combinaciones fne 
lo, me la, me los, me las, te h, te la, te los, te las, gelo, gela, 
gélos, gelas; el pronombre se figura antes de me y de te: tse me 
entro en mi tierra», cnon se te deue olbidar», «5e nos va la 
ganancia». 

Cuando se usan pleonásticamente las dos formas de un pro- 
nombre complemento indirecto, debe notarse que pueden ir 
juntas, antes ó después del verbo, ó separadas, con el verbo 
entre ambas: a mi me lo dizen, bien me yra a mi, di^o nos a 
uos, non uos daré a nos; sólo en el primer caso, por inversión, 
precede la forma con preposición á la que no la tiene. 

El empleo pleonástico del pronombre es, además de estos ca- 
sos, sumamente frecuente en la tercera persona y en las formas 
lo, la, le, los, las, les, en representación superfina de un nombre 
recientemente expresado: «la missa acabada la han», «a doña 
Ximena hyua la abra9ar», cías torres que moros las han», cía 
calcada de Quinea hyua la tra&passar», da tierra esta noch la 
podemos quitar», c moros e moras auien los de ganancia», 
c9Íento moros e 9Íento moras quiero las quitar»^ cnon lo saben 
los moros el ardiment que han», cel conde a presen le han to- 
mado», ca Minaya mataron le el cauallo», cá las niñas torno- 
Jo^ a acatar», «priso lo al conde» ; este uso pleonástico se extien- 
de á veces hasta los complementos circunstfmciales: cdaquesta 
quinta pagar se ya della Alfonsso el Castellano». 

De notar es también en la construcción del pronombre el 
empleo en ciertos casos de un complemento pronominal dativo 
semi-pleonástico, semi-expletivo, pero que no deja de tener 



CONSTRUCCIÓN DBL PRONOMBRB — PERSONAL 305 

cierto valor, causal unas veces y de atribución ó provecho otras, 
y que se ha conservado en el lenguaje familiar del castellano 
moderno: capareiadosm^ sed a cauallos e armas», csueltas me 
uos ha>, csaludad me a myo Cid», «huebos me lo he, » cpor Rra- 
chel e Vidas náyades me priuado», csaludad me los a todos», 
cel que boluiere mi cort quitar me a el rreino», cvengam a 
Toledo», cesto Dios se lo quiso», cnon lo compra, ca el se lo 
auie consigo». 

§ 4.® — Empleo del tu y del vos 

£1 P. C. presenta, para la expresión de la segunda persona 
de singular, dos pronombres: uno, que es el propio, tu, y otro 
como término de respeto y cortesía, vos. En el uso de estas dos 
formas prevalece ya la regla del castellano actual, usándose tu 
pora con las personas inferiores de la familia y para con Dios, 
y vos para los demás casos: coyas tu, sobrino», <co heres, myo 
Bobrino, tu, Felez Mufioz?» «grado a ti, sefior padre, que estas 
en alto», «fem ante uos», «assi conuno a uos plaz» (1). 

Con la Virgen María, la lengua parece vacilar, empleando 
en la misma invocación el tu y el vos: cvalan me tus vertu- 
des, gloriosa Santa María», ^vuestra vertud me vala, gloriosa» . 

También se encuentra usada la forma tu en son de desprecio, 
como se ve en la famosa repasata que propina el irritable Pero 
Mudo al infante D. Fernando en los versos 3313 y siguientes: 
ce ^, Ferrando, ¿que fizist con el pauor?» ttu \o otorgaras a 
guisa de traydor» (2). 

(1) «SI yo rrespondier, tu non entraras en armaa», «byo las he ^aa e tu prlmaa eor- 
manaas •tu qne a todos grutas*, *tu eres rrey de los rreyea e de todel mundo padre.»-- 
«Yo yre e uoé (Doña Xlmena) finearedes rremanlda», non uo» osariemoa abrir (al 
Cid)», •vot con ellos sed*, «todo e^to voi besamos», «eof nos engendrastes», 90b sodea 
myo señor». 

(2) «Las tos mañas, yo t« las sabré contar», «passe por H», did el eauallo», «eToiiie> 

ron iflo todos», etc. 

20 



306 COKSTRUCatfN DBL PROKOMBBB— PXB80NAL 

Á veces aparecen mezclados el to y el vas, como en el caso ya 
citado y en estos otros: t sabed que más valen que vas; al par* 
tir de la lid por tu boca lo dirás» 3369-70; €mas valen que vae; 
quando fuere la lid tu lo otorgaras» 3348-50; cabe, sin embar- 
go, suponer en estos dos ejemplos que Martín Antolínez y Pero 
Vermuez emplean el vas refiriéndose á los dos infantes reuní* 
dos y el tu para con cada uno de ellos particularmente; pero el 
verso 409 ofrece curiosísimo ejemplo de la mezcla de ambas 
formas, cuando dice al Cid el ángel Gabriel: cmientra que vis» 
quieredes bien se fara lo fo», mostrando perfectamente la con* 
fusión del tu y el vos, que se perpetuó sin duda largos siglos en 
la lengua y que, llevada al nuevo continente por los atrevidos 
aventureros de Cortés, Pizarro y Balboa, subsiste aún en aque- 

m 

lias apartadas comarcas , constituyendo uno de los caracteres 
distintivos de las hablas populares chilena y bogotana (1). 



(1) Véanse las Ápuntacionw sobre el Ungu^e bogotano de R. J. Caerro, los trate* 
jos Zur ipan-ítmsricanisehen form§niehré fZsittehrift für romanUcht PhilologU XV) 
7 ChiUniaclu Studien CPhon«ti9eh$ Stitáien, V y VI) de R. Lenz, así como el estudia 
Sobft ku tegutidat pertoruta de plural de Cuervo {Romanía, XXII). 



ARTIOÜLO II 



CSonaCrvoctón d® loa pronombre» demostrativo* posesivo 

é Indeflnldo. 



Los pronombres demostrativos, posesivos é indefinidos se 
ajustan en su construcción á las reglas generales, colocándose 
antes ó después del verbo según el oficio que desempeñan y la 
especie de oraciones de que forman parte, siéndoles, por lo tanto, 
aplicable cuanto hemos dicho acerca del nombre. No haremos 
por lo mismo más que algunas observaciones sobre los inde- 
finidos, cuya construcción es la que únicamente presenta algu- 
na particularidad. 

Al va con frecuencia precedido de lo: cen lo al non es tan 
pro»; pero se presenta también sin artículo: cesto feches agora, 
al íeredes adelant». Nunca desempeña el papel de sujeto (1). 

Cada nunca va solo, sino seguido de vno, vna: cada vno, cada 
vna; puede también ir precedido de quis, formando el pronom- 
bre sobreoompuesto quis cada vno; éste sólo se encuentra una 
vez, y empleado como sujeto; cada vno se halla usado como 
sujeto y como complemento directo, indirecto y circunstan- 
cial (2). 



O) De lo al non pienssan nada, en bestias sines al, non paseara por al, qni al qui- 
sleise serle su ocasión, non ose dezlr al, a mi mandedes al. 

(an A cada vno dellos caen, cada vno por sí sos dones avien dados, en cada yno dee- 
toe años, cada yno dellos bien fos ferlr el so, a cada vna deUas do. —Quis cada vno 
dallos bien sabe lo que ba de far. 



308 OONSTRUOOIÓN BEL PRONOMBRE — DEMOSTRATIVO 

Los indefínidos negativos nada, nadi y ninguno van siempre 
acompañados del adverbio de negación non, según ya hemos 
tenido ocasión de hacer constar (1): €nada nol valió», tnctdi 
nol diessen posada», tninguno non osaua». 

(1) Véase lo que decimos, ^éiglnña 286 y 98^. 



ARTICULO ni 



Construcción del pronombre relaitlvo« 



Los pronombres relativos; sea cualquiera el oñcio que desem- 
pefien en la oración^ se colocan siempre delante del yerbo y 
lo más cerca posible de su antecedente, cuando lo tienen ex- 
preso: cía ganangia que han fecha», cel costado dont yxio la 
sangre», «todos los otros que van a so seruigio», cestas duefias, 
de quien so yo seruida», etc. 

§ 1.° — CONSTRUCCldN DB qui, 

Qui no puede desempeñar más oficio que el de sujeto, care- 
ciendo en general de antecedente. Puede presentarse á la cabe- 
za de la frase como interrogativo y como expositivo, dando en 
este último caso á la oración cierto sabor sentencioso y axiomá- 
tico: tqui en vn logar mora siempre, lo so puede menguar», 
€qui a buen señor sirue siempre biue en delicio», á veces en 
esta especie de frases hay inversión: cnon duerme sin sospecha 
qui auer trae monedado», «por y serie vencido qui saliesse del 
moion» . 

Se presenta alguna vez con antecedente tácito de persona in- 
determinada: «si ay qui rresponda». Puede, en fin, ir regido de 
la preposición a; pero en este caso, como en la Ortolexia hemos 
dicho, ho corresponde propiamente al nominativo latino quisp 



310 OONSTBUOCIÓN BBL PRONOMBBB — ^RELATIVO 



gui, sino al dativo cui, confundido fonéticamente con el nomi- 
naÜYO y precedido de a por analogía: cdadlas aqui quisiérede6>, 
cpaguen ami 6 aqui yo ouier sabor», edad mafio a gruí las 
de. (1). 

§ 2.® — Construcción di guis 

El pronombre guis no tiene, como ya hemos dichO; sino la 
apariencia gráfica de tal, pues en realidad el pasaje único en 
que figura, unido con cada uno, hace de guis cada vno un pro^ 
nombre indefinido, que debe leerse quiscaduno. 

§ 3.®— Construcción de guien 

Quien puede ya servir de sujeto y de complemento. De sujb* 
To sólo sirve cuando no tiene antecedente, y especialmente en 
las oraciones interrogativas, en las que figura á la cabeza: 
% ¿guien vos lo podrie contar?, ¿quien los dio estos?», ^ ¿guien 
nos darie nueuas de myo Qid?» ; pero se usa también en las ex- 
positivas: € quien quiere perder cueta viniesse a myo Qid>. 

Como COMPLEMENTO sc presenta en el Poema regido de lacr 
preposiciones a y de\ «sabrá el salido a quien vino desondrar». 
El antecedente de quien puede ser un singular ó un plural, pues 
quien no admitía plural todavía, y puede asimismo ser un nom- 
bre de persona, que es lo general, ó de cosa: «aquestas mys 
dueñas, de quien so yo seruida», «que lo sepan en Castiella, a 
guien siruieron tanto». Esta representación de un nombre de 



(1) La forma propia en estas frases seria quién, procedente del acusativo latino y 
destinado por lo mismo ¿ la expresión del reamen directo é indirecto, con preposición 
6 sin ella, según los casos; pero la confasión á.tqui 7 quUn^ qae ha dado por resolta- 
do la desaparición del primero, se d^a ya sentir en el len^aje del Poema, dando la- 
gar al empleo de qui por quit, qui, eui, y al de quhn por gw «m, cui, qui. La equiya- 
lenoia del dativo eui está perfectamente marcada en la frase «mnchol tengo por 
torpe qui non conos^e la verdad». 



CM)inrCBUCCIÓN D£L PBONOMBBS — RELATIVO 311 

cofla por quien nos parece que constituye en los tiempos mis- 
mos del Poema mía incorrección como la que á cada momento 
se comete en casos semejantes en el lenguaje de las personas 
poco cultas^ y como la que tanto y con tanta razón se ha criti- 
cado al dulce Villegas en los versos 

i viendo su nido amado, 
de quien era caudillo» . 

Como el Poema no presenta más ejemplo que el citado, y en 
todos los demás casos quien conserva siempre su carácter de 
pronombre de persona, nos inclinamos á estimar dicho ejemplo 
como un descuido de redacción. 

§ 4.^— Construcción db que 

£3 pronombre que se presenta como relativo indeterminado 
únicamente en oraciones interrogativas, figurando á la cabeza 
de las Tniwmiw y desempefiando el oficio de complemento direc- 
to, indirecto y circunstancial, ó de atributo invertido: €¿que 
anedee vos?», ^¿ques esto, Cid?», c¿a que lasfiriestes?» «¿por que 
las uos dexastes?» Si alguna vez figura como indeterminado en 
otra especie de oraciones, es sólo en alguna que puede asimi- 
larse á las interrogativas ó en algún caso especial: cdezid que 
uosmere9Í» (1), «de que sera pagado», €qii que axíian parti- 
ción; » fuera de estos casos, que tiene siempre su antecedente 
expreso, siendo por tanto relativo determinado. 

El antecedente más frecuente de que es el pronombre de ter- 
cera persona, ya en la forma de sujeto, ya en la de comple- 
mento (en función de pronombre demostrativo en todo caso), 



0) Bcte pMiúo paede leerse: d€xid qué uot meré^i, yffant$», 6 bien de este modo: 
4§^iáiquéM09 méféci, y/^aniM? La primera lectura nos parece preferible como más 
■deenada, ano]ud la aegiinda también es admUlMe e -^aimeDle correcta. 



\ 



J^ 



312 CONSTRUCCIÓN DEL PRONOMBRE — RELATIVO 

- - - _ _ . _ - — I I ^ 

dando lugar á las combinaciones el que, la que, lo que, los que, 
las que: taquel que gela diesse», ^el que en buen punto najio»^ 
<la qus dii/ean de Canal», tío que yo dixier», ^los qt*e la tie- 
nen», etc. Hasta pueden ir regidos estos pronombres de una 
preposición sin que deje qus de servirles de relativo: cacusado 
seré de lo que uos he seruido», €alos que alcanga», tpor lo que 
fuere guisado». Á veces el pronombre antecedente queda tácito: 
ele cre9e compaña por (la) qtie más valdrá», «su muger e sus 
fijas, en (las) que tiene su alma». 

Claro es que estando estos pronombres en representación de un 
nombre, también el nombre ú otro pronombre ó voz sustanti- 
vada puede servir de antecedente al relativo: «el ardiment 
que an», «varón que tanto callas», «señor padre, que estasen 
alto», «los fijos que ouieremos», «la tienda que dexara», «tu 
que a todos guias», etc. Por más que ordinariamente, como en 
todos los ejemplos citados, que figura sin preposición aunque 
su antecedente la lleve, hay casos en que el Relativo va tam- 
bién regido de preposición si el sentido de la frase lo requiere: 
«uos daremos buen dado de que fagades caigas». 

§ 5.**— Construcción db qual 

Qual tiene poco uso como pronombre, presentándose más 
bien como determinativo acompañando á un nombre: tquai 
ventura serie, qiíal ondra crege». En los pocos casos en que 
figura como pronombre, se presenta ó como correlativo de tal 
ó como ponderativo: «tal eres ^t*aí digo yo», «tales sodes 
quales digo yo», €¡qual (1) lidia bienl» Los únicos pasajes en 
que verdaderamente desempeña oficio de pronombre relativo, 

(1) Este q%tal se refiere á bi^n y es cnsi segruro que sa verdadero valor ei qua/m 
(/9uon bien lidial)^ habiéndose cambiado la n eo < por la inicial del lidia siguiente. La 
lectura gramatical es, pues, jquan bien Hdia! La forma qucuüei por qualt indica 1 
•zistencia de quan. 



COWSTRUCCIÓN I»EL PRONOMBRE— BELATIVO 313 

son estos: censayandos amos quál dará meiores colpes», caque- 
los atamores veredes quáles soui^ ca qual dizen Molina yuan 
^bergart . Por estos ejemplos se ve que el pronombre qual, 
aunque de reducido empleo^ podía usarse como su jeto, atributo 
y complemento. 

§ 6.* — Construcción db do, dont. 

Do, don, dünt, dad, ya hemos dicho que son en rigor adverbios 
de lugar. De la significación adverbial primitiva {do=d'o<^ 
d'ubi: dont=>d'ond<jde unde) pasaron á la significación pronomi- 
nal, y como el lugar y el tiempo se compenetran tan fácilmen- 
ie, do, dont se utilizaron para expresar ambas ideas, pudiendo, 
por consiguiente, servir de relativos á un antecedente represen- 
tado por un nombre de lugar ó de tiempo, con el valor de que, 
del qtíe, de la que, de lo que, de los que, de las que, del cual, de la 
cual, de los cuales, de las cuales (1): cpor los montes do yuan>, 
cel costado dont yxio la sangre», «: fasta do lo fallassemos» c fasta 
do despertó», «con las espuelas agudas, don ellas an mal sabor, 
rrompien las camisas», «por la tierra do va», «al tercer dia don 
yxo y es tomado», «si nos comieredes don yo sea pagado», 
cellos en esto estando, don auien grant pesar», etc. 

(1) Ezactamenta lo mismOf como ya hemos tenido ocasión de hacer notar, que el 
dont francés, de idéntico valor y procedencia: le Hvre dont je parle. El moderno cas- 
tellano ha perdido por completo el sentido etimológico de <fo, única de las formas de 
esta partícula pronómino-adverbial que ha sobrevivido á todas las arriba citadas, 
dándola en los pocos casos en que todavía se emplea en giros poéticos y en frases de 
gnsto arcaico, no el valor originario de d'o^ sino simplemente el de u&t\ por tomarla 
como una forma apocopada de donde, cuyo sentido se ha identificado con el antiguo 
de o; de ahí que se diga, con la más disparatada sintaxis: ¿á áo oa la nove? ¡quién eabé 
éova! usando do y donde como adverbios de lugar ¿, sin poderlos emplear como adver- 
bios de lugar <{e, que es su verdadero sentido etimológico. En el Poema del Cid se ve 
ya desconocido este valor originario, como lo prueban los ejemplos «por la tierra do 
va», «por los montes do yuan». 



CAHTÜLOV 



OOHSIBUOOIÓN DEL YUBO 



ARTICULO I 



Gonstrueclón de lo» aaxlllar^ 



§ 1.° — ^Formación de los TOOfPos oompuestoa. 



Los dos yerbos auxiliares atier y ser, empleados por el Poema^ 
sirven para la formación de los tiempos compuestos de todos 
los yerbos, exactamente lo mismo que en el castellano moderno 
y de la manera siguiente: 



Presente de indicaüTO 
Pretérito imperfecto 
Pretérito definido 
Pretérito plaecuamperf eeto 
Fotnro simple 
Presente de subjantivo 
Pretérito imperfecto 
Pretérito pla0caamx)erfecto 
Fnturo simple 
Infinitivo (presente) 
Gcrandio (presente) 



del axudliar 

^+pMrticipio 

pasado = 



[Pretérito indefinido. 
Pretérito pluscnampeifecto. 
iPretéiito anterior. 

^ret. piase, (de sabjantiro}. 

'aturo compaeeto. 

Pretérito perfecto. 

Pretérito plascaamperfecto. 
[Pretérito plascaamperfecto* 
'Fntoro compaesto. 
Infinitivo pasado. 
I Gerundio pasado. 



§ 2.'' — Empleo be los auxillíres. 

Lo más interesante en esta materia es la determinación de 
los auxiliares que deben emplearse según los casos. Para la 
formación perifrástica de los futuros y condicionales ninguna 



OOHBI&UOaáN JOBL TIUO*- AI>3(|U AHM A t f\ 



doda ofrece el empleo del presente y del iiuiKurtt^t^tu il« ttiépr^ m\\ 
arreglo á las indicaciones hechas en la Ortobxlu (1)¡ Uiii|mí(mi 
la ofrece el empleo del verbo ser para la foriimolc^u <h la vim 
pasiva (2), ni el de los semiauxiliaros antlar, tmlar, ir^ irna mm 
los gerundios para la conjugación que pU(ll<iraiuoN llainnr fr» 
cuentatíva ó iterativa {S), ni la del verbo aM/<r oon h)(ti)IM vo m 
guido de a para la que se pudiera llamar tk ohUfjar4/in (i)' 1^ 
dificultad está en fijar los casos en que iMhíh *$mplmim$ fm$r y 
ser con los verbos transitivos 6 intrarMÍtiv^i^ dh U r>;iiji/|¿M/:)//ii 
activa usual. 

L — UiKfi dd auír/íUar mt. 

El verbo ser se emp'^e ^j frJ V^^míh. ^\ ^*,A OñtJ4 k*9i\»,k4 
!.• Para la forrx-a/,v<^j 'fc lat V.suuM\k. tox/^^Mf.^A, >. ^ »'k, u/t^ 
tnive coc el v*Ho *^, *3Í ;/í:ri,/;.;/>/ 'i'J y^tí^V^ 'r-^ *<t ^//// ./>ii 















ÍO- *f- V«««- o.*^.*-^ --•»-'* •- ' 



^, 



316 CONSTRUCCIÓN DBL VERBO — AUXILIARES 

2.® Para los tiempos compuestos de los verbos pronomina- 
les, reflexivos y recíprocos: c armado es my o Cid», ctau bien son 
acordados», cde pie es levantado», c todos son pagados», c todos 
guarnidos sow», cmucho eran rrepentidos», c todos armados 
seades^, «apareiados me sed^, cde pie es leuantado», €S0 pa- 
gado», € tornados so»», cerawhydos», etc. (1). 

3.*^ En equivalencia de las formas actuales con se imperso- 
nal: cesso con esto sea aiuntado», «lo qaeftiere guisado», «nom« 
brados son los que yran en el algara», «lo que les fiziemos ser 
les ha rretraydo», «estas ganan9Ías alli eran imitadas», «querrá 
lo que sea aguisado», etc. (2). 

4.** Cuando se quiere expresar un estado: «la puerta era pe- 
rrada», «cansados son de ferir», «fronzida trabe la cara, que 
era desarmado». 

5.** Cuando el participio tiene valor de adjetivo, formando 
con el auxiliar y su sujeto como una oración de verbo sustanti- 
vo: «mucbo era areziado», «antes /w minguado», «bien serán 
pesadas», «el Cid es presurado», «escudos que bien Mocados 
son», ^era descaualgado», €fi4essen periurados», etc. 

6.° Con los verbos intransitivos aparecer, cuntir, entrar, 
eooiTj legar, nafer, rastar, salir, venir, yr (3). 

das, con oro es obrada, pido tos yn don e seam presentado, si nos foossemos rro^* 
dos, la tienda es cog'ida, el casamiento fecho non faesse, fecha es el arrancada, serles 
ha rretraydo, Tencudo so, esto era dicho, escripta es la carta, oyda es la missa, tr09i« 
da es la sierra, etc. 

(1) Todos los verbos de este fl^nipo se usan hoy con «0 y el tiempo simple correspon- 
diente del verbo á qne pertenece el participio: «e armot «0 OKordaron^ se Uvanto^ »« pA- 
garotiy se guarnieron, ae arrepintieron^ ae fueron, ae juntaron^ etc. En algrunos casos 
seria preferible el verbo eatar, como í>eatidoa eat&n, están puestos, estadme apar^{tdos, 
estoy pagado, etc. 

(2) Equivalentes hoy á Júntese, lo que se dispusiere, se nombró, se les retraerá 
(echará en cara), etc. El carácter transitivo 6 intransitivo del verbo no afecta al em- 
pleo del auxiliar, con tal de que el sentido sea impersonal. 

(8) Estos casamientos non füessen apare9Ídos, la ondra qne es cuntida a nos, por 
las parias fae entrado, la noch era entrada, el conde entre los dos es entrado, entrados 
son a Molina, a Valencia son entrados, ezldo es de Burgos, el dia es exido, todos ezidos 
son, de missa era exido, quando son lefirados, las i^anan9ias son legadas,, fue nado, en 
Valencia son rastados, salidos son, rricos son venidos, a Alcocer es venidoi los man- 
dados son ydoB, etc. 



CONSTRUCCIÓN DEL VERBO — AT7XIL1 ARKH fí 1 7 



7.® Con los verbos almarfar, genar, iuntar: *ern alii. oran- 
do, «después que/w6 penado», tc^ñXíáo fuer edén \ii\\U\{\(}% (1). 

8.® Con toda clase de verbos regidos por a fornjando la íjoí i 
jugación de posibilidad ú obligación: ^es a fcr»; tnon ohIoh h 
escarmentar >. 

II. — Usos del auxiliar auer. 

El verbo auer se emplea como auxiliar: 

1.*^ Para la formación de los tiempo» eompiumUm rl/j la yi//, 
activa de todos los verbos transitivo» y de la mayor parUj t¡h Um 
intransitivos: cel rrey me ha ayrado, la mlnm m'abarj/i k /m, 
tal batalla auemos arancado»^ et/;. 

2.® Para la formación perífráíítíí'ra df> lf/'< 1uiur(/H y f*/,íA\' 
cionaleSy la mayor parte de lo« ctjaJ^,^ m pn^míttHít yn f/iií í] 
auxlÜar períectamfjnte ^Afhuio con h\ v^?rfx/ (ri/Arfí, dirán ^ nt^o- 
raremos, ^eredfJSj darie, fierif:^ff'M ; , li/tbi/;n/j// U/Ííí.v\:%, ttift i:f/*í^fi.<yo, 
bastantes ca¿os de f^:¡Xirfs/:i6u, <f^}/,/;.;i,l!(j:rM'. f/,f $iMt^'jflh/:í//f, 
de un eonipI*rrr.er.V> prc/ry/rrJí.^*^ ^».^ 4 U^Mti <;í (/f/x>y;,//, ^rr,V/ 
empleado: <ie2Tr ttc* A^, mM^ hit h^, $f:Ytrf i/, h^^ xf-rlk //^^ dj//f n/^-r 
\a, ral^T na ka. t//rr'/Ár i^a>. f/i k/i yr W/^ h^/Ují, ///// um h-, f,^Af 
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318 GONSTRUOdÓN DEL YSRBO— ACTXIIiUMa 

3.^ Para la conjagación de obligación formada por oncr liit 
y un infínitíyo como en el actaal castellano {los ha de aguardar, 
me off de aiuntar) 6 por auer a y un infínitíyo en equivalencia 
del tener que (francés avoir á) actual: cel auer me aura a tor- 
nar»^ ctodo lo han a far>, etc. 

§ 3.^— Usos ARCAICOS DB SOF Y ftaeF INDEPKKDIENTaS. 

Aparte de las diferencias existentes entre el antiguo y el mo- 
derno castellano por el empleo de los yerbos ser y auer como 
auxiliares^ existen otras en el uso independiente de estos mis- 
mos yerbos que muestran sobre todo la mayor aplicación que 
antiguamente tenía el verbo ser, reemplazado en la actualidad 
por estar y auer. Recorriendo, en efecto, el Poema en busca de 
hechos de esta índole, registramos como más dignos de men- 
ción los siguientes: 

1.® Uso de ser por el moderno estar: do de Siloca que es 
del otra part>, c quedas sed, menadas>, c firme san los moros», 
tíos que son aqui>, cdentro es su muger», cfuera era*, cquan- 
tos que y son*, «en Valen9Ía seré yo», co heres, myo sobrino», 
cdo son sus primas», caobre todos y e^ el rrey », etc. 

2.* Uso de ser por auer impersonal: cgrand duelo es al partir 
del abbat». 

3.® Empleo de ser por yr ó estar: ^seremos a las bodas» (con 
el doble sentido de iremos á y asistiremos á, estaremos en). 

4.* Uso de auer por el moderno tener: <de mi abra perdón», 
tabremos esta vida», ca mi por amo non auran>, cen tu amis- 
tad non quiero hauer rra9Íon», «miedo yua auiendo*, «nos o^e- 
des honor», «el cauallo non aurie tan buen señor», cgrand on* 
dra aibredes uos», «miedo han*. 



ARTÍCULO U 



V«lop dto lo» tiempo* y modo». 



§ 1.^— MODOBPSBSONALBB. 

I. — Presente de indicativo» 

El estudio comparativo del valor de los tiempos y modos 
verbales tiene también aquí su legítimo puesto. El presente de 
indicativo denota la existencia^ acción ó pasión actual y tiene, 
como hoy, gran elasticidad en sus aplicaciones, comprendiendo 
desde el momento mismo en que se habla hasta la totalidad 
del tiempo, cuando se enuncia con valor absoluto: venfudo so, 
oy es dia bueno, en Medina esta, yo so Rruy Diae el Qid, qui a 
buen señar sime siempre bine en delifio. Se usa con gracia como 
forma narrativa en equivalencia de im pretérito: cfata las tien- 
das dura aqueste alcanz>, ca grandes ucees lama*, tabren las 
puertas», cde fuera salto dan», «gientol pidieron, mas el con 
dozientos f;a>. Tiene también sentido de futuro con retroactivi- 
dad de presente: ccon el que touiere derecho yo dessa parte 
me so*, 

n. — Pretérito imperfecto. 

El pretérito imperfecto, con su valor de coexistencia, es el 
pasado incoativo por excelencia: ca la sierra de Myedes ellos 
jfuan posar», tyxieeí sol... ¡Dios, qué fermoso apuntauaí>, 
€dauan grandes colpes, a la puerta se legaua*, etc. 



320 CONSTRUCCIÓN DEL VERBO — TIBBÍPOS 

in . — Pretérito perfecto. 

El pretérito perfecto simple y el compuesto {definido é indefi-' 
nido) tienen en el Poema del Cid confundidos sus valores, pare- 
ciendo preferirse la forma compuesta á la simple, á la inversa 
del empleo que de la misma hacen algunos dialectos peninsu- 
lares (1): «fablo Martin Antolinez, odredes lo que a dicho*, cía 
orafion fecha, la missa acabada lahan>. 

En general, sin embargo, la forma simple se emplea para 
marcar la acción enteramente pasada y de tiempo determinado, 
y la compuesta para indicar la acción del pasado indefinido, 
cuyos efectos persisten todavía: cen Belleem aparegist*, coro e 
tus e mirra te off regieron^ , €sálté€st a Daniel», »vist vn moro»; 
cyo fincare en Valen9Ía que mucho costadom ha^, ^desfechog 
nos ha el Qid», tdexado ha heredades, e casas, e palacios», etc. 

El uso del pretérito simple en equivalencia del compuesto en 
ima oración en que concurre un futuro con un presente, uso 
todavía lícito y que da cierto movimiento á la frase, se encuen^ 
tra en este pasaje: tvera Rremont Verengel tras quien vino en 
alcanza oy en este Pinar de Teuar». 

El pretérito anterior tiene en el Poema poco uso, presentan- 
do el mismo valor que hoy tiene, muy semejante al del preté- 
rito simple ó definido: cde todo conducho bien los ouo bastidoe»* 

IV. — Pretérito pluscuamperfecto. 

El pretérito pluscuamperfecto tiene el valor de anterioridad á 
otro tiempo pasado: <al rrey Fariz treb colpes le auie dados^. 
Aunque el pluscuamperfecto del Poema es un tiempo compues- 

(1) El gallea, eipeeiBlmente, y hablsmoa no del habla ^lega, sino del cMiella- 
no neado en Galicia por laa personas caltas. «¿Cuándo viniuel» presnintan en la Co- 
nüla, por ei)emplo, á un amigro que ha regresado de un Tiaje. Léase un periódioo 
cualquiera de Galicia, y en seguida se tropezará con casos del empleo de la forma sim- 
ple por la compuesta del pretérito. Hasta en pleno Parlamento no fUtan diputados y 



CONSTRUCCIÓN DBL VERBO — TIEMPOS 321 

m » — — ^— ^— 

tO; puede también reputarse como tal la forma en -ra del actual 
imperfecto de subjuntivo, fiel todavía á su origen latino, como 
hoy mismo lo es á veces. Extraño es que ni Diez ni Foth hayan 
citado ni un solo ejemplo de este empleo en el P. O., cuando 
uno y otro reconocen (1) el valor del pluscuamperfecto latino 
que tiene la forma indicada, siendo asi que el Poema abunda 
en pasajes en que dicho valor está perfectamente caracterizado: 
«¡o cuemo saliera de Castiella Minaya AlbarfanezU, cmyo ^id 
se las ganara, que non gelos dieran en don», «quien Udiafa 
mejor o quien fuera en alcanzo», cassil dieran la f e e gelo 
auien jurado*] este último ejemplo muestra reunida en una 
sola frase la forma simple y la compuesta, cuya identidad asi 
no puede resultar más patente. Á veces la forma en -ra tiene 
hasta valor de pluscuamperfecto de subjuntivo: «si yo non vu- 
jas, el moro te jugara mal» (=te ouiera mal jugado). 

V. — Futuro de indicativo. 

El futuro simple tiene en el Poema doble significación; en 
general sirve para indicar simplemente lo venidero: «Dios que 
nos dio las almas consseio nos darai^, ^dexare uos las posadas, 
non las quiero contar», «oy es dia bueno e meior sera eras», 
«agora auemos rriquezas, mas auremos adelante», etc.; pero 
como la formación perifrástica de este futuro, aun bien pre« 
senté entonces en la memoria de todos, permitia separar el 
auxiliar auer del infinitivo correspondiente, y este auxiliar con 
un infinitivo servía para formar la conjugación de obligación, 
de ahí que muchas veces vaya envuelta en el futuro la idea de 

fensdores erallefiros, ministros inclusive, que sin darse cuenta de ello incurren en la 
misma incorrección. 

(1) Diez, en su Grammatik^ 528, dice que en el antiguo castellano se usó el plus- 
cuamp erfecto románico con la síg^iifícación originaria latina, pero que en el castella- 
. 90 moderno sólo tiene valor rie condicional. Es un error, como Pranceson ha den: es- 
trado* 

21 



322 CONSTBUOOIÓK BEL VERBO— TIEUPOS 

_ — — - - - - — — _ _■ _ ■_ 

necesidad; deber ó conveniencia; que hoy se expresa por haber 
de, tener que; tal sucede ^ por ejemplo^ en los casos siguientes: 
cque ganancia nos dará (=no6 ha de dar) por todo aqueste 
año:»; <si non dexarme (=me he de dejar, me dejaré) morir», 
cen yermo o en poblado poder nos han alcan9ar (=nofi podrán 
ó nos han de poder)», da paria quel ha presa tomar nos la 
ha (=nos la tomará; nos la ha de tomar) doblada >; ^aiudar le 
(=le ayudaré, le he de ayudar) a derecho», averie as (=te 
verás, te has de ver) con el ^id», «avn gerca o tarde qu^er 
me ha (=me querrá, me ha de querer) por amigo», etc. 

Á veces se encuentra confundida su significación con la del 
imperativo: cfablo Martin Antolinez, odredes (=oyd) lo que a 
dicho». También se le encuentra empleado en equivalencia de 
un presente de subjuntivo, pero conservando siempre su valor 
de futuro: ca la mañana, quando los gallos cantaran^ (1). Bl 
futuro compuesto es muy poco usado y tiene el valor actual de 
futuro anterior. 

VI. — Imperativo. 

El imperativo no tiene más que una forma: €val a myo^id», 
avenid acá», €di, Ferrando, otorga esta rrazon», €yd pora alia», 
<í venid acá», por Earachel e Vidas uayades me priuado», etc.; 
pero se expresa con relativa frecuencia por medio del presente 
de subjuntivo hasta en el singular (oyas, sobrino) sin duda por 
la influencia ejercida por la analogía, á causa de la semejanza 
harto frecuente de la primera persona de plural del presente de 
subjuntivo con la del imperativo y de la confusión de un modo 
con otro en las terceras personas de ambos números: cfiel 
seades oy dellos e de nos», «esto con esso sea aiuntado», «es día 
a de plazo, sepades que non mas» . También aparece alguna vez 

(1) Es el mismo q\tq empleado por el fraocés, que hoy conatitoiría on gaUeiamo y 
que hastA en les tiempos del Poema resalta inoorrecto y extrafio. 



OOBBIBUOGléH DA TIBBO— TtKMP<y8 ^^2i\ 



lepreseiitado por un fQtaro, según ya hemos dicho: «mAtvmiM 
que rresponden yfbmtes de Carrion», «tnyo hm>H[)od im-^i^A^, 
c&blo Marün Antolinez, odredes lo que ha dicho». 

Vn. — Presente de subjuntivo. 

El presente de subjuntivo tiene el sentido subordiniulo de un 
presente dependiente de otro verbo ó conjunción on mutUío 
dabitativo ó hipotético: «mager que mal lo queranuftit, tAff^l lo 
mande Christus». Sirve con frecuencia para ex|;i'O0ar f)] optali vo 
ó desiderativo: cassi lo numde Dios»; tel Crífuhfr íum vtdn*, 
caun vea el dia que de mi ayades algo»« En ciianki á nu PiW- 
pleo como imperativo, ya hemos visto la freciioiKría v/tm t\uf^ 1/; 
desempefia. 

Vin. — Pretérito imper/ftcto fk »iJ/juntwfh 

TSL pretérito imperferio Ha ii^dffjuntmo f\n x\r\ ^(^rtWU',rft r^/m(Vh 
dciud en el Poema del Oid^ r/>yr.6 ^i a1 w^f^l^rno f,ñ'^^\lñj,ff^ 
pues si bien es cierno q^ze el c/'>ri''>»ci^/r*a) nh.}/H Cf»-ó f/fflnn \nH 
formas verbales para 31; expr^^i^^/n, ^-Arr^/ vArArí-»^r<i ^r, |^ pv,»,. 
seologia, también io ^ ^»k(^ M ircyArU-^'^/f ^Ia ^»f.,ur.^f /''r m \n, 
forma más esT/er.íai ar.^^.r.í^ 'wr.wí* <//♦ « »» 4 ^.^ a oí > '^ i ^ f >*» ^ír-^» í j,f^u 
cía en -rie, -r^/i «l^íi nr.Hmo, ^.jv/o v>/f^r» p/sr-.M'/»"*!'-'', |,r »,,<;<* a«»- 
todiado en la Ct'.-'üí-v.h -nr/'\ ^«r/^ '^l /^rVr /^/»t»oí/jo7 «^ío; ín 
lonna en -j?»? Mroív*/U*Tit#í u*? ;>».)**/'>Mn.»/ ?>/-'/> ,»»»'»»/r '|irf. i/,v;.,i^ 
las len^rcias ronuir.K'^ií', f»»^-"'-;* U-í /fi-^*ro * wi /^mu^/.J/, í'ir./)/, /I^^ 
liOgadoro, hiin *rA.u-í/»ríf»/í/> •'» .»• ^ff''*^'*ft ' , ^^ j'n f ,\'r/ ^/tr-t 






324 CONBTaUOGIÓN DBL VERBO — TIEBO^OS 

futuro: csi les yo visquiera, <si Dios quisiere que desta bien 
salgamos»; aunque también se encuentra la forma en -se: c |qu6 
buen vassalo si ouiesse buen señor! >, csi ploguiesse al Criador 
que assomasse essora myo ^id». 

También sirve el imperfecto perifrástico para designar el fu- 
turo probable: cavn non sabie myo Qid si Bauieca serie corre- 
dor o ssi abrie buena parada:». Tiene también^ por igual causa 
que el futuro, el sentido de un imperfecto de obligación: cquanta 
rriquiza tiene, auer la yernos nos>, «ellos tenien crefer les ya la 
ganancia» . La forma en -se puede reemplazar á la forma en -ríe: 
«sil pudiessen prender torneasen le el auer epiisiessen le en vn 
palo». También se usa alguna vez en equivalencia de un pre- 
sente ó futuro de subjuntivo: «douos estas dueñas que las fo- 
mo^^efe^ por mugeres», «si nos /tie^^emo^ maiadas abiltaredes 
a uos», ó de un futuro de indicativo: €fuessedes mi huésped si 
uos ploguiesse, señor » , y hasta de un imperativo: « dexassedes uoe^ 
Qid, de aquesta rrazon», «non cregies varaia entre nos e vos>. 

IX. — Pretérito perfecto de subjuntivo. 

El pretérito perfecto de subjuntivo no tiene desarrollo alguno 
en el P. C; puede afirmarse sin embargo que en la lengua del 
siglo Xn su significación y usos eran idénticos á los del actual 
castellano. 

X. — Pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo. 

El pretérito pluscuamperfecto tiene en general la forma com- 
puesta del castellano actual con su misma significación, siendo 
de poquísimo uso. Con valor de pluscuamperfecto, sin embargo, 
se hallan también, con relativa frecuencia, no sólo la forma 
en 'se del actual imperfecto, fiel á la tradición latina, sino hasta 



CONSIRUCaÓN DEL VBRBO— TUQIPOS 326 

la forma en -ra del pluscuamperfecto de indicativo; según más 
arriba hemos indicado: < ¡si quier el casamiento fecho non f'ueasñ 
oyl», <si yo non vujas el moro te jugara mal», «si ellos le 
vieasen (1) non escapara de muert». En tales casos, como se ve, 
no sólo la forma en sej sino hasta la en -ra tienen ol sentido 
del pluscuamperfecto latino de subjuntivo ó del condicional 
compuesto. También alguna vez equivale á un optativo: €\mUm 
casamientos non fuesaen aparecidos! t 

XI. — Futuro de subjuntivo. 

' £1 futuro single de subjuntivo tiene OTdiuariumhíiíjh hl 
mismo sentido de futuro probable que hoy le (snnu:Uír¡yji: €\/h^ 
guen a mi o a qui yo ouier sabor», cjx/r lo qij/s yo (/lÁiAr a íhr 
por mi non mancara,» < do XAh a (;íhuUj t^/ixú^ \t\hu ^ua nU^m 
pauoEr>, «dezid, Miiiaya, lo q*:f? f/uú^re/i^jf kíxi^/f>, ^vfifíth i/m 
fijos que omerefñOi en qu^ a/iían f>éirlí/^í/y;/>, P'í^ííí, k,/* «cuA/hjr- 
go, osarse en eqiiv¿iJeL/;la 'isi\ \ii.\Ai*Íh/^/t 'U: tt *:,^ ,;/», yo, w/¿ w# 
hemos visto, lo cí^aú '•xirr*: ot/Tj b«ií^j^«V; h^c^j^jun,. f J /«/«*/// 



326 COKSTBUOOIÓN DEL VEBBO— TISMPOS 

del yerbo auer para la formación del futuro y condicional, pu- 
diéndoee presentar enteramente fundidos los dos elementOB 
componentes, ó bien con separación, en cuyo caso hasta es lici- 
to intercalar entre ellos un complemento: partir nos hemos, dar, 
leyen. 

El gerundio se presenta á veces con sujeto expreso: fcunenda 
yo ha el mal, hyo fa$iendo esto. Se construye también con loa 
yerbos andar, estar, ir, irse, según ya hemos dicho* 

El participio de pretérito, en fin, sirve para la formación de 
todos los tiempos compuestos, mediante el empleo de los auxi- 
liares en la forma que hemos dicho (1) . 

Entre los modos impersonales también es de notar el valor de 
futuro que tiene alguna vez el infinitivo, como se ve en las fra- 
ses: cío que perdedes doblado uos lo cfArwr^, cde quanto el 
fijdere, yol dar por ello buen galardón», <oy de mas sabed que 
fer dellos. Campeador;». También tiene el de pretérito: esere- 
mos abiltados por tan biltadamientre venger (=Juíber él vencido) 
moros del canpo». 

(1) Véase la Ométruccián d§l vmrbo (Verbos anxUiareeX página 814. 



CAPÍTULO VI 



OOBBTRUOOldlI OIL ADVXBBIO 



ABTlCULO I 



Adverbio* oollllc«tlvoft* 



Loe adverbios calificativos ó de modo tenninados en -mientre 
se colocan con libertad á gusto del que habla, antes ó después 
del yerbo, aunque dominando la anteposición, sin duda por 
el carácter poético de la obra: ^fuerte mientre lorando, firme 
nUentre son estos a escarmentar, andrada mientre seruir, tan 
hütaida mientre vencer, cuerda mientra entra myo Cid, vera 
mientre son hermanos»; los únicos casos de posposición son: <pe- 
didas uos ha e rrogadas a tan firme mientre^ y <dixo les fuerte 
mientre'^. 

En cuanto á los adverbios simples abes, amidos y assi, figuran 
casi siempre antes del verbo: cías otras abes lieua»; ^fer lo he 
amidos, de grado non aurie nada», c moros en aruengo amidos 
beber agua», <yo mas non puedo e amydos lo fago;» ^assi lo 
auien parado», €assi lo mande Dios», <assi entro sobre Bauie- 
ca». Ayna suele ir precedido de tan y ponerse después del ver- 
bo (caualgan tan ayna, cometien los tan ayna), aunque se en- 
cuentra la expresión ttan aynal creciera», y todos los demás 
se ponen antes ó después. En general domina la anteposición, 
y lo mismo ocurre con los adjetivos empleados adverbial- 
mente. 



ARTÍCULO n 



ALdverbIoft determlaatlvos. 



§ !.• — Adverbios db tiempo y orden. 

Los adverbios de tiempo y orden no tienen realmente regla 
fija á que ajustarse. Generalmente se colocan con entera liber- 
tad donde mejor efecto estético producen, por el sonido ó por la 
significación. Hay algunos, sin embargo, como qtuindo,ya, que 
se colocan antes: €quando el lo oyó», tya lo sienten ellas»; aun 
de estos, ya se encuentra alguna vez después del verbo: «calle 
ya essa rrazon». 

§ 2.®— Adverbios de lugar. 

Los adverbios de lugar también son en general de construc- 
ción libre. De notar son entre ellos los que ya hemos estudia- 
do en el pronombre relativo, do y don, y otros dos que también 
tienen con frecuencia valor pronominal: y, en (den, dend). 

El adverbio y significa como taL allí y pronominalmente en 
aquel lugar, á aquel lugar (1), colocándose antes ó después del 
verbo, pero siempre después del nombre que representa, y ordi- 
nariamente antes del verbo cuando equivale á un pronombre: 
cen San Pero de Cárdena y nos cante el gallo», «tanta cuerta de 
tienda y veriedes quebrar», «y iazen essa noch», «meted y las 
fes amos»; unido al verbo auer antes ó después le da el valor 

(1) Comp&rese el adverbio y del francés, idéntico al del Poema. 



CONSTRUCCIÓN DEL ADVERBIO — ^DETRRMINATiyOB 329 

de existir y lo hace terciopersonal: «por quanto en el mundo y 
ha», cpor nada de quanto a,y parado>. 

El adverbio en, con sus variantes end, ende, suele ir regido 
por \as preposiciones de y ^r, teniendo el yalor adverbial de 
de alU y el pronominal de de ello, por ello, y colocándose inme- 
diatamente antes del verbo y después del nombre ú oración á 
que se refiere: cel sabor que dend he>, csere den^marauillado»; 
cpor en auemos que fablar». 

De los restantes adverbios es de notar la construcción de 
arriba y ayuso que, cuando van con sustantivo, se colocan 
siempre detrás (1): cFenares arribay, cpor la loma ayu80>, 
ccuesta yusoy, cpor el cobdo ayfiso>, 

§ 3.° — Adverbios de cantidad. 

Los adverbios de cantidad comparativos assi, atan, tan, tanto, 
mas, menos, se colocan delante de los adjetivos, verbos ó adver- 
bios á que se refieren, y tras éstos ó tras los comparativos se 
ponen commo, que ó quanto, según los casos: cmis fijas ton blan- 
cas commo el sol>, € tanto quanto yo biuat, cel que mas vale 
que nos>, etc. Lo más frecuente es dejar la comparación sobreen- 
tendida: cnon temie assi ser afontado», cel <^id siempre valdrá 
mas», cporo menos vales oy » ; también se encuentran invertidos 
los términos de la comparación: ccuemo es dicho assi sea o 
meior » . Los que sirven para marcar la superlación, bien, mt4€ho, 
muy, preceden mediata ó inmediatamente al adjetivo ó adver- 
bio á que afectan: c bien 9erca de dos años», cmucho es ma- 
liana», cuna priessa much estrana», cmuy franco», «muy 
bueno»; cmuy bien». Los demás adverbios de cantidad no 



(1) En estos casos, arriba y ayuto pueden y deben estimarse como verdaderas iM>ff- 
pMMonét, por no decir i»r§posieionet j»o«pwMia«« pues su oficio más bien se acerca al 
de las preposiciones qne al de los adverbios. 



330 OOHSERUOOIÓII DBL ADVBRBIO — ^DBTBBMINATIVOS 

— — — ■ 

tienen regla fija de oonstracción; cuando preceden á un nom- 
bre suelen construirse con de: ^maa de ^ento>, ttcmlo fallan 
<2éetoi. 

§ 4.^ — Adverbios de AFmMAOióK; nboaoión t duda. 

Los adverbios de afirmación y duda no presentan en su cons- 
trucción ninguna particularidad que merezca mencionarse. 
Los de negación ni, nin, nunqua, nada, requieren siempre la 
compañía de non, que se coloca libremente antes ó después de 
los mismos, según hemos tenido ya ocasión de hacer cons* 
tar (1). Es de notar que ni, nin, lo mismo ya que en el caste* 
llano moderno, puede emplearse, no sólo entre las dos oracio- 
nes negativas que en virtud de su valor conjuntivo enlaza, sino 
á la cabeza de ambas: <non uos osariemos abrir nin coger 
por nada», cmn entrarie en ela tigera m vn pelo non aurie 
taiado». 

§ 5.®— Adverbios interrogativos t admirativos. 

Los adverbios interrogativos ó admirativos cammo, guando, o, 
do, qwmto, se colocan siempre á la cabeza de la oración á que 
corresponden, ya solos, ya regidos por la preposición de que de- 
pendan: €¿0 sodes, Brachel e Vidas?», € ]o cammo saliera de Cas- 
tiella Minaya! » Aunque no desempefien de nn modo expreso el 
oficio de interrogativos se colocan á la cabeza de su oración si 
la frase tiene sentido interrogativo: «esta quinta por quanto 
serie comprada». 

(1) VéM6 atrás, páginas fSS^l y 806. 



OOH8TRU0OIÓK DEL ADVERBIO— DETBBBíINATIVOS 331 



S 6.® — COKSTRUGOIÓN DE LOS ADVERBIOS CON OTRAS VOCES QUE LOS 

VERBOS. 

Por más que la oonstrueción del adverbio se refiera en gene- 
ral al lugar que ocupa respecto del verbo, debe advertirse: 1.* 
Que si se refiere á un adjetivo ó participio, se coloca siempre 
delante, según hemos visto en los comparativos. 2.^ Que si se 
refiere á otro adverbio, pueden colocarse indistintamente uno 
ante otro, á menos de que se trate de un adverbio de cantidad ó 
comparativo, que se coloca siempre antes, 3.^ Que los adver- 
bios que pueden ser regidos por preposiciones van siempre des- 
pues de éstas, por ser la preposición voz esencialmente regente 



CAPÍTULO vn 



CONSTRUCCIÓN DB LA PREPOSICIÓN 



Dado el oficio que la preposición desempefia en el lenguaje, 
su puesto obligado es el intermedio entre las dos palabras cuya 
relación expresa y determina, antes de la que rige y después de 
aquella á la que sirve de complemento: centraron a Valencia», 
csalto sobre Bauieca», ccauallero de prestar», <yd pora alia». 
Muchas veces, sin embargo, se sobreentiende ó se invierte el 
primer término, y la preposición aparece á la cabeza de una 
oración como si no sirviese de lazo de unión entre dos palabras: 
€¡par Sant EsidroU, cen^rellos e el castiello mucho auie grand 
plaza», €tra8 vna viga lagar metios» (1), etc. Solo arriba, con 
yuso, ayiiso, se colocan siempre después del sustantivo á que se 
refieren, siendo verdaderas posposiciones. En cuanto á la rela- 
ción de las preposiciones entre sí y con los adverbios, estudiadas 
quedan en el régimen, debiéndose indicax aquí únicamente 
que las que desempeñan el oficio de voces regentes se colocan 
delante de las regidas. 

El P. C. no presenta ejemplo ninguno de omisión del coqi- 
plemento de una preposición; pero ofrece en cambio varios pa- 
sajes en que la preposición se halla elegantemente omitida, es- 
pecialmente la preposición con: cvelmezes vestidos», <almofar 

(1) B vidente es en aemej antes casos la elipsis 6 la inverBión: €(jnro) par Sant Bsi- 
dro, metioe tras vna viga lagar, mucho auie grand plaza entrellos e el castiello», etc. 



G0N8TBU0CIÓN BE LA PBEP08ICIÓN 333 

acuestas», da cofia fronzida»; c huesas sobre caigas». Tam- 
bién suele hallarse omitida la preposición a para evitar el 
hiato (1): cnon dizes verdad (a) amigo ni ha sefior», cdixolo (a) 
Auegaluon»; «peso (a) Albarfanez». 

Respecto á la repetición de una preposición cuando se pre- 
sentan varios complementos de la misma naturaleza, aunque el 
Poema parece vadilar, es sólo excepcionalmente, pudiéndose 
afirmar que el uso más corriente es el de la repetición: fijándo- 
nos, por ejemplo, en la preposición a, encontramos las frases si- 
guientes: «meioraremos posadas a dueños e a cauallos», cenvio 
a Fita e a Guadalfagara», < corre a Huesca, e a Mont Aluan, desi 
a Onda, e a Almenar», cadelino a su muger e a sus fijas», 
«adugamelas a vistas o a iuntas o a Cortes», <a myo (^id e a 
los suyos abástales», «rrogando a San Pero e al Qiador», ca 
ella e a sus fijas e a sus dueñas siruades las», «plega a Dios e 
a Santa Maria», «a Dios uos acomiendo e al padre spiritali, 
«sima a Doña Ximena e a las fijas», «grado a Dios e a todos 
los santos», «a Teca e a Teruel perderás», «daldo a mi mujer e 
a mis fijas», <a caualleros e a peones fechos los ha rricos», 
«grado a Dios e a las sus vertudes», «pesando va a los de Mon- 
zón e a los de Huesca», <a los vnos firiendo e a los otros derro- 
cando», «a uos e a otras dos dar uos he de mano», «dexando a 
^^agoga e a las tierras duca», «priso a Almenar e a Muruie- 
dro», «a Dofia Ximena e a sus fijas e a las otras dueñas pensó- 
las de adobar», «a Minaya e a las dueñas las ondraua», «rregi- 
ben a Minaya e a las dueñas e a las niñas e a las otras compa- 
ñas», «a la madre e a las fijas abragaua», «a uos grado e al 
padre spirital», «assi farie a las dueñas e a sus fijas3>, «grado 
al Criador e al señor Sant Esidro», «a uos e a Pero Vermuez 
mando», «commo a rrey e a sseñor», «gracias a uos e a esta 

(1) VéaM atrás, en la Ortoíonia: Enltic^t léxico* (pá^. !0<>, 15.*). 



334 coNSTBUoaiósr db la PBKPOSiaióN 

cort>, ca Don Femando e a Don Diego mando», «dixo á Don 
Pero e a Muño Gustioz», ca el e a bu mug^ se le omillaron», 
«a myo (^id e a su muger yan besar las manos», cpl^ga a 
Santa María e al Padre Santo», <plpgo a myo Qid e a todos 
sus vassallos», cyio venir a Diego e a Femando», cgrado a 
Dios, e al padre e a uos», cpaguen a mi o a qui yo ouier sabor», 
f grado al Criador e a uos», «non fallauan a Diego ni a Fer- 
nando», «plega a Doña Ximena e a uos e a Minaya e a quan- 
tos aquí son», cal padre e a la madre las manos les besauan», 
csi ploguíere a Dios e al padre Criador», cal vna dizen Colada 
e fid otra Tizón», cdexan las a las abes e a las bestias», «rre^e* 
bir a don Eluíra e a Doña Sol», cpeso a myo (pid e a toda su 
cort», crre^íben a Minaya e a todos sus varones», etc. (1). 

Hasta sucede que, empleada una preposición con su comple- 
mento, si este complemento va seguido de otros nombres, á 
modo de aposición ó especificación, la preposición se repite con 
ellos: c verán a sus esposas, a don Eluira e a Dona Sol», cmato 
a Bucar, al rrej de alen mar»; en este caso ocurre á veces que, 
aunque el complemento sea directo, los nombres que desarro- 
llan su significación llevan la preposición: cdamos he dos es- 
padas, a Colada e a Tizón», ediles dos espadas, a Colada' e a 
Tiaon>. 

Hay casos también en que la preposición no se pone con el 
primer complemento y sí con los siguientes: c acorren la sefiae 
a myo (^id», cganada a Xerica e a ondra e a Almenar», crre- 

(1) Hemos tomado como tipo la prepoaieióD a, pero lo mismo puede decirse de 
todas las demás: •flzieron sus casamientos con don Eluira e con dofia Sol*, «el belmez 
con la camisa e con la gnarnicion», «con Dios e connusco», «con Dios e con la nuestra 
auze», «con lumbres e con candelas», «con cauallos con siellas e con Árenos e con se- 
ñas espadas»; «contra la sierra e contra la ag'ua»; «dalma e de coraron», «de cuer e de 
voluntad», «de coraron e de girado»; «que lo sepan en Qalllzia, e en Castiella e en 
León», «sangrientas en las camisas e en todos los ^iclatones»; «por nos e por el caua- 
Uo ondrados somo nos», «por Aragón e por Nauarra pregón mando echar»; «sin pielles 
e sin mantos e sin falcónos e sin adtores mudados», etc. Claro es que la preposición 
que por su propio significado requiere dos ó más complementos, como «nfr0, no nece- 
sita repetirse. 



OOBSnüOCDÚK Ikl UL MiMf^mx^n iUU\ 



9ebir sallen las daenas e oí bueno de MinAyA»^ tyt» úpmí^i) \\\\pa 
e nos a Cairion»; pero tales construooiones» cuMido im m p^\\s\i' 
can por el hiato, como en el segundo ejemploi ó por ln ditf^tt^h- 
cía entre el complemento de persona y el do oona^ (Hinio p\\ ^\ 
primero, deben tenerse por incorrootAH. tCl hintiO t^NptioM. Utii- 
bién la omisión de la preposición en oanom cunto •ümw tí Xi;^t\m 
e a Onda e Almenar», «apareiados mo i9ed a ommllim pí MWfm* ^ 
ta grandes guamimientos a cauallos o imnM*^ ^i 

Los casos 'en que la preposición no se rff\i\i^, t^Uí rM/th qM 
abone la omisión, deben estimarse en gonoml VArtnn iw^tn^fUm: 
«a nos e dos fijos dalgo» (comparóle (útirAf ifmmm fl^pu^ 1/4 
nos e a otros dos»), cprendo a don Kluim tUftm f^/l# ( ) ). fí}fi 
embargo, las pr^xmeiones por y pora fra^l^i mtiHirf^ «^iu /1a. 
trimenio alguno de la claridad ni d^ ífí ^l^^^r// /m fhi (f)to ^a 
•nltante: arrogad p<« mi mji$(fíf ifíin t'f'yfM*^ ipfftn, MttutfHt 
moras del cancpo e ser 5!e^^'fa/i//f #^ 4Ut^'^í ft^m pri^h *r} f/f/1 yft 
SQ mnger ¿fAJi XIujíía h va V¿>íA Hn^fisf. f^k^f. 



CAPÍTULO vin 



CONSTRUCCIÓN DB LA CONJUNCIÓN Y DE LA INTERJECCIÓN 



Siendo la Sintaxis la parte de la Gramática dedicada á estu- 
diar las relaciones de las palabras en la oración, y siendo la 
conjunción una palabra destinada á expresar las relaciones de 
las oraciones entre sí^ serla un contrasentido hablar de la sin- 
taxis de la conjunción, que se halla fuera de toda oración gra- 
matical, pues hasta los casos en que parece servir para ligar pa* 
labras y no oraciones, como «Juan y Pedro viven», muestran el 
oficio exclusivo de la conjunción, por ser el enlace, no tie pala- 
bras, como en apariencia resulta, sino de oraciones elípticas. 
El lugar adecuado para estudiar la construcción de la conjun* 
ción es, por consiguiente, la Fraseología, y á la Fraseología 
nos remitimos para no incurrir en pecado de leso método 
que, por venial que parezca, siempre es pecado y debe evitarse. 

En cuanto á la interjección, dado su valor de oración sinté- 
tica, tampoco cabe estudiar con provecho su construcción en la 
Sintaxis, pues como mera palabra ha sido ya expuesto su valor 
en la Ortolexia, y como oración sintética debe mostrársela en 
relación con las demás oraciones á que parece ligada, cosa que 
corresponde también á la Fraseología. &in embargo, como el 
empleo de la interjección en el manuscrito de Per Abbat es tan 
sumamente reducido, nos limitaremos á decir aquí que figura 
siempre á la cabeza de la frase á que pertenece, como se ve en 
los dos únicos casos que contiene el Poema de interjecciones 
propiamente dichas: «/o, cuemo saliera de Castiella Minayal»^ 
c/o, quien gelas diera por pareias o por veladas! > 



I 



CAPÍTUI/D IX 

PIQOaAB DB 00N8TBD00I()H 
ABlfUITLO I 

■tsaraa de «dl«IAn. 

El Poema del Cid es tan rico en figuras de conatroeción como 
de dicción, presentando numerosos casoe de pleonasmos y elip- 
sifl, asi como de hipérbaton ; anástrofe, y de enálage y silepeis 
y hasta algunos también de tmesis. 

El pleonasmo es frecaeotísimo, pareciendo algunas de sus 
fonnaa, especialmente las de expresión del órgano mediante el 
cual se ejecutan ciertos actos, tan espontáneas y repetidas que 
entran ya, por decirlo asi, en la categoría de las frases hechas: 
dorar de loe oíos >, «dezir de la boca>, (prenderconlaiaano>, 
«ver por los oioa*, oonrrisar de la boca*, etc. 

También es frecuente la egresión pleonástica del nombre 
derivado con el verbo de que procede, Ó del nombre primitivo 
con el verbo que de él deriva, como *valer grant valor», *ca- 
Holgar en el caualloy, ttrasmchar de noch>, *dar eadon*, 
* soñar un sueño* y otros giros anál(^os, como «na^ér de ma- 
dre», isalir por la puerta*, tentiar por la puerta», «meter 
dentro», «salir fuera», «alzar arriba», etc. 

El empleo de la partícula y, de los pronombres personales y 
de los posesivos y la repetición de los personales ha sido ya 



í 



338 FIGURAS DE CONSTRUCCIÓN — ^DB ADICIÓN 

indicada en los lugares respectivos: ^en el castiello non y aorie 
moradaiy cen San Pero de Cárdena y nos cante el gallo», <al 
Qd besaron U las manos», cestas arcas prendamos las amas», 
<a las sus fijas en bracos las prendía» « €so sobrino del Campea- 
dor», c del rrey ^o huésped fue», <te crie a ¿t», «el^loauie 
consigoT^y cdamos uos en don a uosy, «aquellas uos acomiendo 
a uos», etc. 

Algunos pleonasmos, como el consistente en el empleo de 
fwn con otras voces negativas, no sólo son frecuentes, sino que 
son exigidos por la Gramática, según oportunamente hemos 
expuesto. 






ARTÍCULO II 



Fijaras de mupr^mí^n, 



La elipsis (zeugma y prohsjfffífs ¡ik;Iij>J Wh), taiué^^h tés fc>t¡ií/^k ¿ 
veces á casos que hoy nr> íjí? yAiUui i/jUnixr, i* i;// {(t-.u^ttii 
menos usual en el P, C q'i^? ^ííí ^I uj/Uin..o éAU:WAhj;h, tih ^j'>; 
esto sea dedr qTse no í;^ ^ijyx^^.Ár^^u w^a^if^M e;^*:u.iA//t ^. *>»^ 
empleo. 






340 FIGURAS DB CONSTRUCCIÓN — DE SUPRESIÓN 

siendo^ sin embargo^ licitas en el siglo XII ciertas omisiones 
que hoy se tacharían (1) de incorrectas^ y siendo sensible que 
algunaS; como la de con, hayan desaparecido^ pues daban á la 
frase cierta gracia y movimiento. 

(1) Como, por ^emplo, la omisión del •rtiealo con nombres de ríos 6 la falta de 
expresión del antecedente del pronombre relativo en frases como las arriba citadas* 



eK_jaj 



ARTÍCULO m 



Vigoras de Inveraló 



§ 1.® — ^Hipérbaton. 

El hipérbaton en el lenguaje antiguo, como más cercano á la 
libertad del latín, es mucho más extenso que en el habla mo- 
derna . En el curso de la Sintaxis se habrá podido ya notar la 
gran libertad de construcción del castellano, tan frecuente- 
mente opuesta al rigor del orden lógico, que en muchos casos 
constituye la regla general. La posposición del sujeto al verbo, 
la del sujeto al atributo, del sustantivo al adjetivo, del verbo 
á sus complementos y al adverbio, etc., son casos de inversión 
de que á cada paso ofrece muestras el Poema. 

Nos limitamos á hacer constar la libertad indicada, remi- 
tiéndonos, por lo demás, á lo expuesto en los precedentes capí- 
tulos, mencionando tan sólo algunos casos especiales de hipér- 
baton, tales como «tanto auien el dolor >, «en Burgos del entro 
su carta», «myo ^id odredes lo que dixo», «aquel poyo en el 
priso posada», «por la huerta de Valencia teniendo salien 
armas», «miran Valencia commo iaze la gibdad»^ «en tierras 
de Valencia señor avie obispo», «cuedan se que essora cadran 
muertos ios que están aderredor», «fijas del Qid ¿por que las uos 
dexastes?», «en Santesteuan dentro las metió», «a altas uozes 
odredes que fablo», «a la tomada si nos fallaredes aqui, si non 



342 PiaURAS DB CONSTRUCCIÓN— DE INVERSIÓN 

do sopieredes que somos yndos conseguir» (1), c mandólo rre- 
cabdar con ^iento caualleros que priuadol acorrades», «si vie- 
redes yentes venir por connusco yr», «vn sueñol priso dul^oj^, 
«non ha biuo omne», «de XX arriba ha moros matado», etc. 
El hipérbaton es á veces tan violento que se presta á equívo- 
cos; así, por ejemplo, el verso «verán los fijos que ouieremos en 
que auran partición», quiere decir {ellas) verán en que auran 
partifion los fijos que ouieremos. Lo mismo ocurre con los versos 
«vna piel vermeia, morisca e ondrada, Qid, beso nuestra 
mano, endon que la yo aya», cuyo orden es: «Qid, beso nuestra 
m<ano: que aya yo en don vna piel vérmela, morisca e ondrada» . 
Esto explica los errores de interpretación que han cometido á 
veces los editores y comentaristas del Poema. 

§ 2.^— Tmesis. 

La tmesis, que hoy puede decirse que es desconocida en cas- 
tellano, se presenta con bastante frecuencia en el Poema del 
Cid, rompiendo la débil soldadura de los infinitivos con loa 
presentes é imperfectos del auxiliar auer en los futuros y condi- 
cionales: daruos he, quitar uos he, ver te as, valer nos ha, yr nos 
hemos, tener la hedes, ver me an, buscar nos ye, auer la yernos, 
acordar uos yedes, conbidar le y en, etc. También Becortem porque 
y antes que: ^por esso es buena que a delicio fue criada», «ipor 
tallo faze esto qi4e rrecabdar quiere todo lo suyo», cantes seré 
con ñusco que el sol quiera rrayar», etc. 

§ 3.° — Anástrofe. 

La anástrofe es también muy usual, y á veces hasta obligar 
toria, como sucede con arriba, ayuso, que deben posponerse á 

(1) Esta construcción no la ha entendido Comu {JStoma^iay X, 86), quien dice qa« 
después de aqux se sobreentiende hu^no, (Véase nuestro VíM^buloñrio en ynáoi,^ 



BIQÜRAS DB CONSTBUOOIÓN — DB INVBBSIÓIl 343 

Io8 nombres á que se refieren: cFenares arriba»; «por la loma 
ayufio», etc. 

§ 4.°— Enílaot. 

La enálage tiene asimismo bastante uso, siendo obligatorio 
el empleo del plural vos por el singular tu en los casos que he- 
mos indicado en su lugar; también se ven empleados adver- 
bialmente varios adjetivos como sol, firme, naettos, pritiado, y es 
frecuente ver atribuido á una forma verbal un valor que no es el 
que propiamente le corresponde, como sucede, por ejemplo, con 
algunos presentes de subjuntivo usados por imperativos (1), con 
algunos futuros empleados en equivalencia de formas subjun- 
tivas (2), con ciertos imperfectos de subjuntivo usados como 
presentes (3), con los pluscuamperfectos simples de indicativo y 
subjuntivo empleados como si fueran verdaderos imperfectos de 
subjuntivo (4), etc., todo lo cual ha sido ya indicado al estudiar 
el valor sintáxico de las formas verbales, siendo ejemplos de 
estas figuras «oyas, sobrino», «quando los gallos cantaran», 
«douos estas dueñas que las tomassedes por mugeres», etc. 

§ 5.®— Silepsis. 

En fin, la silepsis no deja tampoco de tener en el P. C. cum- 
plida representación. Así se encuentran algunos verbos concer- 
tados en plural con un sujeto singular de significación colecti- 
va, como €nadi nol diessen posada», «non lo ventanssen de Bur- 
gos omne nado^, «cada vno por si sos dones auien dados», 
«hyo uos rruego que me oyades, toda la cort», ^tornan se essa 

(1) Véase, p&gs. 822 y 828. 

(3) VéM6, pág. 822. 
(8) Véase, pág. 824. 

(4) Véase, págs. 881 7 825. 



344 FIGURAS DB CONSTRUCCIÓN — ^DB INVERSIÓN 

compafla», etc. La concordancia siléptica de los nombres y ver- 
bos con el vos de respeto y cortesía (1), y la de los verbos y ad- 
jetivos en plural ó de dos ó más nombres en singular (2) tiene 
carácter obligatorio^ y en los lugares correspondientes de esta 
parte de la Gramática hemos expuesto las reglas á que se 
ajusta. 

(1) Véase, págB. 805-806. 

(2) Véase, págs. 285-'7 y 245. 



TERCERA PARTE 



FRASEOLOGÍA 



ABTÍCÜLOI 



GeaeralldMde 



Eb parte tan descuidaxia en los eetudios gramaticales la Fra- 
seología (1), por haberse confundido oon la Sintaxis, que su 
exposición, aun tratándose del habla Tulgar y corríenw. tropie- 
za con serias dificultades, como tropieza siempre toda expira- 
ción por tierras deboonocidas. Agregúense á los obstáculos na- 
cidos de este desconocimiento, los que proc^eden del lenguaje 
mismo del Poema como documento hiftórico-lingüistico desti- 
nado á servir de base de información para resucitar un halóla 
medio muerta, v se comprenderán la-s^ dudas y vacilacic»nes que 
nos asaltan al acometer la obra de e^le para noe»otms indispen- 
sable remate del edificio gramática]. Es que ia palabra aislada 
tiene algo de fijo y esUible que permite segijiiila en todas las 
transformaciones que la hacen sufrir, ora las leyes fonéticas, 
óralos accidriit/es gramaticales; es .^ue la oración gramatical, 
en medio de su flexibilidad y á pesar de la riqueza de sus for- 
mas, tiene limitas pieríectamente determinados en su evolución 
y elemientos períecttamente conocidos en su composición, que 
permitíjn reglamentar su emj'leo; j>ero la frase es algo tan mo- 



C) PodriaBKM tambiéu humarla Eatilifticm, p^ro nos parece preferible, cobiq 
«tocuado a lo que e].;>retta, el uombre ae Fra&i,i).og%a. La EHÚiiHtica, si por uc lado 
dastri) de Iue domimüE de la Gramática, por otro correspoDde maF bien á la 



346 FRASEOLOGÍA 



vible, tan cambiante, tan elástico, tan vivo, en una palabra, 
como que es el lenguaje mismo, reflejo fiel de la vida anímica. Al 
hablar, en efecto, no se dicen palabras ni oraciones, sino frases, 
largas ó cortas, simples ó complejas; la palabra y la oración son 
productos artificiales obtenidos por el análisis en el laboratorio 
gramatical; la frase es el cuerpo mismo, más ó menos ricamen- 
te compuesto y articulado, del habla humana, desde la simple 
interjección, que compendia y sintetiza en un monosílabo todo 
ese mundo de ideas y de sentimientos que estalla en e^spontá- 
nea exclamación, hasta el rotundo y florido período del orador 
más grandilocuente. 

La Fraseología del P. C. es materia harto vasta para que pre- 
tendamos agotar el estudio de su contenido. Nos limitaremos á 
trazar las líneas generales de tan interesante materia (1), remi- 
tiéndonos para los pormenores, excepciones y casos particulares 
al Vocabulario, donde se hallará reunido todo cuanto de parti- 
cular encierra tan preciosa joya de la literatura castellana. 



(I) No es ciortamente una obra como ésta la destinada á enmendar los errores acá- 
mulados por los siglos en la que con razón se llama v^ramática ^enei*al; en las grami- 
ticaa particulares, y más aún en monografías gramaticales como la presente, no cabe 
hacer otra cosa que recoger las enseñanzas suministradas por la Oram itica general» 
dando por sentadas las defíniciones, divisiones y clasificaciones en ella Ajadas, apli- 
cando lo que de ellas es aplicable al habla, dialecto ó idioma cuyo estudio se acomete; 
pero cuando se tiene la convicción de la deficiencia 6 del error en que la Qram&tica 
general incurre (y no esta ó la otra, sino todas las Gramáticas generales que conoce- 
mos) ¿qué recurso queda sino el de innovar? Si nosotros entendemos que la Gramática 
debe ser la reglamentación del lenguaje hablado y escrito, y estamos convencidos de 
que este lenguRje tiene tres grados de desarrollo, La palabra, la oración y la frase, 
¿cómo vamos á incurrir en la inconsecuencia de involucrar el estudio de la oración 
en él de la palabra, ni el de la frase en el de la oración? Quédesa enhorabuena seme- 
jante involucración para quienes vean las cosas de otro modo, si de otro modo pueden 
yerlaa; pero séanos lícito á nosotros, que así las vemos, ser consecuentes con nues- 
tros principios, manteniendo incólume nuestra probidad científica, aun á riesg'O de 
malquistarnos conloa espíritus rutinarios. 



ARTÍCULO n 



Relaciones de las oraelone» en la fk*aae« 



El Poema del Cid contiene desde luego toda especie de fra- 
ses: desde la que pudiéramos llamar monoremática, como plaz- 
me de coragon, non lo fare señor, fine esta rrazón, etc., hasta la 
constituida por dos, tres ó más oraciones que llamaremos poli- 
remática (1): «sea esta lid ó mandaredes vos», «quien non vi- 
niere al plazo pierda la rrazon», «si a uos le tollies el cauallo 
non haurie tan buen sefíor», «mas atal cauallo cum est pora tal 
commo vos pora arrancar moros del campo e ser segudador>. 

Todas estas oraciones, para los efectos de la composición, pue- 
den hallarse entre sí en la frase en relaciones de coordinación, 
de subordinación y de construcción, equivalentes á la concor- 
dancia, régimen y construcción de las palabras en la oración; 
de aquí la división de las oraciones en principales y stibordina- 
das, pudiendo ser también unas y otras coordinadas. 



(1) Como el estudio de esta parte de la Gramática es tan completamente nuevo, 
nos hemos visto obligrados á inventar hasta los términos mismos de su vocabulario 
técnico, que posteriormente hemos utilizado en nuestra Gramática razonada histórica 
dé la le^%gua ahmana y en la tercera edición de nuestra Qrwnáiica ras. hitlórico- 
crUiea de la lengua fronceta. 



SECCIÓN PKTMERA 



Belacione's de coordinaeión. 



CAPÍTULO I 



RELACIONES DE OONFORIODAI) 



Las relaciones existentes entre las oraciones coordinadas pue- 
den ser de conformidad ó de disconformidad. 

Las relaciones de conformidad pueden á su vez ser de tres 
especies^ copulativas, disyuntivas y exclusivas y se hallan expre- 
sadas en el P. C. por diferentes conjunciones: 

1.** La conformidad copulativa se expresa por e: «metieron 
las fes 6 los omenaies dados son>^ <a ella e a sus fijas e a sus due- 
ñas siruades las est año;», «yo las he fijas e tu primas oorma- 
nas^. Á veces la conjunción figura sobreentendida^ aunque esto* 
es muy raro en el Poema: «tales y a que prenden, tales y a que 
noni. 

2.^ La conformidad disyuntiva se expresa por o: «dezid de 
8BÍ o de no>, «si ay qui rresponda o dize de no». 

3.^ La conformidad exclusiva se expresa por ni, nin: tnin 
entrarie en ela tigera ni vn pelo non aurie talado», «non lo 
desafíe nil tome enemistad». Las conjunciones ó locuciones 
conjuntivas asimiladas por su significación á e, o, ni, pueden 
también servir para expresar las especies de relaciones de con- 
formidad indicadas. 



CAPÍTULO n 



ABLACIONES BB DISOONBOBMIDiJ) 



Las relaciones de disconformidad tienen su expresión en la 
conjunción adversativa mas y sus similares: «conbidar le yen 
de grado, nMs ninguno non osaua» ; cserie rretenedor, mas non 
y aurie agua»; cel uos casa, ca non yo>; cnon las podien poner 
en somo, mager eran esforzados». 

Á veces la oración que contiene la restricción ú oposición 
precede á la que indica el pensamiento capital de la frase: 
€mager que mal le queramos, non gelo podremos fer» (1). Como 
se ve, la discordancia es siempre parcial, como necesariamente 
tenía que serlo tratáiidose de oraciones coordinadas y de con- 
junciones adversativas que no expresan una contradicción, sino 
simplemente una restricción. 



(1) Bsta precedencia de la oración restrictiYa se refiere siempre á la oración que 
encierra el pensamiento objeto de la restricción, como se ye en el ejemplo citado: 
«non gelo podremos fer mager qne mal le qneramos» . Pero dicha oración paede ir 
seguida de otras, sin perder por eso su carácter, como se ye en la firase de los 
Tersos ISSMl: 

«Deste casamiento non anrla sabor; 

Mas pues lo consola el que mas Tale que nos 

Flablemos en ello, en la porldad seamos nos.» 



CAPÍTULO m 



LA HLEPfilSEN LA OOOBDINAOIÓN 



Cuando se reúnen dos ó más oraciones coordinadas, de cual- 
quier clase que sean, la segunda de ellas suele ser elíptica, ha- 
llándose omitido, ya el sujeto, ya el verbo, ya el complemento, 
ó ya varios de los términos que figuran en la primera oración 
y que dejan elegantemente de repetirse en las restantes, ó vice- 
versa si hay inversión: cdexado ha heredades, e casas, e pala- 
cios»; csin verguen9a las casare o a qui pese o aqui non», cen 
yermo o en poblado poder nos han alcanzar», cvna grant ora el 
rrey pensso e comidió» , cadugamelos a vistas o a iuntas o a cor- 
tes», €nin da conseio padre a fijo nin fijo a padre». 

En tales casos, como se ve por loe pasajes citados, los tér- 
minos omitidos pueden serlo después de haber sido ya expre- 
sados (cdexado ha heredades, e casas, e palacios», cvna grant 
hora el rrey pensso e comidió»), ó antes de expresarse (cen 
yermo ó en "poblado poder nos han álcangar7>). 

También puede omitirse la conjunción, aunque esto es menos 
frecuente que en la actualidad, especialmente en la coordina- 
ción copulativa y disyuntiva: cías manos se ouo de vntar, al- 
eólas arriba, lególas a la faz», cabrio sos oios, cato a todas par- 
tes», etc. 



CAPÍTULO IV 



COOBDINAGIÓN BB TIBMP08 



Importa hacer notar en el estadio de las relaciones de las 
oraciones entre si el empleo de los tiempos de sus verbos res- 
pectivos. En este punto la lengua del Poema tiene bastante 
más libertad que el castellano actual, pues por más que ordi- 
nariamente se siga la regla de que el verbo ó verbos de ambas 
oraciones se hallen en el mismo tiempo (1), no faltan ejemplos 
en contrario, mezclándose no sólo unos pretéritos con otros, 
sino pretéritos con presentes, como ^^ abren las puertas, de fuera 
salto dában^; \fincó los ynoios, de coragon rrogatuí*] tsalio por 
la puerta e en Ailem^onposauay , tmetieron las fes e los omenaies 
¿lados son>, tsonrrisos myo Qid, estatuí los fablando>, ^piden sus 
fijas a myo (^id el Campeador e que gelas diessen a ondra e a 
bendición». 

En otros casos se presentan reunidos en la misma frase pre- 
téritos con futuros, presentes con imperativos: tfábh Martin 
Antolinez, odredes lo que ha dicho»; «dues fijas dexo nilias, e 
prendet las en los bragos> . 

(1) «Non V08 tardedM, mandedu enseUar', •fhbl§moi en ello, en laporidad Momot 
nos», «quien lidiara mejor o quien fi*9ra en alcanzo», *vitt yu moro, futfl ensayar, 
antes fuaeiite que alte alagasiea», etc. 



SECCIÓN SEGUNDA 



BeUcIones de sabordlaacKii . 



El estudio de estas relaciones constituye la parte más impor- 
tante de la Fraseología, por la gran extensión que tienen Via 
nqueza de formas que revisten. Atendiendo al oficio qu/la» 
oraciones dosempefian por este nuevo concepto en la frase se 
las puede dividir .npHncipaUs, indaentes y sub^^inadas, se^a 
que sirvan de base á otras oraciones, que expresen alguna^ 
omstencia de uno de los miembros de la oración en que se in- 
tercalan, 6 que dependan directamente de otra oración. Claro 
« que en una misma frase pueden reunirá oraciones de todas 
especies, cada grupo de las cuales puede ser independiente, 
^«iinado ó coordinado respecto á los demás; el carácter d 
p^^pal no es absoluto, y una oraciónquepu^ie ser principal 
Le ^H-! "' ""'^"*^ ' "^^^°^^ ^- ^«P«-^e <ie eía, 

Esto sentado, diremos que las oraciones incidentes pueden 
«^ c«ZV?«.^««. ó detemünati^as, ^gün el oficio que dimpe- 
fi^^cando ó determinando alguno de los términos de o^a 

í«« *«fe te» &«««, es una incidente calificativa del sujeto vo, 



aj 



354 RELACIONES DB SUBORDINACIÓN 



de la principal; en «grado a ti señor padre que estas en alto», 
la oración que estas en alto es una incidente determinativa del 
vocativo señor padre de la oración anterior; en «de diestro 
dexan Ahilen las Torres, que moros las han», la oración que 
moros las han es una incidente explicativa del complemento 
torres de la principal; en saliólos rrecehir con grant gozo que 
faze, la segunda oración con grayit gozo que faze es calificativa 
del verbo de la primera. Como se ve, las oraciones incidentes 
calificativas desempeñan el papel de un adjetivo ó adverbio de 
modo, y las determinativas el oficio de un determinativo ó 
adverbio de lugar, tiempo, cantidad ú ordeu, para con el tér- 
mino á que se refieren. 

No deben confundirse tampoco las oraciones incidentes con 
los indios, constituidos por una oración, i)a.labra ó frase que se 
intercala en una oración sin lazo algiuio gramatical con ella, 
áVnodo de paréntesis; en «desta mi quinta, digo uos sin falla, 
prended lo que quisieredes*, el inciso es digo uos sin falla; en la 
frase <sin las peonadas, e omnes valientes que son, noto trezien- 
tas langas que todas tienen pendones», la oración principal es 
noto trecientas langas, la incidente determinativa del comple- 
mento de la principal es que todas tienen pendones, la incidente 
determinativa del verbo noto es sin (contar) las peonadas, y el 
inciso doj^eonada es omnes valientes que son. 

Las oraciones subordinadas son tiimbién de distintas especies, 
según veremos, y su enlace con la preposición principal puede 
hacerse: 1.® Directamente. 2.° Por medio do una proposición. 
3.® Por medio de un pronombre relativo. 4.'^ Por medio de una 
conjunción. Como cada uno de ostus varios modos de expresión 
presenta diferentes particularidades y da origen á distintas 
reglas, los estudiíu-emos separadamente . 



■1 ^ 



CAPÍTULO I 



ORACIONES INCIDENTALES 



Las oraciones incidentes, de cualquier clase que sean, se ex- 
presan generalmente en el P. C. por medio de un relativo: 
cyxieron de ^elfa, la que dizen de Canal >; «tu, que a todos 
guias, val a myo (^id»; evos, que por mi dexades casas e here- 
dades:^; cpasso por Alcobiella, que de Castiella fin esya>; 
«passaremos la sierra, que fiera os e granti. 

Pueden también expresarse: 

1.** Por medio de un gerundio: tellos en esto estando, don 
auien grant pesar, fuergas de Marruecos Valení^jia vienen 
qercar», «el cauallo asorrienda e mesurandol del espada sacol 
del moion», etc. 

2.** Por medio de un participio pasado, ya formando una 
oración equivalente á las llamadas en latín do ablativo abso- 
luto, ya constituyendo una oración elíptica: « las archas aduchas, 
prendet seyes ^ientos marchos»; testaos palabras dichas, la tienda 
68 cogida»; cZa oración fecha, la missa acabada la han»; cvmia 
myo <^id ía cara fronzida e almófar soltador, 

3.® Por medio de un adjetivo formando una oración elíp- 
tica: «vistió camisa de raudal, tan llanca commo elsoh. 

4.® Por un sustantivo en aposición formando también una 
oración elíptica: «Martin Antolinoz, vna f ardida lan^a^, 

5.° Por un pronombre: «fem ante uos, yo e uuestras 
fijasi^ . 



356 ORACIONES INdDBNTAUfi 






6.*^ Por una preposición con su complemento: cel belmez, 
con la camisa e con la guamisfon, de dentro en la carne vna 
mano gela metió»; €8Ín uüa dúbda yá a myo ^id buscar ga- 
nancia». 

7.^ Por el adverbio guando ó expresiones similares, equiva- 
lente en ciertos casos con un verbo á un gerundio: €quando el 
lo oyó pésol de coraron»; ca la mañana, quando los gallos can- 
tarán, mandedes ensellar»; t tanto g^nto yo hiua seré dent ma- 
rauillado». 

8.^ Por un infinitivo regido de aZ, que tiene la misma 
equivalencia de gerundio: <a! cargar de las archas veriedes 
gozo tanto», ^al exir de Salón mucho ouo buenas aues», caí 
partir de la lid por tu boca lo dirás», equivalentes á cargando^ 
yxiendo, partiendo. 



CAPÍTULO n 



0RA0IONB8 Subordinadas 



ARTICULO I 



Siiboi*dta«olóiB dli*eot« 



La subordinación directa de una oración respecto de otra no 
existe en el P. C. ni enelmodemo castellano sino A condición de 
que el verbo subordinado esté en infinitivo: ccada vno dellos 
bien fosferir el so*, cen antes [que yo muera al(;nn bien uo8 
puedafar*, c quieren quebrar albores*, etc. La diferencia entre 
el antiguo y el moderno castellano en esta materia consiste en 
que los verbos de movimiento admiten en el P. C. la subordi- 
nación directa, mientras el moderno castellano exige la subor- 
dinación mediante la preposición a: tbuscar lo jremosnos*, cía 
calqada de Quinea yua la traspassar*, cvin uos buscar*) cpri- 
flieronso consseio quel viniessen 5ercar>. Solo el verbo entrar. 
y excepcionalmente salir emplean a: entraion posar*, cante que 
entrassen a iantar*, csaliolos a rregebir*. 

El verbo de la oración subordinante puede estar, como mues- 
tran los ejemplos citados, en cualquier tiempo y modo; pero ea 
condición precisa en general para establecer la subordinación 
directa que el sujeto del verbo subordinante sea el mismo del 
subordinado; el tipo de la llamada oración de infinitivo credo 



358 ORACIONES SUBORDINADAS— DIRECTAS 

Deum esse justum no es, sin embargo, totalmente desconocido en 
el Poema del Cid, y se encuentra con el verbo tener de subor- 
dinante, empleado en el sentido de creer como se ve en el 
verso 1977: «ellos tenien crecer les ye la ganancia»; pero hasta 
eix este caso se conoce que la lengua era poco afecta á esta 
construcción, pues también emplea en frases análogas la subor- 
dinación por medio de la conjunción qtie\ «leuedesvn portero, 
tengo qiie uos aura pro»; «assi lo tenien las yentes qtie mal feri- 
do es de muert» . 

El que también puede servir de sujeto al verbo subordinado 
es el complemento indirecto ó de persona del verbo subordi- 
nante, giro que se encuentra empleado es[>ecialmente con el 
verbo rfí?a:ar; «quem las doxo sacar» (es decir, que eí me las 
deje sacar a mi», «que yo las sai^ue»); «doxem yr en paz», «a los 
indios te dexesto prender», «dexos le prender al cuelo», etc. 
También se halla usado este giro con los verbos oyr, fasser^ 
mandar y ver: «tu muert oy coiusseiar a los ylfantes de Can-ion», 
«el rrey Bucar, sil ouiestes contar», «en vida nos faz iuntar». 
€ mando fazer candelas e poner en el altar», «non ayades pauor 
porque me veades lidiar», «vio asomar a Minaya». A veces el 
sujeto subordinado se halla sobreentendido, lo cual ocurre es 
pecialmente cuando el infinitivo subordinante puede traducirse 
por un impersonal con se: mando fazer cawí/e2a5=mandó que 
se hiciesen candelas (mandó á ellos hacer candelas); silouie^ée^ 
contar=si lo oísteis contar (si lo oisteis contal' á alguien). 

Los verbos empleados en el P. C. como directamente subor* 
diñantes son en número bastante reducido, limitándose única- 
mente al grupo de los que pueden regir á otro verbo sin prepo* 
sición; tales son cuedar, deuer^ dexar, fazer, mandar, osar, oyr, 
poder, querer, saber, salir, venir, ver, yr, y algún otro, compen- 
sándose la falta de los que en el moderno castellano se hallan 
en este caso, como pensar, por ejemplo, que en el P. C. rige por 



ORACIONES SUBORDINADAS — DIRECTAS 



359 



medio de de, ^oix la existencia de otros que, como los de movi- 
miento, reclaman hoy el regí uen con preposición y antigua- 
mente no (1). Claro es que el empleo de estos verbos como di« 
rectamente s bordinantes no es obstáculo para que se usen 
también como subordinantes mediante conjunción, según vere- 
mos en su lugar. 

El valor personal y temporal del verbo subordinado es su- 
mamente variable, dependiendo del valor del verbo subordi- 
nante y de sus relaciones con el sujeto y complemento del 
mismo; así, por ejemplo, vemos que 



ofl manda echar 

quitar lo mandana 

pregón mando echir 

les mandare dar conducho 

mandad coger la tienda 

mandede8 enssellar 

mandasse rre^ehir esta compaña 



manda que los echen 
manda ua que lo quitasen 
mando que echasen pregón 
mandare que les den conducho 
mandad que cojan la tienda 
mandedes que enssiellen 
mandasse que rregebiessen 



De estos ejemplos puede deducirse que el infinitivo subordi- 
nado, cuyo sujeto es distinto del verbo subordinante, equivale á 
un presente cuando el verbo subordinante se halla en presente 
(indicativo ó subjuntivo) ó futuro, y á un pretérito cuando se 
halla en pretérito; en cuanto á su equivalencia personal, el 
sentido de la expresión la indica. Los infinitivos cuyo sujeto ee 
el mismo de la oración subordinante tienen por equivalencia 
temporal el tiempo del verbo de que dependen, ó bien quedan 
con la indoterminación de tiempo propia de su forma, como 
puede verse en los ejemplos arriba citados. 



(I) Bn el verso !^23 se lee «el Campeador a los que han lidiar también los castigo», 
pareciendo que lidiar d<^pende directamente de ^i; p^ro es un futuro invertido y está 
por iidmran. (V. en la Sintaxis el valor del faturo.) 



ARTICULO II 



Subordinación medllante preposición. 



Tampoco puede establecerse la relación de subordinación 
entre dos oraciones por medio de una preposición, sino á con- 
dición de que el verbo subordinante se halle en infinitivo: 
cpienssan se (fe adobart, «mucho auemos de andar», etc. Las 
preposiciones que se usan en el P. C. para marcar la subordi- 
nación de los infinitivos son a, de, por y pora: «el debdo es a 
cumplir», «comen9aronrfe lorar», «meted y mientes por esco- 
ger el derecho», «fezist el sol pora escalentar». Las que verda- 
deramente indican el papel subordinado que el infinitivo desem- 
peña son a j de, pues si se examina con escrupulosidad el ca- 
rácter de por y pora en los ejemplos citados, se verá que, más 
que preposiciones, tienen el valor de conjunciones finales, pu- 
diendo resolverse en las locuciones conjuntivas para que, á fin 
de que con subjuntivo. 

Los verbos que en el P. C. admiten la subordinación de un infi- 
nitivo con a son: acoierse, adelinar, aiudar, auer, compcfar, dar, 
dar salto, entrar, meterse, prenderse, salir, tomarse y tornarse: 
«acoiensse a andar», «adelino a posar», «que me anide a rro- 
gar>, «aura a tornar», «les conpie^an a dar»^ «dio a partir 
estos dineros», «dio salto a uer estos menssaies», «antes que 
entrassen a iantar», «meten se a andar», «salieron a rre^ebir», 
«toman ase a marauillar», «tomaron se a armar». 



0RACT0NE8 SUBORDINADAS — ^POR PREPOSICIÓN 361 

^ aa 

Loa que admiten la subordinación de un infinitivo con la 
preposición de son: auer sabor, auerse, cansarse, compefarse, cu- 
riarse, detardarse, f arlarse, guisarse, pagarse, penssar, plazer^ 
rrogar y tornar', csabor abriedes efe ser e rfe comer», eme off de 
akmtar», ccaussados son de ferir», «conpegos ie pagar», cnos 
cuñaua de assi ser atontado», «nos detardan de adobarse», «nos 
fartan de catarles», «(fe yr somos guisados», «¿é lidiar bien so- 
des pagadost, «penssemos de andar», «me plaze de far», «lo quel 
rrogaua de dar sus fijas», «toman de castigar» . 

Hay algunos verbos que admiten, indistintamente ó según 
los casos, ya la subordinación mediante a, ya mediante de; 
tales son awer y 5er: «abremos a yr», «los ha de aguardar», 
«debdo nos es a cumplir», «esto sea de vagar». 

En general el sujeto de la oración subordinante es el agente 
de la subordinada, como se ve en los ejemplos citados; pero el 
infinitivo puede también tener por sujeto el complemento in- 
directo de persona del verbo principal; así la frase «dio a partir 
estos dineros», se resuelve en «el dio (a ellos) estos dineros para 
que los partiesen». Estos casos son mucho menos frecuentes 
que en las oraciones directamente subordinadas. En cuanto al 
valor temporal del infinitivo, es siempre el indeterminado que 
por su naturaleza le corresponde. 



ARTÍCULO III 



Snboinllnactón mecllikiite rel>ttvo. 



Cuando la subordinación se halla establecida por medio de 
los relativos qtíe, qui, el verbo subordinado suele ponerse en 
subjuntivo ó condicional, por ser lo más frecuente en estas JErases 
que la oración subordinada tenga cierto carácter hipotético ó 
dubitativo. Tal sucede especialmente cuando el antecedente del 
relativo es complemento de un futuro, presente de subjuntivo, 
imperativo ó condicional: «lo que yo dixier non lo tengades a 
mal»; «myo Qid querrá lo que ssea aguisado», «avn vea el día 
que de mi ayades algo», «faga el Qid lo que ouiere sabor», «lo 
que el quisiere esso queramos nos», «eras f eremos lo que pío- 
guiereauos», «dad maño a qui las de», «por mi ganaredes 
quesquier que sea dalgo», «por y serie vencido qui saliesse del 
moion», «avn vea ora que de mi seades pagado», «afe Dios del 
fiello que nos acuerde en lo meior», «lo que el rrey quisiere 
esso fera el Campeador», «lo que uos ploguiere, del los fet, 
Campeador», «dallas a qui quisieredes», etc. 

En todos estos casos la forma adoptada por el verbo de la 
oración principal reclama la dependencia de la oración siguien- 
te en subjuntivo: el futuro, por el carácter siempre problemá- 
tico del porvenir; el imperativo, por su semejanza con el futu- 
ro, puesto que si el mandato es de presente, la ejecución es 
siempre venidera; y el presente de subjuntivo y el condicional 
por su valor desiderativo y dubitativo. Fíjese la atención en la 



ORACIONES BÜBORDINADAS — POR RELATIVO 363 

inversión que con frecuencia presentan estas fiases: «lo que el 
quisiere esso queramos nos», debe entenderse como si dijera: 
c queramos nos esso que el quisiere»; «lo que yo dixier non lo 
tengades a mal» es lo mismo que «non tengadcs a mal lo que 
yo dixier» . En estas fi-ases así invertidas suele existir un lo 
pleonástico. 

La correlación de los tiempos en estas oraciones es la siguien- 
te: 1.® A futuro, imperativo y presente de subjuntivo con \ alor 
de imperativo en la oración principal, correspondo en la subor- 
dinada presente i futuro de subjuntivo. 2.° A presente de 
subjuntivo con valor de optativo en la princij)al, corresponde 
presente de subjuntivo en la subordinada. 3.'* A cuiidicional 
(forma -ríe) en la principal, imperfecto de subjuntivo en la 
subordinada. 

Si, no obstante, el verbo de la oración principal estuviese en 
presente ó pretérito de indicativo, desaparociundo, jor lo mis- 
mo, el carácter hipotético de la proposición, entoncrs el verbo 
de la oración subordinada mediante relativo se pone también 
en indicativo, aunque esta forma de frase es poco corriente: 
«muchol tengo por torpe qui non conosíj^e la venia I», «qui a 
buen señor siruo siempre biue en delicio» «a los t[U0 alcanza 
Talos delibrando», «con grand afán gane lo que lio yo», etc. 
Es muy expuesto confundir estas oraciones suhuniiiiadas por 
relativo con las oraciones incidentes ligadas mediante relativo 
al miembro de la principal, cuyo sentido determinan ó desarro- 
llan; así en la frase «fizo enbiar por la tienda que dexaraalla», 
la oración que dexara alia no es subordinada de la anterior, 
sino incidente determinativa del íérmiuo tienda do la principal. 



ARTÍCULO IV 



SaboEHlliiaolóii medlaote conjonolón. 



Hé aquí el procedimiento más usual para fijar la subordi- 
nación, y el que da lugar, por la variada significación de las 
conjunciones y locuciones conjuntivas empleadas al efecto, á lai 
clasificación más exacta de las oraciones por sus relaciones 
mutuas en la frase. En esta especie de subordinación el verbo 
puede estar en todas las formas del modo indicativo, condicio- 
nal ó subjuntivo, pudiéndose dividir las oraciones subordinadas 
por conjunción en dos grandes grupos: circunstanciales si expre- 
san alguna circunstancia de la oración principal, como la con- 
dición, causa, fin, tiempo, consecuencia ó sucesión de la misma, 
y completivas si no tienen ningún objeto especial, sirviendo sólo 
para completar el sentido de la oración subordinante. 

§ 1.® Subordinación de las oraciones circunstanculeb. 

El carácter de las oraciones circunstanciales está determina- 
do por el valor léxico de las conjunciones que las enlazan con 
las oraciones principales, dividiéndose, por lo mismo, en con- 
dicionales ^ causales, finales, temporales y consecutivas, 

I. — Subordinación condicional. 

La subordinación condicional se e tablece, por regla general, 
en el P. C, mediante la conjunción si, siendo frecuentísima la 



0RACT0NK9 SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN 365 

inversión de ambas oraciones. El verbo de la oración condicio- 
nante se halla en el Poema en presente ó futuro de indicativo 
6 subjuntivo, ó bien en imperfecto de subjuntivo (forma -se). 
La relación de estos tiempos con los del verbo condicionado es 
la siguiente: 

IPtemnte de indicatívo.\ 
Pretérito indefinido f ^_ , _j. ._^j^ 
Fntoro ¡ ^^ ^ cond^cumada. 
Mésente de subjuntivo . ) 

^to^í;í„í;'."'í"?.*"l í^-^f «J» »»<»««-«-. . en la conéicionaéia. 

en la cond.ciorM.Ue -^e)j ^P*'*: ""''J""*- (•**> —1 «» lacondioonada. 

^ '( Pluec. indicat. (-ra) ) 

Futuro de subí» ntivo erÁ P^^®°^ ^® indicativo. A 
la condiciomnie j to^^'í^ívo^"'^''^*'^^ en la condicionada. 

Así lo demuestran los ejemplos siguientes: 

1.* SERIE. — a. — Si nos jercar vienen con derecho lo fazen. — b. 
Desfechos ncs ha el Qid, sabed, si no nos val, — o. — Si bien las 
seruides yo uo3 r vendré buen galardón; si non das consseio, a 
Teca e a Teruel perderos) si Dios non nos vale, aqui morremos 
nos; si bi n non comedes, aqui f eremos la morada; si el cauallo 
non estro] ic(¡a o comigo non caye, non te iuntaras comigo f ata 
dentro en la mar. — d. — Si non rrecudedes, véalo esta cort (1). 

2.* SERIE. — a.— Sí ay qui rresponda o dize de no, yo so Al- 
barfanez, pora todel meior. 

3.* SERIE. — a — &is pudiesen yr, fer lo yen de grado; si en su 
tierral pudies tomar, por oro nin por plata non podrie escapar; 
qual ventura serie si assomasse essora el ^id; si uos viese el 
Qid sañas e sin dafio, todo serie alegre; non las puede leuar, si 



(1) Este Mofo puede pasar perfectamente por un ixnperativo« no habiendo Ineon- 
yenlenteen a^'e^urAlotf tipos de oorreUción Indicados el del imperativo con pre- 
sente de indicativo. 



366 ORACIONES SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN 

non ser y en ventadas (si lasleuasse). — b. — Sil pudiessen prep.- 
der ofíiesse alcanzado, tomassen le el auer e pusiessen le en vn 
palo; sis /artas lidiando, a los dias del sieglo non le lorassen 
christianos; si antes las catassen, qnefuessen periiirados; si non 
la quebrantas por fuerza que non gela abriese nadi. — c. — Si 
ellos le viessen non escapara de muert; si yo non vujas, el moro 
ití jugara mal. 

4.* SBRiK. — a. —Si Y03 pluguiere, (Jid, de yr somos guisados. — 
b. — Si les yo vi^quier, serán dueñas rricas; si Dios me legare 
al Qid, vos non jyerderedes nada; si me vinieredes buscar fallar 
me podredes; si algunos furtare o menos le fallaren, el auer me 
aura a tornar; si Dios quisiere que desta bien salgamos, des- 
pués veredes que dixiestes; si yo rrespondier, tu non entraras 
en armas; si comieredes, quitar uos he los cuerpos; si lo finiere- 
des, seré dent marauillado; si lo que yo digo Jizieredes, saldré* 
des de catino; si yo algún día visquier, ser uos han dobla- 
dos. — c. — Daqui sea mandada si uos la aduxier dalla, si non 
(uos la aduxier) contalda sobre las archas. 

También se presenta el caso, aunque raro, del empleo de un 
futuro en la condicionante y un presente de subjuntivo con que 
en la condicionada: «que loa descabecemos nada non ganare- 
mosy>, «que nos queramos yr de noch, no nos lo cotisintran^ . 

El que do estas oraciones más bien se halla en representación 
de aunque, por más que, que como equivalente del si condi- 
cional. 

De todos estos diversos modos de expresión de la subordina- 
ción condicional los más frecuentes son el presente de indica- 
tivo y futuro de subjuntivo do condicionantes, con el futuro 
de indicativo de condicionado, y el imperfecto de subjuntivo 
en 'Se con el mismo imperfecto en -se ó -rie de condicionante y 
condicionado respectivamente. Esta última forma es la que 
constituye el modo condicional propiamente dicho; de ahí que 



ORACrONBS SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN 367 

con tanta frecuencia se halle tácito uno de los dos términos: 
«Dios, que buen vassalo (serie este) si ouiesse buen señor»; 
«avn non sabie myo ^id si Bauieca (cuando corriese) serie corre- 
dor o ssi abrie buena parada», etc. 

A veces la conjunción si se halla reemplazada por que (1): 
«soltariemos la ganancia que nos diesse el cabdal», ó bien se 
halla tácita con el verbo correspondiente, como en estos versos: 
«nadi nol diessen posada e aquel que gela diesse sopiesse (si ge 
la diesse) uera palabra», «lo que (si ge lo proptisiessen) non fe- 
rie el caboso por quanto en el mundo y ha» . 

También puede establecerse la subordinación condicional por 
la locución a menos de; pero en este caso la oración condicio- 
nante es siempre elíptica, y la condicionada puede tener el ver- 
bo en cualquier tiempo y modo: «a menos de muert non la 
puedo dexar», «a menos de lid nos partirá aquesto», «a menos 
de batalla non nos dexaiie por nada», «amenos de rriebtos non 
los puedo dexar» . El verbo de la oración condicionante puede 
sobreentenderse en infinitivo, cuyo complemento directo es el 
sustantivo que sigue á la locución a menos de: «a menos de 
(dar) batalla», <^a menos de (rregobir) muert» etc., equivalentes 
á d no da batalla, si no rre^ihe muert, etc. 



n. — Subordinación causal. 

Las conjunciones que parecen más especialmente destinadas 
en el Poema á expresar la relación de subordinación causal 
son porque, ca, pues, auxiliándolas en el desempeño de esta 
ruisión por, que, commo, quando con las locucionesi^or end,poro, 
por quanto, 2^ues que y ya que. 

(1) En equivalencia de con tal que, siempre que: «soltariemos a g'anancia {siempre 
eon tal) qtte no8 diesse el cabdal*. 



368 ORACIONES SUBORDINADAS — POR CONJUNCIÓN 

En las frases causales el verbo de la oración principal suele 
ponerse en indicativo ó imperativo, y el de la subordinada en 
indicativo. En cuanto á la correspondencia de los tiempos, es 
sumamente variada; pero pueden sentarse en general la reglas 
siguientes: 

! Presente de indicatÍTo 
Pretérito denniqo \en la de cauio^ 
Pretérito indefinido 



^Futuro. 



Imperativo en la oración de(?^^°^ ^^ indicativo - 

Y r^ jFuturo >en la efe cansa. 

^"^^ (Presente de sabjuntívo. . . . 

Pretérito imperfecto en la^ Pretérito imperfecto Ln !• ^- M*,m» 

oración de efecto í Pretérito definido jen la oe causa. 



Í Pretérito imperfecto \ 
Pretérito definido L , , -^«^^ 
Pretérito indefinido /on la oé caiMO. 
Pretérito ploscnamperfecto./ 

Pretérito indefinido en la ¡ pretérito indefinido enla¿€cai«M. 

oración de efecto ' 

I Presente de indicativo. \ 
Pretérito definido f , , 
Pretérito indefinido ^ ^ ^ ^«"^ 
Infinitivo ; 

El orden de ambas oraciones es indiferente, hallándose in- 
vertido con frecuencia. Hé aquí algunos ejemplos que mues- 
tran la relación establecida entre las dos oraciones: 

1." SKRiB. — a. — Ascondense dQ rayo (^id, ca nol osan dezir 
nada; daqui quito Castiella pues que el rrey he en jia) en el 
ombro lo saluda, ca tal es su husaie; porque me vo de tierra 
doxxoQ L marchos; porque dan parias pla^e a los de Saragoqa; 
cregem el coragon porque estades delant; porque se tarda, el rrey 
non ha sabor. — b.— ^Non lo compra, ca el se lo aide consigo; 
pagado es myo ^id porque el conde tan bien holuie las manos; 
les va pesando porque el rrey fasie cort en ToUedo. — c. — Por 



ORAdOKEB SUBORDINADAS — POR OONJUNCitfil 369 

quanto les ftiestes menos valedes vos; por quanto las dexarteg 
menos valedes vos; porque las dexamas ondrados somos mm; en 
ti crouo al ora, por end es saluo de mal; por tierra andidisU 
mostrando los mirados, por en auemos que fablar; porque los 
deserede todo gelo suelto yo; metístet tras el escafio, poro menos 
vales oy (1). — d. — Alegre es por quanto fecho han; pues ésto Aon 
f oblado, pienssan se de adobar; por esso es luenga que a delicio 
fue criada. — e. — Agora so pagado que a Castiella yran buenos 
mandados. 

2.* SERIE. — a. — Pues que aqui vos ve , prended áe mi ospeda- 
do; curíelos qui quier, ca dellos poco min cal; pues que easades 
mis fijas, dad mono a qui las de; pues esso queredes, a mi man- 
dedes al. — b. — Pues que por mi ganaredes quesquier que sea 
dalgo, todo lo otro afelo en nuestra mano. — c. — Non ayades 
pauor porque me veades lidiar (2). 

3.* SERIE. — a. — Del gozo que auien de los sos oios* lorauan, 
]que alegre era todo christianismo que en tierras de Valencia 
aenor avie obispo! — b. — Longinos era ^iego, que nunquas vio 
alguandre. 

4.* SERIE. — a. — Por esso sali de ini tierra por sabor que auia 
de algún moro matar; por aquestos guegos que ^t^an leuantan- 
do tan mal se consseiaron los yffantes de Carrion; sospiro myo 
^id, ca mucho auie grandes cuydados. — b. — Porque las dexamot 
derecho fáenios nos; venció esta batalla, poro ondro su barba. — 
c. — Derecho y/^rm-on porque las han dexadas, — d. — Commo/u€ 
alegre todo aquel fonssado que Minaya assi era legado, • 
6.* SERIE, — Por quanto auedes fecho vencida auedes esta batalla. 



(1) La inverPión es á veces tan sutil que induce & error, y por eso, para bien apre- 
ciar la relación entre amhas oraciones, debe deshacerse el hipérbaton. Asi, en este 
último ejemplo parece ¿ príme''a vista qae la segunda oración es la que marca la 
causa, siendo asi que es la consecuencia: cvales menos hoy porgue, te metiste trjBS el 
eacahot^^'te metiste tras el e-cafio,y por eso vales menos hoy>. 

(V) EL BU l>j u Lti vo es excepcional y producido por el carácter nefi^ativo de la oraeló» 
principal, que pai^a & subjuntivo. 

24 



370 ORAdoinn subobdisadas — poe conjunción 

. '6/ 8KRIE. — a. — Commo «odeff muy bueno tener la edesmn 
arch; podremos casar con fijas de rreyes e de emperadores ca 
de natura somos de condes de Carrion; ondrar nos hemos todos, 
ca tal e^ la su aoze; traedes estas duefias poro valdremos mas.— 
b. — AnidB perderé el cuerpo e dexare el alma^ pues que talas 
mal calcados me ven(ieron de batalla; ca uos las casastes, rtej, 
sobredes que fer oy. — c. — Por lo que auedes fecho buen cosiment 
y otira.— d. — Nos seremos abiltados por tan biltadamientie 
vencer (1) ireyes del campo; abra y ondra e cregra en onor por 
eoHssagrar (2) con loe y fiantes de Carrion. 

Como 8o ve por los pasajes citados, pueden también emplearse 
el infinitivo y el subjuntivo en las oraciones causales subordi- 
nadas; p^t> este empleo es excepcional y puramente de forma, 
pues en realidad el infinitivo equivale en tales casos á un modo 
personal, y el subjuntivo es exigido por la forma negativa del 
imperativo. 

Á veces la subordinación causal se halla expresada por mB« 
dio de quando: cmyo Qiá poso en la glera quando nol coge nadi 
en casa», cgrado a Dios quando tal batalla auemos arrancado», 
cmios fijos sodes amos quando mis fijas uos do», tquando Dios 
prestar nos quiere nos bien gelo gradescamos», € quando a uos 
plaze otorgólo yo, señor». También se expresa por después que 
en significación de puesto que en la frase: cmas después que 
de moros fue, prendo esta preséntala» . 

« 

III. — Subordinación final. 

La oración subordinada en este grupo de frases está consa- 
grada á determinar el objeto ó fin de lo significado por la ora^ 

(1) Eato Mnc«r tiene el valor de hab^r vencido (porqne ha otti^úlo tea bUtada 
mientre). 
(9) Bsie eoAMflf ror tiene el TAlor de un fatoro: por eon$»agro/rs=porfuo eo»- 

otmgrat'á» 



ORAdONBB 6UB0BDINADAS— POR OONJÜMOIÓN 371 

don fiubordinante, empleándose al efecto para marcar esta re- 
ladóii cualquiera de las conjunciones ó locuciones conjuntivas 
finales jior, que, por tal q^, ú otras expresiones semejantes. 

La forma del yerbo en la oración subordinada depende de las 
conjunciones empleadas para expresar la relación; si éstas son 
las preposiciones por 6 pora con valor conjuntivo, el verbo subor- 
dinado va siempre en infinitivo, sea cualquiera el tiempo y nK>do 
subordinante. 

Así puede verse en los ejemplos siguientes: Sseqb db por. — 
tPor yr con estas duefias buena compaña se fajse*, apor entrar 
en batalla dessean Carrion», «cde fuera salto dauanpor ver sus 
labores», cmuchos se juntaron de buenos rricos oumespor ver 
esta lid», ^holvio la rrienda al cauallo por tomarse de cara», 
€f;er camas el escaño jpor curiar nuestro señor», c buscar lo yre- 
mos por darle grand ondra», cestos casamientos non fuessen 
apare(:idos por conssagrar con myo ^id». 

8erib db pora. — cLas azes de los moros yas mueven adelant 
pora (1) myo Qid e a los sos a manos los toma}'», tadeünan a 
posar pora folgar essa noch*, «9ercar quiere Valen9Ía pora 
cbristianos la dar», aalfan las manos i>ora Dios rrogar-h, «ellos 
stm adobados pora cumplir todo lo so», «atal cauallo cum est 
(sea) pora tal commo vos pora arrancar moros del campo», 
cantes las aviedes párelas pora en bra90S las tener*, tfezist el sol 
pora escalentar* . 

Lo mismo sucede si se emplea la preposición a: *dio apartir 
estos dineros», cel [rrey dio salto a uer*, zsed padrino dellos a 
tod el velar*; aquí la preposición a está realmente en represen- 
tación deiM>ra: cdio estos dineros jpora que los partiessen, pora 
partirlos», cel rrey dio salto pora ver», csed padrino dellos 
jpora tod el velar». 

(1) Maebas ^eeei pürm no m más que p&r a, como 86 yo perfectamente en esle pe- 
saje al 7 en alipino de los eigraientea destacarse la e en el aegnndo complemento. 



372 0RAGI0HX8 SüfiORBlNADAfi — POR OONJDROldN 

Si la subordinacios final eetá determinada por que, el verbo 
que marca la finalidad ú objeto de la frase se pone en subjonti- 
YO, sea cualquiera el tiempo y forma del verbo subordinante, 
correepondiéodose entre si del modo siguiente: 



tlyo en la oración Sp-tnró ^^^^' "\ «n toorMtdntworiÑíaNfe. 

••'«*^*««*» (impei.tiVo" : ; : *.■.: : ; : .) 

jSLtiYO en la ora- Sifíf'lí^ ^f^^' ' '! en la oración wbwima^. 



Asi lo prueban los ejemplos siguientes: 

1/ serie: a. De noche lo lieuen que non lo vean cbristia- 
nos. — b. Ixypris dallos que de mi non digan mal. — c. Yo yre 
con uusco que adugamos los mai*chos. — d. Lo que rromane^iese 
dadlo a mi muger e a mis fijas, que rrueguen por mi las noches 
e los días. 

2.^ serie: a. De fuera los manda echar que non sopiesse 
ninguno esta poridad. — b. Enbiauan le mandado que mandasse 
ne^ebir esta compafía.--c. Enbio dos caualleros Minaya Albar- 
fanez que sopirsse la verdad; bien salieron den ^¡ento que non 
paregen nial que sopiessen los otros de que seso era Albarfa- 
nez. — d. Sospirando el obispo ques viesse con moros en el cam- 
po. — Este último ejemplo presenta un giro insólito, aunque 
ajustado á la regla, por la forma en gerundio del verbo determi- 
nante que parece pedir en el determinado jpor con infinitivo (1 ). 

La subordinación mediante la locución por tal que reclama 
también el empleo del subjuntivo en la oración suboidinada: 
«por iolfago aquesto que siruan a so sefior», cpor tal lo faze 



(1) Sospirando «I obispo qvoi vlotte con morot equivale en efecto á sospirando $t 
ohUpo por verte con moro». 



OBAOIOH0 SÜBOBDDfADAS— POR OONJUHOIÓN 378 

myo ^id quo non lo vmtasge nadi». La significación final se 
confunde en estas frases con la causal. 



IV. — SubordinacióH temporal. 

Las conjunciones típicas destinadas en estas frases á fijar 
la relación de tiempo' existente entre la oración subordi- 
nante y la subordinada son quando, mientra, á las quo se agre- 
gan las locuciones ante que, antes que, a poco que, después que, 
fasta que, fasta do, mientra que, asi que, assi commo j aná- 
logas. 

Si la conjunción empleada es quando, ambos verbos se ha- 
llan en las mismas formas de tiempo y modo uno que otro, por 
^ regla general, como en el castellano moderno: c quando las 
non queriedes ya, canes traydores, ¿a que las sacauades de Va- 
lencia sus onore^», «tan grantyu6el gozo quandol vieron asso- 
mar», «quandol vieron de pie los ynoios fincaron*, «cuando 
vieron la rebata ouieron miedo», «non sacastes ninguna quando 
(miemos la cort», «quando el lo oyó, pésol de coragoii». Sin em- 
bargo, siendo el tiempo del verbo subordinante un presente de 
subjuntivo con valor da imperativo, el verbo subordinado pue- 
de ponerse en futuro, como se ve en «quando uo3 iuntaredes 
comigo quem digadeslsL verdad». La correlación da los tiempos 
se halla infringida en la frase «quando sab'ien esto pesóles de 
coraron», que, por lo insólita, nos parece incorrecta, exigiendo 
la regla sqpieron en el primer verbo, ó pesa^iiXes en el se- 
gundo. 

Si la conjunción usada para fijar la subordinación es mientra 
ómientra qu% el verbo subordinado se ponesie;npreen subjun- 
tivo: «mientra que hiuades non seredes menguados», «mientra 
que sea el pueblo de moros e de la yente chiristiana el poyo de 
myo ^id assil dirán por carta», «mientra que biuan pueden 



374 ORACIONES SUBORDINADAS — ^POR CONJ;UNaidK 

auer sospiroei, «mientra que insqiUessen, rrefetíyos eran amos», 
<hyo les mandare dar conducto mientra que por mi tierr& 
fuessen*, «mientra nos visqueredes bien me yra a mi», «mientra 
Kfi^ fuéremos por su tierra conducho nos mando dar», «mientra 
que visquieredes bien aefara lo to». 

Con las locuciones fata que, fasta do, puede emplearse 
según los casos el indicativo ó el subjuntivo: «en vn monte es- 
pesso Felez Muñoz se metió fasta que viesse venir sus primas», 
«tanto las rrogo fata que las assento^, «fasta este dia no lo des- 
cubri a nadi», «fasta do lofaUa^semos buscar lo yremos nos», 
«nos cacamos el escaño fasta do despertó myo Qid», «non dS'^ 
Tronche ninguno fata que yo lo mandéis, avalas conortando fata 
que esfuerzan*, «alli souieron íaísl que sañas son*, «salir non 
puede fata ques tome el que en buen ora nasco». 

Con las locuciones ante que, antes que también se emplea el 
subjuntivo: «a mouer a myo Qid ante que cante el gallo», «en 
la csuTeTSLf eremos nuestro sabor ante que nos rretrayan lo que 
cuntió del león», «ante que entre la noch los ganados fieros 
non nos coman», «ante que anochesca pienssan de caualgar», 
«antes que ellos legen a laño presentemos les las langas», «antes 
aere con uusco que el sol quiera rrayar», € demos salfo a el antes 
quel prendan los de Teruel», •suelta fue la missa antes que so- 
liesse el sol», «assi las escarniremos antes que nos n-etrayan \o 
que cuntió del león». 

lia locución después que tiene muy diverso valor: es tempo- 
ral, con igual sentido que el moderno castellano en «y se echa- 
\x& myo Q\á después que biQ sagado»; tiene el valor de desde 
que (francés modo no dspuis que) en €despucs que nos partiemos 
de la limpia chiristiandad lo nuestro fue adelant»; equivale en 
fin á puesto que y es causal en «mas después que de moros fue, 
prendo esta preséntala» . Los ejemplos citados muestran la co- 
rrelación de las formas verbales de las dos oraciones, aunqae 



ORACIONES SUBORDINAD Afl — FOK «16 Sf ffj »/£/', 41 5 Té 



por 88r escaso el número, ninguna regla f>nr.fíA f^lúlU^'J^ ^h\ r«uv 
poco firme boae. 
Lo mismo sucede con la lc)mfdáti a p<»r.r, qu^.^ <¿.ut »'.u, t#¿ jChr 

usadas cu el P-^ema: ««« TÚífii^ ^fi'^ ^AfV, ^'/-^ ^h ^j.^Uí -u.M^aM 



".I í' '^i' -f. -• . * - • \ ^ ^ /. a^ ,' » '.'/». . . * . V 

* • 



376 OtlACIONES SUBORDINADAS —POR CONJUNCIÓN 



§ 2/— SUBORDINACKiN DB LAS ORACIONES COMPLETIVAS. 

En la subordinación completiva la oración subordinada sírvB 
aimplemente de complemento al sentido subordinante, ezpre* 
sándose la relación mediante la conjunción qtie sin más valor 
que el general é indefinido de enlace entre ambas oraciones. 

Por lo que hace á la forma temporal y modal que reviste el 
verbo de la oración subordinada, pueden hacerse dos grandes 
grupos con los verbos de la oración principal: verbos que re- 
claman el empleo del indicativo y verbos que exigen sub- 
juntivo. 

I. — Oraciones campletivcis de indicativo. 

Los verbos de la oración principal que exigen indicativo en 
el verbo de la oración subordinada son: 

1.** Los verbos llamados de sentido, como ver, oírmete,: 
cbien lo vedes que yo no trayo auer», cya lo vedes que el rrey 
me a ayrado^, cya vedes que entra la noch», cya lo veo que e«- 
tades vos en yda>, cya lo vedes que partir nos tenemos ^n vidaí, 
cquando vio el caboso que se tardaua Minaya^i, ^^odredes lo que 
Aa dichoih. 

2.® Los verbos que pudiéramos llamar de creencia ó jpre- 
sundón: tfio por Dios que en nuestro pro enadran^, cbien me 
lo creades que el uos casa, ca non yo», atengo que uos aura pro», 
cassi lo fenten las y entes que mal ferido es de muert», ca lo 
quem semeia de lo mío auredes algo», tcuedo que el aura pro»^ 
€cuedan se que es almofalla», acusdan se que essora cadram^ 
muertost. Á veces se emplea el condicional cuando se quiere 
hacer resaltar el carácter maram 3nte probable de la oración 
subordinada: cellos tentón crefer les ya la ganancia», ^cotm- 



OBAOIONn 8UB0EDINADA8 — POR CONJUNCIÓN 377 

üos myo ^id del rrey Alfonsso qae legarien sus oompafias», 
coMNo mjo Qid que en el coatiello non y aurie m(vada>, 
•euydarom que en sos días nunqoa aeryen minguados» . 

3.® LoB yerbos llamados de entendimiento: cbien lo sabemos 
que el ñlgpgano^, «bien sabe que Albarfanez trahe todo rre^ 
cabdoi, cesBora lo conosge myo Qid el de Biuar que a menos 
de batalla nos pueden den quitar», cbien «epa el abbat que buen 
galardón delio premfra». 

4.^ Los yerbos de lengua ó declarativos: •digamos que las 
letíaremosA tierras do Garrion», cpor tu boca lo dirás quo eres 
irajdoT e mintiste^^ , «el mandado legauaque presa e^ Valen- 
gia», «a Dios lo gradesco que del rrey he su gracia», «lo juro 
por Sant E!sidro el de León que en todas ^ nuestras tierras non 
Aa tan buen uaront (I), •fueron los mandados a todas partes 
que el salido de Castiella assi los trahe tan mal». 

5.* Los verbos de temor y recelo: c miedo han que y vema 
myo Qid», «myedo yvM auiendo que myo ^id se rrepintra9. 

6.* Los verbos que llevan envuelto en su complemento el 
sentido comparativo: cmiedo (tal) han en Valencia que non 
saben ques far», cde guisa yran por ellas que a grant ondra 
veman*, «tallos ganancias trahen que son a aguardar». 

IL — Oraciones completivas de subjuntivo. 

Los yerbos que requieren el empleo de subjuntivo en la ora- 
ción subordinada son: 

1.** Los de voluntad y mandato: amando que los diesse ai 
abbat don Sancho», ^prisieron so conseio quel viniessen ger- 
car» (2), «non gtit^o que nada inercia el Campeador t, •entroau 

(1) A veces en eeU y otrts firues «a omite la cooj unción: >wt-o oor S int Bsidro (q««) 
•1 qneholuiero mi coi t quitar me ^ al rrey no, p§rd4ra mi «m.>r*, •mitmbrtu qoAndó 
Udi«mos (que) viit vn moro* . 

(3) La construcción ea «Liptiea, debiendo aobreenienderse el verbo rtMle<«roM» 



378 ORAOIONES SUBORDINADAS— POE CONJUNCIÓN 

carta (mandando) que a myo Qid quo nadi nol diessen posada»^ 
amando myo Qid a los que ha en su casa :qao guardasRen el 
alcafar», aunando a Pero Vermuez que fuesse con Mynaya», 
amando myo ^id que fita somesse la tienda», amando a Pero 
Vermuez que/M^a^e con Mynaya». 

2.^ Todos los verboS; aun los que exigen indicativo» queae 
hallan usados en imperativo, por .asimilarse en esta forma á 
los de mandato: u^dezUdes c^^ prendan el rrastro», ampiad y las 
fes amos que non las catedes en todo aqueste año». 

8.® Los yerbos de súplica y ruego: arrogando a San Peydra 
que me aiude a rrogar que Dios le curie de maU, «rrogondo al 
Criador que a myo ^id que Dios le curias de mal«, «firnie gelo 
rrogad quem las dere sacar», ^besa uos las manos e que las 
prendades uos», impido uos que las feridas primeras que las aya 
yo otorgadas», arrogad al Criador que uos biua algún t afío», 
lírmego ucs lo yo que gelo digades al buen Campeador». 

4.^ Los verbos de oraciones optativas cuya subordinante 
suele hallarse tácita: «¡assi lo mande Dios!» <(|8im salue el 
Criadorl» «dejsid al Campeador que Dios le curie de mal», «en 
el nombre del Ciíador, que non passe por al», tapido uos vn 
don e seam presentado», «{siquier los casamientos non fuessen 
aparecidos!» «¡plega a Dios que aun con mis manos case a estas 
mis fijas!» 

5.^ Los verbos de promesa y obligación: ^metieron las fes e 
los omenaies dados son que cuerno es dicho assi sea o meior», 
«esto 6 yo en debdo que faga y cantar mili missas», «huebos 
auemos que nos ded^s los marches», ^huebos vos es que lidiedes 
a guisa de varones». 

Claro es que on materia tan compleja como las relaciones de 
las oraciones entre sí, las afirmaciones absolutas son siempre 
aventuradas; pero la clasificación establecida, como basada en 
el estudio del Poema, y con el alcance que puede tener la 



osAaons subordikadab — por conjunción 379 



obflerradón en limiteB para este caso tan reducidos, es la más 
aproximada á la verdad. Como regla general suplementaria, 
poede añadirse que siempre que el yerbo principal expresa la 
afirmación de un modo positivo y directo, el subordinado se 
pone en indicativo, y si expresa la duda ó la negación, en 
subjuntivo; en este punto la lengua del siglo XII es en unas 
ocasiones más lógica y consecuente que la lengua moderna, y 
en otras, sin embargo, parece en contradicción con el principio 
sentado, como lo prueban, por ejemplo, entre otras que pudié- 
ramos citar, las dos frases siguientes: «bien los ferredes que 
dobda non y aura^, «miedo han que y tema myo ^id». 

m. — CorréUmén de tiempos en la eubardinacéám completiva. 

La correlación de loe tiempos de las oraciones principales y 
subordinad:! s 'jn la subordinación directa completiva es suma- 
mente variada, no pudiéndose fijar, ni aun con exactitud aproxi- 
maday ninguna regla sobre el particular por insuficiencia de 
datos. Un documento literario, aun mucho menos extenso que 
el Poema del Cid, basta desde luego para servir de base sólida 
al estudio de la fonética, de la morfología y aun de la sintaxis 
de una lengua; pero es de todo punto insuficiente *para cimen* 
tar la reglamentación de ciertos puntos de fraseología, que re- 
quieren amplísima información. 



CAPITULO m 



mSLAaONBS DB GONBTBUGOIÓH 



Este último capitulo, con el que cerramos nuestro estudio 
del Poema del Cid sólo ñgura aquí á guisa de tributo y home- 
naje rendido en aras del método á la integridad de la doctrina 
gramatical. Todo cuanto en él puede dacirse se encierra en una 
sola afíi'mación: en el orden de colocación de las oraciones en 
la frase campea en el Poema del Cid la mas completa libertad. 

Los numerosos ejemplos citados en los capítulos anteriores 
son prueba cumplidísima de esta aserción, no pudiéndose real- 
mente ajustar ¿ regla alguna la ordenación de las oraciones en 
la frase, por ser esta ordenación del exclusivo arbitrio del poe- 
ta, que sólo se ajusta en este punto á las exigencias de la mé- 
trica y de la rima y á su mejor ó peor gusto en cada caso. La 
lengua castellana, hija, más fiel en esta materia que su herma- 
na la francesa, de la latina, conserva todavía esta plenitud de 
libertad, que tanto contribuye á la universalmente reconocida 
y envidiada belleza de su frase, siquiera esta rotundidad de 
sus períodos y esta maravillosa plasticidad de sus formas frá- 
sicas se obtengan á veces á costa de la claridad y de la pre* 
cisión. 

ITH DB LA ORABiÁTICA 



ÍNDICES 



L índice de antores citados. 



(jjoB vúvKBoe quB nouxN Á cada nombbk ivdicav la pXonrA nm la cita) 



Abbat (Per). — 11, 18, 29, 88, 109, 

112, 116, 208. 
Academia £f<pafiola (Beal).— 6, 8, 9, 

15, 82, 42, 78, 98, 99, 121, 183, 

221, 250 y 254. 
AgiBtin(6aD).— 85. 
Alcalá (Pedro d^).— 15 y 82. 
Aldnte.- 15 y 82. 
Alemán (MAteo). — 15. 
Amador de los Ríoe.— 14 ló, 93, 

l<jf2y 213. 
AnÓDÍmoB. — 16. 
Afana fRodrigo de;.— 171. 
Airnojo Témanlo}. — 16 24, S2. JU, 

í!, 106, 135. 234, t^4 y 847. 
Aacoli.— 7, 15, ¿12 66 y 76. 
—V, 171 y 213. 
.—8, 9, 15 81, Í2. «♦Cs TS, <1 

BanJu— 8. 

Btareia.— 8, 16, 16V r 524. 
iSartech-- S'S. 
Becerro de IV u^w 1 0>. 
Be¿ttgeL— 17. 
BeX— 15 r SI. 
.— »y 15. 



Benot.— 9, 15. 32 y 96. 
Beyer.— 16 y 81. 
BÍJhmer.— 7, 8 y 19. 
Bonapfirte (Príncipe).- >^. 
Borao.— 8 y 16. 
Brachet.— 85. 
Bréal.— 67. 
Brócense. — 82. 
Brücke.— 16, 31 y 54. 
Brufrmann.— 16. 
Canello.— 118. 
CaDÍnit3p. — 16. 
Capmany.— 3 O . 
C««tolina.— 8. 
OerTantee.- 7^ . 
CliJirpert'.ej- — 16 . 
Cba'parjr,— rs3. 
Chennev iérr* . — 226 . 
Cicerón.— 177. 
Cüíac,— 16 y ]5Í* 
Oli^at.— 81. 
l\>eUio.— 16y 174. 
Cou.me*er¿E.- T, IC y ^6. 
OoDdillac— 1*^3. 

CV^TOC— ? 10. 14, 16 82, 41, 7<^, % 
105, 15Í'. ?}{• 2í#0y 841. 



382 



ÍNDIOB DE AUTORES dTADOS 



Corasen.— 81 y 86. 
OoBta.— 16. 

Oovarrubias. — 16 y 32. 
Cuervo.— 9, 16, 82, 42^ 280 y 806. 
Caeeta (J. de la). —16. 
Damae-Hlnard.— O, 10, 16, 227 y 277. 
Dannesteter.— 8 y 85 . 
Delins. — 64. 

DwtQtt-Tracy 188. 

Diez (Federico).— 7, 16, 82, 84, 86, 

64, 66, 78, 98, 188, 159, 218, 219, 

224, 821 y 828. 
DoergaDgk.— 16 y 81. 
DOKy.— 8, 16, 82, 85, 78, 81, 82 y 218. 
DocKDge. — 16. 
Bamanais. — 188. 
Kber.— 17. 
Edon— 86. 

£;gliilaz.— 8, 16, 82, 86 y 82. 
Eiiis.— 81. 

Engelmann.— 8, 16, 82, 78 y 82. 
Kacnela de Hautea Etudea, de Pa^ 

lia.— 8. 
Espino.— 14. 
Fabló.— 9. 

Eabrini da Figbini.— 16. 
Fernándes Espino.— 102. 
Fernández-Guerra. — 9 y 16. 
Fernández y González. —9 . 
Ferraz.— 16, 82 y 102. 
Fita (P.) — 9 y 32. 
Forner(J. P.).— 168. 
Fórster.— 9, 10, 16, 82, 86, 40, 42, 

61, 64, 66, 78 y 81. 
Fotb.— 16, 821 y 328. 
Franceson.— 821. 
Galindo y Vera.— 16. 
Qarcés.— 16. 
Garda Blanco.— 8. 
García Gutiérrez.- 16 y 98. 
Gayang08.--8, 14 y 82. 
Gesener— 8, 82, 105, 188 y 148. 
Gil de Zarate.— 102. 
Gilliéron.— 81. 
Godoy Alcántara.— 17, 115 ▼ 121. 



Gr6ber.-7, 16, 17, 20, 82, 56 y 84. 

Grtinwald. — 8. 

Hartzenbnsch.— 17, 158 y 280. 

Hatzfeld.— 81 y 48. 

Havet.— 81 y 48. 

HelmholU.— 17 y SI. 

Homero.— 98. 

Horado.— 99. 

Iriarte.— 158. 

Janer.— 9, 10 y 17. 

Jerónimo (San) —85* 

Jeaperaen.- 17 y 81. 

Joret.— 7. 17, 81, 68, 65, 66, 72, 78 

y 81. 
Kdrbs.— 10. 
Eorreas.- 17. 
Koschwitz.— 81. 
Larramendi. — 17. 
Lebrixa.-17. (V. Nebrija.) 
Leite de Vasconcelloa.— 9 y 82. 
Lemare.— 188. 

Lenz (Rodolfo).— 17, 82, 56 y 806 
Lope de Vega.— 79. 
Lücking.— 81. 
Luchdre. — 17 y 55. 
Lnna.— 17. 
Lydforas. — 181. 
Machado.— 82. 
Madoz.— 17. 

Malo de Molina.— 14 y 17. 
Mario Victorino. ~ 61. 
Mayans y Sisear.— 17 y 88. 
Mélida.— 17. 

Menéndez Pelayo.— 9, 10, 14, 17 y 88. 
Menéndez Pidal.— 82. 
Méril (Dn).— 102. 
Merino Bailes ter 00.— 17. 
Meurier. — 17. 

Meyer (P).— 7, 18 81, 88, 118 y 169. 
Meyer-Lübke.- 17, 82, 78, 84 y 8IL 
Michaelis (Carolina).— 9, 18, 82 y 78. 
Milá y Fontanals.— 9, 14, 18 y 78. 
Monlan.— 8, 18, 78, 79, 80 y 81. 
Morel-Faüo.— 8, 82, 74, 78, 106 y 

188. 



ISDiCB VM ADTOmiS CITADOS 



9»» 



lfaraK>lfi*to. 

MoBlbe.— «, 18, SS y 171. 

MwHoti.— S33. 

Hebrijs.— 17. S2. 76, 8S y 93. (Y. lie- 

brfau.) 
NeomaiiD. — 17. 
Kigidio FílIiIo —61. 
N7roift.'9, 18,32 7 199. 
OdK».~l<<. 
Olteagt.— 17, 18 y 158. 
Otara (Fr. Loramo de}.— 103 y 108. 
Codin —18. 
0TÍdio.-9y 32. 
Ovidio Nflfón.— 99. 
PkriB (G >.— 7, 16, 18. 81, 83, 84. 68, 

93, 153 y 174. 
Pascual (Agnstin).— 18 y 82. 
Pfe88y(P«ul).— 18y 81. 
Paul (H ).— 18. 
Pidal (Alejandro),— 10. 
Pidal CP. J.)- -10, 18 y 102. 
Pleiwon— 18. 
Piisciano.— 61. 
Psichari.— 18. 
Püigblanrh.— 18, 79 y 80. 
Pnymaigre.— 18. 
Babiet.— 18. 

Rfgnifr (Schnster y).— 19. 
Beinacb.- 18 y 179. 
Beatori.- 9, 14 y 18. 
Beyilla y Alcántara.— 14. 
Biofl y Bí'^B.— 18, 115 y 121. 
Bivadeneyra. -17 y 18. 
BoDsaelot.— 19 y 81. 
Saayedra.— 8 y 19. 
Salinas. - 19, 82 y 98. 
Sáncbea.— 5, 9, 10, 18, 19 y 224. 
Sáncbes Uoguel.— 9, 19 y 82* 
8cliack.-102. 
Sdielt-r.-?, 19 y 159. 
8cbiicbaidt.>7, 19, 31, 32, 36, 68, 78 

yl06. 



Sciopiow - 1»> 79 y 81. 

SeelnMaa.— 19. 31« 3^ y 8«u 

8leTef8L-19y 31. 

Slmoiiel. 8» ]9y 3^ 

8QUM0 (Laiiim> - 19. 

Société de LiuguUliqíMk- ^ 

8omiiier«- 183. 

Soto]iiayar*^19. 

Slempf.— 8. 

Storm.— 19, 31, 98y 153l 

Sweet— 19. 

TaUban.~-9. 

Tecbmer.— 19 y 31. 

Thamanu— 19. 

Ticknor.--14 y 19. 

Tobler.~7. 

Tfantmann.«19 y 31. 

Trier.— 195. 

Ulricb— 19 y 180. 

Universidad de Cbila— 17 y 56. 

Valdés.— 75 y 88. 

Vaugelas.— 240. 

Velastio (Lopes de . -17, 82, 68| 66, 

81 y 82 
Verdaguer.— 19. 
Vergara.— 19 y 88. 
Vianna.— 82. 
Vicente (Gil). -174. 
Vietor.-15, 19 y 81. 
Villegas.- 811. 

Villena (Marqués de).— 70 y 73. 
Vinson.'8y 82. 

Vifiaza (Conde de la).'- 16, 17 y IV. 
Vising.— 19. 
VollmOUer.--10. 16, 17, 18, 20, 82» 

45, 78 y 296. 
Vossio.— 20y 61. 
Wíggers.-9, 20, 82 y 78. 
Wolff.— 7, 14, 17, 78, 98 y 102. 
W0ifflln.-20, 182 y 188. 
Wnltf.— 9» 20, 31, 82 y 70. 



II. índice de obras citadas. 



(L06 HÚMSB08 QUK 8IOUEM Á CADA TÍTULO IKI>ICAN LA PÍGIKA DV LA CITA) 



Aecent ¡alin (étude f>ur le role de l'\ 

deG. P»rí8.— 18. 
AájektwemesKonshójmngide roma«i#- 

ke Sprog^ de Kr. Nyrop.— 18 y 129. 
Alexia (la vi** de Sainf)^ de G. Parfs. — 

18, 68 y 163. 
AnaleB de la Ufdvemdad de Chile, — 

17 y 66. 
Anhang al Etym, W^rterburch, de 

DieZy de Schfler.— 19. 
Antología de poetas líricos ca$tellan08j 

de Menóndez IVlayo.— 9 y 17. 
Apellidos castellanos^ de Godoy Al- 
cántara y de RÍ08. — 17, 18, 116 

y 121. 
Apuntaciones cri'icas sobre el lenguaje 

6o^o<ano,<ieCnervo — 16,280y 806. 
Arahischen Laute in Spanischen, de 

Baist— 16. 
Arcaísmo (del) y del neologismo^ de 

MunUu. - 18. 
Archivio gloitologim, — 8 y 16. 
AristarchitSy hire de arfe Grammatica, 

de Vopsio.— 20 y 61. 
Arquitectura de lan lenguas y de Be- 

BOt.— 16. 
Arte breve i compendiosa , etc . , de 

Luna. ' 17. 
Arte de trovar, del Marqnés de Ville- 

na.— 70 V 73. 

« 

Articftlafions (th ) ofspech sounds^ de 
Jeaperten.— 17. 



AuBsprache (die) de'* Zatein nach phi- 

lologisehkistorischeH FrúuñpieHf de 

Seelmsnn. — 19. 
Auteurs (les vieux) eastiUana^ de Pny- 

maiin^. — 18. 
Biblioteca de autores españoles^ de Ri- 

vaden» yra.--9. 
Biblioteca del FolkLare^ de Macha- 
do. ' 9. 
Biblioteca histórica de la filología on^ 

teÜanay delCondedela Vinaza.— 19. 
Cancionero^ de Baena.— 9, 18 y 218. 
Cantares (los) de myo Cid, de Lyd- 

forBS.—382. 
Changements phon etiques (étude sur 

les), de P, P*ippy.--18. 
Ohilenische Studien^ de R, Lenz. — 66 

y 306. 
Coloquios familiares d** Menriei . —17. 
Dessins du Loume (lo*)^ de Chenne- 

viéres.— 226. 
Diálogo de la lengua, de Víil'és. — 83. 
Dictionna iré allemand-frangaUtet/ran' 

fais-allemandy de Scb áster y Ke- 

gDlpr.~19. 
Dictionnaire d^étimologie ¿oco-roiMa- 

tie, deCihac. - 169. 
Diccionario de la conhtrucción y régi^ 

men de la lengua castcllaua, de 

Cnervo.— 16. 
Diccionario de la Imgua castellana, de 

la Real Academia E.^-pfñola.— 16. 



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386 



ÍNDICE DE OBRAS CITADAS 



de la lengua francesa j de Aran jo. — 

16, 186, 234, 284 y 347. 
Orammaire latine, de Beinach. —18 y 

179. 
Qrammatica pUloBophiea, de Sciopio. 

—19. 
Grammaiik der romanischenSpraehenj 

de Diez.— 16 y 98. 
(jframmatik der romaniscfien Sprachen^ 

de Meyer-Lübke.— 17 y 84. 
Qrammatik der spanischen Sprache^ 

de Wiggers,— 20. 
OrtmdrisB der ronuiniseken Phüologie^ 

de Grober.— 16 y 17, 
Grundriss der vergleichenden Qram- 

maiik der indogermanüchen Spra^ 

chenf de Bragmann. — 16. 
Orundzüge der Fhoneiik, de Sieyen. 

—19. 
Grundzüge der Physiologie und Sgate^ 

niatik der Sprachlautejáe Brücke. — 

16 y 64. 
Historia critica de la literatura espa- 
ñola, de Amador de los Ríos.— 16, 

98 y 218. 
Historia de la literatura española, de 

Ticknor.— 19. 
Historia de los heterodoxos españoles, 

de Menéndez Pelayo.— 83. 
Idea general del origen y de la for- 

macián del castellano, de Monlau. 

—18. 
Ilustración española y americana. — 

17, 19 y 108. 
Impossible (el) bencido, de Larramen- 

di.— 17. 
Institutiones in linguam hispanicam^ 

de Doergangk.— 16. 
Introduction to the Study of Phonetics, 

de Soames.— 19. 
Jahrbuchfür romanische und engliache 

Ziteratur.-^Sj 17 y 78. 
KritischerJahreshericht überdie Forts- 
chritte der romanischen Philologie, 
—17. 



Lateimsche und romanisd^ Contara' 

tion, de Wdlfflin ^20 y 132. 

Laiutgesetze (Über die), de Schnchaidt. 

—19. 
Lehre (die) von den Tonempfindungen^ 

de Helmholtz. — 17. 
Zeonesische (das), de Gessner. — 106. 
Libro apologético que defiende la buena 

y docta pronwiciación, de Salina». 

—19 y 93. 
Libro de Alexandre, — 106 y 213. 
Zíbro y tratado para enseñar á leer y 

escribir correctamente , de Ouesta. 

—16. 
Lingua (de) aquitanica^ de Luchaire. 

—17 y 56. 
Zitteraturblatt für germanische und 

romanische Philologie. — 8 y 17- 
Maítre phonétique (le),—Sl, 
Mémoires de la Sodété de Linguieti- 

que.— S, 11 y 19. 
Memoria (in) di Napoleone Oaix 

—17. 
Memorias de la Real Academia Espa- 

fíoía.— 15, 17, 18 y 19. 
Métrique naturelle du langage^ de 

Pierson. — 18. 
Nordisk Tidskrift for Füologie,— 

196. 

Notas á las Observaciones cri- 
ticas de Capmany, de Merino. 

—17. 
Observaciones criticas sobre la exee- 

lencia de la lengua castellana, de 

Capmany. — 16. 
Observaciones sobre el origen y genio 

de la lengua castellana, de Pulg- 

blanch.— 18, 79 y 80. 
Observations sur les compases e^a-' 

gnols du type aliabierto, de Mon* 

the.— 18. 
Opúsculos gramático-satiricos, de 

Puigblanch.— 18 y 79. 
Orígenes de la lengua española, de 

Mayáns y Sisear. —17. 



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Pr:grimajiara »» .!«nw ie in.nJiic»\^ 
de F'íiTTiz. — 1«5. 

¿¡ojw fli KUtí>troa ciunriKS^f -V</»:¿^ vit? 
Gtiliiiiio.— :•:. 

íft(í¿¿u<f* í!Í;í«?rrafía«í tur ¿t¿ ^A.*í»<í¿í 
JM« íi^íí pote U, de Psichjiri. — 15» 

RenKertkeé Murlap \onéti ¿ !•< «ry^ s;/ 
¿e, de Ar&ajo.— 15, 24, 34 y 61. 



^. 

Y.-fnuTin,. >v 's S ^i. '^ 4^, k;í» 
ws íS *7. -S "k, '•í:í, '"vs^:^ 

>.u1»í«,-it S.'?»lvK\ J:t? 's* «S4, 'x 
Vn So. v\ *:i» >' > ifc. 



388 



ÍNDICE DE OBRAS CrTADAS 



Un ehapitre dephonétique avee tran»- 
criptúm d'un texte andalou^ de 
Wulff,— 20 y 70. 

Útü y breve institución para aprender 
loa principios y fundamentoe de la 
lengtM Hespañola (de autor anóni- 
mo).— 16. 

Vaquera (¡a) de la Finojosa.— 66. 

VeranschauHchung (zur) der LautbH' 
dung^ de Techmer.— 19. 



Verschiebung (die) der lateinischen 

Témpora in den romarUschen Spror 

chen^ de Foth.— 16 y 323. 
VooabuLario de terminas de artcj de 

Mélida.— 17. 
Vocauulista arábigo* — 16. 
Yokalismus (der) des Vulgarlateins^ 

de Schachardt.— 19 y 34. 
Zeitséhrift fiir romanische Phüologie. 

—8, 20, 81, 66, 66 y 806. 



m. Índice analitieo de luaterias^ 



a ^letra). — Sa fignra, 34.— Sa pro- 
noncúifíóii, 34« — Sa procedencia, 
35.— Sa representación gráfica, 35. 

a (prepoaicion). — Sa elisión, 106-7 — 
Sa régimen y valor, 263-6. — Infl- 
nitivofl sabor diñados por o, 360 j 
371. 

abes (adverbio). — Sa origen y valor, 
216. — Su constrncción, 327. 

Ablativos absolatos, 242. — Oracio- 
nes de ablativo absoluto^ 355-6. 

Absolnto ^saperlativo), 133. 

Abstractos (nombres), 114. 

Accidentalmente terciopersonales 
(verbos;, 213. 

Accidentes gramaticales del artícalo, 
110.— Del nombre, 124.— Del ad- 
jetivo, 129.— Del pronombre perso- 
nal, 141.— Del verbo, 171. 

Acento fijo (verbos de), 196.— Verbo* 
de acento móvil^ 195. 

Acentuación de las palabras, 92.—» 
La acentuación como cansa de irre- 
gnlarídad en los verbos, 195-6. 

Aclimatación (la) como procedimien- 
to neológico, 122.— Su desarrollo 
en el P. C, 1223. 

Acliticos (adjetivos), 180. 

ae<nerae (verbo); su construcción con 

un infinitivo, 860. 
Activa (voz); formación de sus tiem- 
pos compuestos, 817. 



Activas (oraciones), 283. 

Activos (participios\ ISO. 

adelinar; su construcción con un inr 
finiUvo, 360. 

Adherencia de las enclíticas, 104. 

Adhesión ^adjetivos de); su régimen, 
250. 

Adición (figuras de), 229.— Expresión 
de la relación de adición, 3t>7 y 272. 

Adjetivales (nombres), 114. 

Adjetivo; sos clases, 129.— Su con. 
cordancia con el nombre, 235; 
cuándo califica á dos ó más nom- 
bres, 235-6; concordancia con el 
pronombre^ 236; in variabilidad de 
los usados adverbialmente, 237. — 
Régimen del adjetivo, 249, — Su 
construcción, 297.— Participio» cou 
valor de adjetivo, 316. 

Admirativos (adverbios); su cons- 
trucción, 830. 

Adverbiales (locuciones), 216<20. 

Adverbio, 215 y s,— Adverbios regi- 
dos de preposición, 278-9»— Oona» 
trucción del adverbio, 827 y s.— Ad- 
verbio referido á un adjetivo, á 
otro adverbio y á una pi^epoaición, 
881. 

Adversativas (conjunciones), 223.— 
Su empleo en las relaciones de dis- 
conformidad, 850, 

Aféresis, 230, 



390 



ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS 



Afirmación (adverbiofl de), 220.— Sa 
construcción, 330. — AfinnAción en 
la oración principal; forma verbal 
snbordinada, 379. 

Afirmatiyas (oraciones), 284. 

Aglutinación de las procliticas y en- 
clíticas, 104.— Del pronombre per- 
sonal con las preposiciones, 144. 

Agregación (expresión de la relación 
de), 267 y 272. 

Agudas (palabras), 92.— €k>mparación 
del castellano antiguo y el moder- 
no, 92-4. 

ai (diptongo); su rareza en el P. C, 
44; su procedencia, 45. 

(dudar (yerbo); su construcción con 
un infinitivo, 860. 

•al (adjetiyos en); su construcción, 
'298. 

a2 (indefinido) 158.— Su construcción, 
307. 

Alejamiento (expresión del), 145. 

Alemanes (dialectos), 50, 52, 63, 56, 
61, 72, 78, 79, 80, 84, 181, 183, 195 
y 224. 

Alfabeto del P. C; sus diferencias del 
actual, 23 y s. 

algo (indefinido)^ 159.— (Adverbio), 
219; su rógimen, 262. 

alguno (indefinido), 162. 

Aljamiado, 83. 

Alveolares, 59. 

a menos de (locución); su uso en las 
frases condicionales, 367. 

Americanos (dialectos hispano), 16, 
55, 64, 74, 80, 2.30 y 306. 

amidoa (adverbio), 216.— Su cons- 
trucción, 327. 

Análisis, 23; gráfico, 28 y s.; fónico, 
31 y s.; léxico, 109 y s. 

Analíticos (comparativos), 133. 

Analogía (influencia de la)^ 196. 

Anástrofe; casos más notables, 341-2. 

Andaluz (dialecto), 64, 74, 80, 86 y 86. 

andar (semiauxiliar), 188 y 816. 



Animales machos; su género, 124. — 
Hembras, 126. 

ante (preposición), 222. — Su régimen 
y valor, 266. 

Antecedente (concordancia del rela- 
tivo con su), 248 y 246.— Antece- 
dente de quien^ 810-11; de que, 811- 
12; de dont^ 818. 

Anteposición del nombre complemen- 
to al yerbo, 295-6. 

ante que (locución); su empleo en la 
subordinación temporal, 373 y 374. 

Anterior (pretérito); su formación, 
314; su valor, 320.— (Futuro), 814. 

antes que (locución); su empleo en la 
subordinación temporal, 873 y 874. 

Antillanos (dialectos), 64. 

Apelativos (nombres), 114. 

Apellidos castellanos, 116 y 121. 

Apocopadas (formas), 181, 143, 146, 
148,162, 222 y 318. 

Apócope, 230-1. 

a poco que (locución); su empleo en 
la subordinación temporal^ 873 y 
874. 

Aposición (constracción del nombre 
en), 296. 

Apostrofes (expresión del sujeto en 
los), 301. 

-ar (verbos en); su origen, 179. 

Arábiga (lengua), 8, 82, 36, 37, 40, 
60, 52, 64, 56, 58, 59, 61, 65, 66, 
67, 68, 69, 75, 77, 78, 79, 82, 88, 
84, 86, 119, 121, 122 y 229. 

Aragonés (dialecto), 80, 106. 

Arcaicas (formas) de los participios 
sustantivados, 1 1 8.-EqnivalenciaB 
arcaicas de la preposición a, 365-6; 
de de^ 270; de en, 272; de enfre, 
273; de^or, 275-6; de sobre, 278. 

Arcaísmos, 313 y 318. 

Argelinos (dialectos), 80. 

Artículo, 110; su origen, 110; elisión 
y protesis, 110; formas plenas, ell*- 
didas y contractas, 111-12; poder 



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392 



ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS 



ca (conjunción), 228 y 224. — Su em- 
pleo en la subordinación cauBal, 
867-8; en la consecutiva, 876. 

cabe (preposición), 222. — Su régimen 
y valor, 266. 

cabo (preposicidn), 222.—- Su régimen 
y vaior, 266. 

cada (indefinido), 169 y 161-2.— Su 
construcción, 807. 

Caldea (lengua), 61, 66, 68 y 72. 

Calidad (relación de); su expresión, 
269 y 274. 

Calificativas (oraciones incidentes), 
863-4. 

Calificativos (adverbios), 215.— Su 
formación, 216. — Su construcción, 
828. 

Calificativos (adjetivos), 129 y si- 
guientes. 

Cambio (relación de); su expresión, 
276. 

Cambios fonográficos producidos por 
los enlaces literal y silábico, 90-1. 
—Por el enlace léxico, 103 y s. 

cansarse (verbo); su construcción con 
un indefinido, 361. 

Cantidad, 98.— La cantidad vocal y 
silábica en el antiguo y el moderno 
castellano, 97 y s.; reglas de canti- 
dad, 98 y s. — Adjetivos de canti- 
dad; su régimen, 260.— Adverbios 
de cantidad, 219; su régimen, 262; 
su construcción^ 329-30. —Expre- 
sión de la relación de cantidad, 
269. 

-car (verbos en); su conjugación, 198. 

Características de las formas verba- 
les, 171 y s. 

Cardinales (numerales), 1 36 y s. Su 
enumeración, 136. — Su formación, 
136. 

Carencia (relación de); su expresión, 
276 y 277. 

Casos de la declinación; su expresión 
en castellano, 111. 



Castellanos (dialectos), 172. 

Catalán (dialecto), 86, 80, 93, 128, 
161. 163 y 277. 

Cansa (relación de); su expresión^ 
264, 266^ 267, 270, 271 y 274. 

Causal (subordinación); su expresión, 
867; correlación de formas, 868. — 
Valor causal del complemento pro- 
nominal, 806. 

Causales (conjunciones), 224-6. — Ora- 
ciones causales, 364. 

Causas de irregularidad en los ver- 
bos, 195-9. 

Célticos (elementos), 32 y 83. 

-cer (verbos en); particularidades de 
su conjugación, 194. 

Cercanía (relación de); su expreeión, 
266, 277. 

Ciencia (adjetivos de); su régimen, 
250. 

Circunstancial (nombre, complemen- 
to), su construcción, 296. — Pro- 
nombre, 301 y 803. 

Circunstanciales ( c o m p 1 omentos ), 
255, 296, 801, 303.— Oraciones cir- 
cunstanciales, 364 y s. 

Ciudades (nombres de); su género, 125. 

Clasificación de las letras, 23. — De 
los sonidos vocales, 34. — De las 
articulaciones, 51.— De las sílabas, 
86.- De las palabras, 89 y 109.— 
De los nombres, 114. — De los ad- 
jetivos, 129.— De los numerales, 
184.— De los indefinidos, 166.— 
De los verbos, 167 y s. — De los 
adverbios, 215. — De las conjun- 
clones, 223. — De las oradones, 
288-4.— De las frases, 846-7. 

Coexistencia (valor de) del imper- 
fecto de indicativo, 319. 

Colectivos (nombres), 114, y 128.— 
Numerales colectivos, 136 y 140. 

Color (adjetivos de); Su concordan- 
cia, 237.— Su régimen, 260.--Sa 
oonatruoción, 298. 



ÍNDICE AKALÍnOO DE MATERIAS 



»y3 



CombinaGionea Yocales, 42 y s. 

eowtmo (conjanción) ; bq empleo en 
la siibordisación cansal, 867^8. 

Comparación. <- Bu expresión, 129, 
132. 133,220, 269x329. 

Compañía (relación de); sn expre- 
sión, 266. 

ComparatlYos (adjeÜToe), 129, 132; 
sn formación, 132; comparativos 
sintéticos, 133; sa régimen, 261; 
su eonstmcción, 299. ^Adverbios 
comparatiyos, 217, 220; su régi- 
men, 262; su oonstmcción, 329.— 
Verbos comparativos; forma de su 
complemento oracional, 377 . 

eompeQar (^ verbo); su construcción 
con nn infinitivo^ 360. 

eompefarse (verbo). — Sn construcción 
con un infinitivo, 361. 

Complejas (oraciones), 284. 

Complemento (concordancia del pro- 
nombre) con el adjetivo, 236; con- 
cordancia del participio con el 
complemento, 240 y s.— Construc- 
ción del nombre complemento, 296; 
del pronombre, 301; concurso de 
complementos, 296 y 308. —Com- 
plemento oracional de los verbos 
de sentido, creencia ó presunción, 
376-7; de los de entendimiento, 
lengua, temor, recelo y compara- 
tivos, 377; de los de voluntad y 
mandato, 377-8; de los imperati- 
vos y de los verbos de ruego, de- 
seo, promesa y obligación, 378. 

Complementos del nombre^ 247; del 
adjetivo, 249; del verbo, 262; del 
adverbio, 260; de la preposición, 
263; de la conjunción, 280.— Com- 
plementos verbales sin preposición 
que hoy la tienen, 266, y vicever- 
sa, 266; que la tienen distinta, 266. 

Completiva (subordinación); su ex- 
presión, 376; correlación de for- 
mas> 276 y 879. 



Completivas (oraciones), 864 y 37a. 

Composición (la) como procedimien- 
to neológico, 118; sus formaa y ex- 
tensión, 118-9. — £n loa verboa, 
169. 

Compuestas (oraciones), 284. 

Compuesto (futuro), 314, 322 

Compuestos (nombres), 114-6, 118*9; 
SQ plural, 127-8.— Adjetivos, 129.— 
Cardinales, 136-7.— Tiempos de la 
conjugación, 174; su formación, 
814 y s.— Adverbios, 216. 

Comunes (nombres) á ambos géne- 
ros, 126. 

con (preposición), 222; su régimen y 
valor, 266-8. 

Conceptuación (relación de); su ex- 
presión, 276. 

Concordancia, 283.— De artículo y 
nombre, 238.— De adjetivo y nom- 
bre, 236. — De pronombre y adjeti- 
vo, 236. —De nombre ó pronombre 
y participio, 239.— De relativo y 
antecedente, 243. — Del verbo con 
su sujeto, 244.— Concordancia si- 
léptica, 342-3. 

Concretos (nombres), 114. 

Concurrencia de nombres, comple- 
mento en una misma oración^ 296. 
— De pronombres, 303-4. 

Condición (relación de); su expre- 
sión, 266. 

Condicionado (expresión del) 328. 

Condicional (formación del), 814-16, 
317 y 323.- Subordinación condi- 
cional; su expresión, 864; correla- 
ción de formas, 366. 

Condicionales (conjunciones), 224. — 
Oraciones, 864. 

Condicionante (expresión del), 868. 

Conformidad (relación de); su expre- 
sión, 264, 267 y 849. 

Conjugación iterativa, 816.— De obli- 
gación, 817 y 818.— De posibili- 
dad, 317. 



394 



ÍNDICE ANALÍTIOO DE MATERIAS 



Oonjagaciones, 171. — Sns caracteris- 
ticafl, 1 78-9 . — Ck>njagacÍoneB de 
auer y «cr, 184-7. — ConjugacioneB 
regulares, 189 ya.; yerbos que com- 
prenden 9 1 92 - 4 . — Conjugaciones 
irregulares, 200. 

Conjunción, 223 y s.— Su régimen, 
280.— Su construcción, 336.— Su- 
bordinación de las oraciones por 
medio de conjunción, 868, 864 
ys. 

Conjuntivas (locuciones), 225-7. 

Consecutiva (subordinación); su ex- 
presión, 375; correlación de for- 
mas, 875. 

Consecutivas (oraciones), 864. 

Consonantes, 51 y s. 

Construcción gramatical, 288 y s. — 
De la oración expositiva, 286.— De 
la interrogativa, 286. — De la nega- 
tiva, 286.— Del artículo, 288.— De 
los posesivos é indefinidos, 292. — 
Del nombre, 294.— Del adjetivo, 
297.— Del pronombre, 300.— Del 
verbo, 314.— Del adverbio, 827.— 
De la preposición, 332.— De la con- 
junción, 336. — De la interjección, 
336.— Figuras de construcción, 337. 
— Relaciones de construcción de 
las oraciones en la frase, 380. 

Contemporaneidad (relación de); su 
expresión, 268. 

Contenido (relación de); su expre- 
sión, 264^ 267 y 269. 

Continuativas (conjunciones), 225. 

amtra (preposición), 222; su régimen 
y valor, 268. 

Contracción, 232. 

Contractas (formas) del articulo, 111. 

Contraposición (relación de); su ex- 
presión, 268. 

Contrapuestas (oraciones); expresión 
del sujeto, 301. 

Contrariedad (relación de); su expre- 
sión, 268. 



Conveniencia (relación de); su ex- 
presión, 269. 

Cooperación (relación de); bu axpre^ 
sión, 267 y 272. 

Coordinación (relaciones de), 349 y s. 
— ^La elipsis en la coordlnadóo, 
351. -Coordinación de tiempos, 362. 

Coordinadas (oraciones), 348. 

Copulativa (conformidad ó coordina- 
ción); su expresión, 349. 

Copulativas (conjunciones)^ 228. 

Correlación de tiempos en las ora- 
ciones ligadas por relativo, 868-— 
En la subordinación condicional, 
365.— Kn la causal, 868.— En la 
final, 371 y 372.— En la temporal, 
373 y 874.— En la consecutiva, 876. 
— En la completiva, 379. 

Correlativos (pronombres), 166.— Su 
concordancia, 243. — Su construc- 
ción, 812. 

Cortesia(concordancia de), 287.— uso 
de vos como término de cortesía, 305» 

Cosa (complementos de), 263.— Su 
construcción, 302-4.— Su concu- 
rrencia con los de persona, 804. 

Cosas (nombres de) representados por 
quien^ 311. 

Creencia (verbos de); forma de fiu 
complemento oracional, 876-7. 

Cuadro sinóptico de las formas del 
artículo, 112.— De la declinación 
del pronombre personal, 141. — Del 
pronombre demostrativo, 146. — 
Del posesivo, 148-9.— Del relativo, 
154.— De la clasificación de losver- 
bos, 168.— De los prefijos verbales, 
170.— De los verbos irregulares, 
200.— De las preposiciones, 222. — 
De las oraciones, 284. 

Cualidades (nombres de); su género, 
126 y 128.— Adjetivos de cualida- 
des sensibles; su construcción, 298. 

curiarse (verbo); su construcción con 
un infinitivo, 361. 



Í5I'£«TE AjAimCO DE atATERDlS 



3V5 



<r(letra).— Se ázTir:u 2-L— 5'is var- 
io res, 26. — ^¿'1 prnrir:i:.!iaí*i»>Q, 64. 
— Caá<.'3 en r^^i^ ú.pir<L este áíjoi- 
do en et P. C, »>t. — ¿a prrjce- 



•fíir 'Vert<:> ec : partió ulari lude* 
de 5U cocj'j;¿rdLCivc. ILH. 



CH 



í^ (letra .—Si ñznra, 2-t.— Sus va- 
lores, 2^J. — Sa pr'-nanclai:ii''Q, 72. 
^I'a5*-«á en qtie «i parece^ 72.— S a 



pf'Ctííiencia y represeutaci-'U 
gráfica, 72. 
Chileno olialecto hispano ^ o¿>* '3l'i\ 



^ (letra). — Su fi^irn, 24.— Suá va- 
lores, 2H. — Su pn.nüncíación, 06 
y 68.— Ca>í 'S er* q i»^ ;i parece este 
9omfh* en el P. C, í77 v 68.— Su 
represa* a tac: ru ^rAficay su pn^ce- 
dencia, 67-j^. — </ final de verbos 
ante ent*!íti»M>; >u inver^iún, 1<)5; 
ante roj, l'.»^). — d euf<ini«:a; su 
aparición. Í>1 y V^, 

dar (vertj-);: su c»^n^t^ucci•'ln con 
un infinitivo, 3».*^). 

da r sa lío • v»r rb » : s u r»^g i ni e n , 257 ; 
su con>tnicci<'ín, :3*jO. 

de íprep<jííici«'»R,, 222: su régimen y 
valor, 2»>S. — Infinitivos subonli- 
nados por la prHpo<ici»'»n dfy 3»U. 

Declarativos /verb<»si; forma de su 
complem«»nto oracional, 377. 

Declinación del pronombre pnx'lí- 
tico latino; formas castellanas 
resultantes, 111.— Del pronombre 
personal, 1 41-2.-Del relativo, 154. 

Defectivos (nombres), 128.— Adjeti- 
vos, 132.— Verbos, 212: su divi- 
sión y enumeración, 2134. 

Definido (pretérito); su valor, 320; 



su ctjn fusión con *>I indo fini- 
do, 32t). 

Definid'js ^relativos', 15L 

Demostrativo (pr')nombre\ 145.— 
Artículo, 146.— Su coastruccioiu 
28Sy3a7. 

Dentales varticuIaciones\ 6C\ 

Derivación (lu; cv>aK> prvvtvl i alien- 
to neolócico: su des<ira>Uo en 
el P. C UU,— Kn los verU>s, 10^. 

Derivaciones diverij^Hites ó iU^t^ 
hleU, 117. 

Derivados (nv)mbres\ 114 yll5.— 
Adjetiví^is, 121».— VerlKxs, U^i).— 
Adverbios, 215. 

des (preposición ^, 222.— Su rtVinien 
V valor, 271.— Su distinción del 
des prv>nominal, 271. 

(ft'5<^<' vprí'l^*2>i^*i^^"'^» 222.— Su régi- 
men y valor, 271. 

Desiderativo (uuhío^; su exprt^ 
sion, 323. 

Despectivos (nombr^^s^, 115. 

Desprecio (uso \X^> tu como tórmino 
de), ;í(X>. 

después gm (locuciónV, su empleo 



306 



ÍNDICE AKALÍTICO DB MATB&IA8 



en la subordinacióa causal, 370, 
en la temporal, 373-4. 

Destino (relación de); su expresión; 
267 y 274.— Nombres que marcan 
el destino de un sustantivo; omi- 
sión del articulo, 291. 

detardarse (verbo); su construcción 
con un inñnitivo, 361. 

Determinación (relación de); su ex- 
presión, 269. 

Determinativas (oraciones inciden- 
tes), 353-4, 

Detenninativos, 135.— Su concor- 
dancia con el nombre, 2334.— Su 
construcción, 288 y s.— Adver- 
bios determinativos, 215 y 218.— 
Su construcción, 328 y s. 

deuer (verbo), 183. 

dexar (verbo); su construcción con 
un inñnitivo, 358. 

Dicción (figuras de), 229. 

Dignidad (nombres de) ; empleo 
del artículo, 289.— Empleo de 
¿^,299. 

Dimensión (adjetivos de); su régi- 
men, 250. 

Diminutivos, 115. 

Dios^ empleado como exclama- 
ción, 296. 

Diptongos, 42 y s. 

Dirección (relación de); su expre- 
sión, 263, 273 y 274. 

Directa (subordinación), 357 y s. — 



Valor personal y temporal del in- 
finitivo subordinado, 359. 

Directo (complemento) de persona; 
su expresión, 263. 

Disconformidad (relaciones de), 350. 

Disimilación (casos de), 105. 

Distancia (relación de); su expre- 
sión, 264 y 270. 

Distinción de las oraciones inciden- 
tales de los incisos, 354.— De las 
subordinadas por relativo, 363.— 

Disyuntiva (conformidad); su ex- 
presión, 349. 

Disyuntivas (conjunciones), 223. 

do, dod, don, dond, dont (relativo), 
154.— Su construcción, 313-14. 

Diversidad (la) de orígenes causa 
de irregularidad en los verbos, 
196-7. 

Dobles formas de algunos cardina- 
les, 137.— De ordinales, 13S-9. 

don, — Su empleoy construcción, 299. 

¿0^.— Su empleo y construcción, 
299. 

Dual (número), 127 y 137. 

Dubitativo (valor) de la oración su- 
bordinada, 362. 

Duda (adverbios de), 220. - Su cons- 
trucción, 330.— Duda en la ora- 
ción principal; forma verbal su- 
bordinada, 379. 

Dudoso (nombres de género), 125-6. 
— Su concordancia, 237. 



« (letra).— Su figura, 23. -Su pro- 
nunciación, 35. Su procedencia, 
36-7.— Su representación gráfi- 
ca, 37. 

e (conjunción), 223.— Su empleo en 
las relaciones de conformidad co- 
pulativa, 349.— Su elipsis, 351. 

-e final; su elisión en las partícu- 
las ante otra vocal, 104. 



Ediciones del Poema del Cid, 10 (1). 
tfí.— Casos en que aparece este dip- 
tongo, 43.— Su procedencia, 44. 



(1) Á lii8 citadas hay qne afiadir la quo 
con el titulo de L09 cantare» dé mjfo Cid ha 
dado á luz en Lund, en 1896, D. Bduardo 
Lldfons, de la que nada hemos podido !•- 
ner en cuenta por la fecha de su publloi^ 
ción. 



tüDlCE ANALÍTICO BE MATERIAS 



397 



Elatiyo (superlativo), 133. 

Blementos gráficos del P. C, 23.— 
Elementos fónicos, 31. 

Elipsis, 339.— En la coordinación 
de oraciones, 351.— En la subor^ 
dinación, 377-8. 

Elípticas (oraciones), 284. 

Elíptico (giro) de te, 237. 

Elisión de la e final é inicial, 104, 
110 y 112. 

Empleo de los auxiliares, 314 y s. 

en (preposición).- Su régimen y 
valor, 271. 

en (adverbio), 218. — Su construc- 
ción, 328-9. 

Enálage; casos más notables, 342. 

Enclíticas; sus cambios en el enla- 
ce léxico, 103-4. 

Enclítico (pronombre), 303. 

end, ende (adverbios), 218. — Su 
construcción, 328-9. 

Enemistad (adjetivos de).— Su ré- 
gimen, 250. 

Energía de la expresión, 301, 303. 

Enfática (sílaba), 96.— Expresión 
enfática, 301 y 303. 

Enlace fonético, 87 y s.— Literal, 
87-8. ~ Silábico, 89.-Léxico, 102 
y s.— De las oraciones subordina- 
das con la principal, 354. 

Entendimiento (verbos de); forma 
desu complemento oracional,377. 

•-into^-enta (adjetivos en); su cons- 
trucción, 298. 

entrar (verbo); su construcción con 
un infinitivo, 360. 

entre (preposición), 222,— Su régi- 
men y valor, 272. 

Epéntesis, 229. 

Epentéticas Oetras), 229-30. 

Epíteto (adjetivo), 129.— Su cons- 
trucción, 297.— Epítetos que si- 



guen al nombre, 297.— Que pre- 
ceden, 298.— De construcción in- 
diferente, 298 9. 

Equivalencia de la preposición a, 
265.— De ufe, 270.— De en, 272.- 
Depara, 274.— De par, 275.— De 
^wra, 276.— De sin, 277.— De so, 
277.— De sobre, 278. —De tras, 
218,— De por y pora, siguiendo 
infinitivo, 360.— Del infinitivo en 
la subordinación causal, 370.— 
De después que, 370. 

-er (verbos en). -Su origen, 179. ^ 

Erudita (formación), 117, 123 y 171. 

Esdníjulas (palabras), 95.— Compa- 
ración del antiguo y el moderno 
castellano, 95. 

Esencialmente terciopersonales 
(verbos), 213. 

Especificador (artículo), 234. 

Estado (expresión del), 316. 

estar (verbo), 183, 315y317.-Su 
sustitución arcaica por ser, 318. 

Estilística, 345 y s. 

Extremeño (dialecto), 74, 80 y 85. 

eu (diptongo); falta del mismo en 
elP. C.,45. 

Exclamación {Dios, como), 296. 

Exclusión (relación de); su expre- 
sión, 250 y 277. 

Exclusiva (conformidad); su expre- 
sión, 349. 

Expositivas (oraciones), 284.— Su 
construcción, 285, 295 y 303.— 
Cuándo toman forma interroga- 
tiva, 286, 294, 300 y 303. 

Expositivo (pronombre qui)] su 
construcción, 309. 

Expresión del artículo, 288-9.— Del 
pronombre personal sujeto, 301. 

Extensivo (ac^etivos en sentido); 
su construcción, 298. 



398 



flíDICB ANALÍTICO DE MATERIAS 



/(letra).— Su figura, 24. -Su» va- 
lores, 26.— Su pronunciación, 56. 
Casos en que aparece y proce- 
dencia, 56. 

Falta (relación de); su expresión, 
2f75. 

Familiar (lenguaje), 305. 

fartarse (verbo); su construcción 
con un infinitivo, 361. 

fasta (preposición); su régimen y 
valor, 273. , 

fasta do (locución); su empleo en la 
suboniinación temporal, 373-4. 

fasta que (locución); su empleo en 
lasubordinación temporal, 373-4. 

fata (preposición); su régimen y 
valor, 273. 

Favor (relación de); su expresión, 
275. 

fOLZ (preposición); su régimen y va- 
lor, 273. 

fazer (verbo); su construcción con 
un infinitivo, 358. 

Femeninos (nombres), 125.— For- 
mación del femenino en los nom- 
bres, 126.— En los adjetivos, 131. 
—En los cardinales, 138. 

Fenicia (lengua), 83. 

fff valor de este di grama, 26. 

Figuras de dicción, 229; de adición, 
229; de supresión, 231 ; de trans- 
posición, 232.— De construcción, 
337; de adición, 337; de supre- 
sión, 339; de inversión, 340. 

Figurado (adjetivos en sentido), 
298. 

Fijeza (falta de) en la lengua del 
P. C, 291. 

Final (subordinación) ; su expre- 



sión, 370. — Correlación de for- 
mas, 371 y 372. 

Finales (oraciones), 364. 

Finalidad (relación de); su expre- 
sión, 265, 267, 269, 274 y 275. 

Flamenco (dialecto), 80. 

Flexión verbal; su influencia en 
las irregularidades, 197. 

Fonetismo; su divisa, 46. 

Forma (nombres expresivos de); 
omisión del artículo, 291. 

Formación de nombres, 117.— De 
verbos, 169.— De los tiempos com- 
puestos, 314. 

Formas verbales; sus característi- 
cas, 171. 

Fórmula de juramento, 273. 

Fraccionarios (numerales), 135 y 
139. 

Francesa (lengua), 26, 27, 28, 39, 
49, 56, 67, 68, 70, 79, 80, 84, 96, 
113, 137, 143, 147, 152, 155, 161, 
163, 180, 183, 224, 225, 226, 240, 
252, 300, 302, 313, 318, 322 y 328. 

Frase (la); su constitución, 102. — 
Su división, 347. 

Fraseología, 345. 

Frecuentativas (formas), 214. 

fronte (preposición); su régimen y 
valor, 273. 

Fuertes (verbos), 181. 

Futuro anterior de indicativo; su 
formación, 314; su valor, 322.— 
De subjuntivo; su valor, 325. 

Futuro compuesto de indicativo y 
subjuntivo, 314, 317, 322 y 325. 

Futuro (participios de), 180 y 181. 

Futuro probable; su expresión, 324 
y 325. 



ZSia CE A\ A LÍTIi^O PV >M •(' VK . V - * » ^ ^ 



Futuro sinipJe de iiidj;uii;vr»;snc^- TuiniM in\vni.1,>. :>*>•;> ^,> .„o, 

significacian de imperalivo, :^^-^; 1N'¿ <ín \i\Uy, !V»iV ^\\ ^\].u\\\,"\ 

uso del presente por fuiurv\ :U0; vuSn \-tsn«Íi«'ii>n:\l. :Í*M i\ 



Hu^o^yf^tv, en, fw., /i, /.-.. /.; 



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nnnciación, 76.— Ca»os oii qim /)h qn n/«icj/,ff^ km 

aparece, 76.— Su reproMfjritar.ión nf.rfrf/frfr/"f,q M'-rií'-'f iv,^ tí .r' x> l'i 

gráfica y pnjcedencia, 70. * ' 

^ palatal.— Su fiípjra, '^1.— Hn pr*- 77, H^r y ).*:? 

nunciación, »>(>.— Chs/;s ^,n r|ií^ O^r-rr»'!;!, f-'^r /^'/r y y/; >• , 

aparece ¿u ^,nirl\ yp.^<,M prv trn^-^.^n, :r>C . --., ,.rr.', -, 



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400 



ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS 



t (vocal).— Su figura, 24.— Sus va- 
lores, 25.— Su pronunciación, 38. 
—Su procedencia y representa- 
ción gráfica, 38. 

i (vocaliforme).— Casos en que apa- 
rece, 47 y 48.— El antiguo y el 
moderno castellano en este res- 
pecto, 47.— Su procedencia y re- 
presentación gráfica, 48-9. 

Ibérica (lengua), 55 y 75. 

Igualdad (comparación de); su ex- 
presión, 132. 

ikj valor de este di grama, 27. 

Imperativas (oraciones), 300 y 303. 

Imperativo (modo), 178 y 181.— 
Sustituido por futuro, 322; por 
presente de subjuntivo, 322; por 
imperfecto, 324.— Forma de su 
complemento racional, 378. 

Imperfecto (pretérito) de indicati- 
vo, 175.— De subjuntivo, 177; su 
uso por pluscuamperfecto de in- 
dicativo, 321; por futuro, 324; 
por imperfecto de obligación, 
324; por presente y futuro de 
subjuntivo, 324; por imperati- 
vo, 324. 

Impersonales (modos), 178.— Su va- 
lor, 325-6.— Oraciones imperso- 
nales, 284. 

Incidentes (oraciones), 353-5.— Su 
división, 353.— Su distinción de 
los incisos, 354; de las oraciones 
subordinadas, 363.— Su expre- 
sión, 355. 

Incisos; su distinción de las oracio- 
nes incidentes, 354. 

Incoativa (terminación), 179. 

Incoativo (pasado); su expresión, 
319. 

Incomplejas (oraciones), 284. 



Incorrección de la omisión de la 
preposición, 335. 

Indefinido (pretérito); su forma- 
ción, 314.— Su valor, 320 —Su 
confusión con el definido, 320-1. 

Indefinidos (artículos y pronom- 
bres), 156.— Su construcción, 288, 
293 y 307.— Relativos indefini- 
dos, 151. 

Independientes (auer y ser como); 
usos arcaicos, 318. 

Indicativo (modo), 178-9.— Valor 
de sus formas, 319. — Oraciones 
completivas de indicativo, 376-7, 

Indiferente (epítetos de construc- 
ción), 298. 

Indirecto (complemento) de perso- 
na ó cosa; su expresión, 263.— 
Construcción del nombre, 296; 
del pronombre, 301. 

Individualizador (artículo), 234. 

Inferioridad (comparación de); su 
expresión, 133. 

Infinitivo (modo), 178-9.— Regido, 
247.— Pasado, 314.— Valor del in- 
finitivo, 325.— Su construcción, 
325-6.— Su equivalencia de futu- 
ro y pretérito, 326.— Infinitivo 
regido de al; su equivalencia, 
356.— Subordinado directamen- 
te, 359; por preposición, 360-1.— 
El infinitivo en la subordinación 
causal; su valor, 370.— Oraciones 
de infinitivo, 303 y 357-8,— Infl- 
nitivo ante le, la, lo enclíticos, 
105. 

Infiuencia del acento en las irregu- 
laridades de los verbos, 196.— De 
la diversidad de orígenes, 196.- 
De la flexión, 197. 

Inseparables (preposiciones), 221. 



ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS 



401 



Instrumento (relación de); su ex 
presión, 265, 267, 260 y 275. 

Interjección, 227. — Su construc- 
ción, 336. 

Interjectivamente (voces usadas), 
228. 

Interjectivas (locuciones), 228. 

Interjectivos (gritos), 227. 

Interrogativa (palabra); su lugar 
en la oración, 287. 

Interrogativas (oraciones), 284.— 
Su construcción, 285^, 294, 300 
y 302. 

Interrogativo qui; su construc- 
ción, 309.— Qwwr», 310.— Q?^<?, 311. 

Interrogativos (pronombres), 151. 
— Adverbios, 330. 

Intransitivas (oraciones), 283. 

Intransitivos (verbos) que se auxi- 
lian con ser, 316. 

Invariabilidad del participio, 237 y 
241. 

Invariables (cardinales), 138. 

Inversión (figuras de), 340.— In- 



versión del atributo, 295.— De 
las formas pronominales, 304.— 
De los términos de la compara- 
ción, 329.— De la preposición y su 
régimen, 332.— Del futuro peri- 
frástico, 359.— De las oraciones 
subordinadas por relativo, 363; 
de las condicionales, 365; de las 
causales, 368. 

Invocaciones (expresión del sujeto 
en las), 301. 

t> (verbo semiauxiliar), 183. — Su 
sutititución arcaica por ser, 318. 

-ir (verbos en); su procedencia, 179. 

Irregulares (verbos), 195.— Lista de 
los mismos, 200. 

Irregularidades en los verbos; sus 
especies y causas, 195. 

irse (verbo semiauxiliar), 183.— 
Su sustitución arcaica por ser, 
318. 

Italiana (lengua), 29, 72, 80, 152 
y 163. 

Iterativa (conjunción), 315. 



j (letra).— Su figura, 24.— Su va- 
lor, 27.— Su pronunciación, 77.— 
Su historia, 78. — Casos en que 
aparece este sonido en el P. C, 83. 



—Su escritura, 84. —Su proceden- 
cia, 85. 

Juramento (fórmula de), 273. 

Juramentos de Strassburgo, 161. 



Z (letra).— Su figura, 24.— Su va- 
lor, 27.— Su sonido, 59.— Casos 
en que figura, representación 
gráfica y procedencia, 59. 

I final; su desaparición a.ite otra 
/ en el enlace léxico, 104. 

la (artículo), 110.— Pronombre, 142; 
en concordancia con nombre tá- 
cito, 2:n; empleo do la y le, 302. 



Labiales (articulaciones), .M. 

Largas (vocal y sílaba), 98. 

las (pronoiiibro); su empleo en com- 
petencia con les, :3()2. 

Latina (lengua), 8, 2(), 35, 3/, 37, 
38, 39, 40, n, 47, AS, 49, r^ *, 11, 
53, 51, 55, :)(5, :)S, 59, m, (>1, iy¿, 
^\ (U, a"), m, ()7, '70, 71, 72, 73, 
74, 7.-'>, 7í), s:3, 85, 9S, 110, 111, 

26 



402 



ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS 



119, 121, 122, 123, 124, 126, 127, 
129, 130, 134, 136, 139, 145, 149, 
151, 152, 153, 154, 157, 158, 159, 
160, 163, 164, 165, 169, 170, 171, 
172, 173, 174, 175, 176, 177, 178, 
179, 180, 181, 187, 195, 196, 197, 
198, 199, 215, 218, 219, 222, 223, 
224, 225, 229, 250, 256, 309, 310, 
321, 355 y 358. 

le (pronombre); su empleo en com- 
petencia con la, lo, 302. 

Lemosín (dialecto), 69, 73, 93 y 
123. 

Lengua (verbos de); forma de su 
complemento oracional, 377. 

Leonés (dialecto), 80, 84, 86, 93, 
105, 138 y 172. 

les (pronombre); su empleo en com- 
petencia con los, 302. 

Letras vocales, 23.— Consonantes, 
23-4.— Vocaliformes, 24. 

Limitación (relación de); su expre- 
sión, 267. 

Linguales (articulaciones), 51 y 59. 

Lista de las obras consultadas, 15.— 



De prefijos nominales, 119.— De 
sufijos, 119.— De numerales car- 
dinales, 135; ordinales, 138.— De 
prefijos verbales, 170.— De verbos 
irregulares, 200.— De los adver- 
bios de modo, 216; de tiempo, 
218; de lugar, 219; de cantidad, 
219.— De las preposiciones, 222. - 
De las conjunciones, 223. 

lo (artículo), 110.— Pronombre, 142; 
su empleo ©n competencia con 
le, 302; lo pleonástico en frases 
invertidas, 363. 

Locuciones adverbiales de modo, 
216; de tiempo, 218; de lugar, 
219; de afirmación, 220.— Locu- 
ciones conjuntivas, 225-7. — Inter- 
jectivas, 5^9. 

Logudoro (dialecto de), 323. 

los (pronombre); su empleo en com- 
I>etencia con les, 302. 

Lugar (adverbios de), 218.— Su ré- 
gimen, 262.— Su construcción, 
328.— Expresión de la relación de 
lugar, 264, 271 y 274. 



Ll 



II (letra).— Valor de este digra- 
ma, 27 y 59. — Su pronuncia- 
ción, 72. Casos en que aparece 
este sonido, 73. — Su proceden- 



cia y representación gr&flca, 73. 
Llanas (palabras); comparación del 
castellano antiguo y el moder- 
no, 94. 



M 



m (letra).- Su figura, 24.— Su va- 
lor, 27. Su sonido, 58. —Su r^ 
presentación gráfica y proceden- 
cia, 58. 

m enclítica ante Z, 105.— w final de 
radical verbal ante r, 91. 

Madrileño (dialecto), 106. 



í/tfl^tfr (conjunción), 223.— Su régi- 
men, 280-1. 

mandar (verbo); su construcción 
como subordinante de un infini- 
tivo, 358. 

Mandato (verbos de); forma de su 
complemento oracional, 377-8. 



ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS 



403 



3íanera (relación de); su expresión, 
264, 267, 268, 271, 272 y 277. 

María (empleo de tu y vos en repre- 
sentación del nombre de la Vir- 
gen), 305. 

Masculinos (nombres), 124-6. 

Materia (nombres expresivos de), 
291.— Adjetivos, 298. - Relación 
de materia; su expresión, 264, 
268 y 271. 

Matrimoniales (plurales), 127. 

7ne enclítico; cambio que sufre por 
el enlace léxico, 103. -Empleo de 
la forma wtf, 301. 

Mediación, medio (relación de); su 
expresión, 265, 267, 268, 272 y 275. 

Meses (nombres de), 125. 

Metaplasmos, 229. 

meterse (verbo); su construcción 
con un infinitivo, 360. 

Mezcla de tu y vos on la misma fra- 
se, 306.— De tiempos, ^52. 

mi (pronombre); empleo de esta 
forma, 301. 

mientra: su régimen, 262.— Su em- 
pleo en la subordinación tempo- 
ral, 373. 

mientre (sufijo adverbial), 216. 

Miranda del Castañar (un recitado 
en), 103. 

misino (indefinido), 162. 



mm (digrama); su valor, 27 y 58. 

Modo (adverbios de), 216-17. -Su 
régimen, 262.— Expresión de la 
relación de modo, 264, 267, 268, 
271, 272 y 274. 

Modos del verbo, 178; tiempos de 
cada uno, 174.— Iidicativo, 174. 
—Subjuntivo, 177. — Infinitivo, 
178. — Gerundio, 180. — Partici- 
pios, 180.— Imperativo, 181.— Var 
lor de los modos personales, 319 
á 325.— De los impersonales, 325 
y 326. 

Monoremática (frase), 346-7. 

Mote (adjetivo), 289. 

Motivo (relación de); su expresión, 
264, 266, 267 y 270. - 

Móvil de una acción; su expresión, 
264 y 266. 

Movimiento (verbos de); su régi- 
men, 258.— Subordinación de lo» 
mismos en el antiguo y moderno 
castellano, 357 y 359. 

Mozárabes (dialectos), 71, 83 y 229. 

mucho (indtjflnido), 163. 

Mudejar, 229. 

Mujeres (nombres de); su géne- 
ro, 125. 

Multiplicativos (numerales), 135 
y 139. 

Murciano (dialecto), 64. 



N 



n (letra).— Su figura, 24.— Sus va- 
lores, 27. — Su pronunciación, 61. 
—Casos en que aparece, 61.— Su 
origen, 62. 

n final de sílaba; su cambio en m 
ante í, p, 90.— « final de radical 
verbal ante r; inversión resul- 
tante, 91. 

Nacionales (nombres), 114 y 116. 

Nacionalidad (adjetivos de), 297. 



nada; su construcción, 286, 287 

y 308. 
nadi (indefinido), 160, 286, 287 y 

308.— Su concordancia, 237. 
Narrativa (presente por pretérita 

en la forma), 319. 
Navarro (dialecto)), 80. 
Necesidad (relación de); su expro^ 

sión, 269. 
Negación (adverbio de), 220.— Su 



404 



ÍKDICE ANALÍTICO DK MATERIAS 



construcción, 286, 287, 308 y 330. 
— Negación en la oracióh princi- 
pal; forma verbal subordina- 
da, 379. 

Negativas (oraciones), 284. — Su 
construcción, 286-7 y 303. 

Neológicos (procedimientos), 117. 

Neutros (nombres), 126. 

ni, nin (adverbios); su construc- 
ción, 330. 

ninguno (indefinido), 163-4, 286 
y 308. 

nn (digrama); su valor, 27. 

Nombre, 114.— Clasificación de los 
nombres, 114. — Formación de 
nombres, 117. — Sus accidentes 
gramaticales, 124. — Su concor- 



dancia con el artículo, 233; con el 
adjetivo, 235; con el participio, 
239; con el relativo, 243; con el 
verbo, 244.— Régimen del nom- 
bre, 247.— Construcción, 294-6. 

Nombre del verbo, 178. 

Nominales (nombres derivados)^. 
114.— Adjetivos, 192. 

nulla (indefinido), 157. 

Numerales, 135.— Cardinales, 135. 
— Orílinales, 138.— Multiplicati- 
vos, 139.— Su construcción, 288. 

Número gramatical, 124 y 127. — Su 
división, 127.— En el nombre, 127. 
—En el adjetivo, 131.— En los nu- 
merales, 138. — En el pronom- 
bre, 141.— En el verbo, 171. 



Ñ 



ü (letra).— Su figura, 24.— Su va- 
lor, 28.— Su pronunciación, 73. 



Casos en que aparece, represen- 
tación gráfica y procedencia, 74. 



o (letra).— Su figura, 24.— Su pro- 
nunciación y procedencia, 39.— 
Su representación gráfica, 40. 

Objeto (expresión del), 264, 265, 
267, 269, 271 y 275. 

Obligación (tiempos de), 183-4, 315, 
317, 318 y 322.— Expresión de la 
relación de obligación, 269, 322 
y 324. —Verbos de obligación; 
forma de su complemento oracio- 
nal, 378. 

Oficio (nombres de); su género, 
124-5.— Empleo del artículo en 
los mismos, 289. 

oi (diptongo); rareza del mismo en 
el P. C. y su procedencia, 44. 

Omisión del artículo, 289.— Del pro- 



nombre personal sujeto, 301.— De 
la preposición, 332. 

Opinión (relación de); su expre- 
sión, 295. 

Oposición (relación de); su expre- 
sión, 268. 

Optativas (oraciones); forma de su 
complemento oracional, 378. 

Optativos; su expresión, 323 y 324. 

Oraciones (clases de) existentes en 
el P. C, 283-4.— Oraciones elípti- 
cas formadas por un participio, 
adjetivo ó aposición, 355-6. — Ora- 
ciones de infinitivo, 1357-8.— Ora- 
ciones completivas, 376; de in- 
.dicativo, 376-7; de subjunti- 
vo, 377-8. , 



ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS 



405 



Orden (adverbios de), 219-20. 
Ordinales (numerales), 1^ y 138. 
Orientales (elementos), 8. 
Origen de los verbos castellanos, 

179. 

Origen (la diversidad de) causa de 
irregularidad en los verbos, 196-7. 
Ortofonía del P. C, 31, 
Orix)grafía del P. C, 23. 



Ortolexia del P. C, 109. 

-oso (adjetivos en); su construcción» 

299. 
otro (indefinido), 164. 
ou (diptongo); nunca ha sido ge- 

nuinamente castellano, 45. 
oyr (verbo): su construcción come 

subordinante de un infinitivo» 

358. 



p (letra;.— Su figura, 24.— Su va- 
lor, 28.— Su sonido, 53.— Su re- 
presentación gráfica y proceden- 
cia, 73. 

pagarse (verbo); su construcción 
con un infinitivo, 361. 

Palabras (especies de^ en el P. C, 
89 y 109. 

Palatales (articulaciones), 68. 

Palentino (dialecto), 172. 

Panocho (dialecto), 72. 

par (preposición), 222.— Su régi- 
men y valor, 273. 

para (preposición), 222.— Su régi- 
men y valor, 274. 

Paragoge, 230. 

Paragí')gicas (letras), 230. 

Participación (relación de); su ex- 
presión, 267. 

Participio, 109.— Sus clases, 180.— 
Participios usados adverbialmen- 
mente, 237.— Concordancia del 
participio pasado con el sujeto, 
239; con el complemento, 240; sin 
verbo, 242; del participio presen- 
te, 242.— Régimen del participio, 
250-1.— Su construccion,298,314, 
y 326.— El participio pasado con 
valor de oración incidente, 355. 

Partitivo (empleo) del artículo, 113. 
— Expresión del sentido partiti- 
vo, 269. 



Partitivos (numerales), 135 y 139. 

Pasado (participio), 18j y 181. — In- 
finitivo; su formación, 314. — Ge- 
rundio; su formación, 314. 

Pasiva (voz), 259 y 315. 

Pasivas (oraciones), 283. 

Pasivo (participio), 180 y 181. 

Patronímicos (nombres), 114 y 121. 

pfnssar (verbo); su construcción con 
un infinitivo, 361. 

Perfecto (pretérito); su formación, 
314. 

Pericia (adjetivos de), 250. 

Perifrástica (formación) del futuro 
y condicional, 177, 178 y 317.— D<í 
los comparativos y superlati- 
vos, 299. 

Persona (complementos do), 253. — 
Su construcción, 302.— Su concu- 
rrencia con los de cosa, 304. 

Personal (pronombre), 141. — Su 
construcción, 300.— Forma perso- 
nal del verbo cuando hay con- 
curso de sujetos, 245. 

Personales (modos), 178 y 181.— Su 
valor, 319. - Oraciones, 284. 

Personas en el verbo; sus caracto- 
rísticas, 171. 

ph (digrama).— Su valor, 54.— Su 
procedencia y casos en que figu- 
ra, 55.— Su representación gráfi- 
ca, 56. 



406 



ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS 



Pies de romance constitutivos del 
P. C, 102. 

Plan de la obra, 5. 

pkizer (verbo); su construcción con 
un infinitivo, 361. 

Plena (adjetivos en forma), 298. 

Plenas (oraciones), 284. 

Pleonasmo, 337. 

Pleonástic^s (formas) del pronom- 
bre personal, 144, 254, 301 y 304. 

Plural (número). — Su formación 
en los nombres, 127.— En los ad- 
jetivos, 131.— En los numerales, 
138. 

Pluscuamperfecto (pretérito) de in- 
dicativo y subjuntivo; su forma- 
ción, 314. — Su valor optativo, 
324^. 

poco (indefinido), 164. 

Poliremática (frase), 347. 

Ponderación (adjetivos de); su ré- 
gimen, 250.— Expresión de la re^ 
lación de ponderación, 269. 

Ponderativos, 132 y K34.— Empleo 
del artículo, 289.— Qwa/ ponde- 
rativo, 312. 

jw (preposición), 222.— Su régimen 

* y valor, 274.— Su uso como con- 
junción cuando sirve para fijar 
la subordinación de un infiniti- 
vo, 360; en la subordinación cau- 
sal, 367; en la final, 371. 

pora (preposición), S^.— Su régi- 
men y valor, 276.— Su empleo en 
la subordinación de infinitivo, 
360.— En la subordinación final, 
371. 

par end (locución); su empleo en la 
subordinación causal, 367. 

poro (conjunción); su empleo en la 
subordinación causal, 367. 

por quanto (locución); su empleo 
en la subordinación causal, 367. 
jporque (conjunción); su empleo en 
la subordinación causal, 367. 



por tal que (locución); su empleo en 
la subordinación causal, 371 y 
373. 

Portuj^ués (idioma), 39, 68, 80 y 138. 

Poseedor (posesivo de un solo), 118. 

Poseedores (posesivo de varios), 149. 

Posesivos (artículos y pronombres), 
148.— Su construcción, 288, 292 
y 307.— Su sustitución por el ar- 
tículo, 292. 

Posición (relación de); su expresión, 
264, 272, 273 y 277. 

Positivos (adjetivos), 129. 

Posposición del nombre sujeto al 
verbo, 294.— Del complemento, 
303. 

Posposiciones, 329. 

Preceden (epítetos que) al sustan- 
tivo, 298. 

Precedencia (relación de); su ex- 
presión, 266. 

Precio (expresión del), 275. 

Predicados (adjetivos), 130 y 296. 

Preferencia (adjetivos de); su régi- 
men, 250.— Preferencia de pro- 
nombres en caso de concurso, 303 
y 304. 

Prefijos, 118.— Nominales y adjeti- 
vales, 119; eruditos, 123.— Verba- 
les, 169 y 170. 

p7'enderse {YQvbo)] su construcción 
con un infinitivo, 360. 

Preposición, 221. —Su régimen, 263; 
cuáles rigen adverbios y prepo- 
siciones, 278.— Su construcción, 
332.— Su repetición, 333.- Subo^ 
dinación por medio de preposi- 
ción, 360-1.— Preposiciones des- 
tinadas á la subordinación de in» 
finitivos, 360. 

Presente de indicativo; su caracte- 
rística, 175; su valor, 319; su equi- 
valencia de pretérito y futuro^ 
319.— De subjuntivo; su caracte- 
rística, 177; su valor, 323; su em- 



ÍNDICE AlíALÍTICO DE MATERIAS 



40' 



pleo como optativo é imperativo, 
323; su sustitución por el im perfec- 
to, 324. — ^Participio de presente, 
180. 

Presunción (verbos de); forma de su 
complemento oracional, 376-7. 

Pretérito anterior; su formación, 
314.— Definido; su valor, 320; su 
confusión con el indefinido, 320. 
—Imperfecto de indicativo; su ca- 
racterística, 175; su valor, 319. — 

^Imperfecto de subjuntivo; su ca- 

' racterística, 178; su valor, 323-4. 
—Indefinido; su formación, 314; 
su valor, 320.— Perfecto de indi- 
cativo; su característica, 176; su 
valor, 320.— Perfecto de subjun- 
tivo; su formación, 314; su valor, 
324.- Pluscuamperfecto de indi- 
cativo; su característica, 177; su 
formación, 314; su valor, 320.— 
Pluscuamperfecto de subjunti- 
vo, 178; su formación, 314; su va- 
lor, 324.— Pretérito por presen- 
te, 319. 

Primera conjugación, 189.— Verbos 
que comprende, 192.— Su origren, 
179.— Primera persona (pronom- 
bre de); su preferencia, 303. 

Primitivos (nombres); 114.— A^jeti 
▼08, 128.— Adverbios, 215. 

Principales (oraciones), 348 y 353.— 
Su enlace con las subordina- 
das, 354. 

Privación (relación de); su expre- 
sión, 277. 

Probabilidad (relación de); su ex- 
presión, 376-7. 

Probable (futuro); su expre- 
sión, 324. 

Proclíticas de vocal final; su fusión 
con la voz siguiente, 104. 

Proclíticos (adjetivos), 130. 

Profesiones (nombres de); su géne- 
ro, 124 y 125- 



Prolepsis; casos más notables, 3ií9. 

Prólogo, 5. 

Pronombre, 141. — Personal, 14 1 ; su 
adherencia como enolitioo k la 
voz anterior, 104: su conconian- 
cia con el adjetivo, *2:\Ck con ol 
participio, 23í>; con el verbo, 244; 
su rég-imen, 247; sus furnias de 
complemento, 2r>4; su construc- 
ción, :íOO.— Reílexivo, 142.— Atri- 
butivo, 142. — Demostrativo, 1 kV, 
su construcción, ^Í07. — Posesivo, 
148; su construccituí, ;í07.— Rela- 
tivo, 151; su construcción, 301), — 
Indefinido, 15(5; su construcción, 
307.— Correlativo, 1(56. 

Pronominales (verbos); formación 
de sus tiempos compuestos, 31(). 

Propios (nombres), 114.— Carecen 
de plural, 128.— Omisión del ar- 
tículo con los mismos» 280. 

Propürcionaliílad(CMnipan\ción de); 
su formación , l:í2.— Expresión 
de la relación de proporcionali- 
dad, 275. 

Prótesis, 229. 

Provecho (valor de) del comple- 
mento pronominal, 305. 

Provenzal (dialecto), 70, 81 y 12;í. 

Provincias (nombres de); su éí^ne- 
ro, 125. 

Proximidad (expresión de la) con 
los demostrativos, 14(5.— Relación 
de proximidad; su expresión, 266 
y 277. 

Pseudo-vocales, 46. 

ptces (conjunción), 224; su empleo 
en la subordinación causal, ÍW7-8; 
en la consecutiva, 375. 

pues que (locución); su empleo en 
la subordinación causal, 367-8. 

Pugna (relación de); su expre- 
sión, 268. 

Punto de partida de un movimien- 
to; su expresión, 263-4, 270 y 271. 



408 



ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS 



Q 



q (letra).— Su figura, 24.— Su va- 
lor, 28. 

qual (relativo), 154.— Su construc- 
ción, 312. 

quando\ su empleo en la subordi- 
nación causal, 367 y 370; en la 
temporal, 373. 

qua%to (indefinido), 164. 

qm (relativo), 153.— Indefinido, 
157.— Su construcción, 311.— 
Subordinación de las oraciones 
por que^ 362. 

qvs (conjunción); su fuerza con- 
j u n t i V a , 280.— Equivalente á 
aunque, por más que, 366; á si, 
con ¿al que, 367.— Su empleo en 



la subordinación causal, 367; en 
la final, 371; en la consecutiva, 
375; en la completiva, 376. 

quesquier (indefinido), 160. 

qui (relativo), 151.— Su construc- 
ción, 309.— Subordinación de las 
oraciones mediante qui, 362. 

quien (relativo), 152.— Su construc- 
ción, 310. 

quiquier (indefinido), 152 y 161. 

quis (relativo), 152.— Su construc- 
ción, 310. 

quiscaduno (indefinido) , 152, 161, 
307, 310. 

Quixote, — Pronunciación de esta 
palabra, 79. 



R 



r (letra).— Sa figura, 24.— Sus va- 
lores, 28 y 60.— Casos en que apa- 
rece su sonido y cómo se repre- 
senta, 60.— Su procedencia, 61. 

r epentética, 219.— Final de radical 
verbal ante r, 91; ante /, 105; 
ante se enclítico, 106. 

jra (desinencia verbal en); su valor, 
321 y 324. 

Recelo (verbos de) ; forma de su 
complemento oracional, 377. 

Recíprocas (oraciones), 283-4. 

Recíprocos (verbos); formación de 
sus tiempos compuestos, 316. 

Recto (adjetivos usados en senti- 
do), 299. 

Redacción del vocabulario, 11 y 12; 
de la Gramática, 12 y 13. 

Reflexivas (oraciones), 283. 

Reflexivo (pronombre), 142.— Ver^ 
bo reflexivo; formas de sus com- 



plementos pronominales , 302; 
formación de sus tiempos com- 
puestos, 316. 

Reforzadas (formas) del demostra- 
tivo, 145. 

Régimen, 247.— Del nombre ó pro- 
nombre, 247.— Del adjetivo, 249. 
—Del verbo , 252. — Del adver- 
bio, 260.— De la preposición, 263. 
— De la conjunción, 280. 

Regulares (verbos) ; su conjuga- 
ción, 189. 

Reino (nombres de); su género, 
125. 

Relaciones de coordinación, 349; de 
subordinación, 353; de construc- 
ción, 380. 

Relativo (superlativo), 133.— Pro- 
nombre relativo, 151; su concor- 
dancia con el antecedente, 243; 
su construcción, 309; su empleo 



tS'DtCK A^.VLÍnCU DB MATBBLVí? 



4(M> 



ío 7:3132, 

SeL-n« a ' aijmbres »le : carecea 'te 

piirxi, l'ií?. — Adjetivos «ie reü- 

2»íc**^¡.:i' a «i*» Las pníprsici<me*'» 

Repr»r:?ea Tacita . nelacií^a »ie>: su ex» 

R*?s :;ila< lizaá áilabaá ■ , 9»5. 
Ri**t.-i«'v:i>a 1 relacioa de-; áu t^xpr^ 

EeMiziea del rfig'iíTieQ de la pt>*p«>- 
sici' a. 278-l>. 

Betn30t^*) de la acentuaci^'^a, -47. 
de>iaeQCÍa verbal ea >; su viv- 
ió r. :3a:W. 



-rtif (^desineaeia verbal en); su vu- 
lor, :)23-4. 

Ríos -nombres do): su genero, TX». 
— Omisión del artículo,, 2SÜ. 

Romances MÜalectos), 52» 5t^ 6<K 
64. 65. 67, 68, 73, 76, 85, 93, lio, 
rjy, i:i(>, 1:39, 161, 163, 175, 176, 
I8l> y 224. 

Románicas (leng'uas), 7, 68 y 321. 

rr . digraina); su valor, 28; su soni- 
do, 60; casos en que aparece, su 
representación gráfica y su pro- 
cedencia, GO. 

mji^tfri verbo); su construcción coa 
un infinitivo, 361. 

Rue^ (verbos de), forma de su 
complemento on?cional, 378. 



f^letra..— Su figura, 24.— Sus va- 
lores, 28. — Su pronunciación y 
cas-iS en que aparece, 62.— Su re- 
presentación gráfica y proce<leu- 
cia, iS3. 

t final. — ^Sa desaparición en los en- 
laces léxicos, 104; SU cambio en 
f, 1«)6; precedida de «; su cambio 
en w, 90. 

lalir (verbo); su construcción con 
un infinitivo, 3»)0. 

Salmantino (dialecto), <s.i, lo,3, 172. 

Sánscrita (lengua), 171, 172, 173 
y 174. 

Sardo (dialecto), 323. 

icA ífijnema). — Su valor, 68. — Cuan- 
do aparece en el P. C, 69,— Su 
procedencia, 69. 

se (pronombre); su empleo, 301. — 
Su a iteposición á me y te^ 304.— 
Veri' )S con se impersonal, 316. 

-^e (desinencia verbal en); su va- 
lor, 323-4. 



Se^nda conjugación, 179 y 189. 
— Verbos que comprende, 19:í. 

Semiauxiliares (verbos), IKi y 
315. 

Semiexpletivo (complemento indi- 
recto), 304. 

Semimudas (sílabas), 36, 90 y 97.— 
Su importancia en el P. C, 97. 

Semipleonástico (complemento in- 
directo), ;m. 

Semíticas (lenguas), X)y 52. 

Sentenciosas (frases); omisión del 
artículo, 21HK 

Sentido (verbos de); forma í\í> su 
complemento oracional, 376. 

senos (indefinido), 157-8. 

jéT (verbo), 18;).— Su conjugación, 
184.— Sus usos, 315.— Su empleo 
por estar, por auer y por ir, 318. 
— Su construcción con un i n fin i 
tivo, 361. 

ser huebos\ su réginíon, 25<)-7, 

si (conjunción).— Su empleo en las 



410 



ÍNDICE ANALÍTICO DB MATERIAS 



frases condicionales , 362. — Su 
sustitución por qiLe, 367. 

*t (pronombre); empleo de esta for- 
ma y áese, 301. 

Significación (la) como determi 
nante del g-énero, 124. 

Signos gráficos, 23. 

Siguen (epítetos que) al sustanti- 
vo, 297. 

Sílaba; sus elementos, 87; sus es- 
pecies, 87; su división, 88. 

Silepsis; casos más notables, 342. 

Simples (nombres), 114. —Tiem- 
pos, 174.— Adverbios, 215.- Ora- 
ciones, 284. 

sin (preposición), 222; su régimen 
y valor, 277. 

Unes (preposición), 222; su régimen 
y valor, 277. 

Singular (número), 127. 

Sintaxis, 233. 

Sintéticos (comparativos), 133. 

Situación (relación de); su expre- 
sión, 264, 270. 

so (preposición), 222; su régimen y 
valor, 277. 

sobre (preposición), 222; su régimen 
y valor, 277. 

Sobrenombre (nombre propio 
con), 280. 

Soldadura (composición por), 118 
y 171. 

Sonoras (sílabas), 96. 

Sonoridad de las palabras; su dis- 
tinción de la acentuación, 96.— 
Escala de sonoridad, 97. 

Sordas (sílabas), 96. 

ss (digrama).— Su valor, 28.— Su 
pronunciación, 63.— Casos en que 
aparece, 63.— Su representación 
gráfica y procedencia, 64. 

Subjuntivo (modo), 177 y 181.— Va- . 
lor de sus formas, 323. 

Subordinación (relaciones de), 353. 
—Causal, 367; correlación de for- 



mas, 368. — Completiva, 376; co- 
rrelación de formas, 379.— Con- 
dicional, 364; correlación de for- 
mas, 365.— Consecutiva; correla- 
ción de formas, 375. -— Directa, 
357; valor del infiniüvo, 359.— Fi- 
nal, 371; correlación de formas, 
372.— Por preposición, 360.— Por 
relativo, 362. —Por conjunción, 
364.— Temporal, 373; correlación 
de formas, 374. 

Subordinadas (oraciones), 348, 353 y 
357.— Su enlace con las principa- 
les, 354 y 357. 

Sufijos nacionales empleados en el 
P. C, 119.— Verbales, 169. 

Sujeto de la oración; su concordan* 
cia con el adjetivo, 236; con el 
participio, 239; con el verbo, 244. 
—Formas del sujeto y del verbo, 
245. — Construcción del nombre 
sujeto, 294; del pronombre, 300; 
su expresión y omisión, 301. — Su- 
jeto de las oraciones subordinan- 
te y subordinada en la subordi- 
nación directa, 357 y 358; en la 
subordinación por preposición» 
361. 

Suma (relación de); su expresión, 
267 y 272. 

Superfluo (empleo) de la preposi- 
ción de, 270.— De en, 272.— De 
por, 276.— De pora, 276. 

Superioridad (comparación de), 132. 

Superioridad (relación de); su ex- 
presión, 277. 

Superlación (adverbios destinado» 
á expresar la); su construo- 
ción, 329. 

Superlativos (adjetivos), 129 y 133- 
—Su construcción, 299. 

Supinos, 180. 

Súplica (verbos de); forma de su 
complemento oracional, 378. 

Supresión (figuras de); de dio 



Ikdice analítico de materias 



411 



ciÓD, 231.— De construcción, 339. sustantivación del artículo, 113. 
Sufltantivación, 117.— Su exten- Sustantivo (oraciones de verbo), 
sión enelP. C, 118.— Poder de 283. 



/ (letra).— Su figura, 24.— Sus va- 
loras, 28.— Su sonido, 67.— Casos 
en que aparece, representación 
gráfica y procedencia, 67-8. 

Tácita (conjunción), 349 y 351. 

Tácito (antecedente), 309 y 312.— 
Sujeta) agente tácito en la voz 
pasiva, 315; en la subordinación 
directa, 353.— Término tácito en 
las frases condicionales, 366-7. 

tal (indefinido), 164. 

tanto (indefinido), 165. 

té (pronombre) enclítico ante le^ 
ifl, le¡ su cambio é inversión, 
105. — Empleo de te y de W, 
301. 

Temática (vocal), 171, 173, 175 y 
176. 

Temor (verbos de); forma de su 
complemento oracional, 377. 

Temporal (subordinación); su ex- 
presión, 373. 

Temporales (conjunciones), 225.— 
Oraciones temporales, 364. 

Tendencia (relación de); su expre- 
sión, 263. 

tener (verbo), 183.— Su sustitución 
por auer^ 318.— Verbo subordi- 
nante, 358. 

Torcera conjugación, 189.— Su ori- 
gen, 179.— Verbos que compren- 
de, 193. 

Tercera persona (pronombre de) 
antecedente de un relativo ó se- 
guido de de^ 300. 

Terciopersonales (verbos), 213. 

Terminación (la) como determi- 
nante del género, 125. 



Terminaciones (adjetivos de UMa, 
dos y tres), 129. 

Término de un movimiento; su ex- 
presión, 264, 273, 275. 

th (digrama).— Su valor, 28, 67. 

ti (f-ronombre); su empleo, 301. 

Tiempo (adverbios de), 218; su ré- 
gimen, 262.— Expresión del tiem- 
po en que se verifica un hecho, 
264, 269, 271, 272 y 274; del tiem- 
po transcurrido, 264. 

Tiempos del verbo, 174.— Tiempos 
compuestos; su formación, 314. — 
Correlación de tiempos en las 
oraciones ligadas por relativo, 
363; en la subordinación condi- 
cional, 365; en laj causal; 368; en 
la final, 371 y 372; en la tempo- 
ral, 3T3 y 374; en la consecutiva, 
375; en la completiva, 379. 

Títulos (empleo de don con nom- 
bres de), 299. 

Tmesis; casos más notables, 341. 

todo (indefinido), 165. 

Toledano (dialecto), 52, 64 y 123. 

tomarse (verbo); su construcción 
con un infinitivo, 360. 

tornar^ tornarse (verbos); su cons- 
trucción con un infinitivo, 360 
y 361. 

Transitivo (oraciones de verbo), 283. 

Transitivos (verbos); su comple- 
mento, 253. 

Transposición (figuras de), 232. 

tu (pronombre personal), 141. Su 
empleo en concurrencia con vos<, 
305. 

Tunecino (dialecto), 80. 



412 



ÍNDICE ANALÍTIOO DE MATERIAS 



u 



u (consonante).— Su figura, 23.— 
Su sonido, 53. — Casos en que 
aparece, representación gráfica 
y procedencia, 54. —Cambio en b, 
p^ ante dental, 91. 

u (vocal).— Su figura, 23.— Sus va- 
lores, 25. — Su pronunciación, 
procedencia y representación 
gráfica, 41.— Intercalación de la 
«,90. 

u (vocaliforme).— Su figura, 23.— 



Su sonido y casos en que aparece, 
49. — Su procedencia y represen- 
tación gráfica, 50. 

uUa (indefinido), 158. — Su cons- 
trucción, 293. 

un (indefinido), 165^. 

Unión (relación de); su expresión, 
260. 

Usos del auxiliar auer, 317.— Del 
auxiliar ser, 315. —Arcaicos de 
los auxiliares, 318. 



V (letra).— Su figura, 24.— Sus va- 
lores, 25.— Su sonido, 56.— Su re- 
presentación gráfica, 57. — Su 
procedencia, 58. 

Válaco (idioma), 323. 

Valenciano (dialecto), 69, 80, 84, 93, 
106 y 123. 

Vallisoletano (dialecto), 172. 

Valor de los tiempos y modos* per- 
sonales, 319; impersonales, 325.— 
Valor personal y temptral del 
infinitivo de la subordinación 
directa, 359; dependiente de pre- 
posición, 361. 

Variabilidad del participio en con- 
cordancia, 239. 

Varones (nombres de); su género, 
124. 

Vascuence (lengua), 8, 32, 55, 80 y 
123. 

ee final; su cambio en el enlace 
léxico, 103. 

ver (verbo); su construcción como 
subordinantede un infinitivo, 358. 

Verbales (nombres), 114.— Adjeti- 
vos, 129; su construcción, 298. 

Verbo, 167. -Clasificación, 169.— 



Accidentes, 171.— Auxiliares,183. 
—Regulares, 189.— Irregulares, 
195.— Concordancia, 244.— Régi- 
men; 252 y 258.— Construcción, 
314. 

Verbos cuyo régimen varía en el 
antiguo y el moderno castellano, 
258.— Verbos que rigen gerun- 
dio, 260.— Verbos directamente 
subordinantes, 358. 

Versos del poema; su constitu- 
ción, 102. 

Vocales, 34. 

Vocaliformes, 46. 

Vocativo (nombres en); omisión del 
artículo, 290; construcción de es- 
tos nombres, 296. 

Voces (las) en el verbo, 171. 

Voluntad (verbos de); forma de su 
complemento oracional, 377-^. 

Vos (pronombre), 141.— Su concor- 
dancia con el adjetivo, 237.— Su 
empleo en concurrencia con /», 
305. 

Voz activa; formación de sus tiem- 
pos compuestos, 317. 

Voz pasiva, 259 y 315. 



ÍNDICE ANALÍTICO DE MATERIAS 



413 



» (tetra).— Su figura, 24.— Sus va- 
lores, 28.— Su pronunciación en 



antiguo castellano, y su proce- 
dencia 79 y s. 



y (letra).- Su figura, 24.— Sus va- 
lores, 25.— Su pronunciación, ca- 
sos en que aparece, procedencia 
y representación gráfica, 71. 

y inicial de yo tras i, 106. 

y (adverbio), 218.— Su construc- 
ción, 328. 



ya que (locución); su empleo en las 

frases de subordinación causal, 

367. 
yítso (preposición-a(íverbio)5 su 

construcción, 329, 332. 
Yuxtaposición (composición por), 

118. 



z (letra).— Su figura, 24.— Sus var 
lores. 29. — Su pronunciación, 
65.— Casos en que aparece, re- 



presentación y procedencia, 66. 
Zamorano (/dialecto), 172. 
Zeugma; casos más notables, 339. 



IV —ÍNDICE GENERAL 



Sección segunda: Análisis fónico 
ú Ortofonía,] 



q 



Páírinas. 



•» 



Prólogo 5 

Lista db las obras consultadas 15 

Parte primbra: Análisis. 

Sección primera: Análisis gráfico 
ú Ortografía, 

Capítulo único. — Elementos gráficos del «Poema del 

Cid»... 23 



Capítulo I. — Elementos fónicos del « Poema del Cid» . 31 

Artículo L — Vocales 34 

§ 1.°— La a 34 

§ 2.°— La e 35 

§ 3.°— La i 38 

§ 4.^— La o 39 

§ 5.^— La u 41 

Artículo II, Combinaciones vocales. ... 42 

§ 1.** — Combinación ai 42 

§ 2.°— Combinación el 43 

§ 3.®— Combinación oí 44 

S 4. •—Combinación au 44 

Artículo III — Vocaliformes 46 

§ 1.° — La i vocaliforme 47 

5 2.*^ — La u vocaliforme 49 

Artículo IV, — Consonantes 51 

§ 1.^— Serie labial 51 



416 



Índice general 



PftffiDas. 



I.— La b 52 

n.— La p 53 

III.— La u 53 

IV.— La ph 54 

V.— La f. 56 

VL— La V 56 

Vn.— La m 58 

§ 2.»— Serie lingual 59 

1." — Grupo alveolar 59 

I.— Laf. 59 

II.— La rr 60 

in.— Lar 60 

IV.— Lan 61 

V.— Las 62 

VI. — La 89 63 

Vn.— La 9 64 

2.°— Grupo dental 65 

I. — La z 65 

II. — La d posdental 66 

m.— La t 67 

IV. — La d interdental 68 

3.° — Grupo palatal 68 

I. — La sch 68 

n.— La g 69 

m.— La y 70 

IV.— La ch 71 

V.— La 11 71 

VI.— La ñ 72 

§ 3.°— Serie gutural 74 

L— La h 74 

n. — La g 76 

m.— La c 77 

IV.— La j 77 

Capítulo U. — Enlaces fonéticos 87 

Artículo I. — Enlace literal: la sílaba 87 

Artículo II. — Enlace silábico: la palabra 89 

S 1." — Acentuación de las palabras 92 

I. — Palabras agudas 92 

n. — Palabras llanas 94 

III. — Palabraíi esdrújulos 96 

§ 2.»— Sonoridad 96 

§ 3.» Cantidad 98 

Articulo ///.—Enlace léxico: la frase 102 



ÍNDICE GKNEBAL 417 



Pkginaa. 

— — 

Sección tercera: Análisis léxico 

ú Ortolexia. 

Clases de palabkas existentes en el Poema 109 

Capítulo I.— El artículo \\\\ no 

Capítulo EL. —El nombre .'.!!.!!.!!!.. 114 

Artículo L — Clasificación de los nombres del Poema. 114 

'Artículo //. —Formación de nombres en el Poema . 117 

§ 1.** — La sustantivación 117 

§ 2.°— La composición 118 

§ 3/* — La derivación ..../, 119 

§ 4.** — La aclimatación \ \ 122 

Artículo ///.—Accidentes gramaticales del nombre 124 

§ 1.^— El género * . i24 

§ 2.^— El número 127 

Capítulo m.-El adjetivo *'///.'.'//.;;;;;; 129 

§ 1. — Calincativo positivo 129 

§ 2.^ — Comparativos y superlativos * * 132 

Capítulo IV. — Numerales [[] I35 

§ 1.°— Numerales cardinales [][[ I35 

§ 2.° -Numerales ordinales 138 

§ 3/'— Numerales multiplicativos 139 

§ 4.°— Numerales fraccionarios [ , 139 

§ 5."— Numerales colectivos 140 

Capítulo V. — El pronombre [] 141 

Artículo /.— Pi'onombre personal 141 

Artículo II. — Pronombre demostrativo. . , 145 

Artículo III. ~ Pronombre posesivo \ 148 

Artículo /F. —Pronombre relativo ^\\ 151 

§ I/'— Relativo qui 151 

§ 2.° — E^lativo quis \ 152 

§ 3.°— Relativo quien ] 152 

§ 4.° —Relativo que \^ I53 

§ 5° — Relativo qual !.'.!. 154 

§ 6.** — Relativo do, don I54 

Artículo V. — Indefinidos .' I5(j 

§ I.° — Indefinidos determinativos 157 

I.— NuUa './/.. 157 

II. — Que 157 

in. — Señes 157 

iv.-uiia... .*:.■;;;;;;::;: i58 

§ 2." — Indefinidos pronominales 158 

26 



418 



ÍNDICB GlEKlERAL 



Páginas. 



I.— Al 158 

II.— Algo 159 

III.— Atanto 159 

IV.— Cada 159 

V.— Nadi 160 

VI.— Quesquier 160 

Vn.— Quiquier 161 

Vni.— Quis cada vno 161 

§ 3.^ — Indefinidos mixtos 162 

I. — Alguno 162 

11— Atal 162 

m.— Ittiamo 162 

IV.— Mucho 163 

V. -Ninguno 163 

VI.— Otro.... 164 

Vn.-Poco 164 

VIH.- Quanto 164 

IX.— Tal 164 

X.— Tanto 165 

XI.— Todo 165 

Xn.— Vn 165 

§ 4.^— Correlativos 166 

Capitulo V.— El verbo 167 

Artículo L — Generalidades 167 

§ 1.** — Clasificación de los verbos del Poema 167 

§ 2.^ — ^La formación verbal en el Poema 168 

§ 3.^ — Accidentes gramaticales del verbo 171 

I. — Personas y números 171 

II.— Tiempos 174 

1.° — ^Tiempos del indicativo 175 

2.^ — ^Tiempos del subjuntivo 177 

m.— Modos 178 

Artículo II, — Verbos auxiliares 183 

Artículo III, — Verbos regulares 189 

Artículo IV, — Verbos irregulares 195 

§ 1.° — Causas de las irregularidades de lo8 verbos.. 195 

I. — La acentuación 195 

n.— La diversidad de orígenes 196 

ni. — La influencia de la flexión 197 

IV. — Causas secundarias de irregularidad 199 

§ 2,^ — Verbos irregulares propiamente dichos 199 

§ 3.*^— Verbos defectivos 212 

Capítulo VI.— El adverbio 216 



íkdics qbherál 419 

*^ m 



Péginai. 

Artícido L — Adverbios calificativos ó de modo. ... 216 

Artículo //.—Adverbios determinativos 218 

§ 1."* — Adverbios de tiempo 218 

§ 2.^— Adverbios de lugar 218 

§ 3.^— Adverbios de cantidad 219 

§ 4.^— Adverbios de orden 219 

§ 5.*^— Adverbios de afirmación, negación y duda . . 220 

§ 6.*^ — Adverbios de comparación 220 

Capítulo VU. — La preposición 221 

Capítulo VIII.— La conjunción 223 

§ 1.^— Copulativas 223 

§ 2.*— Disyuntivas 223 

§ 3.^- Adversativas 223 

§ 4.**— Condicionales 224 

§ 5.*>— Causales 224 

§ 6.**— Temporales 225 

§ 7.*-Finales 225 

§ 8.*»— Continuativas 226 

Capítulo IX. — La interjección 227 

Capítulo X. — Figuras de dicción 229 

§ I.*— Figuras de adición 229 

I.— Prótesis 229 

II.— Epéntesis 229 

m.— Paragoge 230 

§ 2."*— Figuras de supresión 231 

I.— Aféresis 231 

n.— Síncopa 231 

III.— Apócope 231 

§ 3.** — Figuras de transposición 232 

Parte segunda: Sintaxis. 

Sección primera: Concordancia. 

Capítulo I. — Concordancia de artículo y nombre. . . 233 

Capítulo II. — Concordancia de adjetivo y nombre. . 235 
Articulo I. -^ConcoTdaxicia. de nombre ó pronombre 

y adjetivo 235 

§ 1.^ — Concordancia de nombre y adjetivo 236 

§ 2.®— Concordancia de pronombre y adjetivo 236 

Artículo II. - Concordancia de nombre ó pronom- 
bre y participio 239 

§ 1.® — Concordancia del participio con el sujeto . . . 239 



420 



ÍNDICE GENERAL 



PAginaR. 



§ 2.^ — Concordancia del participio con el comple- 
mento 240 

§ 3.*^ — Concordancia del participio sin verbo 242 

§ 4.*^ — Participios de presente 242 

Artículo IIL — Concordancia de relativo y antece- ' 

dente 243 

Capítulo III, — Concordancia del verbo con su su- 
jeto 244 



Sección segunda: Régimen. 

Capítulo I. — Régimen del nombre ó pronombre . . . 247 

Capítulo II. — Régimen del adjetivo 249 

Capítulo III. — Régimen del verbo 252 

Artículo J.— El nombre ó pronombre, complemento 

del verbo 253 

Artículo II. — El verbo, complemento del verbo 258 

Capítulo IV. — Régiinen del adverbio 261 

§ 1.*— Adverbios de modo 261 

§ 2.*^— Adverbios de tiempo 261 

§ 3.*— Adverbios de lugar 262 

§ 4.°— Adverbios de cantidad 262 

§ 5.®— Adverbios de comparación 262 

Capítulo V.— Régimen de la preposición 263 

§ 1.**— Preposición a 263 

§ 2.^— Preposición ante 266 

§ 3.®— Preposición cabe, cabo 266 

§ 4.'' -Preposición con 266 

§ 5."— Preposición contra 268 

§ 6.«— Preposición de 268 

§ 7.°— Preposición des, desde 271 

§ 8.°— Preposición en 271 

§ 9.° — Preposición entre 272 

§ 10.** - Preposición fata, fasta 273 

§ 11.^ -Preposición faz 273 

§ 12."— Preposición fronte 273 

§ 13.°~ Preposición par 273 

§ 14.® — Preposición para 274 

§ 15.° — Preposición por 274 

§ 16-° — Preposición pora. 276 

§ 17.° — Preposición sin, sines 277 

§ 18.°— Preposición so 277 

§ 19.°— Preposición sobre 277 



rwooE ¿Exrrjii 



* Oí 



g 3 L*'— r're:.-H=r.'j3:.ii tras i?75 

Secck'^n tercera: C(mi^T''^cn-''m.. 

G£yXL 4 . L TT'AI>Eg ÍSÍ> 

£ 1.** — T::»:»? 5r oracioDe? erifKT.Te* en e] P^x^r.-iA., , ÍSS 

^ 2.* — 0«:ci?i;r- ccioii de la orA:i.~»n exT»ofi:iva :[SS 

^ o/ — C'C'ZíFltu.'.cÍ'Í»!! de la ccaei:»!! irj.-?rroi:ai:Ta 'íxS 

ir 4.'* — 0:»ii?LrDcvi«''ii de la o"a^"ioTi neiraiivA Í*s6 

i'AFJTru* 1. — í'/.r'rir^iTDCvi'Mi de le»? dtie-miiria tiros, • • í>> 

Arf^^'i4lj L — Cc»i,>Trne4:-ijD del articnlo Í^S 

ir 1 .*' — Esiij'lec» dei anieiijo í>^ 

§ --'' — í>i:Í5:ón del aruc'ulo tíSí? 

Ari^f^uo 77. — <7-M:5trucic3on de Icis po?5O<ÍT0is é indo- 

nnidc»5 l\^í 

S 1 -* — C<»n5tn:ctrióii de los pcjsesvos l^^i! 

g 2/-' — Con5tn: e-ion de los inderinidc«s :>.^^> 

rAPimx) D. — ConFtrueción del nombre l^,U 

§ I.*" —El nonjbre sujeto lV4 

§ 2/— El nombre atributo 1^.\N 

^ 3/' — E¡ nombre af*osición i^^r> 

§ 4. — El nombre complemento l^.^N 

? 5.** — El nombre Tocativo l^.^<> 

Capítulo IIL — Construcción del adjetivo Ih^T 

g 1.**— Reglas generales l^^T 

g 2-^— Epítetos que siguen al sustantivo 2ST 

g 3.®— Epítetos que preceden al susíanti\x> 2*.^S 

g 4.'' — Epíteto de construcción indiferonto ÍM^S 

§ 5.° — Comparativos y su[>erlafivos 2*.^0 

S 6.® — Empleo de rfow, dof)a 2íH> 

Capítulo IV. — Construcción del pronombi\> i^(^^ 

Ardadlo I. — Construcción del pronombre {M?rsonal . IMM) 

g 1 ^ — Pronombre personal sujeto í^tH) 

5 2.® — Pronombre personal con^plomonto l\0\ 

§ 3.** — Concurso de pronombrt>s »^03 

g 4.^— Empleo del tu y del vos aOf) 

Artículo II. — Construcción de los prononibi-os de 

mostrativo, posesivo é indefinido... .'^07 

Artículo III, — Construcción dol prononibre relativo. TU^O 

§ 1.''— Construcción de qui ¿^00 

§ 2, «—Construcción de quis 310 



422 ÍJ^ICE 6SNBRAL 



PágJMl. 

§ 3.® — Construcción de quien. 310 

§ 4.** — Construcción de que 311 

§ 5.** — Construcción de qual. . . ' 312 

§ 6.^— Construcción de do, dont 313 

Capítulo V. — Construcción del verbo 314 

Articulo I, — Construcción de los auxiliares 314 

§ 1.° — ^Formación de los tiempos compuestos 314 

§ 2.^ — Empleo de los auxiliares 314 

I.— -Usos del auxiliar ser 315 

n. — Usos del auxiliar auer 317 

§ 3.**— Usos arcaicos de ser y auer independientes, 318 

Artículo IL — Valor de los tiempos y modos - 319 

§ 1.** — Modos personales 319 

I. — Presente de indicativo 319 

n. — Pretérifo imperfecto 319 

ni.— Pretérito perfecto J 320 

IV. — Pretérito pluscuamperfecto 320 

V.— Futuro de indicativo 321 

VI.— Imperativo 322 

Vn. — Presente de subjuntivo 323 

VIII. — Pretérito imperfecto de subjuntivo 323 

IX. — Pretérito perfecto de subjuntivo 324 

X. — Pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo. . . 324 

XI. — Futuro de subjuntivo 325 

§ 2,^ —Modos impersonales 325 

Capítulo VI. — Construcción del adverbio 327 

Artículo L — Adverbios calificativos 327 

Articulo II — Adverbios determinativos 328 

§ 1.*^ — Adverbios de tiempo y orden 328 

§ 2.*^— Adverbios de lugar 328 

§ 3.®— Adverbios de cantidad 329 

§ 4.** — Adverbios de afirmación, negación y duda. . 330 

§ 5.® — Adverbios interrogativos y admirativos 330 

§ &,^ — Construcción de los a^iverbios con otras voces 

que los verbos 331 

Capítulo Vil. — Construcción de la preposición. . . . 332 
Capítulo VUI. — Construcción de la conjunción y de 

la interjección 336 

Capítulo IX. — Figuras de construcción 337 

Articulo /.—Figuras de adición 337 

Artículo IL — Figuras de supresión 339 

Articulo III — Figuras de inversión 341 

§ l.«— Hipérbaton 341 



ÍNDICE QENEttAL 423 



Páginas. 



§ 2."— Tmesis 342 

§ 3.**— Anástrofe 342 

§ 4.°— Enálage 343 

§ 5.^— Süepsis 343 



Parte tercera: Fraseología 

Artículo L — Generalidades / 345 

Artículo IL — Relaciones de las oraciones en la frase. 347 



Sección primera: Beluciones de coordinación. 

Capítulo I. — Relaciones de conformidad 349 

Capítulo II. — Relaciones de disconformidad 350 

Capítulo III. — La elipsis en la coordinac.on 351 

Capítulo IV. — Coordinación de tiempos 352 



Sección segunda: Relaciones de subordinación. 

Generalidades 363 

Capítulo I. — Oraciones incidentales 365 

Capítulo II.— Oraciones subordinadas 357 

Artículo I. — Subordinación directa 357 

Artículo II, — Subordinación mediante preposición . 3ü0 
Artículo III, — Subordinación mediante relativo . . . 3(32 
A^-tículo IV, — Subordinación mediante conjunción. 3Ü4 
§ 1.° — Subordinación de las oraciones circunstan- 
ciales 3Ü4 

I. — Subordinación condicional 364 

II. — Subordinación causal 3G7 

in. — Subordinación final 370 

IV. — Subordinación temporal 373 

V. — Subordinación consecutiva . 375 

§ 2.® — Subordinación de las oraciones completivas.. 376 

I. — Oraciones completivas de indicativo 37(5 

II. — Oraciones completivas de subjuntivo 377 

III. — Correlación de tiempos en la subordinación 

completiva 379 

Capítulo III. — Relaciones de construcción 380 



424 ÍNDICE GENERAL 



Pá^inafi. 
ÍNDICES 

I. — índice de autores citados 381 

n. — índice de obras citadas 384 

III. ~ índice de materias 389 

IV. — índice general 415 



FIN 



ERRATAS 



PáfiM. 


Por Arriba. 


Por abajo. 


Dice. 


Debe decir. 


81 




1 


Clédal 


Clédat 


U 




5 


Shrachiere 


Sprachkhre 


46 




S 


f 


t 


60 




6 


iontifgo 


tanHugo 


. 54 




1 


de Brücke 


Y de Brücke 


71 




10 


yoro 


yogo 


74 


9 




na 


^ 


182 


15 




la 


Ub 


179 


20 




áiehre 


dieíre 


287 


4 




TJeue 


aatU 


250 


10 




vifios 


viuoi 


272 


17 




adelaut 


adekmt 


888 


> 


10 


otras 


otros 


857 


» 




posar 


apoior 


859 


11 




OB 


loe 


872 


16 




]Tomane9ÍeBe 


rromane^iere 


878 


8 




metad 


meted 



DE COMMO 

BSTE LIBRO FÜB FFECHO 

Enerademül e D C- C C c XC e III. 

años es este libro f /echo Compelas a escretñr enel 

primero dia del mes de enero e finos el so Vocauolario 

en el treynta de margo, dia del monumento; e acabos otro ui 

la S8U Grammatica en el dia diecenueue de maio, ante 

viespera del dia de ginquesnia; e scribios el so prologo 

en el dia quatro del mes de iunio,e finos 

todel libro, assi commo agora es 

metudo en escripto linpio enel 

dia diegenueve del 

mes de iunio. 

Lau 8 

Deo. 

A quil escreuio este libro del Diosparayso 

Amen, 



J